
Hace diez años ya y parece que fue ayer, que el Real Madrid conquistó la
séptima Copa de Europa. El 20 de mayo de 1998, el equipo blanco logró hacer realidad un sueño que no se repetía desde hacia 32 años, ganar la copa de Europa ahora llamada “champions ligue”.
Después de no alcanzar una final desde 1981, cuando se perdió por 1-0 contra el Liverpool en Paris, la afición madridista tenía hambre por llevarse de nuevo un trozo de Europa a la boca, y por fin se cumplió el deseo de toda una generación de seguidores que anhelaban el titulo de más prestigio.
Para el Madrid, el madridísmo , para los jugadores de entonces: los Hierro, Sanchís, Suker, Redondo, Mijatovic, Morientes, Raúl, etc... Ese día de mayo del 98 en Ámsterdam, ha quedado enmarcado. Y para el que suscribe también. Acababa de llegar a TVE de la mano de Ernesto Sáez de Buruaga (jefe de informativos y confeso madridista). Era mi primera final europea y fue muy especial.
La capital holandesa amaneció soleada pero poco a poco se fue tornando gris. Al igual que los jugadores viví las horas previas a la final, siendo un manojo de nervios ante mi debut televisivo nada más y nada menos que en la final de la “champions ligue” entre el Real Madrid y la Juventus. Era el no va más…
Pero a pesar de todo me sentía seguro al estar arropado por dos grandes profesionales como José Angel De la Casa y Matias Prats. Confiaba en mí y en el equipo que alineó Jupp Heynckes, quien unos días antes le había planteado a Lorenzo Sanz que dejaría el equipo al final de temporada…
Tal vez por esta circunstancia, los jugadores provocaron la noche anterior al partido una reunión en la habitación número 5 de la residencia de la Federación Holandesa de Fútbol, en la que el equipo se concentró. Allí los once que iban a ser titulares más Suker, que compartía la habitación con PedJa Mijatovic, se dijeron todo lo que tenían que decirse, hablaron, estudiaron al rival y salió un compromiso de equipo que fue el primer paso para la consecución de la Séptima. Aquel concláve les unió aún más y les permitió salir al Amsterdam Arena con la ventaja animica y de espiritu, como gran baza.
El entorno y las encuestas no eran favorables al Madrid. Entre los compañeros de la prensa tampoco reinaba el optimismo ante el imponente cartel que exhibía la todopoderosa Juve, con Zidane, en plenitud, Del Piero, Davids, Tachinardi, Montero… y más figuras. Los italianos daban miedo a todos, menos a un grupo de jugadores que se conjuraron para hacer de aquella noche, una noche mágica para la historia del Real Madrid.
La fe, que ha sido una de las grandes cualidades del Real Madrid a lo largo de su historia, se adueñó de aquel grupo de jugadores que materialmente se comieron a la Juventus. De Zidane y Del Piero, sus figuras, no hubo noticias. Fernando Hierro y Sanchis, inmensos, abortaban las escaramuzas italianas. Redondo mandaba, Seedorf imponía y Mijatovic, avisaba… Hasta que en el minuto 66 llegó el gol del montenegrino. Un gol que cantó todo la familia blanca y gran parte de España. El gol de Mijatovic sirvió para aplacar una obsesión y cumplir el sueño de muchos.
Después llegaron la octava y la novena, pero ninguna supo como la Séptima. Fue muy especial… Como lo será la décima. El Real Madrid tiene que volver a marcar el paso en Europa. No puede volver a suceder como en los últimos cuatro año que caiga en los octavos de final. La próxima temporada, la liga de campeones, debe ser su objetivo prioritario. Me consta que Pedja Mijatovic, el héroe de la séptima, asi com Ramón Calderón están trabajando para darle al Madrid ese salto de calidad que necesita para volver a ser referencia en el escaparate europeo. La champions ó copa de Europa es el torneo por excelencia del Real Madrid.
Hace ya diez años, que el Madrid conquistó la séptima. Un logro que marcó a un equipo que fue el rey de Europa hasta el 2002.... Fue sin duda el entorchado europeo que más feliz hizo a los madridistas... La suerte mia, es que estuve alli y lo viví en primera persona siendo el intermediario entre los jugadores .Nunca vi a nadie tan felices como a ellos. Todos pasaron por los micrófonos de TVE y resaltaron que sin duda ese fue su gran momento deportivo. Lo dijeron en 1998 y lo siguen manteniendo hoy. La séptima fue única e irrepetible por muchas cosas.