En un partido grande y vibrante, el Real Madrid apelando a la casta y al orgullo se proclamó campeón de la liga, sumando ya 31 títulos de los 76 que hasta ahora se han disputado en nuestro país.
El equipo de Schuster convirtió los últimos cinco minutos en una exaltación del orgullo… Todo sucedió en el tramo final. En el último suspiro, bajo un fuerte aguacero, en campo tradicionalmente difícil para los madridistas y remontando un 1-0 adverso pese a jugar con diez durante toda la segunda parte por expulsión de Cannavaro.
En las peores circunstancias, el Madrid se comportó con la fe y convicción del campeón. A este equipo se le puede discutir algunas aptitudes, pero no la fe, denominador común en la historia de este club que ha ganado como sea, con buen ó mal juego, con grandes jugadores y jornaleros de la pelota, en inferioridad, en un terreno hostil y con un gol de Higuaín, destinado a protagonizar los finales de la liga, un futbolista perseguido por la mala fortuna pero perseverante y que ha comenzado a digerir la filosofía que envuelve al equipo blanco y que le han enseñado Raúl, Casillas y Sergio Ramos, el último en subirse al estandarte del espíritu indomable del Real Madrid.
El argentino fue el héroe de un instante, testigo y participe de una manera de entender el fútbol. Esa manera se llama Real Madrid y así de esa forma, como en Pamplona gana el Madrid.
Los blancos repiten título, con menos nombres y sin la excelencia en el juego pero desde la óptica de la recuperación de valores que recuperó con Capello y que Schuster ha sabido continuar y manejar. El técnico alemán debe trabajar en pulir su obra y dejarse de otras guerras. Después de caer eliminados de la champions, supo dar un paso adelante y ganarse la confianza de un vestuario que hasta entonces estaba dividido en torno a su persona. Ha demostrado, que está preparado para entrenar a un equipo grande. Schuster, ya conoce también las mieles del éxito como entrenador.
No se puede poner en duda la legitimidad del triunfo madridista. No ha sido campeón por fallos de los contrarios, como pudo suceder la anterior temporada, en la que el Barcelona perdió la liga. Esta vez, el Madrid se ha mostrado como un equipo difícil de batir y con la virtud de tener pegada suficiente para marcar el gol de la victoria cuando todo parecía que se le ponía en contra. El gran valor y mérito del campeón ha sido su modo solidario de jugar, su lucha constante como si fuera un equipo modesto que quiere alcanzar la gloria.
Este Real Madrid ha cambiado. El vedetismo ha sido desterrado. Ahora el equipo hace de cada partido una ocasión trascendente en la que a nadie le está permitido borrarse ó dar un paso atrás. Cuando la ocasión apremia y el escudo manda, ahí están como gladiadores unos jugadores que saben lo que representan. Por todo esto salieron campeones de Pamplona. Por eso, por la heroica, por orgullo, casta y con épica, han logrado un titulo que celebraron ante su afición con una goleada al Barça al que enterraron . Los azulgranas con el pasillo homenajearon a su gran rival en los prolegómenos y durante todo el partido,sencillamente porque no existieron. La euforia del momento que vive el Madrid pudo con la depresión culé. En los blancos el fútbol latia y en los azulgranas agonizaba. El 7 de mayo del 2008 en el Bernabéu murió el Barcelona de Rijkaard.
Un año después de haber conquistado la liga por el gol average de diferencia, el Real Maderid confirmó el enorme boquete que ha abierto con el Barcelona. Son 17 puntos en la clasificación, pero es algo más. En los azulgranas se acabó un ciclo y en los blancos, se dislumbra un futuro lleno de luces..
En el 4-1 vimos a un Real Madrid que se exhibió frente a un humillado Barcelona en el que sólo Messi y Pujol, demostraron vergüenza. En el Bernabeu se vió a un campeón justo que tuvo lo que le faltó al equipo catalán: velocidad,coraje y tensión. Se comporto de acorde a lo que demanda su historia. El Barça, con Joan Laporta discutido,se traicionó a si mismo. Es la hora del desguace..