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M ientras el Barcelona intenta recomponerse del terremoto que ha sacudido estos días a la plana mayor azulgrana, con el discutido Joan Laporta en el punto de mira y se llena de esperanza con la llegada de Pep Guardiola, que transmite entusiasmo y convencimiento, Ronaldinho, el último mago dijo adiós. El brasileño ha protagonizado otra de esas salidas casi clandestinas de un crack que parecen especialidades del Barcelona. No es la primera gran figura que se marcha diciendo “fu” como el gato.<p>
Se va al Milán, que últimamente se ha especializado en resucitar a estrellas desmotivadas. Allí quiere volver a reencontrarse con el fútbol y dejarse de las tonterías que le han apartado de la buena senda. Todo depende de él. Con la marcha de Ronaldinho y la de Eto ,o, que lo hará en breve ,se desmantela prematuramente un equipo pensado para marcar una época y que no ha sabido aguantar cuando le han venido mal dadas. Entre lesiones, abulias y riñas internas, el equipo fantástico ha sido uno de los petardazos mayores que se recuerdan.enredar la situación de este Barcelona en crisis institucional. Menos mal que con la llegada de Guardiola, desembarca la ilusión, el verbo, el esfuerzo y el sentido común.<p>
Antes de comenzar su periplo como nuevo entrenador, estuvo de diez al declarar a los cuatro vientos que Ronaldinho y Samuel Eto’o tenian que salir por la puerta grande. Y lleva razón. No podemos olvidar que con estos dos jugadores como estandartes, el Barcelona que jugó de forma primorosa, volvió a la élite del fútbol. En dos años consiguieron para su equipo lo máximo: dos ligas y una copa de de Europa, jugando como los ángeles.
Los dos llegaron a un Barcelona prácticamente en ruinas y lo elevaron a los altares del fútbol. No conviene olvidarlo. Suele haber muchos desmemoriados que antes se desahacian en elogios y ahora les han demonizado. A Ronaldinho le deseamos lo mejor en el Milán. El fútbol estará de enhorabuena si allí se recupera como persona y futbolista. Gracias por todo. Sólo faltaba el histrionismo de Joan Laporta demasiado alterado y falto de confianza para terminar de enredar la situación de este Barcelona en crisis institucional.
Antes de comenzar su periplo como nuevo entrenador, estuvo de diez al declarar a los cuatro vientos que Ronaldinho y Samuel Eto’o tenian que salir por la puerta grande. Y lleva razón. No podemos olvidar que con estos dos jugadores como estandartes, el Barcelona que jugó de forma primorosa, volvió a la élite del fútbol. En dos años consiguieron para su equipo lo máximo: dos ligas y una copa de de Europa, jugando como los ángeles.
Estoy convencido que lo va a lograr. "Dinho", gracias por todo, contigo la liga española fue puro espectáculo. Te echaremos de menos. |