El derbi del Calderón nació loco, arrebatado y roto desde el principio, un choque desordenado que jamás atendió al cálculo táctico.
Cómo viene siendo habitual en los últimos diez años, el Atlético sucumbió ante el Real Madrid dándose un aguijonazo igual que un escorpión rodeado por el fuego.
Ni el consuelo de la conspiración arbitral le queda ya al Atleti para explicarse una década de fracasos inexorables. Con su nuevo trauma ocurrido por el derbi, el Atlético de Madrid termina de arruinar el estado de ánimo encendido contra el Schalke y con las goleadas inaugurales de la liga. Es otra vez el equipo agónico que se va dejando parte de su vida conforme va pasando la competición. Además hubo una imagen peligrosa: la del “Kun” Agüero. No será el primer crack que descubra que hacer un partidazo en el Calderón es inútil y que sólo la huida a otro equipo le puede salvar de un destino fatal.. ¿Cuánto durara su compromiso?
El Atlético de Madrid fue un equipo sin ideas y sin colocación. ¿En qué estaba pensando Aguirre para jugar sin extremos y con un centro del campo tan abundante como caótico. Empiezo a creer que Javier Aguirre está más perdido que Marco buscando a su madre. Ya son demasiadas veces las que se ha declarado culpable.
Esta semana, al Atlético le esperan el Liverpool y el Villarreal. Casi nada. Muy posiblemente en estos dos próximos partidos Aguirre se juega el puesto.
Schuser tampoco estuvo muy afortunado que digamos. Se le hizo una noche en el banquillo por no quitar a Raúl, que estuvo lento, torpe y perdido.. Con la entrada de un centrocampista más al Madrid se le abrió el cielo. El bono de Raúl no le da derecho a jugar todos los partidos y a la larga le puede pasar factura. Hay partidos en donde no debe jugar, y en el Calderón se vio que no era su día. Raúl ya no está para correr los balones largos de un Madrid agazapado. En Turín, contra la Juventus, debería empezar en el banquillo para que el domingo contra el Athletic, en el Bernabeu salga fresco. En el santuario blanco es donde el siete del Madrid cobra protagonismo. Ahí es donde puede y debe jugar. Fuera, ya es otra cosa.
En lo que no estoy de acuerdo (aunque en esta ocasión le asista toda la razón), es que haya campaña arbitral contra el Real Madrid. Clos Gómez estuvo desastroso anulando dos goles legales a los blancos, pero no es cuestión de llegar a la paranoia. Fue simplemente una mala actuación de un colegiado al que le persigue la polémica.
No creo en eso que se denomina el Villarato, de los que dicen que es barato ser valiente contra el Madrid, tanto como arriesgado equivocarse contra el Barcelona. Algo que pasa desde las últimas elecciones a la Federación Española de fútbol, cuando Laporta apoyo a Villar. Tampoco creo en lo que ha insinuado Ramón Calderón que ha declarado: que” no quieren que el Real Madrid gane su tercera liga consecutiva”. De momento, no quiero ni deseo ser mal pensado.