No pintan bien las cosas en el Real Madrid. Una de las peores versiones de la Juventus le ha retratado y le ha sacado los colores. Y lo que es peor aún, ha demostrado que Schuster tácticamente hablando está muy verde. Ni preparó ni trabajó adecuadamente el enfrentamiento contra la Juve. Claudio Ranieri por segunda vez, en menos de quince días le volvió a ganar la partida táctica.
El Madrid fue incapaz, de principio a fin, de encontrar una formula para superar la línea defensiva muy adelantada de los italianos que con su tremenda presión ahogó el juego de los blancos. Esto, y un soberbio Del Piero le bastó para dejar tocado a un Real Madrid que dejó muy malas sensaciones.
Se dirá que la Juve con poco consiguió mucho, pero en todo momento tuvo mejor apariencia y mayor empaque. Dió más sensación de equipo. Desde el inicio estranguló al Real Madrid al obligarle a jugar muy lejos del horizonte, y eso les hundió.
Schuster no tuvo respuestas a los problemas que le planteó la Juventus. Sólo se le vio protestar al colegiado que estuvo de desastre. Dejó de señalar hasta tres penaltis clarísimos a los madridistas; pero ni eso sirve de excusa para justificar una derrota que deja al equipo muy tocado.
El entrenador alemán no ha encontrado todavia un esquema y una partitura para que los jugadores sepan interpretar adecuadamente sus ideas. No hay un esquema definido. El equipo no está trabajado. Schuster alinea a unos y otros pero sin orden ni concierto.
La lesión de Robben, tan frágil que ni siquiera resiste un calentamiento, le rompió los esquemas al técnico y, prefirió alinear al alocado Drenthe en lugar de buscar otras soluciones.. Prescindió de Higuaín, el delantero más en forma en estos momentos y después sorprendió con unos cambios absurdos que soliviantaron al público del Bernabéu.
En el debe de Schuster debe figurar buena parte de la derrota frente a los italianos, que agrava las cosas. La atmósfera del vestuario ya no es tan limpia como antes. Los jugadores salieron del partido desolados,admitiendo abiertamente que algo se ha roto en el equipo que ganó las dos últimas ligas. La unión del vestuario se resquebraja.
Los aficionados comienzan a inquietarse. Tanto es así que un grupo de unas 300 personas se agolparon fuera del Bernabéu, a las puertas del palco para increpar a presidente, directivos y jugadores.
Al equipo le falta fijar un rumbo. En la liga quizá le alcance para hacer algo, pero en Europa no lo veo. La plantilla es corta, desequilibrada y está mal confeccionada . Y hasta como reconoció Guti, tal vez les falte calidad y algún jugador que desequilibre y marque las diferencias.
El Real Madrid se está perdiendo y Schuster también.¿Qué toca hacer? Pues cerrar filas y apretar con lo que hay... No hay otra.
Y a ese cerrar filas y al orgullo fue lo que les salvó el sábado contra el Málaga. Recurrieron a la épica para remontar el resultado ante un equipo de medio pelo al que le faltó ambición. En ningún momento los malacitanos se creyeron que pudieran ganar en el Bernabeu a pesar de la expulsión de Sergio Ramos, quien sigue dando muestras de nervisismo e inestabilidad...Igual que su entrenador.
El abanderado de esa reacción y el que se rebeló contra un destino de mal presagio, no fue otro que Higuaín, un jugador del que buena parte de los periodistas que ahora le suben a los altares, se reían de él no hace mucho tiempo. Son los vaivenes del fútbol. Muchos compañeros cambian de opinión con la misma facilidad que cambian de chaqueta.
Higuaín, y ya lo advertimos a su llegada porque uno servidor ya lo habia visto jugar en el River Plate, era una promesa ya hecha que le iba a dar un gran rendimiento al Real Madrid. Lo demostró en la consecución de las dos últimas ligas; y en esta va camino de ser uno de los jugadores imprescindibles. Se merece un capitulo aparte que le haremos próximamente. Higuaín: ha nacido una nueva estrella.