El Real Madrid está tocado, pero no hundido. Sus genes y su historia le impide rendirse. El empate entre el Barcelona y el Getafe, y sobre todo el triunfo en Bielorrusia, le ha inyectado moral.
A pesar del tormentoso mes que lleva el club blanco con bajas importantes (hasta 18 lesiones), más la baja de De la Red; las quejas de Sergio Ramos por comerse todos los marrones, los silencios de Schuster y la charla de éste y la plantilla, la extraña rueda de prensa de Pedja Mijatovic y el enfado público de Ramón Calderón por una foto de Florentino Pérez con Zidane y Ronaldo… Pues a pesar de todo eso, el Madrid sigue vivo y con ganas de dejar como mentirosos a los que hablan de su crisis. Sólo está a tres puntos de ese Barcelona tan espectacular. Nada, si se tiene en cuenta la crisis de juego que han sufrido los blancos.
Eso por una parte, y por otra, ha cumplido con el primer objetivo o mejor dicho con su primera obligación: clasificarse entre los 16 mejores equipos de la máxima competición europea.
El equipo de Schuster (por fin estuvo activo en el banquillo), cerró su clasificación para los octavos de final de la liga de campeones al superar al Bate Borisov y aprovecharse del empate de la Juventus con el Zenit, en San Petersburgo.
El conjunto blanco al margen de la lectura resultadista de su victoria por la minima, evidenció problemas para definir en ataque (se notan las bajas de Van Nistelrooy, Robben e Higuaín), pero confirmó la buena actitud y la seriedad defensiva apuntada frente al Recreativo lo que tapó el resto de sus limitaciones.
La victoria ante el flojo equipo bielorruso no obstante ha sido como un sedante para su equipo soliviantado en los últimos tiempos. En Minsk, se examinaba ante el clima, ante su futuro más inmediato y ante si mismo, y ha sacado buena nota. Lo ha logrado con esfuerzo, tesón, entrega y mandando, lo que no es poco para n equipo lleno de dudas que lleva un mes dando que hablar.
Sea por la indecorosa prima que Ramón Calderón les ha prmetido por ganar los próximos cinco partidos o por lo que sea, el caso es que en el helado Dynamo Stadium de Minsk, el Real Madrid salió con una intensidad encomiable que dejó a los ya de por si helados jugadores del Bate.
Guti y Sneijder fueron la brújula de sus compañeros, muy bien secundado por un omnipresente Gago que cada día crece más como jugador imprescindible. El primer gol de Raúl por esta temporada en Europa, afianzó al equipo que contrariamente a otras veces no retrocedió y mantuvo el gobierno del partido. Pepe y Sergio Ramos, dos centrales de categoria ayudaron a mantener la linea. Es lo que tiene alinear a dos centrales rápidos y con buena cintura. Todo lo contrario que Cannavaro y Heinze que meten al quipo hasta la cueva de Casillas. Con la defensa estirada se achica el campo y sin espacios, el rival necesita más precisión.
El caso es que sin brillo, el Real Madrid logró una victoria importante que le alivia un poco. El primer puesto del grupo lo tiene difícil, debe ganar al Zenit y que la Juve pierda con el bate Borisov, pero en Bielorrusia superó otra etapa; y a la espera de remedios, si el club y Schuster los encuentran al menos respira mejor.