Ramón Mendoza, que después de lo que se está viendo, ha sido de los mejores presidentes que ha tenido el Real Madrid, tras Santiago Bernabeu y Luis de Carlos (dos fenómenos), dijo en una ocasión y muy acertadamente que “ser presidente del Real Madrid era más importante que ser ministro”. Y llevaba razón.
Por esos mundos de Dios, la gente no suele saber quién es el presidente de tal o cual país, pero en cambio una gran mayoría sí suele saber quién es el presidente del Real Madrid Club de Fútbol.
Ser el máximo mandatario blanco es el objeto de deseo de los poderosos. Esos poderosos que a pesar de sus bienes y riquezas están en el más absoluto de los anonimatos. Lo tienen todo, pero les falta alimentar su ego. Les falta el calor popular. Les falta el seguimiento en los medios de comunicación. Les falta estar en la pomada. Por este motivo, salvo raras excepciones, quieren y desean ser presidentes del Real Madrid, el club más mediático del mundo.
Florentino Pérez, un empresario de éxito, antes de su llegada a lo más alto era un total desconocido. Sólo en los círculos económicos sabían de sus andanzas. A nivel de calle, nadie le conocía. Llegó a la presidencia y todo cambió. Florentino Pérez era el presidente del Real Madrid. Todos querían estrechar su mano, abrazarle, tocarle. Los medios de comunicación le buscaban para entrevistarle. Pasó del ostracismo y el olvido, a estar en la cresta de la ola.
El Real Madrid te exhibe y te hace importante. Te da un plus de poder, que en otros ámbitos no tienes. Además no nos engañemos, a todos les gusta el halo de importancia que da dirigir a un club como el Madrid, con su grandeza e incluso con sus miserias.. A todos les gusta que se les señale cuando entran y salen. La popularidad es algo que les llena de orgullo. Satisface su ego, y aunque luego digan que les molesta, no es verdad.
Ser presidente del Real Madrid por supuesto que es más importante que ser ministro. Y ellos lo saben. Al frente del Madrid no sólo son conocidos y gozan del favor popular, sino que les abre muchas puertas y les ayuda en sus relaciones personales y hasta en sus negocios. Y no digo que eso sea ilegal.
No hace falta que les diga que Ramón Mendoza, Lorenzo Sanz y Florentino Pérez se han valido de su cargo para favorecer sus negocios de forma indirecta. El palco del Bernabéu da para mucho…. De ahí la importancia de ser presidente del Real Madrid.
Uno se extraña cuando los más antiguos empleados del Madrid me cuentan que Santiago Bernabéu era el último en abandonar el estadio. Y cuando lo hacía pasaba habitación por habitación para comprobar si las luces estaban apagadas…
Uno se tiene que frotar los ojos ante la honradez y grandeza de Don Santiago, cuando me cuentan, y es algo que he comprobado, que a su muerte en 1978 a Doña María, su viuda, el propio Madrid la tuvo que ayudar para que viviese con dignidad, e incluso le compró un televisor en color que era su gran ilusión, porque el viejo en blanco y negro que tenía, apenas se veía.
Aquel sí que fue un presidente de verdad. Ahora, qué quieren que les diga, la mayoría por no decir todos, más que a servir al Real Madrid van a servirse ellos.
Cuando se convoquen las próximas elecciones (probablemente sean el 19 de julio), habrá más de uno, de dos y de tres candidatos. Y verán que todos son grandes empresarios, ricos y poderosos. ¿Alguna vez alguien sencillo, humilde y que sólo busque servir al Real Madrid, como Santiago Bernabéu, podrá ser presidente del Real Madrid?. Mucho me temo que nunca.
A modo de memoria , echemos un vistazo a los que hasta ahora han dirigido los designios del Real Madrid, declarado por la FIFA el mejor club de fútbol del siglo XX. Santiago Bernabéu, el presidente de todos los presidentes, el alma del Madrid, era el ejemplo a seguir, pero su ideario de honradez, de auténtico amor al color blanco, en muchos casos ha caído en saco roto.
A Bernabéu le siguió Luis de Carlos, que fue ante todo una gran persona que defendió la causa madridista en medio de los grandes tiburones que ya acechaban a la casa blanca. Se las tuvo tiesas con Alfonso Cabezas y José Luis Núñez. Luego, Ramón Mendoza. Larga presidencia y Quinta del Buitre, que desplegó el mejor fútbol que uno recuerda ( por encima del que practicó después el llamado “Dream Team” del Barcelona. Tuvo sus sombras, pero con su fina ironía no fue de los peores. Su defecto, que siempre fumaba de los demás. Lo recuerdo con mucho cariño. Con él comenzó la remodelación del Bernabéu, y los chanchullos con la administración. Ramón Mendoza reconoció después: “tuvimos que decirle al Ayuntamiento que íbamos a construir campos de deportes para que nos autorizasen la Esquina del Bernabéu”. Tras Mendoza, Lorenzo Sanz. Dejó en el club una deuda muy importante. A pesar de ganar dos copas de Europa, la afición lo rechazó en las elecciones que adelantó creyendo que ganaría…. Siguió Florentino Pérez, que trajo a grandes jugadores. Con él apareció el fatídico término galáctico, gobernó la nave muy bien en sus primeros años, pero la última parte de su mandato fue un completo fracaso deportivo que se debe, exclusivamente, al concepto de gestión deportiva que impuso. Consiguió llenar las arcas a base de conseguir recalificar la Ciudad Deportiva y venderla. Le sucedió Fernando Martín, protagonista posterior de la mayor suspensión de pagos de España y él, personalmente, declarado insolvente. Después, Luis Gómez Montejano, que pasó desapercibido y luego Ramón Calderón, del que ya está todo dicho.
Ahora se plantea quién será presidente. Hay quien pide que vuelva Florentino Pérez como salvador. Se lo está pensando, no es segura su vuelta. Si regresa esperemos que haya aprendido, entonces, de los errores que cometió. Otros dicen que se quiere presentar Carlos Sainz. Seguramente será una gran persona y gestor, pero le persigue su fama de gafe. Napoleón antes de ascender a la gente a mariscal se informaba si era hombre de suerte. Carlos Sainz, probablemente, en el ejército napoleónico no habría pasado de cabo. Suena también Juan Villalonga, ex presidente de la privatizada Telefónica, y que pasó unos días como gestor del Valencia este verano (se dijo que cobró unos diez millones de euros). También Juan Miguel Villar Mir, a sus casi ochenta años, o quizá su hijo.
Está también Eugenio Martínez, líder de la Plataforma Blanca, y el precandidato más humilde y más desconocido. Ante los pesos pesados que tendrá enfrente no parece que tenga muchas posibilidades. Sobre todo porque la mayoría de los socios lo que quiere son títulos y cracks, y más después de todo lo que ha sucedido.
El puesto más buscado del mundo del fútbol está libre. Habrá una dura lucha entre los pesos pesados del poder.