Cuando una persona jura por su honor que los hechos por los que se le acusa son falsos. Yo, en principio le creo, salvo que sea un cínico redomado. Pero amigo Calderón, en esta ocasión cuesta mucho trabajo creerte ante los hechos denunciados por el diario Marca. Muy torpe tienes que haber sido para no darte cuenta de que aquella infausta Asamblea del 7 de Diciembre, estaba trucada. Si es cierto, como dices que te han metido un gol a ti y a toda tu junta directiva (porque los mismos que lo han organizado son los mismos que después han dado el chivatazo), has demostrado que no estás preparado para ser presidente del Real Madrid. Y por una cuestión de honor y por el amor que sé le profesas al Madrid, deberías pensar en dejarlo.
Personas muy poderosas, y lo sabes, están detrás de toda esta operación de acoso y derribo hacia tu persona. Y no van a parar hasta que caigas. Además cuentan con la anuencia de un sector de la prensa que va sacando con cuentagotas (lo que esos poderosos le van entregando), tus presuntas irregularidades. Y por si todo esto fuera poco, últimamente el Real Madrid bajo tu mandato es el club de las chapuzas. El mejor club del siglo XX no puede estar en el disparadero un día si y otro también. No puede ser que todo lo que sale de él, sea pura basura. Es una vergüenza que el buen nombre del Real Madrid esté manchado por culpa de unos desalmados.
Seguro que sabes que estás sentenciado. Por el bien del Madrid al que sé que quieres, por los jugadores, por sus socios, y sobre todo por el equipo, debes convocar elecciones en el mes de junio. Esto ha tocado fondo.
Los hechos de estos últimos días han sido la gota del agua que ha desbordado el vaso. Todo, más o menos ha sucedido así: Ramón Calderón ganó las elecciones a la presidencia del Real Madrid en los tribunales y no en las urnas. Y aunque después el Juzgado nº 47 le dio la razón, la masa social lo ha visto siempre como un presidente no legitimado. Conquistó dos Ligas después de tres campañas sin olerlas. Sus enemigos se revolvieron ante el triunfo del modesto Ramón, y a partir de ahí, comenzó su calvario.
Los socios compromisarios en la asamblea (preparado por los poderosos en la sombra) en la que pretendió cambiar parte de los estatutos votaron en su contra. Para que no le volviera a suceder un tropiezo similar mando preparar la asamblea de las cuentas con toda clase de garantías para que la votación le fuera favorable.
El organizador del festejo contó con miembros de la peña Ultrasur que fueron a la asamblea a aplaudir a la directiva y a insultar a los discrepantes. La asamblea no fue un modelo democrático. Se votó a mano alzada y no en las urnas, cosa que se lleva haciendo desde que yo tengo uso de razón en todas las anteriores asambleas de otros presidentes, como Florentino Pérez, Lorenzo Sanz y Ramón Mendoza. En la sala tomaron asiento individuos que ni siquiera son socios del club y votaron favorablemente las propuestas presidenciales. El escándalo, conocidos los detalles que invalidan la limpieza de la votación, está en boca de todos para vergüenza de un equipo tan grande como el Real Madrid. Pero esto no es lo más grave, lo peor y que curiosamente ha tenido menos trascendencia es el asunto de las comisiones.
Días pasados una secretaria, por cuyas manos pasaron los contratos de los jugadores fichados por Calderón, denunció los amaños de aumento de comisiones, de chapuzas económicas, de presuntos delitos. El Madrid volvía a estar en la picota y no por asuntos deportivos, sino por asuntos sucios. Por tan delicados asuntos urge que el club resuelva en los tribunales acusaciones tan importantes. Por tal denuncia el presidente podría haber pedido explicaciones a Mijatovic y Bucero, su equipo técnico, ó al menos ponerlos en la nevera hasta comprobar si hubo distracción de euros.
Calderón se defiende echando balones fuera, pecando de ignorante y haciéndose la víctima. No debe olvidar que él es el máximo responsable. Ante tan graves acusaciones ha de tomar decisiones que deben ir de las destituciones o dimisiones a las querellas. No bastan las notas oficiales. Sólo son cortinas de humo. Si dice la verdad y otros mienten, ahí están los juzgados.
Y encima de lo que está cayendo se ha desatado la guerra de los medios de comunicación. El pucherazo en la última Asamblea del Real Madrid denunciado por el diario Marca ha dividido a la clase periodística con un cisma informativo entre algunos medios y profesionales de dos de los principales grupos periodísticos de nuestro país.
Una guerra mediática en la que lamentablemente, sin duda, sale perjudicado el lector y que, por otra parte, deja en entredicho la profesionalidad de algunos periodistas deportivos. Así como algunos directores que omiten sin escrúpulo ético una noticia de tanta importancia, por el sólo hecho de no ser ellos los dueños de la exclusiva. Aquí hay muchos intereses creados, y se piensa más en la política de empresa que en el deber sagrado de todo periodista que es el de informar. Si se firma un pacto de no agresión con tal o cual presidente para que a cambio te filtre noticias, pues ya se sabe silencio y apoyo unánime a ese personaje. ¿Dónde está la libertad y la independencia ? ¿Qué queréis que os diga, a veces me avergüenzo de ser periodista deportivo? Si supieran muchas cosas, se escandalizarían. Un servidor ha pagado muy caro el precio de la independencia y la libertad. Pero no pudieron callarme. Ahora en Terra, vuelvo a ser libre.
Pero vayamos a lo que iba, Ramón Calderón por cuestión de honor, al acabar la temporada, no antes porque seria un desastre para el equipo, debe convocar elecciones a la presidencia del Real Madrid que deben celebrarse en el verano. Asi sea.