No se trata de colgarse medallas pero el pasado día 15 de enero a las 1,50 de la madrugada en el artículo que titulaba: Ramón Calderón, tocado y hundido ya anunciaba que la dimisión del ya ex presidente era inminente… y tanto que ha sido inminente… Un día después el 16 de enero a las seis de la tarde, Ramón Calderón presentaba su dimisión.
928 días después, tras los cuatro días más convulsos de la historia reciente del Real Madrid que uno recuerda, Ramón Calderón cayó. Dimisión a la que se ha resistido, pero su junta directiva, tras una larga discusión, le ha forzado a hacerlo en una reunión mantenida en el Bernabéu. Además de sus directivos que le han obligado, su familia ha sido determinante para que deje la presidencia.
Ramón Calderón entrega su cabeza, según él para ayudar a pacificar a la masa social madridista que está más crispada y enfadada que nunca. Y con razón, porque unos desalmados a los que Ramón Calderón colocó en el club, han manchado el buen nombre del Real Madrid. No voy hacer leña del árbol caído, pero Ramón Calderón ha sido muy torpe por no rodearse de la gente adecuada. Ha tenido muy malas compañías y así le ha pasado que un niñato se la ha armado. Pero él y solo él ha sido el gran responsable. Quien mal anda, mal acaba. Su paso por el Madrid ha sido un auténtico calvario.
Discutido por la forma de llevar el club, puesta en duda su honorabilidad por el supuesto cobro de comisiones en los fichajes de varios jugadores, judicializada su propia elección por el escándalo y la manipulación de los votos por correo, atacado por la reventa de entradas por parte de personal de su entorno, y sobre todo por descubrirse una verdadera trama organizada para aprobar las cuentas del club y los presupuestos de esta temporada.
Una trama formada por ‘amiguetes’, parientes, personajes y personajillos que, sin tener derecho a asistir a la Asamblea General última celebrada en el Palacio de Congresos madrileño, ya que no ostentaban ni la condición de socio ni la de compromisario, consiguieron la aprobación de todas las cuentas por un escaso margen y entre gritos de protestas y peticiones de dimisión. Lo último de lo que nos hemos enterado es que todos los que asistieron ilegalmente a la Asamblea de la polémica, que entraron por la puerta de atrás, que votaron y que de esa forma lograron salvar las discutidas cuentas de Calderón, entraron suplantando la personalidad de otros socios y compromisarios que ignoran el uso que se ha hecho de sus identidades.
Como dije el otro día, lo que han hecho estos personajes bajo la tutela de Ramón Calderón es de vergüenza. Han echado basura sobre el nombre y la historia del calificado por la FIFA, mejor club del siglo XX. Pero el Madrid está por encima de estos sinvergüenzas, y volverá a renacer. Hoy se abre una nueva ventana al futuro. Ahora que se ha marchado, yo que Ramón Calderón dedicaría mi tiempo en investigar quién le ha vendido y quién está detrás de toda esta trama que le ha obligado a dimitir. De esta forma tal vez podía salvar su honor mancillado. Han ido a por él y lo han conseguido. Alguien muy poderoso, en la sombra, se debe estar frotando las manos.
Como su elección, su salida va a terminar en los juzgados, ya que es muy posible que tenga que anularse la Asamblea del escándalo y haya procesamientos con peticiones de hasta tres años de cárcel para quienes "se aprovecharen para sí o para un tercero de una atribución indebida del derecho de voto o quienes legalmente carezcan del mismo". Ante la casi segura intervención de los tribunales y con una junta directiva que le ha convencido de que no podía seguir, Ramón Calderón ha tirado la toalla y ha dimitido. Ha tenido, como digo, varias oportunidades para hacerlo con dignidad, ha intentando, en contra del sentido común, aguantar y, ante el temor a una Justicia con la que tiene pendiente varios temas, ha tenido que irse obligado por los acontecimientos y por los escándalos.
El pucherazo en la última Asamblea del Real Madrid denunciado por el diario Marca, ha dejado a muchos en evidencia y ha dividido a la clase periodística con un cisma informativo entre algunos medios y profesionales de dos de los principales grupos periodísticos de nuestro país. Una guerra mediática en la que lamentablemente, sin duda, sale perjudicado el lector y que, por otra parte, deja en entredicho la profesionalidad de algunos periodistas deportivos. Así como algunos directores que omiten sin escrúpulo ético una noticia de tanta importancia, por el sólo hecho de no ser ellos los dueños de la exclusiva.
Aquí hay muchos intereses creados, y se piensa más en la política de empresa que en el deber sagrado de todo periodista que es el de informar. Si se firma un pacto de no agresión con tal o cual presidente para que a cambio te filtre noticias, pues ya se sabe silencio y apoyo unánime a ese personaje. ¿Dónde está la libertad y la independencia? ¿Qué queréis que os diga, a veces me avergüenzo de ser periodista deportivo? Si supieran muchas cosas, se escandalizarían. Un servidor ha pagado muy caro el precio de la independencia y la libertad. Pero no pudieron callarme. Ahora en Terra, vuelvo a ser libre.
Qué dirán ahora, aquellos que el martes, cuando apareció la exclusiva callaron. En el pecado llevan la penitencia. Si no lo digo, exploto. Les pido disculpas por hablar sobre la profesión periodística, pero hay casos tan claros que terminas sublevándote ante la sinrazón.
Vayamos a lo que nos ocupa. Con Ramón Calderón, y en los próximos días se debe ir también su director deportivo Pedja Mijatovic, al ser cargo de confianza. Calderón ya es historia del Real Madrid, y Vicente Boluda, el hasta ahora vicepresidente toma las riendas del equipo hasta la convocatoria de elecciones que serán el próximo verano. Posiblemente se celebren el 19 de julio del 2009. Pero antes debe convocar una Asamblea Extraordinaria para cambiar los estatutos del club, para que no vuelva a repetirse el bochornoso espectáculo del voto por correo.
Se abre una ventana al futuro del Real Madrid. Dejémosle respirar un tiempo...