Pedja Mijatovic, el mito del Real Madrid, el jugador que anotó el gol a la Juventus que hizo posible el sueño de lograr la séptima, se ha convertido, por su trayectoria en la dirección general deportiva, en maldito para la gran mayoría del madridísmo.
El brazo ejecutor del ya ex presidente Ramón Calderón, es el blanco de todas las iras de los madridistas. Y solo tiene una salida, marcharse. Cada vez está más claro que tarde ó temprano Mijatovic dejara de ser historia del Real Madrid. Nadie le quiere, y su adiós está al caer.
Los últimos acontecimientos y el ridículo que por su culpa el Madrid ha hecho ante la UEFA, al no poder inscribir a los dos últimos fichajes (Huntelaar y Lass Diarra) para la champions, ha sido la gota de agua que ha rebasado el vaso. Además el propio Mijatovic y su fiel escudero, Carlos Bucero han reconocido en la última junta directiva, que antes de realizar los fichajes, les mintieron. Nunca consultaron con los jurídicos del club.
No obstante, y a pesar de todo, Pedja era partidario de acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para recurrir esa normativa de la UEFA. Había más de un 50% de posibilidades de que el Real Madrid ganara en los tribunales ese recurso. Primero porque la UEFA retirará la normativa 17.18 la próxima temporada; y segundo porque tenia miedo a perderlo y quedar en entredicho. Así las cosas, la UEFA ha convencido al Real Madrid para que dar marcha atrás firmando con los blancos un pacto de no agresión,… Este hecho deja en evidencia a Mijatovic que claramente queda desautorizado.
Vicente Boluda, al actual mandatario blanco, que en su momento dijo que, en “mi empresa el responsable de semejante chapuza estaría en la calle al día siguiente”, tiene sentenciado al montenegrino. Boluda ha preferido quedar bien con la UEFA, al tiempo que reniega de su hasta ahora director deportivo, a quien ya le queda poca cuerda. El presidente interino, Vicente Boluda no le quiere y tampoco le quería el ex –presidente.
En mayo del 2007, Ramón Calderón fichó a Miguel Angel Portugal para que sustituyera a Pedja Mijatovic, el hombre que convenció a Fabio Capello para que regresara a la casa blanca.
A Calderón, el italiano no le gustaba por su juego ramplón, eso al menos decía la prensa que le bailaba el agua. A mitad de temporada, pensando que la liga era inalcanzable, negoció y se comprometió con Schuster para que se hiciese cargo del equipo a la siguiente temporada. Contra todo pronóstico, y haciendo una soberbia segunda vuelta, el Real Madrid ganó el titulo de liga…. Pero Fabio Capello estaba sentenciado. El problema era quién le ponía el cascabel al gato y le decía al propio Capello que estaba despedido.
Ahí, Mijatovic jugo su baza. Más ó menos le dijo que si daba su cargo a Portugal él no daba la cara para echar a Capello, y después anunciarlo a la afición y a la prensa. Además le recordó que si era presidente del Real Madrid era por él (el madridísmo quería al héroe de la séptima). Ramón Calderón cedió, pero a partir de ese momento se la juró. Mijatovic perdió todo el poder de influencia.
Como el destino da muchas vueltas, un día antes de la dimisión de Ramón Calderón, Pedja le pidió por favor que no lo hiciera. El presidente optó por hacer más caso a su esposa Teresa que a él… Desde entonces Mijatovic, ha pasado de ser un superviviente a ser una especie de fantasma y sombra que pulula por el Bernabeu sin rumbo. Tiene una función pero no tiene poder.
Su gestión a pesar de los dos títulos de liga, no ha tenido ningún reconocimiento. En los dos años y medio transcurridos desde que ocupó su despacho, ha invertido 300 millones de euros en fichajes. Es el mayor gasto en menos tiempo de la historia del fútbol. Entre medias ha sido testigo de la dimisión de un presidente y el despido de dos entrenadores.
Tras desembarazarse de Fabio Capello a quien trajo expresamente para que ayudase a Ramón Calderón a ganar las elecciones, repitió que él no tenía por qué irse. Afirmó que él se iría con Calderón. Ahora que éste se ha marchado, se hace el sueco y dice que tiene contrato hasta el 2010 y “que su cargo está por encima de las elecciones”.
Por su bien, por su dignidad y por su honor, debe presentar su dimisión antes de que lo echen. De esa forma, los aficionados blancos tal vez le volverían a ver como el héroe de la séptima.