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Artículos - febrero 2009

# lunes, 16 de febrero de 2009 0:36

EL R. MADRID CREE EN LA REMONTADA

La otra semana les contaba que dadas las circunstancias y con el equipo que tenía el Real Madrid, bastante hacia con aguantarle al Barcelona sus fieras embestidas. No había más cera que la que ardía,  teniendo en cuenta las muchas lesiones que ha padecido y las bajas para toda la temporada de  Van Nistelrooy, Diarra y De la Red….

 

Pues bien, la cera que hay arde muy bien y además hay para quemar mucha cantidad. El Real Madrid disputó en el Molinón, el mejor partido de la era Juande y gana en credibilidad. La goleada al Sporting le sitúa a diez puntos del Barça, un mundo todavía de distancia, como quien diría media vida, pero suficiente para alimentar la ilusión de una remontada en la que la plantilla blanca creé a pie juntillas…

 

De nuevo vuelve a florecer en el vestuario el espíritu de equipo que fue capaz de remontar los ocho puntos que le llevaba el Barcelona  hace dos temporadas, cuando con Capello el Madrid conquistó la liga. No quiere decir esto que el Madrid vaya a discutir la supremacía del Barça, pero  le ha mandado un claro aviso: si se duerme en los laureles ahí estará el Real Madrid, que en Gijón ha dado un golpe en la mesa y ha dicho aquí estoy. Ha vuelto, y lo hace en el momento justo; y dando  buenas premoniciones ante la inminente visita del Liverpool.

    

Suma y sigue el Madrid, y en esta ocasión hay que decirlo, lo hizo desplegando un fútbol de altura. La victoria del Molinón (octava consecutiva),  tuvo otro aire. Fue brillante y lograda con buen gusto… Y lo hizo sin Robben, Guti, Sneijder y Van der Vaart, un dato a tener en cuenta, que viene a demostrar que el Madrid no tiene tanta dependencia de Robben como el Barcelona de Messi. A los azulgranas sin el argentino, se le funden los plomos como se ha demostrado en los últimos partidos del equipo de Guardiola. En Santander, tuvo que salir para rescatar a su equipo de la derrota; y en Sevilla frente al Betis, en la segunda parte dejó el banquillo para salvar un punto. El Real Madrid no necesitó a su jugador más determinante para meterle un poco de presión al todopoderoso Barcelona que parece que pierde un poco fuelle.

   

El triunfo en Asturias del Real Madrid tuvo otro sabor.  No sólo por el golpe de autoridad del equipo horas después del cuarto pinchazo azulgrana en lo que va de curso, sino por el juego realizado por el conjunto y el protagonismo de algunos secundarios quizás ganados para la causa, al menos para el tránsito que resta hasta el final de la temporada. Fue el caso de Lass, un muro y un  auténtico rey en el centro del campo; de Marcelo, inquietante como volante y, por una vez como madridista, capaz ante el gol, y de Huntelaar, que por fin cumplió con el único oficio que le distingue: el de goleador. Hasta Torres y Parejo tuvieron su oportunidad. Algo insólito: el Madrid acabó con cinco canteranos alistados en el equipo. Y, eso sí, con Faubert por detrás de todos, al fondo del armario. Todo un mensaje a la secretaría técnica.

 

La goleada valió tres puntos y quizá algo más. Sobre todo si Huntelaar se convence de que puede cabecear más goles como el que le anularon en el segundo tiempo. O si Juande sigue alejando a Marcelo del área de Casillas. O si Lass Diarra II continúa en crecimiento. El francés y Fernando Gago representaron la fortaleza blanca. Funcionan muy bien juntos y aportan seguridad a una defensa firme y de garantías como es la madridista.

   

Gago y Lass estuvieron enormes. Cortaron y distribuyeron el juego con solvencia y autoridad. Ellos solos se  bastaron para comerse  el centro del campo del Sporting. Detrás, una de las defensas más sólidas de la Liga, con Pepe como jefe y Ramos, Cannavaro y Heinze como escuderos. Casillas vivió una de sus tardes más tranquilas que se le recuerda. Hay que atribuirle a Juande el mérito de recuperar la solvencia defensiva de este equipo. El bueno de Juande se está ganando mucho crédito.

  

Si muchas veces hemos criticado a Pedja Mijatovic, por algunos desaciertos, habrá que darle la enhorabuena por el fichaje de Lass Diarra. El avaló y gestionó el fichaje del francés, que ha sido uno de los grandes revulsivos de este Madrid que vuelve a ganar credibilidad. Lass, como le gustan que le llamen, trabaja a destajo y tiene salida, maniobra como Makelele, piensa rápido y la pierde poco. Un gran acierto su fichaje, a pesar de que algunos místicos y rapsodas del fútbol, dudaban de sus prestaciones.

 

Junto a los dos epicentros del juego del Madrid (Lass y Gago), hay que destacar a Higuaín que se confirma como un magnifico jugador. No solo hace goles sino que los da y hace jugar a sus compañeros. De lujo fino, fue el pase con el tacón que dio a Marcelo en el tercer tanto, por no hablar del peinado co el que habilitó para que Huntelaar marcase su primer gol como madridista. Y por supuesto hay que volver a destacar el oportunismo de Raúl. Siempre está donde se le espera. Abrió y cerró la goleada…. Y por si fuera poco, entró en la historia del Real Madrid:  superó el record de Don Alfredo Di Stéfano que estaba en 307 goles. Raúl, en 685 partidos suma 309 goles.

     

Habían pasado más de once años desde la última visita del Real Madrid a El Molinón pero hay cosas que, con el paso del tiempo, no cambian. El último madridista que había profanado las redes del santuario del Sporting se llamaba Raúl González Blanco y aquel 15 de octubre de 1997 llevaba el mismo número siete con el que otro  día 15, esta vez de febrero, pasó a la historia como máximo goleador del Real Madrid.

 

El capitán blanco superó los 307 tantos de Alfredo Di Stéfano al cuarto de hora de juego y abrió de par en par las puertas del octavo triunfo consecutivo a su equipo. Tenían los de Juande la oportunidad de recortar por primera vez puntos al Barça y no la desaprovecharon. El Madrid le va a disputar la liga al Barcelona. Estas situaciones suelen ser beneficiosas. Cuando un equipo se distancia en demasía se pierde parte del natural morbo si se trata de los dos grandes. Diez puntos no es distancia para desmoralizar. En este caso sirve para que quienes empezaban a creer poco en sus posibilidades ahora empiecen a soñar con que el Barça puede tropezar más veces. ¿Quien dijo que el campeonato estaba ya decidido? Hay liga, ¡Vaya que si la hay!

# lunes, 09 de febrero de 2009 21:07

REAL MADRID: NO HAY MÁS CERA QUE LA QUE ARDE

Juande RamosLos sábados y los días que el Madrid juega antes que el Barça son, para los madridistas, en ocasiones, la noche y las horas del consuelo.  Se adelanta la ilusión con la esperanza de que los azulgrana pifien y los nueve puntos sean realidad. Pero tal y como está el Barcelona, no hay quien lo pare ó al menos eso es lo que se deduce de su andadura por esta liga que puede quedar sentenciada antes de lo previsto, si los azulgranas continúan con la misma contundencia.                                                                                                                
                                                                                                                                                     
     Lo malo del Madrid, que gana, aunque sea por 1-0, no es la distancia que le separa, matemáticamente, del Barça. Lo que rumian los madridistas, y de vez en cuando muestran su malestar en el Bernabéu, es la diferencia en la calidad del juego. Ganó el Madrid al Racing, con apuros y casi pidiendo la hora en el tramo final, y el Barça, habitualmente, machaca a su rival, le golea y se divierte.                                                  
                                                                                                                                                     
    A Madrid y Barça les separa el hecho incuestionable de la brillantez de los componentes de cada equipo. El Barça tiene varios jugadores que encandilan y sobre todo uno, Messi, que está muy por encima del resto de futbolistas de la Liga. El Madrid únicamente tiene a Robben como referencia excepcional.                                                                                                                                        
                                                                                                                                                     
      Por esta circunstancia, bastante está haciendo este Real Madrid (el más pobre y el de menos enjundia que uno recuerda), aguantando y siendo el único perseguidor que le está metiendo algo de presión a ese Barcelona ambicioso de Guardiola.                                                      
                                                                                                                                                     
    El Real Madrid de Juande ha consolidado su seguridad defensiva y sus números (7 victorias consecutivas- desde que llegó el técnico manchego, el Barcelona sólo le ha distanciado en los tres puntos que le ganó al Madrid en el Camp Nou-), pero a ese número mágico de victorias, en muchos casos muy sufridas, no le acompaña ese duende del buen juego y de calidad que siempre ha caracterizado al Real Madrid.                                 
                                                                                                                                                     
     La séptima  victoria consecutiva confirma el trabajo bien hecho por un entrenador al que se llamó para tapar un agujero y acabar con la sangría de goles que el equipo estaba recibiendo con Bernd Schuster. Lo ha conseguido, pero lo está logrando sin brillantez y con escasas emociones en el juego. Y esto no gusta a la parroquia madridista. Sólo pueden soportar ese juego menor cuando el título es una posibilidad, como sucedió con Fabio Capello. Hoy por hoy, eso parece inalcanzable.                                                                                                      
                                                                                                                                                     
      El Madrid aburre y, además, se los pone de corbata a su gente pidiendo la hora como si de un equipo menor se tratara. Es decir, este Madrid triunfal, festivo y ensalzado por muchos medios de comunicación que carecen del más mínimo sentido crítico, no asusta, que es lo que le corresponde a un equipo con el mayor presupuesto de nuestra Liga y entre los primeros del mundo.                                                                
                                                                                                                                                     
    A este Madrid sólo le sostienen los números… Todo estaría muy bien para una gran mayoría de seguidores blancos, si el gran enemigo el Barcelona no fuera como un Fórmula 1 y si el aficionado español medio no dejara de ensalzar el juego de los azulgranas, frente a la mediocridad madridista.   
                                                                                                                                                     
      Aquí está la explicación de esos pitos que cada sábado y domingo se oyen en el Bernabéu y dirigidos a un entrenador y a un equipo que acumula siete victorias consecutivas y que intenta mantener el pulso ante la hemorragia de juego del Barça. Unos pitan, y la  gran mayoría de seguidores se refugian en el silencio, conscientes de las circunstancias institucionales en las que se encuentra este triste Real Madrid que no invita al optimismo.                                                                                                                                          
                                                                                                                                                     
    Gana una vez a la semana, mientras carga los depósitos para el cruce de Champions con el Liverpool, la gran cita con la que el técnico quiere jugarse su futuro en el Real Madrid, que de momento sólo espera la llegada del Mesías, “el ser superior” : Florentino Pérez, que es esperado como el gran salvador, como si no hubiese nadie capaz de hacerlo.                                                                                           
                                                                                                                                                     
 Este Madrid sin jerarquía y rudimentario, no sabe, no contesta más que con la frialdad de la estadística de sus 21 puntos logrados de los 24 posibles disputados. Unos números que si para otros equipos de menor fuste pueden ser de matrícula de honor, para el Madrid no deben significar más que una buena anécdota de lo que debe ser su potencial: resultados positivos y espectáculo en cada partido. Y sufrir pidiendo la hora del miedo en vez de acobardar a los contrarios no es un papel que le corresponda al caché que debe tener un equipo como el Real Madrid.                          
                                                                                                                                                     
      El equipo más grande de la historia y el mejor del siglo XX, según la FIFA, siempre se ha caracterizado por su espectacularidad, por el buen gusto y buen estilo en el juego. Ahí está ese Real Madrid de los años cincuenta con cinco copas de Europa seguidas y ligas por doquier… El Madrid Ye-ye de los sesenta logró la sexta y continuó agrandando su historia. En los años 70, con Miljanic, más títulos de liga con jugadores como Netzer, Wolf, Paul Breitner, Velázquez, Amancio, etc, como abanderados. En los ochenta, la quinta del Buitre se exhibió practicando un fútbol de lo mejorcito que se recuerda en este país. En los 90, Hierro, Mijatovic, Roberto Carlos, Raúl y compañía conquistaron la ansiada séptima copa de Europa  y la octava… Luego llegó el Madrid galáctico con Zidane, Ronaldo, Beckham y Figo que hicieron las delicias del mundo del fútbol, que quedó resumido en el mejor gol que se ha marcado en la liga de campeones: el que hizo Zidane en Glasgow, en la final de la copa de Europa frente al Bayer Leverkussen, que significó la novena.                                                                                                               
                                                                                                                                                     
     Qué tiempos, verdad?  Ahora con lo que hay no se puede pedir más. Este equipo, primero de Schuster y ahora de Juande Ramos no está capacitado ni confeccionado para entrar en la historia. Juande no tiene más remedio que ejercer de artesano y dejar las obras de autor para los que le sustituyan a partir de julio, cuando las elecciones traigan un presidente que devuelva el orgullo y el buen estilo.                        
                                                                                                                                                     
      También, en buena lógica, vendrá un entrenador. Solo la consecución de la Champions podría salvar al buen técnico manchego. Juande sabe que no entra en los planes de ninguno de los candidatos que se puedan presentar a las próximas elecciones. Un servidor, igual que hizo Laporta, cuando estaba con el agua al cuello, confiaría en alguien que conozca la casa. ¿Por qué no Michel? Es una sugerencia. Estoy convencido que Michel lo haría tan bien ó mejor que lo está haciendo Guardiola en el Barcelona. ¿Qué os parece?
                                                                                                                                                     
 Insisto, en  este Real Madrid de hoy en día no hay más cera que la que arde…
# miércoles, 04 de febrero de 2009 19:55

RAÚL, EL MEJOR FUTBOLISTA ESPAÑOL

 

       El pasado sábado en Soria, Raúl pasaba por el área del Numancia, estaba en el lugar preciso y en el sitio exacto, puso su pierna derecha y empujó la pelota que venia rebotada para marcar el 0-1, interpretando a la perfección hacia donde iría el balón, algo que parece simple pero que requiere de una habilidad especial. Ese gol de oportunista y de hombre gol, tenía su importancia,  significaba alcanzar al otro mito del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano.

 Raúl González   

     Raúl a sus 31 años y con contrato en vigor  hasta el 2011, ha vuelto a hacer historia. En los Pajaritos logró su gol número 307, igualando al astro argentino Di Stéfano quien hoy en día pasea su figura encorvada y gruñona desde la calle Doctor Fleming donde vive, hasta el Santiago Bernabéu, donde cada mañana acude a la Asociación de Veteranos.

 

    Raúl, guste ó no guste, ha sido el justo heredero de uno de los más grandes jugadores de la historia  del Real Madrid: Alfredo Di Stéfano. Yo no diré el más grande, porque para mi ese ha sido Don Francisco Gento, injustamente olvidado cuando es el único jugador en el Mundo que tiene seis copas de Europa, y ha representado como nadie el espíritu  madridista. Lo que sucede es que toda la fama, y contando con apoyos mediáticos se la ha llevado Alfredo Di Stéfano, que ha sido muy grande, pero no debemos olvidar que a última hora Santiago Bernabeu renegó de él y le rescindió el contrato, yéndose al Espanyol. Además Di Stéfano, a pesar de ser una persona graciosa que tiene mucha chispa, es muy gruñón, antipático y a veces hasta resulta grosero. Las cosas claras, aunque resulte impopular decirlo.

 

    Raúl, que profesa una gran admiración por el “gran Alfredo”, alcanza ya esa magnitud histórica que consiguió el delantero argentino. Era el nombre con el que nadie se ha atrevido a medirse en el Real Madrid. Pero a Raúl siempre le han gustado los desafíos, y ese récord que  va a superar lo tenía entre ceja y ceja…. Y ahí no se va a parar la cosa. Casi quince años después de su aparición en el fútbol español ( el 29 de octubre de 1994,en Zaragoza), continúa con las mismas ganas y voluntad que el primer día.

 

    No obstante conviene hacer algunas precisiones. Di Stéfano llegó al Madrid con 26 años y jugó hasta los casi 37 años. Ejerció de centrocampista, media punta y delantero. En once años en el Real  Madrid, ganó ocho ligas y cinco copas de Europa. Para meter 307 goles le bastaron 402 partidos. Raúl ha precisado 684 partidos y casi quince años para conseguir la misma cifra. Sin embargo, al cabo de esos casi quince años, la aventura de Raúl no encuentra comparación con la trayectoria de ningún futbolista español.

 

    El “siete”, los ha marcado de todos los colores: muy buenos, buenos, de suerte y hasta con la oreja. Siempre suele estar donde tiene que estar ó simplemente  pasaba por donde se deciden siempre los partidos. Raúl, es el maestro del sentido común y de la astucia. Juega para ganar. No le importa si lo hace feo ó sus acciones carecen de plasticidad. El lo que quiere es marcar goles para que gane su equipo.

 

     Raúl ha tenido hasta 14 entrenadores y ha pasado por situaciones extremas- sobrevivió con eficacia a la competencia de Ronaldo y se mantuvo contra la opinión de Florentino Pérez, que dudó de su supervivencia-, y  siempre dio la cara a base de entrega y amor propio. Hasta ahora nunca ha visto una tarjeta roja. Raúl personifica el espíritu ganador del Real Madrid.

 

      Viendo jugar a Raúl siempre me aparecen dos conceptos: pasión y tensión.

Pasión por ponerse a prueba cada día y cada mañana en  la rutina de los entrenamientos. Suele ser el primero en llegar y de los últimos en marcharse de las sesiones de trabajo. Esa pasión, después la desarrolla elevada al cuadrado sobre el terreno de juego, a la hora de la verdad.

 

    Raúl tiene en su afilada nariz, el olfato del goleador y la del silencioso asesino del área. No ha sido nunca la estética lo que le ha preocupado al capitán madridista, sino la productividad. Mientras otros se pierden en regates y arabescos, él  encuentra soluciones simples y sencillas.

 

     Pero si hay algo que define a Raúl sobre el rectángulo de juego, es la tensión. Tensión en la mirada, en los gestos. Como si mostrar un gesto de gozo fuera dar ventaja al rival. Es la mirada del enemigo eterno que no se casa con nadie, pero que si tiene que tender la mano, la  tiende.

 

     El siete, está haciendo historia. Con sus números y logros puedo decir sin temor a equivocarme que estamos ante el jugador más importante del fútbol español. Raúl no es el mejor en nada pero es el mejor en todo. Es el tipo de jugador que todo entrenador desea tener en su equipo.

 

    Con partidarios y detractores lo cierto es que esta temporada lleva 15 goles. Con el que marcó contra el Numancia ha marcado 9 en la liga, 3 en la copa del rey y 3 en la liga de campeones. Quizás el récord que ha alcanzado ahora no se le dé el mérito que tiene, pero con el paso del tiempo irá ganando valor por lo difícil que es lograrlo y, a buen seguro, se convertirá en una meta prácticamente inalcanzable para los delanteros que jueguen en el club blanco las próximas temporadas. Más teniendo en cuenta que aún le queda cuerda para por lo menos  cuatro años más. ¿Y por qué lo decimos con esta seguridad?, pues porque al igual que Di Stéfano, Raúl muestra la misma voluntad de trascender, el ansia de hacerse valer ,de imponerse y la seguridad de sus principios que contagian a los demás.

    Cuando, en el futuro se recuerden las tres últimas copas de Europa del Real Madrid, se evocará la figura de Raúl, digno sucesor del mito del Madrid.

Rafa NadalLa  liga, con el triunfo del Barcelona en Santander (Guardiola tuvo que echar mano de Messi para reconducir el partido), que le asienta cada vez más en el liderato; así como el triunfo del Real Madrid en Soria que le convierte en el único perseguidor válido del Barca, con otro record de Raúl, como las otras historias que han protagonizado los otros equipos con el Atlético de Madrid languideciendo al igual que su entrenador Javier Aguirre que apunta a la puerta de salida,  nos trae al pairo. Todas las sorpresas del campeonato liguero importaban un bledo ante otro hecho más relevante y de mayor calado: el triunfo de Nadal en Australia, en el primer Grand Slam de la temporada.

 

Todo lo que sucedió en el campeonato de liga, y las historias para no dormir que acucian al Real Madrid, son migajas ante lo realizado por un  Rafa Nadal que se ha convertido en nuestro mejor deportista de todos los tiempos. Por un día me van a permitir que no les hable del Madrid y si de un madridista confeso que es un ejemplo de deportista y de persona: Rafael Nadal.

 

Rafa ha superado todas las expectativas del tenis español. Ha ido mucho más allá de la gloria de Roland Garros, Wimbledon y el oro olímpico de Pekín. Vencer en Australia había sido casi un sueño. Tres españoles lo intentaron y no pudieron lograr el triunfo. No lo consiguieron Gisbert, Gimeno y Moyá. Nadal tenía enfrente a quien ha sido número uno en los últimos años y ahora, además de arrebatarle tal posición, le ha vencido en los grandes torneos en que se han enfrentado.

 

Roger Federar debe de pensar que ver delante a Nadal es auténtica maldición. Le obliga a llegar al quinto set, pero en ello lleva su castigo. La quinta manga contra el mallorquín únicamente proporciona cansancio físico y psíquico. Asegura la derrota y dura penitencia.

 

El suizo, ganador de trece finales de Gran Slam, quería igualar a Pete Sampras. Nadal se lo impidió. Las lágrimas del campeón suizo no debieron ser sólo por la derrota, fueron por la impotencia de ver que ya nunca volverá a ser el numero uno. La tensión del momento, el vértigo de ver que toda una etapa de leyenda se resquebrajaba por los raquetazos de Rafael Nadal, pudieron con el suizo, el mejor tenista de la historia. Le superaron. Derrotado dentro de la pista, Federer se vació ante el público de la Rod Laver Arena en el momento de su discurso.

 

Vaciló ante el micrófono, y en el momento de hacer síntesis, la emoción no le permitió murmurar más que cinco palabras. "Dios, esto me está matando". En su mano, la bandeja plateada le devolvía, como una metáfora, la imagen distorsionada de un tenista honorable que luchó, falló, gritó de alegría y de rabia y sucumbió ante el empuje de un mallorquín incansable de 22 años. Ya Nadal le gana en todos los terrenos. Fueron las lagrimas del campeón destronado de forma definitiva.

 

Ahora sólo le falta inscribir su nombre en Flushing Meadows y en el Masters. Porque ya lo ha hecho en París, Londres, Pekín... y este domingo en Australia. Nadal hizo historia en la pista Rod Laver de Melbourne y se convirtió en el primer español en ganar un Abierto de Australia cuya final ya se le habìa resistido a dos legendarias raquetas de nuestro tenis, Juan Gisbert y Andrés Gimeno, y hace un década a Carlos Moyá.

 

Lo que Nadal es capaz de transmitir no sólo se queda dentro de la pista. Con su tenis ambicioso, valiente, agresivo y  martilleante, supera a su rivales en lo deportivo y en los anímico y hasta en el carácter. También supera todas las fronteras de los valores humanos que le consagran como uno de los mejores deportistas de la historia por su respeto hacia el rival en la victoria y reconocimiento en la derrota, como pudimos ver millones de espectadores cuando supo reprimir su alegría, incluso de pedir perdón, al ver a todo un campeón como Federer llorar como un niño en la entrega de trofeos. Su trayectoria ya hace que muchos le pongan por delante de Induráin como el mejor deportista español de la historia. Yo desde luego  no tengo dudas: Estamos ante el mejor deportista español de toda la historia. Y aun, con 22 años no ha dicho su última palabra.

 

 

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