No les decía hace unos cuantos días en estas mismas páginas que había liga. Pues ahora no es que haya, sino que comienza una nueva dimensión en el campeonato liguero. El Atlético de Madrid ha vuelto a poner la Liga en un puño. Casi se puede decir que el 1 de marzo de 2009 comienza un nuevo campeonato, con el Real Madrid a sólo cuatro puntos del liderato, con 39 aún por jugarse. Entre ellos los correspondientes a la visita del Barcelona al Bernabéu. Ha tenido que ser el Atlético, para gran disgusto de una buena parte de sus seguidores- cuenta la leyenda urbana que muchos rojiblancos son primero antimadridistas y después del Atlético-, el que con su gran triunfo sobre el Barça haya metido al Madrid definitivamente en la lucha por el título de liga.
En el Vicente Calderón sonó el despertador. Se espabiló el Atlético de Madrid consiguiendo una épica victoria como solo él sabe hacer y de paso levanta al Madrid, mientras el Barcelona permanece dormido dejándose buena parte de su ventaja y con horribles pesadillas. Su crisis, una hemorragia de ocho puntos en tres jornadas, alimenta al enemigo blanco y nutre a sus fantasmas. Tras la mejor serie conocida en la Liga, a los azulgranas se les agolpan los miedos. Con el Madrid alimentando el miedo azulgrana, el Atlético se convirtió en el perfecto aliado para los blancos, que siguen ganando mientras el Barça va dejándose a jirones la que se perfilaba como la liga de todos los récords.
Quedan trece jornadas para la conclusión del Campeonato de Liga y la crisis ó bache de juego, parece que ha cogido el 'puente aéreo'. En el Calderón, el Barcelona volvió a pinchar con estruendo para dejarse un trozo más de Liga cuando ya acariciaba la victoria ante un Atlético que apeló a la heroica con una remontada en el último aliento del partido. Con el último gol de Agüero encendió el fuego de la lucha por el título entre el Barça y el Real Madrid. En tan sólo tres semanas, quién lo iba a decir, el Barcelona se ha dejado en el camino la friolera de ocho puntos: un empate en el Ruiz de Lopera ante el Betis y dos derrotas, uno en el Camp Nou ante el Espanyol y otra en el Calderón. Dos batacazos y medio que pone en cuarentena su liderato y resucitan el campeonato cuando muy pocos dudaban de que tuviera más color que el azulgrana.
Mientras el Barça resta guarismo a su cuenta, el Real Madrid continúa imparable en su persecución del líder. Lo está haciendo como más puede intimidar y acongojar: sumando puntos de tres en tres para encadenar diez triunfos consecutivos. Una trayectoria de vértigo que le acerca a sólo un suspiro de cuatro puntos del Barça. Y además cuenta con la bala en su recámara de recibir a los de Pep Guardiola en el Bernabéu, donde se puede clarificar aún más la pelea por el título. El líder no sólo perdió un partido fiel a la locura que atrapa los duelos entre Atlético y Barça. Pierde el segundo en una serie de cuatro encuentros sin ganar, en los que ha cedido ocho puntos de los doce que tenía de ventaja sobre el Madrid, inflamado e implacable en su cacería. Los blancos han conseguido llevar el pulso al terreno psicológico y mental, que es el arma con la que pueden conseguir el titulo de liga.
En el Barcelona ya todos reconocen el bache de juego por el que pasan. Han perdido ángel, fuerza y dinamismo. Xavi, así lo ha reconocido y de alguna forma también lo admite Guardiola que si quiere recuperar anímicamente a sus jugadores debe sentarlos en el diván y convencerles de que su salvación está en la vuelta a la senda del buen juego, al dominio de la pelota y al sentido colectivo. Si por el contrario entran en el cuerpo a cuerpo con el Madrid desde la presión, han elegido al peor enemigo posible.
No quiero presumir de adivino pero después del empate del Barcelona en el Ruiz de Lopera frente al Betis, ya anticipe que daba síntomas de debilidad y presagiaba un bache en su juego. Lo recuerdo perfectamente. Decía así: el Barça todavía tiene una buena ventaja, pero ahora tendrá que administrarla en la fase más dura e importante de la temporada. Y con el Real Madrid que ha iniciado su caza, metiéndole presión. En el Camp Nou vuelven los viejos fantasmas y esa enfermedad que tanto asusta al barcelonismo y que hace referencia al color blanco. ¿Y por qué digo esto? Pues porque hay sensaciones, hay sospechas de que Guardiola ha "fundido" al Barcelona. No hay equipo que pueda aguantar el ritmo frenético y trepidante del juego azulgrana. Siempre con una presión muy arriba, justo al borde de la taquicardia. A una velocidad, a una intensidad, que todos celebrábamos por la vistosidad de un Barcelona que ya, precipitadamente, se apuntaba como uno de los mejores de la historia.
Pero los títulos no se ganan en los primeros meses ni tan siquiera en el mes de febrero, se ganan en abril y en mayo. En estas fechas es cuando el equipo tiene que alcanzar su cima física. Me da la sensación que en este aspecto, Guardiola ha pecado de inexperto. En su caso lo entiendo porque después de dos años de fracasos, tenía que comenzar ilusionando a los cules . Es pronto aún para hacer de este pensamiento una máxima, pero creo que Guardiola se ha precipitado en esas ansias de ganar cuanto antes arrollando y con un gran desgaste físico y tensión por encima de lo normal. Creo que ha tenido un error de cálculo y la plantilla está un poco agotada. Lo físico e incluso mental empieza a pasar factura. No es casi nada, dos partidos sin ganar, pero uno ante el colista y, en casa, y lo que es peor, con el Madrid de Juande que se ha subido al carro de la remontada, les ha metido el miedo en el cuerpo.
Muchos de ustedes me pusieron a caer de un burro. Me tacharon de furibundo madridista e incluso dudaron de mi profesionalidad, pero las cosas son como son y no como nos gustaría que fuesen. A mi me pagan por analizar y opinar, y es lo que hago. Unas veces estarán de acuerdo conmigo y otras no. Pero siempre lo hago desde el prisma de la objetividad. Sencillamente trato de contarles mi verdad. Y mi verdad del 22 de febrero de este año era que el Barcelona empezaba a dar señales de alarma. Que ya no era ese equipo radiante y fresco que nos dejó boquiabiertos por su espectacular fútbol en los tres últimos meses del año 2008. Como a todo equipo que se precie le llegó su bache. Ya hasta lo reconocen ellos. Sea lo que fuere, comienza una nueva liga.