Nadie pone en duda ya que esta liga que iba para paseo azulgrana, ha recobrado una emoción de la que carecía hace pocas jornadas. Ya nadie nos tilda de locos cuando decíamos allá a principios de febrero que había liga. Y lo decíamos porque la plantilla blanca se conjuró para iniciar una remontada en la que sólo creían ellos y unos pocos locos, entre los cuales me incluyo. Así lo dije en este humilde blog y lo expuse. El Barcelona empezaba a dar síntomas de debilidad, y el Real Madrid juntó filas para intentar dar caza a un Barça al que le falta frescura, confianza y sobre todo le falta la pelota. Los azulgranas sin el balón no son nadie.
Juegan ya el Barcelona y el Real Madrid a lo mismo? ¿Cómo es posible que el mejor Barça de la historia se haya dejado recortar ocho puntos del Real Madrid en tres jornadas? El equipo de Guardiola continuó evidenciando en el Vicente Calderón que está de bajón. Ante el Mallorca, en copa, a pesar de clasificarse finalista, no pasó del empate a uno (le valió el 2-0 de la ida) y defraudó en su juego. Mientras su gran rival, el Real Madrid volvió a ganar en Montjuic. Sin brillo pero ganó. La gran diferencia a día de hoy entre el Barcelona y el Madrid es que el conjunto blaugrana ha dejado de practicar ese fútbol que entusiasma y el conjunto merengue no juega vistoso, pero defiende mucho mejor que el Barcelona y en esa consistencia defensiva ha fundamentado sus diez triunfos consecutivos en Liga que le han permitido reducir la gran distancia de puntos que le llevaba el eterno rival. Eso, y una fe inquebrantable. Además el Madrid tiene algo de lo que carece el Barcelona, un líder en el campo como Raúl, que no sólo aporta liderazgo deportivo sino también moral.
En el resurgir madridista, el recién llegado Lass Diarra a quien el Madrid rescató de la Premier, ha tenido mucho que ver. El francés se ha convertido en el epicentro del nuevo Real Madrid. Abarca mucho campo y además no se dispersa. Ayuda a todos y con el balón tiene criterio. Su llegada ha sido providencial. En Lass el Madrid ha encontrado el “efecto Davids”, el holandés que en el 2004 despertó de tal forma al Barcelona que en la segunda vuelta remontó 15 puntos al Madrid y fue segundo, tras el Valencia.
Otro hombre clave ha sido Juande Ramos que ha dotado a los madridistas de orden defensivo y está gestionando al quipo con naturalidad y lógica. Han crecido defensivamente con el sistema de Juande, pero un hombre ha sido fundamental en esa faceta, Pepe, sin duda el mejor central del momento en todo el mundo. Bajo el mandato de Pepe, Sergio Ramos ya no se traga marrones y Cannavaro vuelve a ser otra vez importante. Todas estas razones han hecho del Madrid un equipo mejor que sabe a lo que juega y sobre todo que cree en sus posibilidades.
Hace unos meses se decía que el Barcelona y el Madrid jugaban a otro deporte, por la superioridad que mostraban los de Guardiola. Viendo el partido del Barça en el Manzanares y en Mallorca, se puede decir que ambos equipos ya practican el mismo deporte, y defensivamente, lo juega mejor el Real Madrid que ahora parece tener hasta más alma.
Esa es la grandeza del fútbol y la grandeza del Real Madrid. Esa grandeza hace posible que un equipo que
parecía sin opciones de ganar la Liga por la gran distancia que le llevaba el Barça, en la clasificación y en el césped, haya recortado ocho puntos en tres jornadas. También recuperó un ápice de su grandeza perdida el Atlético de Madrid remontando un 0-2 a ese Barcelona que le goleó en la ida de la Liga y le superó con facilidad en la Copa del Rey. Muchos atléticos me han comentado que no dudaron que debían ganar por más que ese triunfo beneficiase al Real Madrid, como sucedió en temporadas anteriores. Yo que quieren que les diga, lo pongo en duda. Unos pocos se alegraron pero otros tantos seguidores atléticos lamentaron que precisamente esa victoria frente al Barça favoreciese los intereses madridistas. Sigo pensando que muchos seguidores del Atlético son primeros antimadridistas y después de su equipo.
Y el próximo sábado el Atlético visita el Bernabéu, donde llega crecido después de levantar el resultado ante los azulgranas. Un resultado que les ha dado alas y que ha enterrado la horrible segunda vuelta de los rojiblancos que solo han ganado dos partidos. Con el triunfo épico del domingo de un plumazo se ha olvidado la mediocre temporada que está realizando el Atlético de Madrid, que cuenta con un conjunto solvente sólo apto para aspirar a medianos objetivos. Sencillamente no veo motivos para tanto optimismo como se ha levantado entre la plantilla y en la afición atlética ante la visita al Bernabéu, un lugar muy esquivo en los últimos años. Pero la victoria ante el Barcelona les ha dado nuevos brios y les permiten soñar con ganar en Chamartín. Ahí intentará demostrar de nuevo que le queda algo del equipo grande, que han empequeñecido sus dirigentes en los últimos cuatro lustros. Y el Madrid irá a por otra nueva victoria para seguir presionado a un miedoso Barça. La emoción está asegurada. ¡Qué partidazo!