En los seguidores del Real Madrid hay una especie de debate. Los que son partidarios del buen fútbol y de quienes prefieren simplemente el buen resultado. Esta última opción es la que se está produciendo con Juande Ramos en el banquillo. Un entrenador sin mucho nombre y sin glamour pero que sabe lo que tiene entre manos. Schuster era amante del buen fútbol, pero en esta temporada se le olvidó el cómo practicarlo, y tuvo que salir deprisa y corriendo del club porque el Madrid no jugaba a nada, y encima perdía por una sangría de goles.
Schuster anda estos días en declaraciones al diario Marca, criticando a los rectores que tuvo en su etapa como entrenador. Entiéndase a Ramón Calderón y Pedja Mijatovic. El alemán habla y no para. Y culpa de su fracaso a qué nuca le hicieron caso cuando recomendó que en lugar de ir a por Cristiano Ronaldo a los que tenían que fichar es a Alves, Villa y creo recordar que a Cesc. Lleva razón, pero entonces en el club se obsesionaron con Cristiano Ronaldo que en la próxima temporada, si será del Real Madrid.
De todas formas esa desobediencia de Calderón y Mijatovic a Schuster, no justifica el fracaso posterior tras haber ganado la liga una temporada antes, prácticamente con los mismos jugadores. Schuster fracasó por incompetencia, y si como dice nunca le hicieron caso, lo que tendría que haber hecho es dimitir. Camacho con Florentino, apenas estuvo tres meses. Lo que vio no le gustó y se marchó. Aquello fue un ejercicio de coherencia. Lo de Schuster es pura y llanamente oportunismo, para hacer leña del árbol caído llamado Ramón Calderón.
Las declaraciones de Pepe hablan por sí solas de lo que estoy exponiendo. El central internacional portugués del Real Madrid no ha dejado en buen lugar a su antiguo técnico, el alemán Bernd Schuster, al reconocer que el equipo estaba "muerto hasta la llegada del nuevo entrenador", Juande Ramos, con quien asegura que pelearán por el título de Liga "hasta el final". "El año pasado estábamos como muertos, acabados. Este año queríamos demostrar que tenemos valor, ganas de conquistar un título. La llegada del nuevo míster nos dio una nueva mentalidad", aseguró en rueda de prensa en Valdebebas. "Ahora el Real Madrid es un equipo fuerte, con jugadores en un buen momento y esperamos seguir así hasta el final de temporada para alcanzar lo que deseamos", agregó.
No lo digo yo, lo dice un jugador que ha estado con los dos técnicos y que habla con conocimiento de causa. No pienso añadir una palabra más. Pero vayamos a esa diatriba entre el fútbol arte y el fútbol práctico ó lo que es lo mismo el buen fútbol ó el resultado por encima de todo. El ideal, la unión de ambos deseos de manera indisoluble, es casi imposible. Hacerlas coincidir con alguna frecuencia es menos complicado, pero tal circunstancia hay que centrarla más en los propios protagonistas del juego, los futbolistas, que en las tácticas de los entrenadores.
Si el Barcelona contenta con frecuencia a sus seguidores no es porque Pep Guardiola haya descubierto la piedra filosofal del fútbol. Si el Barcelona encandila a la mayoría de los aficionados españoles, sobre todo cuando éstos se desprenden de sus naturales querencias, es por la calidad de Messi, Xavi, Iniesta, Henry, Eto'o y el resto de estrellas azulgranas.
A Juande Ramos se le acusa de promover el fútbol aburrido, pero sus números son incontestables. Lleva quince partidos sin perder. El Madrid es, en datos concretos, los puntos, lo más tangible y menos discutible y opinable, el mejor equipo de la segunda vuelta del campeonato nacional. Así son los hechos aunque algunos seguidores azulgranas se me suban por las paredes. Los detractores furibundos del fútbol que practica el Real Madrid lo hacen porque la militancia les impulsa a reacciones viscerales. No encandila, no produce momentos de emoción máxima y su juego es, muchos minutos, bastante ramplón, pero a ello suma el mérito de tener potencialidad suficiente para seguir ganando. Y sobre todo tiene esa fe inquebrantable en sus posibilidades que les está permitiendo luchar cuerpo a cuerpo contra el Barcelona ó la máquina de hacer buen fútbol.
El Barça juega mejor que el Real Madrid porque tiene un ramillete de magníficos jugadores. El Madrid los tiene buenos, pero no tanto. En eso lleva razón Casillas, su equipo está para dar buena nota en la competición domestica pero no para dar el do de pecho por Europa. La plantilla del Barcelona es mejor que la madridista y ahí radica la diferencia. Pero en cambio el Madrid tiene ese espíritu indomable del que carecen los azulgranas. Pero esta diferencia de potencial entre una plantilla y otra, se va a decantar de parte del Madrid con la aparición de Florentino Pérez. Con la llegada del Gran Mesías, todos los males blancos desaparecerán; y en él volverán a anidar las grandes estrellas del firmamento futbolístico. Al menos eso se desprende de esos medios que le están haciendo la campaña sin que el propio Florentino haya dicho esta boca es mía.
Otra vez me he vuelto a dispersar. A lo que íbamos. A mí tampoco me levanta del asiento el juego del Madrid, sin embargo, le reconozco el mérito de continuar a dos pasos del Barça con su tozuda realidad de la adición de puntos y esa fe que tienen en la remontada. Tal y como se respira en el Madrid, y en sus mediáticos aledaños, se concede poco futuro madridista a Juande Ramos y si a otros entrenadores de más nombre y más glamour: caso de Ancelotti, Peregrini ó el mismo Wenger. Quizá le salvaría ganar la Liga. Aun así lo tendría difícil. Pero bien harían (los que vengan) en tenerlo en cuenta porque Juande no tendrá facilidad de palabra, no será mediático pero es un buen entrenador: trabajador, serio y responsable. Lo que necesita el Real Madrid. Lo está demostrando. ¿Otro que venga haría lo mismo?