
Raúl casi siempre se encuentra en el ojo del huracán. De un tiempo a esta parte es el protagonista de los debates. Pero al menos uno ya ha pasado a mejor vida, el de la selección española. Con Vicente Del Bosque como seleccionador se acabó todo tipo de cábalas. Raúl, no volverá a jugar en el equipo español, salvo que admita ó acepte un homenaje, cosa que dudamos que se vaya a producir. Pero de ir a un Mundial ó Europeo que se olvide. La selección ya es historia para el capitán madridista. Del Raúl selección si ó no, se ha pasado a si debe ser titular eterno en el Real Madrid ó debe ser dosificado para dar paso a otros jugadores como Higuaín, cada vez más emergente.
El siete del Real Madrid siempre se rebela contra las adversidades y especialmente cuando se generan polémicas absurdas e injustas, y entonces apela a su amor propio, a su orgullo y le sale uno de esos partidos redondos que solo están al alcance de los grandes. Ante el Sevilla hizo tres goles y participó en casi todas las mejores acciones de ataque madridista. Su ímpetu, garra y corazón metieron a su equipo en el partido y hasta en la lucha por el título de Liga que le está disputando cuerpo a cuerpo al Barcelona. Dio todo un recital del espíritu que define al Real Madrid. En su actitud se reflejan los valores que siempre han definido al club blanco.
Estamos ante un futbolista, ante un jugador que ha marcado una época en el Real Madrid y que ha defendido en 102 ocasiones la camiseta de la selección española. Raúl no se va a rendir nunca. Por esta razón no se entiende que se pueda dudar de él. Hay que esperarle siempre, y no solo por el respeto de su trayectoria (lleva años dignificando la profesión futbolística), sino porque siempre vuelve. Yo hace una semana, y desde el máximo respeto, dudé de él por los pobres partidos que estaba haciendo últimamente, llegando a decir que “Raúl no estaba para ser titular y que habría que darle descanso". El domingo ante el Sevilla, me respondió de una forma contundente. No se puede dudar del siete, porque insisto, siempre vuelve.
Pero llegará un momento en que no vuelva. A partir de los 30 años (en junio de este año cumplirá 32), en cualquier deportista el deterioro físico es inevitable y la capacidad de recuperación se va a alargando. Raúl con 31 años ha entrado en esa fase. Ya el cuerpo no obedece como antes. Y llegados a este punto es cuando tienes que parar, hacer un análisis, ver defectos y virtudes para ir ocultando los primeros y potenciando los segundos.
Los jugadores tienen que darse cuenta que pasados los 30 años, jugar cada tres días significa enfrentarse a problemas físicos. Ellos, siempre quieren jugar y no son capaces de verlo, y ahí es donde el entrenador debe saber cuando mandar parar.
Raúl sigue teniendo sitio en el Real Madrid, pero su presencia como titular tiene que dosificarse.Y lo digo después de su portentosa actuación en Sevilla para que no haya dudas. El tiempo le está alcanzando, y se merece el respeto por lo que ha sido y por lo que le queda por hacer…. Los jóvenes viene apretando y los veteranos resisten. Es el ciclo de la vida, pero Raúl aún no ha dicho su última palabra.