
Florentino Pérez, ya es oficial, el próximo día 14 a las once y media, en el hotel Ritz (se solucionó el problema de salas) hará pública su candidatura a la presidencia del Real Madrid. De esta forma la inmensa mayoría mediática vera hecha realidad sus deseos y hasta sus sueños. Nunca antes había visto tantos apoyos, tanta propaganda, tanto baboseo a un personaje como el que han hecho algunos medios de comunicación a la persona de Florentino Pérez, a quien ya han hecho toda la campaña, y sin que haya dicho ni una palabra. Los hilos ya estaban dirigidos y los responsables de los medios ya tenían las consignas pertinentes para lanzar el mensaje que durante casi dos meses se ha ido reproduciendo de forma sistemática: O Florentino Pérez o el caos.
No llego a comprender muy bien porque esta tremenda campaña a favor de Florentino Pérez, y por qué se olvida a otros candidatos. No sé muy bien qué interés secreto hay en todo ello. No entiendo muy bien porque se está vendiendo la idea de que Florentino es el único capaz de volver a encauzar en el camino de la gloria al Real Madrid. Cómo si nadie más pudiese hacer resurgir al equipo blanco. Acaso no pueden hacerlo los otros candidatos como Onieva, con experiencia en esto del fútbol ó alguien como Eugenio Martínez Bravo, que está limpio de polvo y paja. No lo puedo entender.
Da la sensación que a la inmensa mayoría de los medios de comunicación, de repente, se les ha borrado la memoria. Sólo se acuerdan de su etapa dorada, la de las luces con los dos títulos de liga, la champions, la intercontinental… Fue en efecto, unos primeros años de ensueño donde pudimos ver a jugadores como Zidane, Figo, Ronaldo, y Beckham, que hicieron posible ese maldito nombre del ‘Real Madrid galáctico’. Luego llegó la etapa de las sombras ó mejor dicho la época negra, con despedidas de entrenadores, jugadores y la locura en fichajes: Woodgate (que llegó lesionado), Gravesen, Owen, que fracasó Pablo García, el del Osasuna, Cassano, etc… Por no hablar de entrenadores como Camacho, Garcia Remón, Luxemburgo y López Caro, que duraron menos que un bollo en la puerta de un colegio. Esta era la otra cara de Florentino.
De todo esto nada se dice a la hora de analizar el regreso de Florentino Pérez, solo se acuerdan de sus éxitos cuando también tuvo fracasos. Es como si hubiera temor mediático al poder de Florentino Pérez, que lo tiene y mucho. Sin ir más lejos, un servidor sufrió sus consecuencias en TVE porque me atreví a criticar su mandato en su dos últimos años, el de los despropósitos, y lo terminé pagando. Pero eso es algo personal que ya he olvidado porque no merece la pena, pero que me dolió, y mucho. Me quisieron callar y lo consiguieron. Luego después, casualidades de la vida, pasó lo que vaticiné: Florentino Pérez se marchó aceptando su fracaso y dejando al Madrid en una profunda crisis institucional y hasta anímica.
Todo esto se esconde y sólo se habla de sus grandes logros que la verdad sea dicha, fueron muchos en su primer mandato. Nunca he visto una campaña tan favorable y tan unidireccional hacia un candidato, como la que se está haciendo con Florentino Pérez. Mientras que a los otros que parece se van a presentar, Juan Onieva, Eugenio Martinez Bravo y Eduardo García, apenas se les presta atención. Me parece una injusticia y una falta de ética periodística. A la hora de hacer balance hay que contar lo bueno y lo malo. Florentíno Pérez que será el próximo presidente del Real Madrid, tuvo muchas luces pero también muchas sombras. En este caso, yo si tengo memoria. Lo viví en primera persona, y lo voy a contar.
Nada más llegar a la presidencia en el año 2000, me di cuenta que Florentino Pérez estaba dotado de un notable talento para convencer a las masas, que tenía una pasmosa facilidad para hacer realidad lo que parecía imposible. También era evidente que se sentía seguro y muy importante, que su lenguaje, su tono y sus deseos conectaban con la gente, con la élite, con los intelectuales, los snobs y sobre todo con el socio del Real Madrid. Igualmente desarrolló un sentido impresionante de la autopromoción. Se vendía tanto a nivel nacional como internacional, como nadie. Para eso tenía el apoyo de la prensa. Un apoyo que fue fundamental para su gran objetivo: la venta de la Ciudad Deportiva de la Castellana.

Los medios de comunicación y los periodistas comíamos de su mano. Nadie se atrevía a contradecirle ó criticarle. Quién osara hacerlo, tendría problemas. Era un hombre que no conocía el fracaso. Su prestigio social y en todos los ámbitos era absoluto. Su gestión estaba rodeada de halagos y de esa atención masiva que él sabe crear y que le hicieron elevar su narcisismo hasta límites insospechados. Era consciente que cualquier cosa que llevase su firma ó cualquier cosa que hiciese era elevado a acontecimiento social. Florentino Pérez llegó al Madrid con la idea de regenerar al club y de instalar unos modos diferentes en el fútbol. Fue el padre de un proyecto muy particular que alcanzó un éxito indiscutible.
Su gran deseo era que el socio le recordase como la encarnación de Santiago Bernabeu ó al menos pretendía merecer la misma consideración, con el valor añadido de la opulencia y la riqueza (algo que reclamaban los nuevos tiempos). Llegaron los Figo, Zidane, Ronaldo y el Madrid era un espectáculo. Pero teníamos una duda: no sabíamos si para Florentino era más importante el rendimiento del mercado que los resultados deportivos de su equipo o el fútbol en sí. Mientras todo fue bien, no hubo problemas. Se ganaron dos ligas, una Copa de Europa, una Intercontinental, una Supercopa europea en Mónaco donde tuvo el primer enfrentamiento con Fernando Hierro y Raúl, por el fichaje de Ronaldo y el desprecio a Fernando Morientes, y dos supercopas de España.
Así transcurrieron los tres primeros años de mandato del gran Florentino Pérez, fue el periodo del 2000 al 2003. Pero fue ganar la liga del 2003-04 y ese hombre triunfador, consecuente y responsable, perdió el rumbo abocado por esa corte de pelotas que nunca le contradecían. Se creyó la frase que nunca debió pronunciar Emilio Butragueño en la Fundación Ferrándiz: “Florentino Pérez es un ser superior”. Se lo creyó y llegó la peor consecuencia, la vanidad. Adulado en exceso, convertido en la gran referencia empresarial de nuestro país, elevado a la cima de la popularidad social y acompañado por los éxitos del equipo, Florentino Pérez se creyó infalible. Y así llegó su época oscura, y como consecuencia llegaron sus grandes equivocaciones. La primera fue no renovar a Vicente Del Bosque, el hombre perfecto para llevar un vestuario cargado de estrellas y egos muy particulares. Aunque para ser justos, Florentino, por una vez le hizo caso a su director deportivo Jorge Valdano cuando en el restaurante el Señorio de Alcocer ante la junta directiva que estaba reunida allí, le dio la puntilla, como puñalada por la espalda, al actual seleccionador Vicente del Bosque, aconsejando que ya no era el entrenador idóneo para dirigir al futuro Real Madrid.

Valdano, traicionó a Del Bosque de mala forma, cuando unos días antes había declarado que era el entrenador ideal. En el mismo restaurante ya propuso a su sustituto, sería su amigo Carlos Queiroz, segundo entrenador del Manchester United, que fue un experimento fallido porque en parte el propio Florentino sin escuchar a nadie y mucho menos a su director deportivo, confeccionó un equipo muy desequilibrado por negarse a cubrir la ausencia de Hierro y por despedir a Makelele, el único experto defensivo que tenía en el centro del campo. Sólo fichó a Beckham, que le procuró mucho ‘glamour’ y muchas ganancias. Así como imagen de cara al exterior. La plantilla era corta y apenas había reservas de garantías. Tras una primera vuelta de ensueño, en la segunda vuelta de la liga 2003-2004, se fracasó. Al igual que en Europa donde el Real Madrid cayó eliminado por el Mónaco. Morientes, cedido entonces, con dos goles les echó de Europa.
No sólo eso, se perdió la copa del Rey frente al Zaragoza. La temporada 2003-04 acabó en un rotundo fracaso, sin nada que llevarse a la boca. Era una caída que se veía venir y que muchos en el club vieron, como Valdano que acabó yéndose. Florentino pensó que estaba por encima de las convenciones y miserias del fútbol. Y no, el futbol le esperaba y fue cruel con Florentino que comenzó a dar palos de ciego y ofreció su peor versión. Fichó a Camacho para ganar sus segundas elecciones y le duró un suspiro. Camacho vio el desgobierno que había en el vestuario y que él ahí no podía imponer sus galones y se marchó. Luego fueron llegando García Remón, Luxemburgo y López Caro y el equipo iba de mal en peor. Por no hablar de jugadores que pasaron sin pena ni gloría; ni de directores generales: Butragueño, Arrigo Sacci y Benito Floro. La contratación de cuatro entrenadores y tres directores deportivos en una temporada certificaron la realidad de un fracaso.
En definitiva en el mandato de Florentino Pérez hubo muchas luces, pero también muchas sombras. El que se va a presentar a las próximas elecciones a la presidencia del Real Madrid, es el mismo que se fue un mes de febrero del 2006. Pero eso sí, aparecerá como el gran deseado, con más experiencia y después de recibir una buena lección. Después del año horrible que ha acabado con la despedida de Ramón Calderón, es normal que la esperanza blanca se llame Florentino Pérez. Su desafío no es otro que el construir un nuevo proyecto deportivo, hacer un nuevo equipo y arreglar las finanzas y la viabilidad económica del club. Esto ya lo hizo una vez magníficamente bien, aunque después en sus dos últimos años lo estropease en el plano deportivo.
Naturalmente, todo lo tendrá que acompasar con reformas estructurales de la casa blanca, o con el posible traspaso del estadio a la ciudad deportiva, lo que es algo que no conviene descartar conociendo a Florentino. Como en su mente o en la de algunos de sus directivos podría estar la pretensión de convertir el club en sociedad anónima, lo que podría provocar una seria rebelión en el seno de la afición y socios del Real Madrid., aunque de estar esto en la mente de algunos, seguramente no sería objeto de la campaña electoral que ahora se abre.
Estoy convencido que si sale elegido querrá ser ese presidente próximo a Santiago Bernabéu que siempre quiso ser, y no ser un presidente como los demás. La vida, con permiso de los otros candidatos que todavía no han dicho su última palabra, le va a dar una segunda oportunidad. ¡Florentino, aprovéchala!