Ya sé que el Real Madrid ya tiene la liga perdida. Ya sé que el equipo de Juande conoció el final de sus días contra el Barcelona, pero un equipo como el Madrid ni puede ni debe entregarse como lo hizo en Mestalla. Y más sabiendo que una derrota suya dejaba en bandeja el título para su rival de siempre, el Barça.
La camiseta del Real Madrid tiene mucha historia para que algunos jugadores desaprensivos la manchen y la ensucien con su indiferencia y falta de profesionalidad. No es de recibo el partido que hicieron contra el Valencia. Sé que los valencianos se jugaban la 'champions', pero el Madrid se jugaba el orgullo. Los blancos salieron vapuleados de Mestalla en un encuentro para cubrir su expediente. No les importó, algo criticable por la dignidad del escudo madridista.
El Madrid de Juande ya sabía el final de sus días. En Valencia jugó el primer encuentro de su postemporada. La diferencia entre el muerto viviente madridista y el Valencia fue evidente. Los 'ché' siguen compitiendo para llevarse un premio que disfrutar el curso que viene. Mientras, los blancos están instalados en la nada.
Los madridistas se presentaron en la capital del Turia con cara de derrota. El Valencia, que entendió su mal estado de ánimo, salió con los dientes afilados para aprovecharse de la herida de muerte que cometió el Barcelona. No necesitó de sus mejores armas para imponerse con suma facilidad ante un lamentable Madrid donde Cannavaro, escribió su triste epitafio. Gago y Javi Garcia, el doble pivote, firmaron un partido desastroso. Así como la totalidad del equipo, empezando con Raúl que no existió. Muchos han quedado retratados: no están para seguir vistiendo la camiseta blanca.
Sé que la bofetada que le dio el Barcelona en el Bernabéu le dejó aturdido y sin objetivos y les dejó sin ilusiones, pero el Madrid en Mestalla se jugaba el orgullo y la dignidad, que es lo máximo cuando se habla de este club. Antes, había un lema: “un jugador del Real Madrid no debe rendirse jamás”. Pues, en Valencia hincaron cobardemente las rodillas.
En otros tiempos, un Madrid sin pulso, sin sangre, casi en estado catatónico, parecería una herejía dado el carácter heroico de su camiseta en los tiempos de Bernabéu.
Cuando el entrenador empieza a decir que tiene un equipo segundón, que tiene asumido que en junio se va; y que la mente de los jugadores ya no está en el campo, sino mucho más allá del Bernabéu ya que muchos se ven en listas negras, el resultado es el lamentable partido del Real Madrid en Valencia, digna de un equipo lleno de mercenarios sin gracia ni orgullo profesional.
¿Qué hacia Cannavaro jugando, cuando ya sabemos que ha pasado reconocimiento médico para irse la temporada que viene a la Juventus? Su traspaso está cerrado. ¿Con qué espíritu va afrontar lo que le queda de recorrido en España? Con ninguno, porque a buenas horas se va a jugar la pierna cuando sabe que la temporada que viene vuelve a la Juve. En estos casos es cuando se comprueba qué jugadores sienten aquello que se llama honor, y si sienten de verdad el escudo y los colores de un equipo. Cannavaro ha demostrado ser un mercenario de esto del fútbol.
Para ser jugador del Real Madrid hay que tener además de orgullo y dignidad, ambición, profesionalidad, vergüenza y algo más. Ante el Valencia, esos atributos se los dejaron en el vestuario.
Está claro que una semana no es tiempo suficiente para superar el trauma del varapalo que le propinó el Barcelona y para encontrar una motivación que permita mantener la tensión. Pero hay maneras de perder, y contra el Valencia estuvieron de pena.

Los jugadores no son los únicos culpables, es todo lo que les rodea. El Real Madrid vive en un descontrol continuo: el presidente Vicente Boluda, está imputado en un fraude; el expresidente Ramón Calderón en dos procesos; el vestuario siente el vacío de poder y hace lo que le da la gana, los capitanes no acuden a la visita de los inspectores del Comité Olímpico Internacional (COI) al Santiago Bernabéu, haciendo un feo de mucho calibre al Comité Organizador de Madrid 2016.
Para que vamos a seguir. El Real Madrid en estos momentos está muerto. Necesita savia nueva. Muchos refuerzos, un entrenador de categoría y un presidente que venga a servir de verdad al Real Madrid y no a servirse.
El Madrid ya mira el futuro, pero antes tiene que dar el relevo de campeón de liga al Barcelona, que se lo han merecido. Sencillamente han sido los mejores. Sólo les queda un punto de los tres partidos que restan para proclamarse campeones. Tarde ó temprano, con Íniesta ó sin ñe, lo conseguirán. Enhorabuena anticipada a todos los azulgranas. Y el Real Madrid que está en liquidación, debe poner se a trabajar para volver a la senda del triunfo y la gloría.