“Mejor que acabe esto cuanto antes”, es lo que dijo Iker Casillas al finalizar el encuentro Real Madrid- Mallorca que se saldó con la cuarta derrota consecutiva del equipo blanco. Lo mismo que Casillas piensa la afición madridista que está pasando auténtica vergüenza de ver como un puñado de jugadores desalmados, insensibles y poco profesionales están manchando el escudo y la historia del Madrid. Como se esperaban otra espantada de unos jugadores descastados que están en su declive y terminando un ciclo, el Bernabeu vio mas cemento que nunca. No quisieron ver a su equipo hacer el ridículo un partido más.
El estadio madridista clausuró una temporada convulsa, llena de sobresaltos y llena de desilusiones, y lo hizo con un partido sin tensión alguna. No hubo ninguna motivación, nada que invitara a los futbolistas locales a hacer un último esfuerzo por agradar a su afición. Unos saben que su futuro está lejos del Madrid, otros tienen asegurada su continuidad y no tienen nada que demostrar a un entrenador que salvo giro inesperado no va a seguir y a otros parece que les da igual lo que suceda. El resultado fue un encuentro aburrido, que volvió a irritar al madridismo por el comportamiento del equipo, que sigue en racha y ya suma cuatro derrotas consecutivas. Lo mejor fueron los golazos de Cléber Santana y de Keita, en especial el primero, una maravilla que estuvo muy por encima del nivel del partido. Una joya que nadie debería perderse. El Mallorca, que tan bien dirige Goyo Manzano, dejó una gran imagen y aprovechó la desidia del Madrid para lucírse . El Mallorca fue el único equipo que quiso jugar, el que puso el mínimo de dignidad y profesionalidad exigibles. El Real Madrid, sencillamente estuvo desastroso.
El Bernabéu se despidió tristemente de un equipo apenado que está deseando el final de temporada. Su calvario final lo comenzó un dos de mayo con la goleada que le infligió el Barcelona. Desde ese día donde los azulgranas desnudaron el juego del Madrid que solo ofrecía fe, ilusión y lucha, comenzó una postemporada melancólica que anhela finalizar cuanto antes. Ayer en el Bernabeu se cerró un ciclo y mostró su disconformidad con su equipo, que está teniendo un final de liga insoportable.
Hasta Juande que parecía un hombre consecuente ha perdido el oremus. Podría haberle dado algo de emoción si se hubiera decidido a dar minutos a algún joven de la cantera o a los menos habituales. Prefirió despedirse del Bernabéu con los de siempre, con muchos de los que protagonizaron esa impresionante racha de victorias y que alimentaron durante semanas el sueño de ganar la Liga. Hasta que el Barcelona se pasó por el Bernabéu para dejar a todos en evidencia.
Se despidió Fabio Cannavaro, un futbolista simpático, pero central sobrevalorado y que no llegó a Madrid para ofrecer los mejores años de su carrera precisamente. Se lleva dos Ligas y una Supercopa de España y la ovación que le regaló el Bernabéu cuando en el minuto 55 fue sustituido por Javi García, que volvió a actuar de central y mal, como siempre que lo hace en esa posición. Y en su despedida, el italiano ofreció su peor gesto, cuando al final del partido regaló su camiseta a los ultras. Cannavaro tanta paz lleves como paz dejas. Apurará los últimos momentos de su carrera en la Juventus. No lo vamos a echar de menos.
Mantuvo Juande su vicio de sustituir a Huntelaar, un delantero que no le gusta y que hace ya demasiadas semanas que no sabe lo que es marcar un gol. Pero el holandés no lo hizo peor que otros, como Raúl. Uno es el futuro y otro el pasado. Y Juande, en el Madrid, siempre ha preferido entregarse al pasado. El puesto de Huntelaar lo ocupó Parejo, que con Juande ha vivido sentado en lo más profundo del banquillo.
El hierático técnico manchego, parece que quiso despedirse dando continuidad con lo mejor que tenía con esos jugadores que en su mayoría hasta hace cinco jornadas habían peleado por la liga. Pero la afición no está para comprender a un equipo que le está causando dolor. El Bernabéu despidió a su equipo entre pitos y melancolía. Los madridistas se levantaron de sus asientos mirando al cielo y esperando el final de un presente insoportable. Ya sólo queda un encuentro, una pesadilla.
En este clima de desidia y dejadez, al equipo se le han aflojado los atamientos. Lo último que vio la hinchada fue una concentración de las miserias de la temporada expuestas ante el Mallorca, que se limitó a cumplir. Con eso le alcanzó para mostrar su superioridad. El Madrid falló en los marcajes, careció de imaginación, y, sobre todo, le faltó corazón, coraje y hasta ciertos atributos… Es decir, lo que le ha faltado en los últimos cuatro partidos.
Un dato, desde que Pepe no está en la defensa por aquella animalada que hizo a Casquero del Getafe, el Real Madrid ha recibido en cinco partidos la friolera cifra de 17 goles. Es insustituible. Y bien haría Florentino en reforzar a esa defensa con otro central que acompañe con garantías al portugués. Ya sólo queda un encuentro, una pesadilla….Ahora nadie recuerda que el Madrid fue un aspirante serio a la Liga, con sus defectos y sus virtudes. Ni siquiera los propios futbolistas, incapaces de parar el reloj y despertar de la pesadilla.

Para muchos jugadores el encuentro frente al Mallorca fue su último partido con la camiseta blanca en el Bernabeú. Van der Vaart, con su inolvidable abulia o Drenthe, con su desquiciado tranco, no seguirán la próxima temporada. Hasta Robben, cuyas carreras provocan más reproches que admiración o Huntelaar, pitado pese a su innegable talento rematador, parecen más lejos que cerca. Del equipo inicial ante el Mallorca, solo tienen asegurada la continuidad: Casillas, Sergio Ramos, Lass Diarrá, probablemente Torres e Higuaín, el único que parecía ilusionado con su futuro y su verticalidad. Marcó su gol número 21 en la liga.
En cuanto a Raúl, bien haría en replantearse su futuro. Un jugador de su talla no se puede arrastrar por el campo. Si continúa, seguro que en algunos partidos volverá a aparecer, porque el que tuvo retuvo, pero él sabe y todos sabemos, tristemente, que su ciclo está prácticamente acabado. Es ley de vida. Yo que él me plantearía mi continuidad. Sabe mejor que nadie que en la nueva etapa que se avecina con Florentino Pérez al frente, dejará de tener poder en el vestuario.
En el último partido del Madrid en el Bernabéu , por esta temporada, vimos demasiados fantasmas, demasiadas decepciones en pantalón corto. Hasta es difícil señalar con los dedos de una mano los posibles supervivientes para el proyecto que se avecina. Guti, tampoco tiene fácil la continuidad y más después de que Juande Ramos (que no seguirá), tras la última derrota haya desvelado que no convocó al segundo capitán porque el sábado no acudió a entrenar a causa de una comunión familiar. Increíble pero cierto. Guti se está cavando su propia tumba profesional.
El Real Madrid de Florentino Pérez ya está en marcha, incluso Jorge Valdano ya ejerce de director general al anunciar que se barajan tres nombres como candidatos a ser entrenadores del Real Madrid, a saber: Arsene Wenger, Pellegrini y Laudrup.Yo que Florentino incluiría en esa terna a Michel, que puede ser el Guardiola del Real Madrid, aunque Pellegrini del Villarreal,eso parece, va primero en la carrera.
No parece que de aqui al dia 31 de mayo aparezca alguien que tenga la osadia de hacer sombra a Florentino Pérez,aunque al lado del Bernabeu en el edificio Lima hoy he visto como en la primera planta hay un cartel que reza asi: OID. Eduardo García, candidato a la presidencia del Real Madrid. ¿Será verdad que al final vaya a conseguir el aval?. No lo creo, pero dadas las circunstancias y ante el minimo apoyo del que goza Eduardo García, lo mejor es que deje paso al deseado Florentino, y de esta forma ganará un tiempo precioso para el gran proyecto que se prepara, y que tanto ilusiona a los madridistas.