Ya es oficial, el Real Madrid formalizó en la pasada madrugada del 9 de junio el fichaje de su primera piedra angular, el de Ricardo Izecsa Dos Santos Leite, conocido como Kaká. La adquisición de la nueva perla madridista fue confirmada por Florentino Pérez en Onda Cero a las 00.07; y más tarde a las 00,30 fue rubricada respectivamente por las páginas webs del Real Madrid y Milan.
Kaká de 27 años, le va a costar al Madrid 65 millones de euros. Firmará por las próximas seis temporadas y cobrará nueve millones por año de contrato. El próximo 30 de junio está prevista su presentación en el Santiago Bernabéu. La cifra convierte a Kaká en el segundo jugador más caro de la historia del fútbol, después de Zidane, que supuso 78 millones, y por encima de Figo, que costó 60. Los tres traspasos los firmó el Madrid por iniciativa de su actual presidente, Florentino Pérez, que ya insinuó sus intenciones el día que regresó a la vida pública para presentarse a las elecciones, hace un mes: “En un año tendremos que hacer lo que pensábamos hacer en tres”.
El traspaso que se ha concretado ahora pudo cerrarse en 2003, cuando la secretaría técnica del Madrid llevó a la directiva que presidía Florentino Pérez un informe recomendando el fichaje. Entonces, Kaká con 21 años militaba en el São Paulo y, aunque había ganado la Copa del Mundo en 2002 actuando como suplente, carecía del prestigio que tiene hoy. Los asistentes a la reunión, que se celebró en el Bernabéu, aseguran que un directivo menospreció al jugador argumentando que su nombre tenía resonancias escatológicas: "Suena mal". Además, entonces Jorge Valdano que tuvo la última palabra desaconsejó el fichaje a Florentino porque no le veía con mucho futuro, y se desechó su incorporación. Tremendo error, ¿verdad Valdano? El Milan, no puso ninguna pega y fichó por ocho millones de euros a una estrella en ciernes que terminó siendo en el 2007 el mejor jugador del mundo. Actualmente, y sin ninguna duda, está entres los tres mejores.
Florentino Pérez, tenía un especial interés en que su primer fichaje fuese Kaka, la promesa incumplida de Ramón Calderón, su predecesor en el cargo. Y ya se sabe, cuando Florentino tiene algo entre ceja y ceja, normalmente lo consigue. Lo que no pudo conseguir Ramón Calderón en dos años, él ha logrado en un verbo. Con este refuerzo que raya casi la prepotencia, refuerza, valga la redundancia, su poderío ante los seguidores blancos y ante sus rivales que empiezan a asustarse de lo que puede conseguir este nuevo Moisés que quiere devolver al Real Madrid su prestigio perdido en el último año.
A Ricardo Izecson Dos Santos Leite se le llama Kaká porque es un apodo recurrente en Brasil para aquellos que se llaman Ricardo. Y porque así le llamaba su hermano cuando era pequeño: Caca. Su representante le aconsejó cambiarlo por Kaká antes de dar el salto a Europa en 2003. El Milan pagó 8 millones de euros por un jugador que entonces tenía 21 años (nació el 22 de abril de 1982 en Brasilia). Ahora lo vende en lo que es sin duda un buen negocio en lo económico pero una operación que deja al equipo lombardo sin su gran referente deportivo, un jugador cuya continuidad se convirtió en veranos pasados en una cuestión de estado en el club de Berlusconi. Ahora, por fin, ha pesado más el deseo del jugador de buscar un nuevo reto en su carrera. Necesitaba cambiar de aires. Todo su entorno le ha aconsejado que tenía que cambiar de equipo y de país para volver a estar en lo más alto.

Kaká es digamos la pieza fundamental del nuevo proyecto del Madrid que empieza a construirse a partir de hoy. Su incorporación va dirigida a reforzar el eje del equipo en una zona que en los últimos años careció de creatividad. En la misma dirección apunta el club cuando negocia con el Liverpool el fichaje de Xabi Alonso que sería la pareja perfecta de Kaká. Entre ambos formarían la sociedad que organizaría el ataque del equipo. El medio centro vasco actuaría como conductor y el brasileño prolongaría las maniobras desde el medio como pasador o como finalizador.
Durante las seis temporadas que jugó en el Milan, Kaká marcó una media de 16 goles. No fue sólo su puntería lo que le permitió ganar el Balon de Oro en 2007. En los últimos años, pocos jugadores han exhibido tanto poderío en sus conducciones, tanta precisión en las entregas y en las recepciones y tanta elegancia. Además de ser un extraordinario jugador de fútbol, es todavía mejor persona, lo que sin duda le hace más grande aún. Y no lo es por ser profundamente religioso, sino porque lo lleva en la sangre. Es un brasileño poco corriente y que huye de las fiestas y de las multitudes. Le gusta el trabajo, el hogar y la familia.
Desde que se rompió una vértebra lanzándose a una piscina y estuvo a punto de quedar parapléjico, Kaká hizo de las plegarias un rito diario. Acostumbró a los tifosi a vestir camisetas con leyendas como Pertenezco a Jesús y no ha dejado de pregonar su profunda fe en Cristo. Es miembro de la Iglesia Evangélica y contrajo matrimonio por ese rito hace un año, después de asegurar que llegaba virgen a la cita. Fuera de los campos, Kaká no responde ni mucho menos al perfil habitual de muchas estrellas del fútbol. Tímido y disciplinado, su vida está basada en sus férreas creencias religiosas. Todo esto le confiere un carácter y una personalidad especial.
Su categoría como jugador repercute directamente en los equipos en los que recala. En 2003, cuando llegó al Milan atravesaba una etapa gris de su historia reciente. Seís años después, con Kaká al frente, el conjunto lombardo ha ganado la Copa de Europa, ha sido finalista en otra ocasión, además del 'Scudetto' en 2004, Supercopas italianas y dos Supercopas de Europa -la última, derrotando al Sevilla-.
Kaká es un mediapunta clásico que disfruta jugando cerca de los delanteros. No es especialmente rápido, pero tiene cambio de ritmo y una conducción exquisita del balón, apoyada en su imponente zancada y en su depurada técnica individual. Desborda, regatea y tiene instinto para el último pase y para el gol: define con frialdad ante el portero y tiene un excelente disparo que ensaya cuando encuentra espacio fuera del área. No es un organizador ni un delantero sino un '10' clásico, un jugador que enlaza el centro del campo y la delantera, juega entre líneas y se acomoda cerca del área como pieza maestra de la maquinaria del equipo. Sin tener un carácter fuerte, es un líder en el campo por todo lo que aporta. Además es un gran compañero y gran persona., algo que no me cansaré de repetir.
Del último Milan de Nesta, Maldini, Pirlo, Seedorf, Inzaghi o Shevchenko, buen amigo del brasileño, no se puede hablar sin referirse a Kaká como su máxima figura. Particularmente lo recuerdo en el gran partido que realizó en la final de la Champions de 2005 que fue antológica, y que se le escapó ante el Liverpool (4-3) . Pese a la derrota fue elegido mejor centrocampista del torneo y fue noveno en la elección del Balón de Oro 2005, primer paso hacia una cima que ya tocaba con los dedos. En la temporada 2006/07 llegó la explosión definitiva de Kaká, que ya jugaba como comunitario tras obtener la nacionalidad italiana. El 23 de mayo el Milan se vengó del Liverpool, ganó la Champions con Kaká como máximo goleador y obtuvo billete para el Mundialito de Clubes, que se llevó al imponerse a Boca Juniors en la final (4-2) con un gol y dos asistencias del astro brasileño, que conquistó de forma unánime el cetro de mejor jugador del mundo: en ese año recibió el Balón de Oro, el FIFA World Player ó lo que es lo mismo Mejor Jugador del Mundo.
Internacional absoluto, Kaká debutó con Brasil en enero de 2002 en un partido contra Bolivia. Tuvo una presencia testimonial, apenas jugó unos minutos, en el equipo que fue campeón del Mundo en 2002, y ganó después la Copa América 2004 y la Copa Confederaciones 2005. Poco después llegó su experiencia más amarga con la 'canarinha': el Mundial de 2006, en el que Brasil fracasó pese a partir como clarísimo favorito en un equipo en el que Kaká coincidió con estrellas como Adriano, Ronaldinho o Ronaldo.
Así es Kaká, una estrella del fútbol que no sale por la noche, no va a ningún sitio sin su mujer y celebra sus goles apuntando con sus dedos al cielo. Un fichaje de lujo para un jugador que sigue, pese a una temporada más que discreta en el Milan, en la elite de los mejores jugadores del mundo y que sueña con relanzar su trayectoria en el nuevo Real Madrid de Florentino Pérez, que ya tiene su primera gran estrella para devolver al Real Madrid al primer plano del 'planeta fútbol'.
Kaká, es la primera cara como jugador de este nuevo Real Madrid de Florentino Pérez, que va a seguir removiendo Roma con Santiago. La revolución no ha hecho más que empezar. La semana va a ser intensa y puede cerrarse con varias adquisiciones. Así, el presidente madridista ya sabe a qué atenerse respecto al Valencia y su interés por hacerse con Silva, Albiol y Villa. Tendrá que negociar muy bien y ser muy fino para convencer al nuevo hombre fuerte del Valencia, Manuel Llorente, que llega dispuesto a ponérselo muy difícil al presidente madridista.

De Ribéry también habrá noticias esta semana. Además, al no jugar la Copa Confederaciones, podría ser uno de los primeros en ser presentado si llegan a buen puerto las conversaciones con el Bayern, muy predispuesto a aceptar jugadores como Sneijder y van der Vaart en la operación. Pese a la resistencia pública de Uli Hoeness, manager bávaro, los dos clubes ya han hablado en tono cordial y con deseos de entenderse. El interés del jugador por jugar en el Madrid (ya le ha dicho Laporta que va a jugar de blanco), y el hecho de estar apadrinado por Zidane acelerará las conversaciones.
La joya de la corona, Criastiano Ronaldo, ya empieza a estar a punto. En principio Florentino ya ha desatascado las relaciones con el Manchester United y con el inefable Fergusson, enrarecidas tras meses de fricciones con Calderón. Las negociaciones van a ser largas, pero Cristiano Ronaldo ya piensa en blanco. De momento, Kaká ha sido el primero.