Ya está aquí el Salvador, el nuevo Moisés que va a devolver al Real Madrid a su esplendor.
Comienza el Sr. Pérez su segunda andadura al frente del club blanco. No le ha hecho falta ganar unas elecciones porque no hubo más candidatos, tampoco importaba mucho, ni siquiera importaba si había o no elecciones. Florentino se postulaba como ganador por decreto. No ha existido oposición. Apenas han surgido voces en contra de su regreso. La prensa y unos cuantos palmeros se han encargado de hacerle la campaña que ha sido de aliño y las críticas casi nulas. Vuelve el Mesías, y al que no le guste, que se aguante... no le queda otra.
De nuevo vuelve a estar al mando de una nave que, en efecto en el último año ha ido a la deriva hasta naufragar. Florentino Pérez ya es presidente del Real Madrid. Han pasado tres años desde que dejó al club, en una decisión que ahora ha reconocido equivocada, tirado y en una situación muy comprometida y difícil. De alguna forma, todo lo que ha sucedido durante los tres años de su ausencia, él tiene gran parte de culpa por huir cuando le quedaban dos años de mandato. Pero eso, ahora no interesa recordarlo, y más cuando FP más ó menos en plan mesiánico ha venido a decir que ha regresado para que el Madrid vuelva a ser el mejor equipo del siglo XXI. Más ó menos ha dicho: Vuelvo porque no se “os puede dejar solos”.
Y vuelve, como él deseaba, bajo palio, sin lucha electoral y proclamado presidente para los próximos cuatro años. Como saben y lo sigo manteniendo, tengo mis dudas sobre lo que pueda hacer Florentino en su regreso al mismo equipo que hace tres años dejó en la tacada. Pero no puedo de dejar de reconocer que su llegada vuelve a ilusionar a una afición que lleva todo un año de sufrimiento y abatida, no solo por la imagen institucional y hasta deportiva de su equipo, sino por el triunfo apoteósico de su gran rival de siempre, el Barcelona, que lo ha desbancado del número uno.
No discutiré esa ilusión que con él vuelve a reinar en el equipo blanco, porque esa afligida afición está en su derecho de volver a soñar con un Madrid que recobre su grandeza, que vuelva a ser admirado por su juego y no despreciado por sus escándalos. Están en su derecho de revestirse de optimismo ante la nueva puesta en escena de Florentino Pérez. Como yo estoy en mi derecho de dudar de alguien que abandonó la nave cuando se hundía en aquel 2006.
Florentino Pérez tuvo luces y sombras, y espero por el bien del Real Madrid que en esta ocasión veamos al FP que en su primera etapa revolucionó para bien el fútbol mundial. En su primer mandato tuvo grandes aciertos, en lo deportivo y sobre todo en el ámbito económico. Aquel Florentino de los primeros tres años hizo más grande si cabe al Real Madrid. Pero luego en los tres siguientes, dueño de un excesivo egocentrismo, y adulado hasta la extenuación, se creyó infalible y cometió error tras error hasta convertirse en un presidente mas del montón. No cometeré la crueldad de recordar aquella etapa frustrante, y menos ahora que se abre una puerta a la esperanza con un proyecto que en verdad va a ser toda una gran superproducción.
Florentino Pérez, me consta ha aprendido de aquellos años negros y creo que va a ser otro presidente bien distinto. Intuyo que va a ser más humano, más cercano y más comprensivo que antaño; y espero que mucho menos empalagoso. Y si me permite, desde aquí le mando un humilde mensaje: Huya de los aduladores y de los pelotas que a partir de ahora va a tener a su alrededor y que tanto daño le hicieron. Conoció la gloria, y entonces tuvo más amigos que nunca y sobre todo periodistas que le dedicaban odas de lo maravilloso que era. Después vino el fracaso y con ello la soledad; y esos que antes eran sus amigos le abandonaron y esos mismos periodistas que exageradamente le lanzaban flores, empezaron a arrojarle dardos envenenados y críticas excesivas. Los que nos mantuvimos en nuestro sitio tanto para bien como para mal, lo sufrimos. ¿Se acuerda verdad?

Estoy convencido que ha aprendido la lección porque si una virtud tiene Florentino es que es muy inteligente y no suele tropezar dos veces en la misma piedra. Estaremos atentos, y le daremos un año de confianza. Trabajo le espera, porque reconstruir casi en su totalidad a este Madrid va a ser tarea ardua y complicada, pero hay buenos cimientos. El Real Madrid emprende una nueva etapa con Florentino Pérez como presidente. El pasado lunes tomó posesión de un club imputado en lo institucional en los infiernos de los juzgados y en el limbo en lo deportivo con una plantilla que en Pamplona volvió a dar un calamitoso ejemplo al caerse de la convocatoria media docena de jugadores con sospechosas lesiones de última hora.
El 1 de junio es el primer día del Madrid de Florentino. Ha llegado la hora de silenciar los discursos y hablar con los hechos. La hora de ilusionar con las caras nuevas. Florentino Pérez llega al Madrid por la puerta grande. Regresa con el difícil compromiso de hacer en un año lo de tres. Para empezar, se presenta con el chileno Manuel Pellegrini como técnico y el brasileño Kaká como el primer galáctico debajo del brazo. Son las dos primeras estrellas de su proyecto. Después vendrán los llamados a españolizar el equipo, Xabi Alonso, Silva, Albiol, tal vez David Villa, pero no es seguro, porque Ibrahimovic del Inter gusta y mucho a Jorge Valdano y a Pellegrini.
Luego llegará el crack que tantos años lleva esperando el aficionado madridista, el portugués Cristiano Ronaldo, que puede ser la guinda de un proyecto muy ambicioso diseñado con el único objetivo de destronar al Barcelona y luchar por la 'décima' que tanto se le viene resistiendo. La final del próximo año de la Liga de Campeones, la del 2010, se jugará en el Bernabéu. La primera piedra de este nuevo Real Madrid ya está puesta. Se llama Manuel Pellegrini y es el elegido como entrenador. El ingeniero chileno de 56 años no figura en la lista de los grandes como eran Wenger y Mourinho, los otros deseados. Dos técnicos con perfiles diferentes, aunque ambos con el mismo sello de no permitir la más mínima injerencia en su labor.
Pellegrini, seamos sinceros no era el entrenador con el que el madridismo soñaba para una etapa de abundancia con Florentino. Llegará al Madrid tras varias campañas de éxitos con muchas tardes de buen fútbol en el Villareal. Se hará cargo del proyecto de Florentino casi de puntillas y con menos sonoridad mediática de la que se le hubiera dado al portugués y al francés, pero se trata de un magnífico entrenador. A mi personalmente me gusta y creo que va a triunfar.
Manuel Pellegrini es una apuesta personal del nuevo director general y adjunto a la presidencia, Jorge Valdano. Miguel Pardeza, el flamante director deportivo, también le avala. El chileno tiene por delante el reto más importante de su carrera: hacer jugar a un equipo que se presupone de ensueño y que debe obtener resultados inmediatamente. La ventaja de Pellegrini es que conoce nuestro fútbol como la palma de su mano. Ha triunfado en el Villarreal, equipo modesto al que ha llevado más lejos de lo que nadie hubiera sospechado. Lo ha hecho con un fútbol magnífico casi siempre. Ganó títulos en Argentina con River y San Lorenzo. Tuvo personalidad para gestionar el "caso Riquelme". Ha sido semifinalista en la Copa de Europa y segundo en la Liga -temporada anterior- con el Villarreal.
Pellegrini ha entrenado cinco años en la Liga española. Su llegada al Villarreal transformó completamente a un equipo que sólo había disputado cinco temporadas en Primera. Creyó en el proyecto de Fernando Roig, presidente del club, y José Manuel Llaneza y obró el milagro de llevar a un pueblo de 50.000 habitantes de la provincia de Castellón a la Champions League. Es más, con el sudamericano, el Villarreal siempre jugó en Europa -dos veces en la 'Champions' y otras dos en la UEFA, una de ellas después de ganar la Intertoto-.
Me parece que tiene historial y personalidad para dirigir al Madrid de Florentino que ya ha comenzado a caminar.