El Real Madrid no ha sido el equipo del año, pero sí lo ha sido del verano. El Barça con su temporada de ensueño se llevó la gloria deportiva, pero con la llegada de Florentino Pérezque irrumpió como un huracán con sus grandes fichajes arrasó a los azulgranas; y su gran hito deportivo quedó prácticamente en el olvido, al menos en cuanto a la atención de los medios de comunicación.
Florentino, no sé si volverá a tropezar dos veces en la misma piedra, pero como ya hiciera en su primera etapa al mando del Madrid (2000-2006) vuelve a rodearse de grandes estrellas. Ya sabemos todos como acabó su primera aventura galáctica, en un gran fracaso que se lo llevó por medio. De los errores se suele aprender, y Florentino, que es muy inteligente, imaginamos que habrá aprendido la lección. Pero está dando los mismos pasos que entonces, aunque él barrunta un final distinto.
Aquello ya es historia y los aficionados han echado tierra de por medio y le han devuelto la confianza a un Florentino Pérez, que les ha correspondido devolviéndoles la ilusión. Ha vuelto a convencer al madridismo. Ha barrido mediáticamente al Barcelona tras una temporada fabulosa. Se ha obsesionado en que el Madrid recupere el sitio que le corresponde en el llamado planeta fútbol. Al mismo tiempo que recupera su fuerza y su grandeza. Y todo ello con un desembolso sin precedentes en plena depresión económica: 250 millones de euros. Una cantidad que a una gran mayoría les parece una obscenidad en los tiempos de crisis que corren. Lo que no deja de ser una gran hipocresía.
Mi opinión sobre este asunto es muy clara. Es el dinero del Real Madrid, y de sus socios que le han respaldado acudiendo en masa a las presentaciones de Kaká y Cristiano Ronaldo. Han dado el visto bueno a ese gasto que ven como una inversión. Confían en Florentino Pérez a quien ven como un lince en los negocios. A los socios no les asusta el gran gasto que se ha hecho. Es su dinero, y con él hacen lo que les viene en gana. Han dado un cheque en blanco al Mesías Florentino.
Ahora bien, esto no quita que a ojos de los demás, ese gran dispendio les provoque rechazo y críticas. Muchos ven a este nuevo Real Madrid como un equipo prepotente y revestido de cierta soberbia. Y bajo este prisma y en plena recesión económica, volverá a nacer el odio antimadridista como en la etapa de los mal llamados galácticos.
Por todas estas circunstancias, en la temporada que comenzará a finales de agosto toda la presión va a ser para el Real Madrid. Situación que le va a venir de perlas a su gran rival, el Barcelona. Lo normal es que el Madrid aguante esa gran presión, pues es algo consubstancial a el club blanco, pero la que se le avecina es de órdago. Va más allá de la simple presión. El rival a batir no va a ser el Barcelona-después de ganar todo- sino el Real Madrid.
Manuel Pellegrini y los Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Albiol, Xabi Alonso y las demás ¿aguantarán la enorme presión a la que van a ser sometidos?