Raúl González Blanco, Raúl, el capitán blanco o el siete del Real Madrid, otrora indiscutible en el equipo titular, ha pasado de ser el foco de atención a prácticamente el olvido. Y eso para un jugador que ha sido el ícono y la imagen del Madrid, está siendo muy duro. Intenta llevarlo lo mejor posible pero en su fuero interno se rebela contra esta situación, nueva para él, y para la que no estaba preparado aún. Sabía que tarde o temprano le llegaría el momento, pero no esperaba que fuera tan de repente. Lo acepta, pero lógicamente un ganador nato como él, no lo está llevando muy bien. Sufre en silencio y con los suyos como la luz de su estrella se va apagando poco a poco.
Y no vale darle vueltas, es el ciclo de la vida. Raúl, como sucedió con otros tiene que dar paso a la juventud que viene arreando fuerte. Le sucedió a él que recibió la alternativa de Jorge Valdano sustituyendo a otra figura mítica del Real Madrid, Emilio Butragueño. Curiosamente Valdano que promocionó a Raúl con 17 años en la temporada 94-95, asiste ahora desde la barrera al ocaso de un mito. Desde que fue suplente en el Vicente Calderón en el partido contra el Atlético de Madrid allá por el siete de noviembre, Raúl ha ido perdiendo protagonismo en el equipo. Y no solo en el campo sino también en el vestuario. Sigue mandando, pero menos. Eso si, tiene el respeto de todos sus compañeros que lo ven como el ilustre veterano que ayuda en los momentos difíciles y les anima en la lucha por conseguir los objetivos.
Si la temporada pasada fue el jugador junto a Casillas que más minutos disputo, en este ejercicio su aportación está en claro declive. Ya no es ni el primer suplente. Todo esto, aunque se lleve con deportividad tiene que ser muy duro para alguien que lo ha sido todo en el mundo del fútbol. Lo lleva con profesionalidad, con madurez, y con todo lo que quieran, pero Raúl está muy fastidiado en su interior. De ser el alma y el casi todo, ha pasado a un papel de mero secundario. La procesión la lleva por dentro pero la lleva con elegancia y de él no verán ni una mala palabra ni un mal gesto. Y para botón de muestra, lo sucedido en el partido contra el Almería en el Santiago Bernabeu. Pellegrini le mandó calentar y después de tenerlo varios minutos en la banda, al final decidió no sacarle. Para muchos aquello fue una falta de respeto hacia el jugador de los récords y el gran capitán. Raúl no dijo ni una palabra, se volvió al banquillo y reaccionó como si fuese nuevo en plaza.
Raúl va asumiendo aparentemente con entereza su nueva situación, pero en su círculo íntimo sus comentarios apuntan hacia otra dirección: se siente victima del nuevo poder establecido en el Real Madrid. El jugador cree que en la zona noble del Bernabeu le quieren ver fuera del equipo la próxima temporada, a pesar de finalizar contrato en el 2011. Se siente victima de una encerrona y de una conspiración para acabar anticipadamente con su carrera. Raúl sospecha que todo obedece a una estratagema para que se vaya antes de finalizr su contrato. Tendrán que esperar, pero no les extrañe que al termino de esta temporada Raúl, al no sentirse útil y valorado, diga que se marcha perdonando el año de contrato que le resta. Es una posibilidad que no está muy lejana. Está en su derecho de hacer lo que le dé la gana. Para eso ha sido el jugador más importante del fútbol español en los últimos 25 años. Es una decisión muy personal.
Haga lo que haga, Raúl siempre tendrá mi respeto y mi máximo admiración. Ha sido muy grande y es una de las leyendas del Real Madrid, pero a los 32 años, por mucha voluntad y ganas que le pongas, el cuerpo ya no responde como antes. Estamos asistiendo al ocaso de un mito. Es la ley de la vida.