
Contra todo pronostico el Real Madrid perdió en Bilbao, plaza que en las últimas cuatro visitas le habían sido favorables, pero la mala suerte, la falta de puntería y tal vez la falta de convicción lo impidieron…. Sin contar con San Gorka Irazoz (el guardameta del Athletic) que tuvo una noche memorable.
El Athletic Club, no engaña a nadie, jugó como se esperaba y acorde con la filosofía de su entrenador, Caparrós. Sus equipos sudan y se sacrifican como pocos. Y a eso salió. De inicio sorprendió al Madrid por su fiereza que le hizo marcar territorio. En apenas dos minutos acorraló a los blancos atacando de forma intempestiva, que dejó helados a los madridistas .
En San Mamés, el Real Madrid había ganado las cuatro últimas temporadas, ante un rival y un ambiente prácticamente calcados. La única diferencia es que la agresividad local se hizo patente en el minuto 1, cuando Gurpegui y Toquero ya había rematado al palo. Dos saques de esquina después, la zurda de Yeste y la cabeza de Llorente colocaron el 1-0. A partir de ahí, el Athletic se dedicó en cuerpo y alma a defender el resultado. Trabajó con denuedo y sobre todo llevó el partido donde mejor le convenía, al terreno donde Caparrós se desenvuelve como nadie.
Sin embargo, a partir del 1-0, no se volvieron a tener noticias del Athletic durante el encuentro. El Athletic se conformó con frenar como pudieron las acometidas del equipo blanco, que apuntalado por un Cristiano Ronaldo extra-motivado y un Benzema que necesitaba reivindicarse, llegaba una y otra vez a la meta de Iraizoz, quién se convirtió en el gran protagonista de la noche, sacando manos milagrosas. Partido para enmarcar del bueno de Irazoz.
La segunda mitad fue un calco de la primera, pero sin gol. El Real Madrid, lo siguió intentando una y otra vez. unas veces por las bandas (las menos) y otras por el centro (las más), pero sea por falta de puntería, por falta de convicción ó por la gran noche del guardameta vasco, el caso es que el Real Madrid perdió el tercer partido en lo que va de liga, y ve un poco más lejos al Barcelona que ya está a cinco puntos. A falta de una jornada para que finalice la primera vuelta, se ha proclamado campeón de invierno.
Buen Real Madrid
Ahora lo fácil sería echar pestes sobre el Madrid, sobre el entrenador ó cualquier jugador, pero no caeré en esa trampa, porque a mi el Real Madrid me ha gustado. Ha dominado a lo largo y ancho el partido. Ha llegado en tromba al área, ha gozado de buenas oportunidades de marcar y no ha regateado esfuerzo para conseguir la victoria. Sólo les ha faltado el gol y sobre todo una buena dosis de suerte. El fútbol no ha sido justo con el Real Madrid. A pesar del espíritu de sacrificio y lucha del Athletic, si alguien debió ganar, fue el equipo de Pellegrini.
Si algo hay que achacar al equipo blanco es que tal vez no tuvieron la convicción necesaria ni la determinación colectiva, ni finura ni acierto para revertir la situación. No mereció la derrota y por lo menos un empate hubiese sido más justo. Pero en el fútbol cuando se habla de merecimientos, se suele poner cara de póker. Ya no hay remedio.
Benzema, tras la lesión de Higuaín, pasó primer examen. Por la derrota, seguro que para muchos habrá suspendido. Personalmente, no me ha disgustado el francés, sobre todo en la primera parte que fue el primero que comenzó la rebelión. Tuvo peso específico fuera y dentro del área. Suyos fueron los dos primeros disparos de su equipo, con esa elegancia tan suya. Uno de ellos terminó en la madera. Fue el gran aviso blanco, junto con una llegada de Cristiano desde segunda línea, neutralizada por Gorka desde la raya. Pero también el comienzo del fin del propio Benzema, del que no hubo noticias tras el descanso, y terminó siendo sustituido por Raúl
Marcelo, que frente al Mallorca actuando de lateral estuvo fenomenal, en Bilbao desapareció. Kaká, continúa sin aparecer, acumulaba errores de todo tipo., desde los controles fáciles hasta los remates decisivos. Tuvo dos bastante claros: uno terminó por encima del larguero y otro en el lateral de la red. Se le sigue esperando.
Pero insisto, el Real Madrid no jugó para perder. El fútbol a veces es muy injusto. La realidad es que con esta victoria, el Athletic respira, acomodado en la parte templada de la tabla, y el Madrid resopla, a sabiendas de que ha vuelto a perder una ocasión manifiesta para seguir metiendo miedo. Pero que nadie de los aficionados blancos se rasgue las vestiduras. Queda todo por jugarse, y toda una segunda vuelta. No obstante, tampoco puede permitirse más tropiezos. Todavía es candidato a ganar la liga. Aunque para ello necesite más convicción y puntería.