Ni la goleada en la última jornada de liga frente al Valladolid, ni tan siquiera seguir comandando la clasificación, igualado a puntos con el mejor Barcelona de la historia, pero con mejor diferencia de goles, ha logrado borrar de la retina de la afición madridista, el fracaso de caer eliminados (por sexto año consecutivo) en los octavos de final de la Champions, el torneo que los blancos llevan en su ADN; y más en esta temporada con la final en el Bernabéu, el próximo 22 de mayo. Fecha que muchos tenían señalada con un círculo rojo, en el calendario.
Sólo si el Real Madrid es capaz de ganar la liga, en el duelo que mantiene con el Barcelona, podrá devolver la fe a esa afición que ha visto como el sueño de reconquistar Europa, como ha sucedido en los últimos años, se ha ido a pique, con el agravante de que en esta temporada se ha gastado una fortuna para tener el mismo final. Va a ser muy difícil que la afición vuelva a engancharse al Madrid como lo estaba el pasado día 10. Me recordó una de esas grandes noches europeas del Bernabéu, donde la afición salía disfrutando de las hazañas de su equipo, en muchos casos con remontadas épicas. La noche del Olympique de Lyon, ha sido una de las más tristes que yo conozco. Los aficionados salieron del Bernabéu desengañados. Les prometieron que verían a un hermoso alazán blanco y vieron un pollino, viejo y tronchado.
Esa derrota ha abierto muchas heridas y muchos frentes dentro del equipo y en su entorno. Pero como sucede en estos casos, cuando las cosas vienen mal dadas, siempre se apunta a la parte más débil. Se culpa al entrenador y a los jugadores. Nunca se mira a las más altas esferas.
La persecución y el descrédito al que se ha sometido a Gonzalo Higuaín señalándole como el gran culpable de la derrota ante el Olympique de Lyon, es de una injusticia supina. Además de ser una difamación, es una gran mentira. Sí, falló dos ocasiones clarísimas, ¿y qué? Es cierto que Higuain, y es un hecho puntual, lleva esta temporada desapareciendo en los partidos importantes, pero también es cierto que si el Real Madrid ganó las dos últimas ligas con Capello y Schuster, fue en gran parte a su capacidad goleadora. Y por si fuera poco, en esta misma temporada, es el segundo máximo goleador del campeonato con 19 goles, a tres de su compatriota Lionel Messi.
La prensa y determinados periodistas, que en muchos casos le bailan el agua al club, le crucificaron de forma miserable. Mientras eso sucedía, el club callaba. Es más, de sus despechos salieron voces que lo cuestionaban e incluso le ponían el cartel de transferible para la próxima temporada. Increíble, pero cierto. También voces del club, y aprovechando la eliminación en la Champions, culparon a Higuaín de boicotear a Cristiano en determinadas jugadas de ataque. Increíble pero cierto. Incluso apareció el nombre de Wayne Rooney como su sucesor en las primeras planas de los periódicos que hicieron de portavoz del Real Madrid.
Se han dado cuenta que cuando el Madrid pierde siempre aparecen grandes nombres de fichajes para la próxima temporada, ¿por qué será?¿Se acuerdan cuando en la temporada 2003-04, el Madrid ganó la Liga y se negó a dar la vuelta de honor? Con razón ó sin ella, los jugadores se enfrentaron a la zona noble por filtrar a la prensa fichajes para el siguiente ejercicio, cuando se estaban jugando la Liga.
Tampoco es de recibo, que estando como está el Real Madrid en ese duelo con el Barcelona, aparezcan no sólo nombres de jugadores para el siguiente proyecto, sino lista de entrenadores para la próxima temporada. Toda esta insensatez, el Real Madrid debería cortarlo de forma fulminante, y sabe que lo puede hacer. Todos sabemos como funciona este circo que a veces es el fútbol.
Y sepan ustedes que ahora en el caso de Higuáin, si el Real Madrid hubiese querido, esa campaña se acaba a las primeras de cambio. Intuyo que aquí ha habido una connivencia entre el club y determinados medios de comunicación para desviar la atención. No es de recibo que se culpe a un jugador de estar fuera de una competición, como no se culpó a Cristiano Ronaldo de la derrota sufrida en el Camp Nou cuando falló aquella ocasión tan clamorosa a solas con Valdés.
Creo que el Real Madrid no se esforzó demasiado en acabar con esa sucia campaña. Sólo Valdano salió en su defensa, y más aún después de los tres goles de Higuáin en Valladolid. Algo que ya habían hecho en la soledad del vestuario, el entrenador y sus compañeros que se han alegrado que el “Pipa” haya respondido con goles a la campaña de descrédito contra él.
El argentino transformó su rabia en goles tras las criticas de la semana, y ahora tras esos tres goles al Valladolid, ha decidido no hablar a la prensa. Lo entiendo.
Higuaín, insisto, no se merecía ese desprecio y ese acoso al que ha estado sometido de forma arbitraria e injusta. Le falta algo todavía, pero con 23 años es una joya. Imagino que eso de venderlo la próxima temporada será una broma. Sería un grave error. Lleva tres años consecutivos demostrando su valía. Me atribuyo la frase: Higuaín no se vende.
Desde las más altas esferas del Madrid, deben evitar de la mejor manera posible que haya distracciones. La Liga sería un titulo muy apetecible que volvería a ilusionar a la afición blanca. Lo menos que se puede pedir es que desde dentro no lo echen a perder.