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Artículos - junio 2010

Lo malo ya pasó, la selección española dejó las dudas a un lado y ha vuelto. Vuelve a ser  ese equipo que primero nos sorprendió y después nos maravilló en la Eurocopa del 2008.

España llegó a Sudáfrica como una de las grandes favoritas. Tropezó a las primeras de cambio contra Suiza, y eso provocó que aparecieran muchas dudas y que el oportunista Luis Aragonés, de forma miserable, comenzase su presión sobre Vicente Del Bosque, que ha tenido la suerte ó la desgracia de heredar  un equipo campeón con las dificultades que eso supone.

Del Bosque lejos de alimentar una polémica absurda, tragó bilis y calló no entrando al trapo del ex seleccionador, quién lo hizo bien en su última fase pero que ya es historia y no merece la pena volver a insistir en algo que ya es pasado.

El actual seleccionador, a pesar de esas dudas que aparecieron sobre todo en un sector de la prensa y de algunos aficionados, lejos de amilanarse se mostró firme, no apartándose ni ápice de su idea de jugar con doble pivote en el centro del campo con la incorporación de Sergio Busquets que está siendo el gran descubrimiento en este mundial y la gran revelación del combinado nacional. Es, en  esta aportación táctica donde radica la gran diferencia con respecto a la selección de Luis Aragonés.

Con el mismo dibujo táctico que no nos gustó contra Suiza, que mejoro frente a Honduras y que divagamos contra Chile, la selección española se impuso con claridad a Portugal, haciendo su mejor partido en lo que va de Mundial. El primer tiempo fue un poco plano, pero el segundo fue muy bueno, sobre todo a raíz del gol de Villa, el jugador más enganchado del equipo español.

Además, Vicente del Bosque acertó con la entrada de Fernando Llorente que relevó a Fernando Torres, que lo intenta pero no llega. No ha alcanzado su punto optímo tras su lesión. El caso es que la aparición del delantero del Athletic  revolucionó el partido y descolocó a la hasta entonces segura defensa portuguesa. Llorente dinamizó el juego y además actuando como una especie de pivote facilító las llegadas de Iniesta y Xavi, quien por fin apareció en su mejor versión. Fernando Llorente no solo molestó e intimidó al defensa lusa, sino que en el gol protegió la creación de Iniesta y Xavi y la posterior llegada de Villa para marcar el tanto de la victoria.

España no estaba jugando bien, pero llegado el momento de la verdad ha vuelto a reencontrarse con el buen gusto por el fútbol; y además ante un buen equipo como Portugal que llevaba 19 encuentros sin perder y no había encajado ni un solo gol en este Mundial.

Era una cita con la Historia que podía marca la identidad de un equipo que buscaba ampliar su leyenda en la cita de Sudáfrica. Las grandes selecciones (Argentina, Alemania y Brasil) habían goleado en sus respectivos compromisos de octavos y llegaba el turno de la campeona de Europa. No podían defraudar. No podían fallar y resucitaron en el momento más importante.

Liberada del miedo al fracaso, de la tensión generada por el mal estreno, España saltó al césped del Green Point Stadium con personalidad. Era la hora de mostrar un estilo,  y de responder ante las dudas que en muchos de nosotros  había despertado la selección. Se quitaron las ataduras, Del Bosque les dijo que volvieran a ser ellos mismos y que recuperaran la fe.

Dicho y hecho, salieron y tras mandar en los primeros quince minutos y ceder después ante el orden de Portugal, llegó la segunda parte que no comenzó bien para los nuestros. Entonces se produjo el gran acierto de Del Bosque, que tuvo un gesto de personalidad. A los 58 minutos sentó a Torres y rompió con el pasado. En vez de apostar por Cesc y adelantar a la zona del 9 a Villa, apostó por Fernando Llorente que no había jugado un solo minuto en todo el campeonato. Y la jugada fue maestra porque fue salir y llegar las oportunidades, y el gol de España que nos vuelve a situar como una de las más firmes candidatas a ganar este Mundial. Cristiano Ronaldo, triste y apagado, nos ve con los futuros ganadores, y nos ha deseado de todo corazón lo mejor para España

Ya no volvió a sufrir España. Pudo sentenciar gracias al coraje de Sergio Ramos. A partir del gol de Villa fue coser y cantar. Empezó el toque, pero con más velocidad y sobre todo con más profundidad. En el juego del equipo español se hizo la luz. Esperemos que no vuelva la oscuridad. Me da la sensación que ha recuperado la fe.

Ahora espera Paraguay en cuartos de final. Partido que se jugará el sábado  día 3 de julio a las 20,30 horas. El gran sueño está más cerca que nunca. España, va hacer historia.

 

Vaya por delante que me alegra enormemente la clasificación de España para octavos de final, pero si tengo que ser sincero y por encima de falsos patriotismos, he de decir que el juego de la selección española no me gusto nada, y hasta me preocupa para lo que resta de mundial. Ha sido su peor partido en lo que va de Mundial. Ni ha mandado, ni ha tenido personalidad. Menos mal que el guardameta chileno nos regaló el primer gol, y después tras marcar el segundo, Estrada fue expulsado y jugamos contra diez los últimos diez minutos del primer tiempo y todo el segundo periodo. Salimos asustados y el miedo nos acompañó durante todo el partido ante el empuje de los chilenos que fueron muy pesados

Hasta mi amigo Vicente del Bosque falló. No me gustó su planteamiento y sobre todos sus temores que llevó hasta el extremo de jugar sin bandas, cuando ellos habían renunciado definitivamente a cualquier incordio, y cuando el quipo más que toque requería  velocidad y abertura por las bandas.

Los últimos 15 minutos me han parecido de vergüenza. España cuando es superior en fútbol y en número no puede jugar al paso y ser un mero espectador y esperar que pasen los minutos. Me abochornó, que quieren que les diga. Es cierto, estábamos clasificados, pero imagínense  por unos momentos que Suiza marca y por aquellos caprichos del futbol, Chile empata, que hubiese pasado: una catástrofe.  La selección española debió salir a sentenciar y a marcar el tercero y hasta el cuarto. Me disgustó sobremanera el conformismo y el temor que nos entró en la recta final del partido. La afición, y todos aquellos que hemos sufrido con la selección española en esta primera fase, no nos merecíamos ese final.  El final del partido fue un pacto de no agresión que empezó con cierto disimulo y acabó en un descaro doloroso. Un feo broche para este grupo del que España sale campeona pero con menos prestigio del que trajo al Mundial. No parece la campeona de Europa.

Vicente, se que estás muy presionado por los que  un día si y otro también te ponen como punto de referencia a  Luis Aragonés, a quien después de fracasar estrepitosamente  en el Mundial de Alemania y de habernos clasificado en la  repesca, ponen como ejemplo de gran  seleccionador, que seguramente lo fue, pero que también tuvo sus cuitas; y no nos engañemos tuvo el apoyo de un grupo de periodistas que imitando a los Soprano presionan desde la amistad y el amiguismo más rastrero.

Lo único que te pido Vicente es que vuelvas a ser tu mismo, te olvides de las opiniones de algunos periodistas  y seas fiel a tus ideas. Sabes de fútbol como nadie. Luis Aragonés, podrá ser igual que tú, nunca superior. Tu curriculum, supera por mucho al de Hortaleza. Por lo tanto, ajo y agua. A lo tuyo, estoy convencido que contra Portugal en los octavos de final, volverás a ser el Vicente del Bosque seguro de si mismo y fiel con el fútbol que te llevó a ser el mejor entrenador de Europa durante dos años, las temporadas del 2000 al 2002.

Las cifras dicen que España pasó como campeona de grupo, pero su fútbol me crea muchas dudas para lo que viene.

Llega la hora de la verdad, el Mundial comienza a partir de octavos de final. Ya no vale especular, todo se juega a un partido y el que pierda se va a la calle. Por eso confío, que a partir de ahora la selección española de  rienda suelta al mucho fútbol que lleva dentro. Y espero que lo haga sin miedo, y con la personalidad que le ha hecho ser la envidia del mundo, por lo menos hasta ahora.

Nos toca cruzarnos con Portugal, una selección que nos va a exigir lo máximo. Cristiano Ronaldo, querrá demostrar ante España muchas cosas. Saldrá con más ganas que nunca y como no estemos en nuestra mejor versión, nos iremos a la calle. Mucho cuidado con nuestros vecinos, que nos tienen muchas ganas.

Me preocupa esta España que tantas dudas está generando. No es la misma España que vimos ganar la Eurocopa ni la misma que se clasificó para el Mundial de forma tan brillante. Ahora parece que el miedo se ha apoderado del equipo que se ha vuelto más prudente y más previsible.

Pasado  el apuro inicial, es la hora de volver a la senda del buen fútbol, que no consiste en tocar y tocar, sino en profundizar y hacer goles. Y España tiene argumentos suficientes para llagar a la final. Apostamos por ello. Volvamos a ser nosotros mismos. Todos somos uno: un equipo. Es hora de que España vuelva a ser España. Nos toca tomar el pulso a Cristiano Ronaldo, que nos va a esperar con el cuchillo entre los dientes. El partido se jugará en Ciudad del Cabo, el martes a partir de las 20,30 horas.

Se trataba de ganar como fuese, y se consiguió, además con buen fútbol en muchas fases del partido contra Honduras. No fue  un juego para enamorar como han titulado algunos periódicos deportivos, pero si estuvo muy aseado y se mejoró respecto al partido del debut. Hubo más chispa, el balón circulo con más rapidez y por supuesto el juego fue más profundo. De alguna forma España vuelve a sonreír, aunque más que una sonrisa es una mueca.  La selección española venció que era lo importante, y no hay que darle más vueltas. Un mundial no comienza hasta que se llega a los octavos de final, es a partir de ahí donde las distintas selecciones dan el do de pecho. Soy de los convencidos que España se clasificará para los octavos,  será entonces cuando veamos a la auténtica España. Al tiempo.

De momento y a pesar de la victoria que debió rubricarse con una goleada, hay síntomas en el equipo nacional que me preocupan. No definimos cara al gol. Como dice Del Bosque fuimos más vulnerables que frente a Suiza. Veo un poco nervioso y un tanto inseguro, a pesar de sus más de 100 partidos con la selección, al capitán Iker Casillas. Torres está en una baja forma alarmante, Iniesta y Cesc no juegan porque están físicamente débiles. Los últimos 20 minutos el equipo estaba muerto, no podía ni con su alma.Menos mal que pareció un gran Villa para reencontarse con el gol.

Por supuesto que estas carencias se pueden corregir. Tanto Torres como Iniesta y Cesc irán cogiendo forma con los entrenamientos y con minutos de juego. Además, si algo tiene esta selección es que hay suficientes mimbres para hacer un buen cesto. Hay recambios de garantías.

Tiempo habrá después que se haya clasificado España -estoy convencido- de profundizar un poco más en los pros y los contras del equipo nacional que el viernes frente a Chile  jugara otra final. Se jugará el ser o no ser en este Mundial.

Nos va a tocar sufrir porque el equipo chileno es un conjunto muy bien organizado, muy coral en todas las zonas del campo, en el que nadie tiene privilegios. Es un bloque en toda la extensión de la palabra, sin grandes figuras que destacar. Todos trabajan hasta el agotamiento. España tendrá que buscar el equilibrio. No ser la de Suiza con tanto toque sin sentido aunque no fue un pestiño, y  ser la España  de toque, sí,  pero con velocidad y profundidad.  Puestos a elegir me quedo con la selección que ganó a Honduras, porque jugó con más chispa. Fue un equipo más directo y vertical. La idea corresponde al plan B de Vicente del Bosque. Utilizó dos extremos –Villa y Navas- para abrir el campo y dinamizar a un equipo que perdió ante Suiza por la falta de definición y no saber dar el último pase.

España ganó a Honduras desde la alineación de Vicente del Bosque. El seleccionador corrigió conceptos respecto al partido contra Suiza con una formación más equilibrada y ambiciosa, dominante y con rigor en la línea medular y afilada en la delantera. No había argumentos para la confusión. No hubo jugadores de parecidas características y se dio más importancia a los llamados jugadores especialistas. Se prescindió de dos centrocampistas y se recuperó a los extremos y al delantero centro de toda la vida. Consecuencia, la selección española fue más directa y agresiva así como mucho más veloz. Tuvo nervio y mucha presencia pero le faltó precisión. Si la hubiese tenido, probablemente estaríamos hablando de la goleada del Mundial.

En definitiva que hemos mejorado, pero todavía hay aspectos que tenemos que cuidar y superar. Como por ejemplo, acabar de una vez con la ansiedad que está ahogando a más de un jugador. Los jugadores tienen que dejar la presión en el vestuario y volver a ser lo que demostraron en la pasada Eurocopa. Aquí como dijo Vicente  Del Bosque “no hay dos Españas, una de Luis Aragonés y otra de Vicente del Bosque, hay una sola”. Pues eso. No hagamos caso de lo que diga el caduco y trasnochado Luis Aragonés, que con sus comentarios fuera de lugar para una millonaria cadena árabe, está demostrando que es un resentido y envidioso. Luis Aragonés, no está sabiendo estar a la altura de lo que se le exige a un ex seleccionador que tuvo que aguantar carros y carretas y que estuvo en la boca del huracán tras el fracaso en el Mundial del 2006, en Alemania. Parece mentira, Luis, que a tus años hayas caído tan bajo. No caigamos en la tentación de la división. Solo hay un equipo. Todos debemos ser uno. Todo lo demás  son gaitas  destempladas.  

España de momento no está enamorando con su juego, pero no está peor que otras selecciones como Brasil, Alemania, Portugal, Holanda e Inglaterra. Por no hablar de Italia y Francia, campeona y subcampeona en el pasado mundial  alemán.

La selección española va a más y ya verán como ante Chile dará  la auténtica medida de su valía, la de ser campeona de Europa. Pero eso sí, nos tocará sufrir.

 

# jueves, 17 de junio de 2010 15:47

GRAN DECEPCIÓN

Está visto que lo nuestro es un sufrimiento continuo. Cuando parecía que habíamos superado el mal fario de antaño en competiciones internacionales, llega nuestro debut en el Mundial y ¡zas! pinchazo, y de los gordos,  de los que hacen daño. Suiza nos margó la sobremesa y la merienda.

La verdad, y para ser sinceros tengo que decir que la selección española no me gusto nada.  Estuvo lenta, parsimoniosa con juego previsible y con falta de convicción y de chispa. La fe la dejaron en el vestuario.

Ha sido una tremenda bofetada al ego español y una buena cura de humildad. Lo que presagiamos en el blog anterior, tristemente ha sucedido. Lejos de ser humildes como les había pedido Vicente Del Bosque, el equipo español salió muy crecido como contagiado con el triunfalismo que imperaba en la afición española y en los medios de comunicación, que ya casi proclamaban a  España como campeona del mundo, casi sin bajarse del autobús. Ha sido una buena lección para todos: jugadores, técnicos, afición y sobre todo a esa prensa servil que se llena de patriotismo barato

Lo que nadie esperaba sucedió. Suiza tumbó a España, que volvió a Sudáfrica y perdió como hace un verano ante Estados Unidos. Somos  mejores, pero no demostramos sobre el césped la diferencia de calidad. Sobró toque, faltó remate y acierto, y sobre todo falto convicción.  Además se jugó con precipitación y ansiedad, en los últimos 20 minutos.

Por posesión, hubiésemos goleado a los suizos, quienes armados de paciencia se defendieron con uñas y dientes,  la verdad que no pasaron momentos de apuros. Tener el balón, no te garantiza el éxito. Este encuentro me recordó la eliminatoria entre el Barcelona e Inter de Milán, en las semifinales de la  Champions. El Barça dominó pero el que ganó fue el equipo de Mourinho. Pues igual sucedió en Durban. Tocamos y  tocamos hasta el aburrimiento, dominábamos el tempo del partido pero faltó profundidad y más remate. Villa, sencillamente no existió y Torres cuando salió demostró que por culpa de su lesión  está lejos de su mejor versión. Xavi e Iniesta han llegado muy cargados de partidos y les falta frescura como a otros tantos

Del Bosque comentó que le preocupaba el estado físico en el  que llegaban algunos jugadores, puede que tenga razón. También de alguna forma hay que verter una crítica sobre el seleccionador. Para jugar con un equipo como Suiza, me sobraban centrocampistas y me faltaban delanteros, sobre todo un hombre de banda. La entrada de Navas me pareció oportuna, pero en lugar de Pedro que sustituyó a Iniesta yo hubiese sacado a Llorente, un bigardo de casi dos metros que nos hubiese venido de perlas  para esos balones aéreos que colgamos en la recta final del partido. En esos balones, el delantero del Athletic, es un consumado especialista. Del Bosque tampoco tuvo su mejor día, como todo el equipo español que  tal vez no  mereció perder, como tampoco se mereció la victoria. Hemos dominado más que nadie en lo que va de Mundial, pero infructuosamente, sin mordiente y sin pegada.

Si había un partido que España podía perder, era el del debut. A partir de ahora prohibido tropezar. Los partidos siguientes serán cerrados hasta que se produzca el primer gol. Lo que nos queda va ser un duro camino, sobre todo el último encuentro de la fase de clasificación contra Chile, el próximo día 25 de junio.

Así son los Mundiales,  nadie está a salvo de la condena. Ni siquiera la campeona de Europa, el único de los candidatos al trono que ha caído a la primera. Ahora,  lo  que tiene que hacer nuestra selección es despejar de sus mentes cualquier atisbo de pesimismo que les pueda hacer volver a tiempos pasados. Hay derrotas que cuando tienen remedio, como ésta, pueden ser didácticas. Los campeones también caen alguna vez a la lona. Unos encajan y otros no. Del  Bosque tendrá que llevar a sus jugadores al diván.

Las frías estadísticas dicen que nadie ha ganado un Mundial tras perder el primer partido, pero los datos estadísticos están para romperlos. Queda margen de maniobra. El triunfo en la Eurocopa y el ranking FIFA dice que España está entre las  favoritas. Aún puede confirmarlo. Se trata de ganar a Honduras  y Chile, y a las que vengan después. Tarea difícil, pero no imposible. Tengamos la fe que le ha faltado al equipo español en su debut mundialista. Apelemos al optimismo y pensemos que solo ha sido un accidente.

# martes, 15 de junio de 2010 12:06

TODOS SOMOS UNO: UN EQUIPO

Todos somos uno, un equipo. Este  podría ser un slogan más de los muchos que están apareciendo estos días entorno a la selección española de fútbol, un slogan donde de alguna forma también  participa la afición española, más unida y más ilusionada que nunca con el combinado nacional que este miércoles 16 de junio comienza su periplo mundialista   

Con la conquista de la Eurocopa en el 2008 en Alemania, ha cambiado la mentalidad del equipo español que acude a Sudáfrica sin complejos y confiando en sus grandes posibilidades. Se ha ganado el derecho a pensar en hacer algo grande. Está entre los favoritos, pero no  nos engañemos, no es el gran favorito. Ese papel hay que otorgárselo a los que ya saben lo que es ganar un mundial: Brasil que lleva cinco; Italia con cuatro y Alemania y Argentina. Cuatro  selecciones que  cuando se juegan el cetro mundial, se transforman de tal forma que siempre son serios aspirantes, y siempre están en la recta final.

Brasil, hasta ahora, ha conseguido sus entorchados practicando el “el jogo bonito”, pero con Dunga ha perdido fantasía pero ha ganado en fortaleza y resistencia. Italia, como siempre, comenzó mal con ese decepciónate empate a uno con Paraguay, pero con ese gen tan competitivo que tiene, seguro que al final estará ahí pelando por los primeros puestos.

Alemania, la que mejor juego ha hecho hasta ahora en esta primera fase (aún no ha jugado España) vuelve a ser un equipo serio y con rigor táctico al que hay que tener en cuenta, siempre aparecen.

Argentina, con el díscolo Maradona, pero con el genial Messi, es una incógnita. Capaz de lo mejor como de lo peor. Argumentos tiene para poder estar en lo más alto, pues tiene tal vez a la mejor delantera del campeonato.

España, por primera vez, como ya he dicho, aparece en este mundial con el buen juego como bandera y con el respeto de todos sus rivales, que en muchos casos la ven como la gran favorita.

Nunca antes, se había acudido a una cita mundialista con jugadores de tanta categoría como ahora. El fatalismo de antaño pasó a mejor vida, ahora acudimos llenos de optimismo y sobre todo de confianza.

No obstante, no sería bueno caer en el  triunfalismo fácil en el que están cayendo una buena parte de la afición y sobre todo de los medios de comunicación españoles. Algunos proclaman a los cuatro vientos, como si ni supieran las puñaladas que da el fútbol que España será la campeona del mundo. ¡Ojalá! Pero un Mundial es imprevisible e influyen muchos factores. Una lesión de un jugador importante, una expulsión o un mal día del equipo pueden dar al traste con la ilusión de un país. Además de buen juego, para ganar un mundial hace falta tener también algo de fortuna.

No me gusta el exceso de triunfalismo que estoy viendo. No me gusta el papel de gran favorito que la afición y la prensa le están concediendo a nuestra selección, porque eso puede crear un clima de optimismo exagerado  que puede perjudicar nuestro destino.

Menos mal que Vicente Del Bosque,  apelando a la prudencia de la que hace gala como persona, les ha bajado de la nube y les ha devuelto a la realidad de lo que es el fútbol, y más un mundial, donde el equipo más modesto te puede hacer un roto. Más o menos les ha dicho que: “España, tras ganar la Eurocopa se ha ganado el derecho a tener un papel protagonista en este mundial,  pero le falta historia y bagaje para ser el Gran favorito”. Del Bosque ha apelado a la humildad como bien necesario para alcanzar el gran objetivo. Los jugadores, han tomado buena nota y huyen de la euforia desmedida que ven a su alrededor.

Con esto no quiero decir que vayamos de victimas, algo que nos ha acompañado en mundiales anteriores y que al final nos pesó como una losa. Eran otros tiempos y, además  acudimos con peor  equipo. Ahora afrontamos este Mundial de Sudáfrica con  mentalidad ganadora y con mucha confianza, sabiendo que nadie es mejor que nosotros y que con nuestras armas podemos alcanzar la gran meta, pero siempre bajo el prisma de la humildad. Si vamos de crecidos la torta que nos podemos dar puede ser de época.

España promete y mucho. Tiene un estilo muy definido y mucha personalidad. Ganó la Eurocopa con mucha clase y lo que es mejor se ha ido manteniendo en todos los partidos de clasificación. Ha ganado 46 de  sus últimos 50 partidos, y solo ha perdido un partido, fue contra Estados Unidos en la Copa de las Confederaciones. Toda esta trayectoria le hace ser una de las selecciones favoritas que no la gran favorita  para llevarse la Copa del Mundo, donde hasta ahora no hemos sido grandes protagonistas

Todos somos uno. Ese es el grito que todos debemos elevar para que de una vez la selección española inscriba su nombre en lo mas alto del podium mundialista.

Todos somos uno, todos somos un equipo.  

 

Por sus caraceristicas, por su inigualable espiritu ganador, estoy convencido que José Mourinho va a triunfar en el Real Madrid. Muchos os preguntareis  como puedo ser tan osado al ser tan categórico y glosar el triunfo de José Mourinho en el Real Madrid. Pues muy sencillo, porque por encima de todo es muy trabajador y muy constante. Nadie en la vida te regala nada, y si este portugués altivo y serio, ha cosechado éxitos en esto del fútbol ha sido sobre todo por ser un entrenador que ama el trabajo por encima de todo. Dedica horas y horas al entrenamiento, a estudiar al rival, ensaya tácticas y hace de la pizarra y del video una materia indispensable. De ese gen ganador hace participes a sus jugadores a los que les pide,  profesionalidad, concentración e inteligencia cuando estén sobre el terreno de juego. Ha hecho del trabajo una virtud, y de la psicología un arma para concienciar a los jugadores y convencerles de forma particular de que son los mejores. Trabajo, trabajo y más trabajo, es su principal arma. Además de ser inteligente y buen psicólogo, maneja al grupo como pocos.

No es casualidad que por los quipos por donde ha pasado, ha triunfado. No ha sido por suerte, ha sido por su enorme profesionalidad y su gran capacidad de trabajo que lleva hasta el máximo extremo. El Real Madrid, necesitaba un entrenador de su perfil: trabajador, exigente, serio y que hace de la disciplina una necesidad para alcanzar la gloría. No le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones. Exige máxima entrega. El que no entrena bien no juega, sea quién sea. El jugador que se pierda un entrenamiento, esa semana no sale de titular. Así es Mourinho: duro, calculador, serio, muy exigente; pero también calido y muy cercano. Le gustan que le respeten y a la vez respetar. No aguanta las frivolidades, ni los desmanes y mucho menos los escándalos. Es de esos técnicos, como Capello, que le gusta que sus jugadores vivan por y para el futbol. Más que pedir les exige plena dedicación, al considerar que son los privilegiados de esta sociedad por lo mucho que ganan. El también se aplica la misma cantinela, pero eso si, exige ganar más que sus jugadores para tener autoridad moral sobre ellos. Para mi gusto, Mourinho, es el entrenador perfecto. Falta le hacía al Real Madrid, con él volverá a ganar títulos.

Lo que no es Mourinho es simpático. Más bien es todo lo contrario, pero eso no es defecto para dirigir a un grupo. No comparto la opinión de los que dicen que es un provocador. ¿Cuando ha provocado?  Acaso provocar es saltar al césped del Camp Nou a celebrar el pase a la final de la Champions de su equipo. ¿Provocó Guardiola la temporada pasada en Stamford Bridge cuando saltó de alegria para celebrar el pase del Barcelona a la final  contra el Manchester United?. No verdad, pues Mourinho tampoco. ¿Provocar es decir que le alegró más eliminar al Barcelona que ganar la final? Pues,tampoco sencillamente fue expresar un sentimiento.  Lo que me parece incalificale es la actitud de algunos seguidores azulgranas por el odio que manifiestan contra Mourinho al que insultan hasta la saciedad cada vez que pisa la Ciudad Condal. También alguna prensa catalana debería hacer examen de conciencia por la campaña contra un entrenador, que está entre los mejores .

"Lo bonito es ganar" es una buena frase, una razón de ser para el Madrid y una urgencia para Florentino. 'Mou' es el mejor especialista, que ahora empezará a diseñar un equipo de especialistas. El portugués dijo que el mejor año de un entrenador es el segundo y el presidente le ha entregado cuatro. En esas cuatro temporadas el Madrid debe tener estabilidad, y sobre todo un estilo propio. José Mourinho, será el dueño y señor del vestuario madridista. No permitirá injerencias de nadie, ni tan siquiera de Florentino Pérez. Nadie, salvo él, podrá entrar al santuario de intimidad de un equipo de fútbol

¿Y cómo será el Madrid de Mou? Es la pregunta que se hace el madridismo . Mourinho es un estratega. Piensa antes que el resto controlando la situación. Decir que el portugués es un técnico eminentemente defensivo es no conocerle. Una cosa es acumular hombres defensivos y otra bien distinta es exigir tensión defensiva, que es lo que pide Mourinho, quién se adapta a lo que sea, pensando en las piezas con las que cuenta. En el Inter jugó como jugó contra el Barça porque la situación lo requería. En el Oporto jugaba con alegria  y en el Chelsea las embestidas de sus hombres ofensivos se convirtieron en la comidilla de toda Europa. En el Madrid el equipo tendrá un sello propio, no será defensivo, pero si tendrá mucha tensión a la hora de defender y por supuesto será un equipo con mucha personalidad.

En este Real Madrid de Mourinho, no habrá más de cuatro fichajes. Los refuerzos serán expresamente petición del luso que ha pedido fundamentalmente a dos jugadores: Maicon y Gerrard, el centrocampista del Liverpool, que muy pronto se va a convertir en jugador del Madrid. Como lateral izquierdo le gusta el serbio Korolev y el jugador del Tottenham,Bale una joya del fútbol británico. En cuanto a Silva, no le disgusta, pero si finalmente fichan a DiMaria, será difícil que llegue el jugador valencianista. Lo de Navas, lo veo muy complicado. Drenthe, Gago,Lass y Granero, hay serias dudas de que vayan a seguir siendo jugadores blancos. Mou ya manda en el Real Madrid.

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