Todos somos uno, un equipo. Este podría ser un slogan más de los muchos que están apareciendo estos días entorno a la selección española de fútbol, un slogan donde de alguna forma también participa la afición española, más unida y más ilusionada que nunca con el combinado nacional que este miércoles 16 de junio comienza su periplo mundialista
Con la conquista de la Eurocopa en el 2008 en Alemania, ha cambiado la mentalidad del equipo español que acude a Sudáfrica sin complejos y confiando en sus grandes posibilidades. Se ha ganado el derecho a pensar en hacer algo grande. Está entre los favoritos, pero no nos engañemos, no es el gran favorito. Ese papel hay que otorgárselo a los que ya saben lo que es ganar un mundial: Brasil que lleva cinco; Italia con cuatro y Alemania y Argentina. Cuatro selecciones que cuando se juegan el cetro mundial, se transforman de tal forma que siempre son serios aspirantes, y siempre están en la recta final.
Brasil, hasta ahora, ha conseguido sus entorchados practicando el “el jogo bonito”, pero con Dunga ha perdido fantasía pero ha ganado en fortaleza y resistencia. Italia, como siempre, comenzó mal con ese decepciónate empate a uno con Paraguay, pero con ese gen tan competitivo que tiene, seguro que al final estará ahí pelando por los primeros puestos.
Alemania, la que mejor juego ha hecho hasta ahora en esta primera fase (aún no ha jugado España) vuelve a ser un equipo serio y con rigor táctico al que hay que tener en cuenta, siempre aparecen.
Argentina, con el díscolo Maradona, pero con el genial Messi, es una incógnita. Capaz de lo mejor como de lo peor. Argumentos tiene para poder estar en lo más alto, pues tiene tal vez a la mejor delantera del campeonato.
España, por primera vez, como ya he dicho, aparece en este mundial con el buen juego como bandera y con el respeto de todos sus rivales, que en muchos casos la ven como la gran favorita.
Nunca antes, se había acudido a una cita mundialista con jugadores de tanta categoría como ahora. El fatalismo de antaño pasó a mejor vida, ahora acudimos llenos de optimismo y sobre todo de confianza.
No obstante, no sería bueno caer en el triunfalismo fácil en el que están cayendo una buena parte de la afición y sobre todo de los medios de comunicación españoles. Algunos proclaman a los cuatro vientos, como si ni supieran las puñaladas que da el fútbol que España será la campeona del mundo. ¡Ojalá! Pero un Mundial es imprevisible e influyen muchos factores. Una lesión de un jugador importante, una expulsión o un mal día del equipo pueden dar al traste con la ilusión de un país. Además de buen juego, para ganar un mundial hace falta tener también algo de fortuna.
No me gusta el exceso de triunfalismo que estoy viendo. No me gusta el papel de gran favorito que la afición y la prensa le están concediendo a nuestra selección, porque eso puede crear un clima de optimismo exagerado que puede perjudicar nuestro destino.
Menos mal que Vicente Del Bosque, apelando a la prudencia de la que hace gala como persona, les ha bajado de la nube y les ha devuelto a la realidad de lo que es el fútbol, y más un mundial, donde el equipo más modesto te puede hacer un roto. Más o menos les ha dicho que: “España, tras ganar la Eurocopa se ha ganado el derecho a tener un papel protagonista en este mundial, pero le falta historia y bagaje para ser el Gran favorito”. Del Bosque ha apelado a la humildad como bien necesario para alcanzar el gran objetivo. Los jugadores, han tomado buena nota y huyen de la euforia desmedida que ven a su alrededor.
Con esto no quiero decir que vayamos de victimas, algo que nos ha acompañado en mundiales anteriores y que al final nos pesó como una losa. Eran otros tiempos y, además acudimos con peor equipo. Ahora afrontamos este Mundial de Sudáfrica con mentalidad ganadora y con mucha confianza, sabiendo que nadie es mejor que nosotros y que con nuestras armas podemos alcanzar la gran meta, pero siempre bajo el prisma de la humildad. Si vamos de crecidos la torta que nos podemos dar puede ser de época.
España promete y mucho. Tiene un estilo muy definido y mucha personalidad. Ganó la Eurocopa con mucha clase y lo que es mejor se ha ido manteniendo en todos los partidos de clasificación. Ha ganado 46 de sus últimos 50 partidos, y solo ha perdido un partido, fue contra Estados Unidos en la Copa de las Confederaciones. Toda esta trayectoria le hace ser una de las selecciones favoritas que no la gran favorita para llevarse la Copa del Mundo, donde hasta ahora no hemos sido grandes protagonistas
Todos somos uno. Ese es el grito que todos debemos elevar para que de una vez la selección española inscriba su nombre en lo mas alto del podium mundialista.
Todos somos uno, todos somos un equipo.