
Todavía cuando han pasado unas horas del partido Paraguay-España, me embarga la emoción. Hemos hecho historia- es la primera vez que la selección española llega a unas semifinales en un Mundial- y lo que queda, porque estoy convencido que vamos a llegar a la final y la vamos a ganar. Es nuestro año. El equipo que dirige Vicente del Bosque conforme pasan las jornadas mejora no solo como grupo humano sino en calidad y en algo fundamental, en la fe. Ya creen firmemente que pueden ser campeones del Mundo. Yo también lo creo: España va a ganar este Mundial de Sudáfrica. De momento ya estamos entre los grandes y como tales nos comportamos. Sufrimos, la pasamos canutas y nos levantamos en seis minutos de autentica locura, donde se definió la suerte del partido que hasta entonces estaba siendo un tostón.
Así transcurría, hasta que llegó el minuto 56. Entonces el reloj de la selección española se puso en marcha, curiosamente con un penalti en contra. Todo comenzó con un agarrón claro y diáfano de Piqué a Cardozo. Mientras el central, que fue amonestado, y varios de sus compañeros protestaban, Pepe Reina le dijo a Casillas: " Te lo va a tirar por la derecha”. El titular le hizo caso al suplente y le paró el penalti. Luego después, y en medio de la algarabía le dedicó la parada al bueno de Pepe Reina.
Aún se lamentaba el delantero cuando Xabi Alonso encontró a Villa entre líneas. El asturiano se marchó de Alcaraz dentro del área y cuando se preparaba para chutar a puerta, éste le derribó. Era el minuto 58. Último defensa. Penalti y expulsión de manual. Batres sólo cumplió con la primera parte de la norma.
No tiró Villa, que falló desde los 11 metros ante Honduras, como habría sido normal, sino Xabi Alonso. El donostiarra engañó a Justo Villar pero Batres cortó la celebración. Cesc había pisado el área antes del golpeo. A la segunda, Alonso cambió el lado del tiro y Villar acertó.
Se cumplía el minuto 62 cuando el portero paraguayo derribó a Cesc, de nuevo el más rápido en entrar al área, que buscaba el rechace. Ni Batres ni su asistente vieron el más claro de los tres penaltis que hubo en el encuentro.
A partir de entonces cambió el signo del partido.Incomprensiblemente, el marcador seguía 0-0, pero el partido ya estaba roto. La locura despertó a España y la guió a semifinales. Nos lo merecíamos, como muy bien ha dicho Vicente Del Bosque, quien a pesar de todas las trabas que desde España algunos le han puesto, está gestionando al equipo de forma magistral, suceda lo que suceda aunque algunos ciegos hablen del Milagro de San Vicente. Normalmente en el fútbol, algunas veces suele haber suerte pero fundamentalmente lo que hay es trabajo. No seamos malidicentes.
Los grandes equipos se crecen ante las dificultades y eso es lo que ha hecho España frente a Paraguay. En un partido loco, con una segunda parte frenética, España ha roto su maleficio de cuartos y ya está en semifinales. De momento estamos entre la nobleza, pero muy pronto seremos los reyes del Mundo. Pido perdón por ser tan optimista, pero permítanme que por lo menos una vez lo sea.
El cuarto puesto de Brasil'50, edición en la que se disputó una liguilla, era la mejor actuación de España en los Mundiales. Desde entonces, el combinado nacional encadenó decepción tras decepción. Ahora, 60 años después, igualará cuanto menos esa actuación a la espera de disputar la semifinal ante Alemania, verdugo de Argentina.
La imagen del partido es la de todos los jugadores de la selección española abrazados a su capitán Iker Casillas que ha sido el hombre clave del partido. Ese abrazo de sus compañeros fue la señal inequívoca de lo mucho que ha sufrido Iker y su entorno, por todas las tonterías que se han escrito sobre él y la periodista y paisana mía Sara Carbonero, que desde hace unas fechas mantienen un hermoso romance. ¿Le echarán ahora la culpa por la detención del penalti? ¿Como puede existir tanto tonto por el mundo? El guardameta sufría en la intimidad. El penalti que detuvo lo necesitaba como el comer. Con esa jugada vuelve a desempeñar el rol que ya ocupara en la Eurocopa, donde se convirtió en el jugador fundamental al detener los dos penaltis a Italia, en semifinales.
Casillas paró, y luego el equipo se sostuvo con un magnifico Iniesta que fue el perfecto maestro de ceremonias y con Villa, el goleador del equipo y del Mundial. Se está demostrando que lo que ha pagado el Barcelona por su fichaje, por el rendimiento que está dando, es precio barato. La actuación de estos tres jugadores fue primordial para dar este paso histórico. Pero, si somos justos, tendríamos que destacar a todos los jugadores de la selección española que a pesar de hacernos sufrir por la incertidumbre de cada partido, nos están transmitiendo confianza, profesionalidad, y mucha seriedad. Con estos tres pilares a la fuerza tenemos que ser optimistas. No jugamos nuestro mejor partido, pero se ganó por fuerza y convicción. Todo esto nos reafirma que ahora tenemos una selección con mentalidad ganadora.
Alemania nos espera el día 7 de julio, San Fermín, en semifinales. Los germanos, hasta ahora está siendo la selección que mejor juego está desplegando. Juegan de frente y por derecho y eso puede venir muy bien al combinado español, que con el toque pero con velocidad les puede superar. La final de Viena de la Eurcopa del 2008 se repite. Esperemos que con la misma suerte que entonces.
Lo más importante para el equipo español es que por fin confia en sus posibilidades. Tiene fe. Nosostros también la tenemos.
España comienza a ver más cerca su gran sueño: ser campeona del Mundo.