
Raúl González Blanco, el mejor futbolista español de los últimos 16 años y que ha marcado una época en el Real Madrid, se merecía algo más que esa fría e insípida despedida que le otorgo Florentino Pérez a quien ha sido después de Alfredo Di Stéfano y Don Francisco Gento, el gran emblema y abanderado del madridismo. Por más vueltas que le doy no llego a comprender las razones de una despedida tan triste y tan poco brillante. Bueno, tal vez, si. Nunca hubo buen rollo entre Raúl y Florentino Pérez, se soportaban mutuamente pero no se querían.
Y la verdad que se notó en ese abrazo final entre presidente y jugador. Desde aquella noche de marras, temporada 2003- 2004 cuando el Real Madrid se proclamó campeón de Liga y los jugadores se negaron a dar la vuelta de honor por desavenencias con la política de fichajes que estaba llevando Florentino que se aireaban a los cuatro vientos cuando el equipo se estaba jugando la liga, las relaciones entre Raúl y presidente quedaron muy tocadas… Y así han continuado tras el regreso de Florentino Pérez, que ha visto a Raúl como un elemento extraño que le generaba muchas dudas en cuanto a fidelidad. Lo ha aguantado porque sabía del gran peso del capitán dentro del vestuario, y sobre todo por su carisma y su valor mediático.
En ese frío abrazo entre presidente y jugador, quedo resumida las distantes relaciones que mantenían. En cambio, el abrazo entre Raúl y Jorge Valdano, su mentor y el que le dio la oportunidad de debutar a los diecisiete años allá por octubre de 1994, fue emotivo y de verdad. Los dos estaban emocionados. Por todo lo que ha representado Raúl en los 16 años que ha estado en el primer equipo creo que se merecía un homenaje como Dios quiere y manda. Un jugador que ha sido santo y seña del Madrid, merecía despedirse de su público a lo grande con el Bernabeu lleno y durante un partido. Y no como se hizo, casi a escondidas y con apenas 5000 aficionados.
No hace muchos años el Real Madrid tenía la buena costumbre de rendir homenaje a aquellos jugadores que marcaron una época en el club. Di Stéfano, Gento, Amancio, Pirri, y algunos más que dejaron huella recibieron en su día el reconocimiento a su trayectoria con un partido homenaje donde la afición blanca le rendía pleitesía a sus ídolos. Raúl, después de Alfredo Di Stefano, es el jugador más importante que ha tenido el Real Madrid. ¿Cómo es posible que no se merezca ese partido de reconomiento a alguien que ha llevado al Madrid hasta lo más alto? Y no me vengan con esa cantinela de que él ya ha cobrado sus buenos cuartos por esos servicios y que no ha perdonado el año de contrato que le quedaba- no puedo confimarlo pero según mis noticias no ha recibido la totalidad de lo que le correspondía, e incluso algunos me han insinuado que ha perdonadado casi todo-
Antes el equipo blanco cuidaba estos detalles y hasta mimaba a sus grandes estrellas. Con el paso del tiempo y con la llegada de los mercenarios al fútbol las buenas maneras se han acabado. Claro que antes el fútbol era más romántico y ahora se ha convertido en un negocio. Desde aquí clamo para que Raúl se pueda despedir de la afición como en justicia se merece. Al igual que Guti, a quien se despidió en una fría sala de prensa. Las buenas formas se están perdiendo en este Real Madrid que antes era modélico en esas cuestiones. Están a tiempo de rectificar. Ya se que no se puede dar homenaje cuando aún no se ha retirado, pero si se podia haber hecho algo más y de mejor forma
PD. Y con esta me despido, me tomo unas vacaciones. Volveré con el comienzo de la liga que mucho me temo va a volver a ser cosa de dos: Barcelona-Real Madrid; Real Madrid-Barcelona. Adiós amigos. Felices vacaciones.