Creo recordar que fue el lunes día 23 de junio del 2003, horas después de que el Real Madrid hubiese conquistado la liga, cuando de forma alevosa y con nocturnidad en un restaurante cercano al Santiago Bernabéu con una merienda-cena de por medio, la junta directiva encabezada por Florentino Pérez, tras una larga deliberación y después del plante de los jugadores que se negaron a dar la vuelta de honor al estadio para celebrar el título por todas las filtraciones que salían del club en forma de fichajes, cuando ellos se estaban jugando la Liga, decidieron de una forma fría e injusta echar a Vicente Del Bosque, y no sólo se conformaron con no renovarle el contrato que se había merecido sino que encima le ningunearon diciendo que se había acabado el ciclo de un entrenador que tenía el libreto muy viejo y caduco. Palabras estas que había pronunciado Jorge Valdano, entonces director técnico del club, en esa reunión de la junta directiva.
Valdano acudió a la llamada de Florentino para conocer la opinión del director técnico ya que algunos directivos tenían serias dudas de la conveniencia de prescindir de Vicente Del Bosque, entre ellos, el vicepresidente Fernández Tapias. Naturalmente, les convenció, con ese verbo tan fácil que tiene, y dio la puntilla a Vicente, al que traicionó de forma miserable cuando unos días antes le había dicho que estuviese tranquilo, que apoyaría su renovación.
No sólo le traicionó sino que encima quiso emborronar su historial como entrenador, diciendo que era un técnico con métodos muy antiguos y trasnochados (métodos que despues le sirvieron para ser campeón del mundo con España). Ese fue el argumento que utilizó para convencer a unos directivos que estaban ciegos ante los deseos de Florentino que no llego a entender por qué fue tan torpe, cuando sólo le quedaba un año para terminar su primer mandato como presidente.
Como el tiempo pone a cada uno en su sitio, aquello fue el principio del fin de Valdano que abandonó el carro cuando se olió la tragedia, y la posterior dimisión de Florentino Pérez que entonó su mea culpa, pero que nunca reconoció públicamente que se había equivocado no apostando por la continuidad de Vicente Del Bosque. Dijo que se equivocó por haber consentido demasiado a sus jugadores, y que dada la situación tan delirante que estaba viviendo el club, lo mejor era que se marchara. Y así lo hizo, saliendo por la puerta de atrás. El sabe muy bien que Valdano fue quien le comió el coco para que Vicente no continuase, y al final aquello le costó salir del Madrid con el rabo entre las piernas, como dicen en mi pueblo.
No lo dijo públicamente, pero en privado sí ha llegado a reconocer que fue un inmenso error no haber seguido con Del Bosque. Un servidor, a través de una carta que aún guardo, y por la amistad que nos profesábamos, le hacía ver la gran equivocación que había cometido. Aquello me costó un serio disgusto con él y con mi empresa, TVE.
El tiempo nos ha ido dando la razón. Entonces, se equivocó no apoyando a un entrenador por encima de su director técnico. Ahora, vuelve a plantearse la misma disyuntiva: Valdano y Mourinho no se soportan porque son totalmente antagónicos en materia futbolística y en lo personal. Uno de los dos sobra. Tarde ó temprano volverán a chocar. No sólo por sus diferencias sino porque Mourinho entiende que el director general le está haciendo la cama, discutiéndole la autoridad en el vestuario como cuando él eligió a Casillas para que saliese a explicar la derrota en Barcelona, y Valdano mandó que fuese Sergio Ramos.
Mourinho sospecha que Valdano es quien filtra noticias a la prensa como las negociaciones en la renovación de Pepe, lo que gana, lo que pretende y otras cuestiones.
Si el portugués ha cerrado a cal y canto el vestuario, no soporta que alguien de la zona noble le haga el boicot. Por todo esto, tras el partido contra el Sevilla y tras la desastrosa actuación del colegiado Clos Gómez, Mourinho, a pesar de la victoria, explotó ante la tibieza en las declaraciones de Jorge Valdano. Fue la excusa para echar un órdago a la jerarquía madridista encabezada por Florentino Pérez, que de momento sólo ha puesto paños calientes, arropando a uno y a otro. Tarde ó temprano tiene que apostar por uno de los dos.
Valdano y Mourinho no pueden estar en el mismo barco. Lo más lógico es, que ya que Florentino tomó la decisión personal, sin contar con Valdano, de apostar por Mourinho, lo apoye hasta el final. Es lo sensato y lo coherente.
El presidente madridista debe tener en cuenta que Mourinho cuenta con el apoyo de la afición y del vestuario, las dos fuerzas vivas del Real Madrid. Valdano sólo cuenta con el apoyo de la prensa donde tiene muchos amigos en las altas esferas, y nada más.
El papel de Valdano, portavoz del club -cosa que hace a las mil maravillas con ese lenguaje tan brillante-, es prescindible. Mourinho, hoy por hoy en el Madrid es imprescindible, porque estamos ante un gran entrenador pese a quien pese. Lo de su linchamiento por una parte de los medios de comunicación es impresentable. Todo porque ha hecho tambalear a Valdano y su puesto peligra. No olvidemos que el Director General es el gran amigo de la prensa, y sobre todo de un grupo determinado muy poderoso. Si se va él, perderán a una importante fuente de información. Así de claro, señores, las caretas fuera.
Espero y deseo por el bien del Real Madrid, que Florentino Pérez no vuelva a equivocarse como sucedió con Vicente del Bosque. El hombre importante, a parte de él, es Mourinho y los jugadores que están a muerte con su entrenador. Digan lo que digan aquellos interesados en desestabilizar al club blanco, Mourinho, hoy por hoy es lo mejor para el Real Madrid. Todo lo demás sobra.
Florentino: “No vuelvas a equivocarte”. Tu apuesta personal por Mourinho es la mejor decisisión que has tomado en mucho tiempo, en el aspecto deportivo.