Mourinho, ya ha conseguido su primer gran objetivo, estar en la final de la Copa del Rey, donde hace siete años que no acude el Real Madrid. ¿Lo recuerdan? Aquella que perdió en el 2004 en el estadio de Montjuic frente al Zaragoza que fue el principio del fin del equipo dirigido por Carlos Queiroz.
Y en esa final estará nada más y nada menos que el Barcelona, el eterno rival madridista y con quien tiene cuentas pendientes. Era la final deseada, y por mucho que los seguidores azulgranas simulen frotarse las manos por considerar que su equipo es infinitivamente superior, ellos saben en su fuero interno que en esta ocasión el Madrid no va a dar las facilidades del último enfrentamiento en la liga.
Los jugadores del Real Madrid querían en esa final al Barça para de esta forma intentar saldar cuentas pendientes. Todavía tienen clavada la espina del 5-0 que tanto daño les ha hecho.
Y deseban al Barcelona en esa final, para demostrar que actualmente entre los dos equipos no existe esa diferencia que se vio en el partido de liga. Yo también lo creo. Sencillamente, el Barcelona estuvo sembrado y el Real Madrid, no existió, jugó como si estuviese anestesiado.
A un partido, entre los dos grandes puede suceder cualquier cosa y seguro que Mourinho no va a jugar tan blando como la última vez. De aquí a dos meses tiene tiempo de preparar alguna sorpresa. Ese partido Barcelona-Real Madrid será otra historia, bien diferente al jugado en el Camp Nou.
Guardiola, no estará tranquilo con esa final que se jugará en vísperas de Semana Santa. Enfrentarse al Real Madrid, en una final y, además, con Mourinho es para preocuparse. El portugués en las citas finales es demoledor. Ya se lo demostró en las semifinales de la champions, que justamente eliminó al todopoderoso Barcelona, ganándole muy bien en el partido de ida (3-1) y perdiendo por la mínima en el Camp Nou, con diez jugadores desde el minuto 26 por expulsión de Motta.
Mou en las finales se mueve como pez en el agua, y Guardiola lo sabe. Por eso, estoy convencido que la igualdad va a presidir ese enfrentamiento de copa, donde el Madrid acude con sed de venganza.
El próximo 20 de abril, probablemente en Valencia, se van a enfrentar los dos mejores equipos del continente. Barcelona y Real Madrid 21 años después disputarán un titulo a un partido. Será el no va más. Conviene recordar, que una semana antes el Barcelona visitará el Bernabeu, esperemos que con la liga en juego; y que suceda lo que suceda en la final de copa, es seguro que Real Madrid y Barcelona se volverán a ver las caras en la Supercopa, si no lo hacen antes en la Champions. Esto, desde luego se presenta apasionante.
Esa fecha del 20 de abril será un hecho histórico por el morbo que acarrea un choque en una final entre los dos eternos rivales. Con uno, el Barça que deseará seguir ejerciendo el reinado de los dos últimos años; y el Real Madrid de recuperar el prestigio perdido. El Madrid está en la final para desafiar al Barcelona. Hay un grito unánime en los jugadores: "Somos el Madrid y no tememos a nadie".
El técnico del Madrid se encuentra ante el duelo que más ha deseado pero también frente al que más teme, sobre todo después del varapalo que sufrió en el Camp Nou y que todavía le corroe. El portugués para este partido, no necesitará motivar a sus jugadores que saldrán como leones. Pero si necesitará ejercer de entrenador, y entonces veremos de qué forma lo hace esta vez. Si como en el Camp Nou, adonde llegó en una ola imparable, de la que no se atrevió a bajarse, o cómo creía que debía hacerlo, siendo más conservador y tratando de asfixiar al rival con presión y velocidad, y con un a defensa a ultranza. Tiene tiempo para pensarlo, dos meses, y también para calcular cómo llegarán sus futbolistas, con evidentes síntomas de estar un poco fatigados.
Alcanzar la final de copa ha sido muy duro y también muy meritorio para el Real Madrid que ha tenido que sortear con los dos últimos finalistas, Atlético y Sevilla. Y además lo ha hecho en el mes donde más crispación ha habido en el club, sobre todo en los despachos con esa declaración de guerra entre Valdano y Mourinho, que el portugués ha ganado.
Por cierto, no llegó a entender muy bien a Florentino Pérez, si como parece es verdad que Valdano le presentó la dimisión y no se la aceptó.
Si eso es verdad, tuvo una oportunidad de oro para desprenderse de un director general que es más un problema que una solución. Lo de hablar bien, representar al club y demás cosas, lo puede hacer otra persona sin tanto afán de protagonismo. Sigo pensando que Valdano ya es pasado del Real Madrid y que Mourinho es el futuro, porque con sus defectos, que los tiene, es un magnifico entrenador que si no lo consigue este año, en los años venideros puede volver hacer un equipo campeón y marcar una época.
La final de Copa es un choque de campeones. Pero el equipo de Mourinho necesita coger aíre. Cristiano y Di María están poco frescos. CR7 está desconocido, lleva tres partidos desaparecido en combate. Pone voluntad y ganas pero nada le sale. El gol que falla solo frente a Javi Varas en la primera parte, demuestra que está en una especie de estado de ansiedad que le está pasando factura. No le vendría mal un pequeño respiro.
Lo que no supo definir Cristiano Ronaldo, lo ejecutó con una frialdad magistral Özil, que fue quién con el 1-0 dejó sentenciada la eliminatoria. A última hora Adebayor, marcando su primer gol como madridista, se sumó la fiesta. Fue un tanto de auténtico delantero centro. Este togolés, es buen jugador. Sería injusto no destacar el gran partido realizado por Khedira, ya se que no vende decirlo, pero me parece de justicia destacarlo.
El partido entre el Real Madrid y el Sevilla fue muy serio e intenso. Me gustó la enorme disputa que hubo entre los dos equipos, aunque me sorprendió la táctica tan poco ambiciosa de Manzano. El Sevilla comenzó jugando como si fuese ganando la eliminatoria, estuvo demasiado conservador, y lo pagó caro.
La final que todos queríamos está servida. Una final que deseaban más los jugadores del Madrid que los del Barça, por aquello de la venganza deportiva. El Gran desafio está servido.