Lamentable partido el que nos han ofrecido los dos mejores equipos del fútbol español, y patético el colegiado alemán Stark que ha sido determinante en el triunfo del Barcelona.
Pepe, que mantenía a raya a Messi, fue expulsado (roja directa) a los quince minutos de la segunda parte por un plantillazo con balón de por medio a Alves, que como mucho era tarjeta amarilla. Fue marcharse Pepe, y Messi comenzó su recital. Hasta entonces estuvo desaparecido.
Tal y como estaban jugando el Real Madrid y el Barça, muy mal los dos, el resultado se encaminaba a un empate a cero irremediable.
No me ha gustado el partido, ni me ha gustado el planteamiento de Mourinho, que al jugar en casa ha sido demasiado conservador. Ya sé que al Barcelona hay que atarlo muy corto, pero jugando en casa no se puede jugar con tanto miedo como lo ha hecho el Real Madrid, que le cedió la pelota a los azulgranas desde el primer minuto.
El Barça tampoco puede estar satisfecho de su juego; es cierto que tocaba y tocaba pero no iba a ningún sitio. Solo cuando el Madrid se quedó con diez, se le hizo la luz. La actuación del colegiado alemán Wolgfang Stark, ha sido muy desafortunada y partidista, porque curiosamente en esa entrada de Pepe, que insisto como mucho era amarilla, había señalado falta a favor del Real Madrid. Después, sorprendentemente le saca la roja directa, y ahí se acabó el partido y posiblemente la eliminatoria.
Es la cuarta vez en esta temporada que el Real Madrid termina con diez cuando juega contra el Barcelona. Esto ya empieza a ser muy sospechoso. Aquí algo huele mal.
Tenía razón Mourinho cuando dijo que alguna vez le gustaría jugar una eliminatoria de once contra once. Pues por lo visto en esta temporada, eso parece imposible.
Si a un equipo como al Barcelona, magnifico y que llena los espacios como nadie, le concedes la ventaja de jugar en superioridad numérica, te mata. Le puedes aguantar un partido, como sucedió en liga, pero en dos y con tanto tiempo por jugarse, es darle todas las facilidades.
La actuación del colegiado alemán me pareció muy partidista. No me creía eso de que era fan de Messi, pero por lo visto sobre el Bernabéu, habrá que convenir que esa simpatía por el argentino le influyó a la hora de tomar decisiones. En una semifinal de Champions, no se puede expulsar a un jugador por lo que hizo Pepe. Lamentable, como lamentable el teatro que hacen algunos jugadores azulgranas como Pedrito, que quiso echar a Arbeloa, Busquets y sobre todo Alves, quien hubiese hecho carrera en el cine. Lo suyo es puro teatro.
No creo en eso del “Villarato”, pero viendo lo que he visto en el Bernabéu y lo que ocurrió en años anteriores, voy a tener que empezar a ver fantasmas donde antes no veía nada.
De acuerdo que el Madrid no estaba jugando bien, como tampoco lo hacía el Barça. Presionó más atrás que en la copa. Mourinho, equivocadamente ó no, pensó que debía especular con los 180 minutos de la eliminatoria. Tenía un plan, aguantarle el primer tiempo a los azulgranas, y en la segunda parte, comenzar a presionar más arriba para poner cerco a la portería de Valdés. Adebayor había sustituido a Özil, y los blancos empujaban más. Luego cuando faltasen unos 25 minutos para finalizar el encuentro, su idea era introducir en el campo a Kaká por Lass Diarra, para darle más profundidad al equipo. Pero la expulsión de Pepe, desbarató su estrategia.
El partido estaba my igualado y de seguir así seguramente hubiese terminado con empate a cero, dejando la suerte de la eliminatoria para el Camp Nou. Pero Stark, admirador de Messi y elegido por Villar, responsable de la Comisión arbitral de la UEFA, en una decisión muy parcial acabó con la ilusión de toda una afición y de un equipo que soñaba con llegar a la final de la Champions.
Ya sé que los forofos del Barcelona, que tantos visitan esta página, estaréis encantados, pero de nuevo el equipo culé se ha visto favorecido en otra semifinal de Champions, y ya van unas cuantas. En un partido de tanta trascendencia no se puede expulsar a un jugador por esa jugada. Fue un expolio a un equipo que jugaba en casa y que se vio burlado cuando Stark decidió que unos debían jugar con once y otros con diez. Al Madrid le han birlado la posibilidad de poder jugar otra final. Al Barcelona, le han vuelto ayudar en otro partido decisivo, como ante el Chelsea hace dos años.
Más reciente aún ¿Se acuerdan el día del Arsenal, la expulsión de Van Persie, cuando el Barcelona estaba eliminado? Siempre aparece el árbitro de cámara, cuando las cosas se ponen feas. Y esto no es lamentarse, simplemente es la constatación de unos hechos que están ahí.
Guardiola, que en vísperas del partido sacó su auténtica personalidad en la rueda de prensa, la de arrogante, soberbio y visceral (ha sido el jugador que más veces han expulsado en la historia del Barcelona), estará feliz porque se ha salido con la suya.
Los de la Central Lechera de Barcelona, esos que en la Ciudad Condal no defienden al Barça ya que la prensa deportiva catalana es plural y objetiva-las tonterías que hay que escuchar-, también estarán muy felices. En Barcelona, no es que haya central lechera, hay periodistas que le adoran, le doran la píldora y se arrodillan ante su Dios Guardiola. Ni una crítica, todo lo que hace y dice es perfecto.
Perdona, Guardiola, no te permito que dudes de la objetividad de la prensa madrileña, porque creo que nadie de la prensa deportiva de Cataluña nos puede dar lecciones de nada, y menos de objetividad porque allí no se ve más que el color azulgrana.
Como dice, Mourinho, y lleva razón, que expliquen porque en un partido tan trascendental y cuando juega contra el Barcelona, siempre se tiene que quedar con diez jugadores. Aquí algo huele mal.... A algunos les tendría que dar vergüenza.
Esta vez, la estrategia le falló a Mourinho porque un colegiado absurdo se cargó el partido y posiblemente la eliminatoria, que aun no la tiene perdida, pero sí muy dificíl.
Le queda al Madrid una sola carta, la de recuperar el orgullo y la de su propia historia, y tratar de devolverle el resultado el próximo martes. Ya lo hizo hace nueve años cuando ganó por 0-2 con goles de Zidane y Mcmanaman, también en las semifinales de Champions. No todo está perdido.
La misión es difícil, pero no imposible. El Real Madrid puede que no tenga mejor equipo que el Barcelona, pero tiene mejor plantilla y tanto o más talento. Así como mejor estado físico.
La Misión imposible es posible.