El madridismo está indignado. Se siente robado y engañado por todo lo sucedido en las dos partidos de semifinals entre el Barcelona y Real Madrid. la afición así lo grita, y los jugadores no se han callado tampoco. Casillas, el capitán no se mordió la lengua: "Nos sentimos engañados, los árbitros nos han fusilado, siento que nos han robado" . Cristiano Ronaldo no le ha ido a la zaga al declarar "que el año que viene que le den directamente la copa; y que para esto mejor no hubiesen venido". De alguna forma no les falta razón.
Cuando Mourinho dijo al finalizar el Real Madrid-Barcelona, que la eliminatoria estaba imposible, llevaba razón. Después añadió, si por cualquier circunstancia los suyos ponían en peligro al Barça, algo sucedería. Y sucedió…
Sucedió que nada más iniciarse la segunda parte y con empate a cero, el Madrid tuvo la osadía de marcar un gol al Barcelona en su casa. Ese tanto podría hacer peligrar la presencia del Barça en Wembley. Al Camp Nou se le puso un nudo en la garganta, hasta que respiraron aliviados al ver como el colegiado belga De Bleeckere no se salió del guión y lo anulaba de forma injusta, y yo diría que deliberada . Increíble que anulase el tanto de Higuaín y encima señalese falta de Cristiano Ronaldo, cuando fue Pique quien cometió falta sobre el portugués que se cayó, pero como Mascherano veía que el argentino estaba solo, se tiró al mínimo contacto de Cristiano que cayó de espaldas. La jugada era clarísima, ley de la ventaja y 0-1 a favor del Real Madrid. El gol, era tan legal como el que después marcaría Pedrito.
De nuevo una decisión arbitral equivocada contra el Madrid, fue determinante en la suerte del partido. No sé lo que hubiese ocurrido después, pero paró en seco la ofensiva madridista que salió en la segunda parte a por todo. No obstante, sacaron el orgullo y cayeron con las botas puestas. Este Barcelona, que ha inventado el fútbol, en los últimos cuatro enfrentamientos no ha sido capaz de ganarle al Madrid cuando han estado en igualdad de condiciones. El equipo de Mourinho, que siguió el partido desde el hotel, logró meter el miedo en el cuerpo en el primer cuarto de hora de partido a un Barcelona que tocaba muy lejos del área rival. Luego en los siguientes minutos hasta el descanso, fue un monologo del Barça. Casillas respondió con dos magistrales paradas.
En la reanudación, el Madrid salió a morir. Nada más comenzar, se produce la jugada de Cristiano Ronaldo y el gol como una casa de Higuaín. El árbitro estaba frente a la jugada y lo vio como lo vimos todos y hasta los seguidores azulgranas, que se temieron lo peor. Pero, sorprendentemente no solo anula el gol sino que para más sorna señala falta de Cristiano. No sabemos que hubiese pasado después, pero el 0-1 hubiese dado alas al Madrid que salió dispuesto a igualar la eliminatoria. Los pequeños detalles han delatado que esta eliminatoria ha sido un fraude.
Ha sido un fraude porque lo que sucedió en el partido de ida, disputado en el Bernabeu, ha sido determinante en el cómputo total de la eliminatoria. Aquel partido se encaminaba sin remedio al 0-0. Nadie dominaba en un partido tosco que tenía toda la pinta de terminar en tablas. Llega la expulsión de Pepe, y la estrategia de Mourinho, la de atacar en los últimos 25 minutos, se fue al garete. De paso se quedó sin dos jugadores importantes -Pepe y Sergio Ramos- para la vuelta. En encuentro de vuelta, del posible 0-1 se pasa rápidamente al 1-0, gol de Pedrito, al contragolpe, si oyen bien, ese equipo que siempre juega al ataque, marcó el suyo a la contra. Señal que el rival le estaba acosando. Con esto quiero decir, que hay otras formas de jugar al futbol distintas a las del Barça; y que son tan válidas ó más. El Barcelona tuvo la posesión de la pelota, pero el Madrid en dos zarpazos, metió dos goles. Perdón, uno, el otro lo anuló el colegiado porque le salió de las narices.
Todo lo que no sea jugar como lo hace el equipo de Pep, es un sacrilegio y está condenado a los infiernos. Sólo existe esa formula del toque-toque como máxima expresión del futbol. El fútbol directo, de choque, velocidad y fuerza, es para esos equipos mezquinos y pobres como el de Mourinho, a quien se le ha demonizado desde que llegó a nuestro país. Es un entrenador muy malo, rácano, orgulloso, chulo y prepotente. No tiene ni una virtud y hay que echarlo del fútbol español para no contaminar la pureza y la exquisitez del Barcelona del idolatrado Guardiola, que es limpio y puro. Es ese, que no alecciona a sus jugadores para que simulen golpes que puedan conllevar la expulsión del rival, y que nunca provoca en las ruedas de prensa cuando insulta a compañeros y al entrenador del otro equipo.
Guardiola, el inventor del nuevo fútbol, es Dios. El otro, Mourinho, es la misma personificación del diablo, y hay que desterrarlo.
Todo lo que no sea jugar como el Barcelona, no es fútbol. Es como si de repente, el fútbol español se hubiese anestesiado de la escuela azulgrana y no hubiese otras formas y otros valores tan buenos como los del Camp Barça. Se ama a todo lo que tiene color blaugrana, y se desestima todo lo demás. Nuestro fútbol va camino de convertirse en ñoño y cansino.
No voy a felicitar al Barcelona porque ha jugado con todos los elementos del poder a su favor. En el Bernabeu, el alemán Stark fue determinante y la simulación de Alves, Pedrito y Busquets, fue de vergüenza. Por no hablar de los insultos racistas que le lanzó a la cara Busquets a Marcelo.
Si eso lo hace otro equipo, esos tres jugadores no hubiesen jugado el partido de vuelta. Este es el estigma de una organización como la UEFA, que ejerce de dictadora y ahora tiene en el punto de mira al Real Madrid, no sabemos el porque. Tal vez debe sea por aquello que dijo el inefable Platini, presidente del chiringuito del futbol europeo, que critico los fichajes tan caros del Madrid.
No le doy la enhorabuena al Barcelona, porque el lance de Pepe es la clave de toda la eliminatoria que ha sido un escándalo. Lo fue en el Bernabeu, y lo ha sido en el Camp Nou. El arbitraje del belga De Bleeckere, eso si, fue muy sibilino. Ni una falta al borde del área de los azulgranas, cuando hubo hasta dos claras a Cristiano Ronaldo; y todas las faltas a favor del Madrid en el centro del campo.
El Barcelona naturalmente que es muy bueno, y semerece estar en la final, al igual que lo hubiese merecido el Real Madrid. Pero los dos no han competido con las mismas armas, de igual a igual. Guardiola, en unas declaraciones muy llamativas expresó su preocupación por la designación de un árbitro portugués en la ida y lo trasladaron al partido de vuelta de la eliminatoria Manchester United-Schalke 04 de Raúl. Mourinho demonizó a cinco árbitros tras perder en el Bernabeu, y ponen a uno de ellos para dirigir el definitivo partido. Está claro, que la UEFA tiene algo muy personal contra el luso. Les ofende sus verdades y se lo quieren quitar de en medio. Hay una mano negra.
Si a un extraordinario equipo como el Barcelona encima le das una ayudita, pues te elimina y punto. Y digan lo que digan, los dos árbitros han sido determinantes en la suerte de la eliminatoria. Todo el mundo ha visto la rigurosa expulsión de Pepe, lo buenos actores que son algunos jugadores azulgranas y el increíble gol anulado a Higuaín.
Son buenos, sí, pero en esta ocasión han tenido ayuda extra. Y que no llamen llorones a los madridistas, porque ellos se han pasado tota una vida llorando el famoso penalti de Guruceta.
El resumen de estos cuatro partidos, con el maravilloso, el inigualable Barça, arroja dos empates, uno de ellos con uno menos el que jugaron en la liga; una victoria azulgrana, la de la injusta expulsión;por otra blanca, la de final de copa que valió un título. En resumen, en números, el Barça no ha podido con el mezquino y pobre juego del equipo de Mourinho, cuando han estado en igualdad.
Ha pasado el Barcelona porque es un soberbio equipo que tienen once jugadores extraordinarios pero que contó con otros dos grandes colaboradores, con Stark y con De Bleeckere. Los dos árbitros han marcado a fuego la eliminatoria, como muy bien ha reconocido Jorge Valdano. Cayó el Madrid, pero lo hizo con honor.