Al Real Madrid y Barcelona les ha pasado factura sus últimos tres enfrentamientos. Los dos han perdido sus respectivos partidos en la Liga. Esos exigentes cara a cara que han sido auténticas batallas, les ha dejado exhaustos y se noto en la competición doméstica. El Madrid que nunca estuvo en su encuentro contra el Zaragoza, careció de ánimo y se le vio muy gris y apagado. Al Barcelona, lo mismo y hasta dio síntomas de fatiga. Decir que el Real Madrid ha perdido la Liga con su derrota ante el Zaragoza, es demasiado. La perdió cuando cayó frente al Sporting de Gijón. El Barcelona se merecía este título y lo va a ganar con toda justicia.

Por cierto, y para evitar falsas interpretaciones, nada tiene que ver lo que ha hecho Mourinho con lo que hizo Preciado al jugar con los suplentes del Sporting en el Camp Nou en la primera vuelta. El técnico del Sporting, en un mensaje derrotista, había estado diciendo durante toda la semana que “ese no era su partido”. Mourinho puso a una buena parte de los suplentes contra el Zaragoza, por estar en medio del encuentro de vuelta frente al Barcelona. La rotación era algo normal. Además porque este mismo equipo había ganado con autoridad en Bilbao y Valencia.
Para evitar cualquier conflicto, Mourinho admite que sus colegas le puedan criticar. Asume su culpa, y se responsabiliza de la derrota del Real Madrid, la segunda que cosecha en el Bernabeu. La sinceridad no es ningún problema para el técnico portugués a quién se le cuestiona todo.
Mourinho, desde que llegó a nuestro fútbol tiene muy mala prensa. Hay determinados medios que nada más poner los pies en suelo español ya le estaban criticando, por ser defensor del otro fútbol.
Para algunos seguidores y bastantes representantes de los medios de comunicación- jóvenes- el fútbol lo inventó el Barcelona, y más concretamente Guardiola. Para estos místicos del fútbol solo hay una forma de jugar, la que practica el Barça. Todo lo demás es bricolaje. El Ajax de Cruyff; el Milán de Arrigo Sacchi; y el Madrid de la quinta del Buitre y los galácticos, ni de lejos se acerca al puro espectáculo del Barcelona de Guardiola. Ahora lo único que importa es la posesión. Nada importa si teniendo una posesión del 65% no disparas ni una vez a puerta durante la primera parte de la final de la Copa del Rey. Eso es maravilloso. El fútbol directo, vertiginoso y de contraataque es zafio y aburrido. Esta es la filosofía que impera en nuestros días.
A mi, lo siento, muchas veces me aburre el juego del Barça de Guardiola, que si estuviese en un equipo de baloncesto tendría muchos problemas con el pase atrás. También el juego del Madrid de Mourinho, en algunos partidos me aburre, pero en otros ha sido tan brillante ó más que el del Barcelona, con ese estilo guerrillero lleno de coraje y corazón. Este Madrid de Mourinho, se diga lo que se diga, es un equipo muy bueno y que irá a más en próximas temporadas.
Lo digo ahora, y no como los oportunistas de turno que alabaron a Mou tras conquistar la Copa del Rey que ganó a ese equipo de ensueño, llamado Barcelona al que maniató y mató en la prorroga. Entonces, Mourinho era el entrenador perfecto para el Real Madrid. Una semana después, pierde en la Champions y para esos periodistas veletas que hay, Mourinho era el culpable y no merecía que continuase la próxima temporada. Todos aquellos que le criticaron y que tan escondidos han estado por la buena temporada de los blancos, cargaron las escopetas para hacer diana sobre Mourinho, que no tuvo pelos en la lengua tras lo visto en el Real Madrid-Barcelona de la Champions, un espectáculo bochornoso por parte de los dos equipos.

Lo fácil hubiese sido callarse y aceptar el determinante error del árbitro en la expulsión de Pepe, que después como ya os dije ni le toco. Pero Mourinho, equivocadamente ó no, va por derecho y no se esconde. En un ejercicio de sinceridad, fuera de la enorme hipocresía que rodea al fútbol y a la propía vida, se desmelenó, apuntó y tiró a dar. ¿Por qué la UEFA le va a sancionar? Por expresar con libertad, su pensamiento. ¿Acaso la UEFA puede imponer la dictadura en el fútbol, cuando en Europa hace ya tiempo que se conquistó la libertad? El máximo organismo europeo del fútbol está instalado en las antípodas y no permite críticas. Cómo diría José María García, es una banda de vividores y chupópteros, que viven a costa de los clubes europeos y no consienten que nadie les discuta su poder. No permiten que le puedan quitar el chiringuito.
La verdad ofende. Y Mourinho en casi todo lo que dijo tras el partido de Champions, lleva más razón que un santo. No es diplomático y correcto, pero es lo que tiene ser una persona que va por derecho y que no se muerde la lengua. No se puede demonizar a Mourinho con una campaña difamatoria por haber perdido el partido de ida de Champions, cuando hace una semana le ganó al Barcelona con todas las de la ley la final de Copa. Entonces todo eran flores para el técnico madridista. Comprendo y admito que Mourinho no pueda caer bien, pero de ahí hasta culparle hasta de la muerte de Manolete, medía un abismo. Si tengo que elegir entre Mourinho y Guardiola, no lo dudo. Me quedo con el portugués, que va de cara y sin recovecos, como hace el técnico azulgrana que tira la piedra y esconde la mano.
Lo digo porque él fue quien provocó, antes del partido de ida de semifinales de la Champions. Nada más terminar la final de la Copa, Guardiola en unas declaraciones muy desafortunadas, dijo, entre otras cosas “que por dos centímetros, su equipo no había sido campeón de Copa” ( el árbitro acertó en el fuera de juego de Pedro, que marcó gol cuando la jugada ya estaba invalidada); luego, no se si tendría información privilegiada, dijo que “Mourinho estaría muy contento si el primer partido de semifinales lo arbitrase un colegiado portugués”. Todos sabemos que no fue un luso el árbitro, sino un alemán que si gustaba al Barça. Todo esto por venir de donde venía del “Dios” Guardiola, no era ofensivo ni una provocación.
Un día después en la tarde del miércoles 27 de abril, en rueda de prensa, un sorprendido Mourinho dice “que era la primea vez que un entrenador criticaba un acierto del árbitro”. Esto en cambio, para muchos, sobre todo para la “imparcial y objetiva prensa catalana”, sí era una provocación. Guardiola, por supuesto, se sintió muy ofendido por esa verdad como un templo de Mourinho, y descargó toda su ira porque alguien osaba ponerlo en ridículo.
En vísperas del partido del Bernabeu, Guardiola en la sala de prensa del Real Madrid, con la cara desencajada insulta a Mourinho. Le dice que “es el puto amo y el puto jefe", incluso se permite el lujo de insultar a la prensa madrileña, calificándola como la “Central Lechera". Da a entender que hay un grupo de periodistas que trabaja por y para Florentino Pérez; y se queda tan pancho. Pero lo más preocupante, es que los periodistas de los medios de la capital, esos mismos que hicieron el boicot a Mourinho porque hace unos días no salió en rueda de prensa -la hizo Karanka- se quedaron tras el desprecio de Guardiola que tildó a la prensa de Madrid de partidista y poco objetiva, como si la de Barcelona fuera un ejemplo de parcialidad. Allí escribes algo contra el equipo azulgrana, y estás muerto profesionalmente.

Aquello fue una clara provocación pero como era Guardiola, silencio. Nadie dijo ni pío, incluida una buena parte de la vilipendiada prensa madrileña, que no se enteró o no quiso enterarse. Guardiola es el bueno y Mourinho el malo, cuando el que primero empezó la guerra fue el técnico del Barcelona. Mourinho es el diablo, y Guardiola un ángel. Es lo establecido y lo correcto.
Se juega el partido, sucede lo que sucede con una actuación determinante del colegiado y con el mejor teatro que he visto sobre un terreno de juego, protagonizado por los magníficos actores: Alvés, Busquets y Pedrito; sale Mourinho y dice verdades como puños, y hay que crucificarle y echarle del fútbol español. Tal vez, se pasó un poco en las formas, pero en el fondo lleva toda la razón, duela a quien duela. Quitémonos las caretas de una vez.
Los místicos del fútbol están convencidos que si Mou sigue en el Real Madrid terminará en los infiernos y que nunca podrá acabar con la hegemonía del inmaculado Barcelona, a quien algunos locos como yo quieren intoxicar con falsas acusaciones de no hacer el juego limpio. Desde Barcelona, y ahora ya desde algunos medios de Madrid, está apareciendo una campaña contra el portugués para que no siga en el Real Madrid la próxima temporada. Naturalmente, un entrenador que el pasado año le quitó al Barça el sueño de jugar la final de Champions en el Bernabeu y esta temporada la Copa, no puede continuar al frente del Real Madrid.
Espero que Florentino Pérez no vuelva a equivocarse, como hizo con Vicente Del Bosque. Mourinho debe seguir en la casa blanca. Su primera temporada ha sido buena y la próxima será mejor. Estamos hablando de todo un señor entrenador. Mou habla mucho, y a veces se equivoca, pero uno es como es y no se le puede cambiar, y más cuando casi siempre habla con razón. La verdad, en muchas ocasiones ofende.
¡Que a gusto me he quedado!