El Rea Madrid con su incontestable triunfo sobre el Sevilla por 2-6, retrasará el alirón del Barcelona. Aunque este sea uno de sus objetivos como se encargó de recordar Cristiano Ronaldo quien se pegó un festin goleador marcando cuatro de los seis goles de su equipo, el fin primordial en los partidos que restan es jugar por el orgullo de una plantilla que quiere ser fiel a la historia del Madrid.
Y lo están logrando, además con un fútbol de muchos quilates como el que desplegaron en Mestalla contra el Valencia, y unos días antes en la San Mamés frente al Athletic Club de Bilbao. Lo que viene a demostrar que este Madrid del denostado y demonizado Mourinho juega muy bien al fútbol, no como el Barcelona, la octava maravilla del mundo sino con otro tipo de fútbol, tan espectacular ó más que el del equipo azulgrana.

Mourinho ha demostrado, a pesar de haber caído en las semifinales de la Champions ante el gran rival, el Barça, que no es un entrenador defensivo sino todo lo contrario. Los goles del equipo en este campeonato (lleva 87, dos menos que el Barcelona) y los quince que marcado en las últimas tres salidas a Bilbao, Valencia y Sevilla hablan de un equipo muy ofensivo que busca con obsesión la porteria rival. Así que, esa fama de Mourinho como entrenador conservador y amarrategui es una mentira más, sobre un personaje a quien se quiere desterrar dle fútbol español y hasta inhabilitar.
Hace tiempo que no veo tanto odio y tanta inquina hacia una persona como con Mourinho, a quien se le quiere culpar de todos los males habidos y por haber en el futbol español. El sábado día 7 de mayo, hasta el diario el Pais, que desde que llegó a nuestro fútbol ha emprendido una especie de cruzada contra el entrenador portugués, le dedicó una editorial donde más ó menos le crucifica y le señala con el dedo acusador de los problemas de convivencia que a partir de ahora pueda haber en el seno de la selección española, por los problemas habidos entre los jugadores del Madrid y el Barcelona en esa eliminatoria de Champions, donde no solo Mourinho y los jugadores del Madrid, han sido los culpables de los vergonzosos enfrentamientos. Guadiola, con su incendiaria rueda de prensa en las vísperas del primer enfrentamineto europeo, con los insultos a Mou y a la prensa de Madrid, no colaboró, que digamos, a la pacificación. Por no hablar del teatro posterior de tres jugadores azulgranas, dos de ellos compañeros de selección de los madridistas, que trataron de engañar para perjudicar a sus colegas de profesión, de la forma más miserable.
Mourinho te puede gustar ó no, pero de ahí a culparle de todo lo malo que hemos visto esta temporada, media un abismo. Mourinho es un personaje atipico, porque va con la verdad por delante y no conoce eso que tanto se practica en nuestro pais, la hipocresía. No dudo, que en algunas ocasiones se ha pasado, pero la mayoría de las veces le acompaña la razón. Y además ha hecho buena temporada al frente del equipo blanco: un titulo, segundo en la liga tras el mejor equipo del mundo, el Barcelona, y semifinalista de la Champions. El año que viene, estoy convencido lo hará mejor. A Mou, no se le perdona esos aires de suficiencia que respira y que vaya siempre por derecho, sin recovecos y se exprese con sinceridad. Puede que no sea diplomáticamente correcto, pero es su forma de ser.
LA UEFA Y ALGUNO MÁS LO QUIEREN INHABILITAR
Si después de preparar un partido, que equivocadamente o no, lo planteas para el empate a cero para luego tal vez intentar empatar a uno en la vuelta, como así ocurrió, va un árbitro y en una decisión más que rigurosa, yo diría que injusta, te descabalga esos planes, pues lo normal es que salgas y te despaches a gusto, diciendo cosas que no se escuchan normalmente. Todos sus pensamientos los expresó en voz alta. No dijo nada que no pensemos una gran mayoría. Tal vez se pasó cuando dijo que "le daría vergüenza haber ganado una Champions como Guardiola". Fue muy fuerte, pero si miras cómo llegó el Barcelona a esa final con aquelos cuatro penaltis de libro que el colegiado noruego Ovrebo no quiso ver, casi le tienes que dar la razón. Las cosas son así aunque escuezan a la otra parte. Pero todos ustedes lo vieron, y aquello cuanto menos fue muy irregular. No interesaba que por segundo año consecutivo hubiede una final inglesa. Hubo movimientos muy sospechosos..... Y ahora también.
No concibo que en el 'staff' técnico de la UEFA esté Joan Gaspart, el que fuera presidente del Barcelona, que siga Joan Laporta teniendo sitio en el organismo del fútbol europeo y hasta Jose Luis Núñez.. Si a todo esto le añades, que Villar fue decisisvo en la elección de Platini como presidente del la UEFA, y que Villar no tuvo el apoyo de Florentino Pérez en las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol, pues a lo mejor te explicas muchas cosas y piensas cosas muy raras. Con tal de terner poder, se hace lo imposible.
Además, tu puedes meterte con el présidente del gobierno y hasta con la monarquia, y no pasa nada. Pero ni se te ocurra dudar de la honestidad de la UEFA, que se te cae el pelo. ¿Donde estamos? que yo sepa la dictadura, afortunadamente pasó a mejor vida. ¿Acaso ha insultado Mourinho? ¿Donde está escrito que criticar a la UEFA sea motivo de sanción? Me parece un escándalo lo que el maximo organismo europeo está haciendo con Mourinho y con el Real Madrid. La sanción me parece exagerada e injusta, cuando otros como Piqué dijeron que al Real Madrid en la Liga española, los árbitos le ayudaban, y no pasó nada de nada. Por no hablar de los insultos racistas de Busquets a Marcelo y las simulaciones de Alves, Pedrito y Busquets. Si la UEFA, fuese un organismo justo, esos tres jugadores no deberían jugar la final de Wembley. Digan lo que digan no se mide a todos con el mismo rasero.
Eso si, a Mourinho el Real Madrid lo tiene que echar porque va acabar con sus valores y con la buena armonía del fútbol español. Es el mismo diablo y hay que inhabilitarlo y desterrar de nuestro pais. Esto decía más o menos el diario "El País", en una editorial titulado "Mourinho como problema" que de forma poco objetiva cargó en exceso las tintas contra Mourinho, que me parece que ha aportado cosas al fútbol europeo y que es un magnifico entrenador. Aquí en nuestro pais, ha traído el otro fútbol y otro concepto de lo que es la sinceridad. Tiene sus defectos, como todos, pero sobre todo huye de la hipocresía. Me encanta.
Para esos llamados místicos del fútbol, solo existe la forma de jugar del Barcelona, todo lo demás es broza. Los buenos partidos que ha hecho el Real Madrid, jugando al ataque, como ante la clase media-alta de nuestro fútbol como Valencia, Athletic Club de Bilbao, Sevilla y el propio Barça en la final de Copa, no se tiene en cuenta porque Mourinho es un problema para nuestro fútbol y sobre todo para el Real Madrid. El portugués, salvo que Florentino Pérez se vuelva loco y haga caso de esos periodistas veletas y lo eche, va a continuar. Ahora con más ganas. Pero a partir de ahora hablara muy poco. Así todos esos que van buscando un titular con sus jugosas ruedas de prensa, tendrán que conformarse con la hipocresía de los otros.

Del partido Sevilla-Real Madrid, poco se puede contar. El Madrid fue superior en todas las parcelas y Cristiano Ronaldo se postula como máximo goleador del campeonato, con permiso de Messi. El portugués suma 34 goles en Liga, por 31 de Messi. Viendo los últimos resultados lejos del Bernabeu de los madridistas seguro que les viene a la cebeza los tropiezos sufridos ante los equipos más humildes. Las goleadas blancas en Bilbao, Valencia o en Sevilla son la confirmación. Y la evidencia de que el madridismo aún habría podido tener opciones de acceder al título de Liga de no mediar las cantadas ante el Sporting o el Zaragoza en el Bernabéu y la derrota ante Osasuna, por no hablar de los empates ante el Almería, Mallorca y Levante.
La distancia entre el Real Madrid y el Barcelona, se diga lo que se diga, y como se ha demostrado en los cuatro últimos partidos, se ha estrechado. Ya se miran cara a cara y de igual a igual tras dos años de tiranía azulgrana. Mourinho será el que acabe con el poder del Barcelona, mal que pese a unos pocos, no tantos como tratan de hacernos ver algunos. Al tiempo.