En un intenso partido, no parecía de pretemporada, los dos grandes de nuestro futbol empataron a dos en cuanto al marcador, pero en juego el Real Madrid fue mucho mejor y mereció mejor suerte. El Barcelona se alió con la diosa fortuna y salió vivo del Bernabeu. El Madrid mereció ganar y por más de un gol ante un Barça miedoso, encogido y sin las ideas claras. El equipo de Guardiola fue a por el resultado y poco más. Puede dar gracias por el resultado que como muy bien ha dicho el tecnico azulgrana es una proeza. Yo diría que más que una proeza fue un milagro. Debe ser la suerte de los campeones.
El Madrid me gustó, cortacircuito a un Barcelona asustado y en baja forma. Los blancos quisieron dar primero pero la mala surte lo impidió. La mejoría madridista respecto a la temporada pasada y a su máximo rival es evidente. Los once jugadores alineados por Mourinho en la Supercopa fueron los mismos que sufrieron la afrenta de aquel 5-0 del Camp Nou. Aquel equipo que fue humillado, creo que está a punto de ponerse a la altura de su rival e incluso puede superarlo. El equipo de Mourinho se dejó de especulaciones, le jugó de tú a tú y se comió a los azulgranas durante los 90 minutos, demostrando que este Barcelona es vulnerable. El marcador final de empate no hace justicia a los grandes méritos que hicieron los de Mourino para llevarse la victoria.
El Madrid jugó al fútbol y el Barcelona especuló. El balón estaba casi constantemente en el área catalana lo que provocó momentos de agobio para Valdés que trabajó a destajo. Los madridistas dominaron el tempo del partido y fueron dueños de la posesión del balón, mereciendo una victoria holgada pero en el futbol muchas veces no gana el mejor. En la noche del domingo, el Real Madrid superó en todo el Barcelona que, insisto, salió vivo del Bernabeu.

Los de Guardiola solo tuvieron pegada y gran dosis de suerte. Pegada porque llegaron dos veces y marcaron sendos goles. Uno de ellos todo un golazo de Villa que le salió un disparo por toda la escuadra. Luego llegó el de Messi, que se favoreció de un fallo de la defensa y de un resbalón de Pepe.
Eran los caprichos del futbol, el Real Madrid había dominado ampliamente a su rival hasta reducirlo a su minima expresión y se iba al descanso perdiendo por 1-2. Luego en la segunda parte, el mérito de los blancos fue rehacerse tras el incomprensible resultado. Alonso empató y entonces el dominio blanco fue reiterativo hasta crear hasta tres ocasiones claras de gol. Por no hablar del penalti de Valdés a Cristiano. Luego después el colegiado compensó no señalando otro de Marcelo a Pedro.
Por supuesto que tengo en cuenta el evidente retraso en la preparación del Barcelona, una opción de Guardiola pero, independientemente de esta circunstancia, el Madrid fue muy superior en todas las facetas. La posesión azulgrana alcanzó unos porcentajes ridículos, algo que hay que poner en el haber madrididista al ejercer una presión adelantada muy bien ejecutada y que ahogó a los artistas culés.
El equipo de Pep estuvo un escalón bastante más bajo física y técnicamente. Realmente, se salvó de un naufragio que en condiciones normales hubiera sido lógico. El único pero que le pongo al Madrid es que tal vez algunos de sus jugadores como Cristiano Ronaldo, Pepe y Marcelo jugaron bajo un estado permanente de arrebato, algo que sin duda perjudicó a su equipo que debe tranquilizarse para el partido del miercoles en el Camp Nou. Si lo hace y se quita esa especie de psicosis que tiene cuando juega contra el Barcelona, puede vencer y proclamarse campeón de la Supercopa.Las espadas están en todo lo alto.