Después de lo visto en Zaragoza, categóricamente no. Piqué, una vez más se ha pasado de castaño oscuro y ha quedado en evidencia.
Inmejorable presentación del Real Madrid en Zaragoza al que goleó por 0-6. El resultado, tal vez sea lo de menos, lo más importante fue que el equipo de Mourinho jugó de lujo durante los 90 minutos y con una intensidad de juego desde el pitido inicial. El Madrid tiene aprendida la lección de la temporada pasada que se le empezó yendo la Liga en campos de rivales pequeños y que a la postre lo terminó pagando con la pérdida del título. Creo recordar que en el primer partido de la Liga pasada, comenzó empatando a cero en Mallorca. De los errores se aprende.
El Madrid jugó de cine y ha demostrado que lo de la Supercopa fue un accidente producto del infortunio y de la Diosa fortuna que tiene el Barcelona, que sí, que juega muy bien, pero que tiene a todos los santos de cara y a Messi, como ser supremo. El Barcelona sabe, así como la afición y Guardiola que si alguien mereció llevarse el primer título fue el Real Madrid que ofreció mejores argumentos futbolísticos que los azulgranas, a los que salvó Messi, que es el 50 por ciento del equipo culé.
En el Camp Nou, saben que esa distancia que había hace dos años entre los dos equipos se ha igualado y que el Madrid está a punto de arrebatarle el trono. Lo saben, y están nerviosos. Lo demostraron los seguidores azulgranas que se acordaron del Madrid y de Mourinho a la hora del triunfo de la Supercopa de Europa, que ganaron con toda justicia. ¿Empieza la madriditis? Ya están alarmados, porque han comprobado que el actual Madrid de Mourinho es el único que les puede sacar de ese paraíso donde están desde hace tres años.
Claro, que ahora aparecerán los lumbreras de turno y dirán aquello de que el rival era el Zaragoza. De acuerdo, el Zaragoza ejerció de equipo pequeño que volverá a pasar apuros para mantener la categoría. Pero una vez admitida la inferioridad de los maños, habrá que decir que la exhibición madridista llama la atención por lo abultado del resultado, por su clarividencia, pero sobre todo por el gran juego desplegado.
El Real Madrid de esta temporada tiene más hambre. Futbolísticamente, una máquina perfectamente engrasada, un equipo listo para liquidar a cualquier rival, sea el que sea. Incluso el Barcelona del sensible Pep Guardiola, que se sostiene en gran medida por el inmenso Messi.
En esta temporada, más que nunca, le va a discutir al Barça la supremacía. De momento se la está discutiendo en cuanto a juego. En la Supercopa pese a la derrota, todos sabemos, incluso los culés, que los blancos fueron mejores que los azulgranas. Messí volvió a salvar a los suyos.
Aunque algunos se resistan a reconocer que este Real Madrid también juega muy bien al futbol, que enamora y conquista por su calidad, seguro que esos mismos que le niegan hasta la sal al equipo de Mourinho, tendrán que convenir que el partido de la Romareda fue todo un lujo, con gran variedad de jugadas y de registros.
Hay cambios respecto a la temporada pasada. Hay más afán por elaborar, combinar el habitual fútbol rápido y vertical con otro de más combinación y paciente. Se juega más en equipo y hasta con más sosiego. El estilo directo de Cristiano permanece, así como la clase y la elegancia de Özil, la transformación de un Benzema muy enchufado, la magnífica dirección de Xabi Alonso y además, barrunto la recuperación de un jugador que puede ser el gran fichaje para esta temporada, me refiero a Kaká.
En una palabra que el patrimonio del buen fútbol no es cosa del Barcelona. El Madrid juega tan bien ó mejor que los azulgranas. Hay que decirlo claro porque algunos hasta parece que les molesta que otro equipo usurpe al Barça ese privilegio. No señores, hay otros equipos que saben jugar muy bien al futbol. El fútbol no es toque-toque. Afortunadamente hay más variantes, como las que ofrece el conjunto dirigido por Mourinho, que contrariamente a lo que decía el sibilino de Piqué en unas desafortunadas declaraciones, no va a estropear al fútbol español, lo va a enriquecer.
Otra cosa es su carácter. Aquí ya hemos dicho lo vergonzoso y ruin que fue lo del dedo en el ojo de Vilanova. Florentino, en la intimidad le reprendió por echar por los suelos la imagen del Real Madrid. Pidió disculpas a quien tuvo que pedir y ya está. Un poco más y hay que excomulgarle y expulsarle de España .Lo que no se puede hacer es una campaña de acoso y derribo contra Mourinho de forma permanente sin destacar sus otras virtudes.
Igual de vergonzosa y ruin es esa agresiva y hasta insultante campaña que desde Barcelona ha emprendido la Central Azulgrana, y curiosamente el Grupo Prisa que un día si y otro también miran con malos ojos a Mourinho a quien le niegan hasta el pan. Mourinho es muchas veces agresivo, insolente y muy soberbio, pero es un magnifico entrenador. Es uno de los grandes, y no destacar sus cualidades como gran entrenador me parece injusto. Y lo digo cuando todavía no ha ganado prácticamente nada.
Mourinho puede que sea culpable de muchas cosas pero también es culpable del buen juego que el Real Madrid hizo la temporada pasada y que en mejor versión, ha comenzado haciendo en este ejercicio.
A lo que íbamos, aprendida la lección, el Madrid comenzó avasallando a un Zaragoza que jugó con los once jugadores en su área lo que supone toda una llamada de atención. No podía ser de otra manera, el Madrid lo quiere todo y va a luchar hasta la extenuación en los duelos que protagonizará junto al Barcelona. Pero empezar nada mejor que una gran goleada coronada con un gran discurso futbolístico que recordó a las exhibiciones del pasado año en campos más complicados como Sevilla y Valencia. Aviso a navegantes, comienza como líder.