El Virus FIFA ha pasado factura a los dos grandes de nuestro fútbol. El Real Madrid ganó, sí ,pero sufriendo más de la cuenta y contando con el error árbitral del colegiado que señaló un penalti a Cristiano Ronaldo, cuando la falta de 'Cata' Diaz, que sí la fue, se la hizo fuera del área. Un error que seguramente puede haber influído en los jugadores del Getafe, pero no creo que haya influído en el resultado porque a pesar del buen partido del Getafe, el Madrid hizo más méritos para ganar. Independientemente de esa jugada hubiese terminado ganando igual. El equipo de Mourinho no jugó su mejor partido, estuvo lento e inseguro en defensa pero tuvo una enorme pegada con Benzema y Cristiano como puñales. Pero si juega como lo ha hecho ante el buen equipo de Luis García, perderá puntos.

El Barcelona, por su parte, pagó cara su soberbia de prescindir de inicio de jugadores como Iniesta, Villa y, sobre todo, de Messi que sigo pensando que es el 50% del equipo azulgrana. Sin el argentino hay oscuridad en los de Guardiola, se les funde los plomos. A pesar de ir ganando 0-2, terminaron empatando a dos y pidiendo la hora, demostrando que el Barcelona es humano y se le puede ganar. El honorable Guardiola habrá tomado buena nota y se habrá dado cuenta que su equipo tiene 'Messidependencia', tuvo que echar mano de él para intentar romper ese empate que deja al Real Madrid con dos puntos de ventaja.
En esta liga bipolar, se diga lo que se diga, ahora tras esta última jornada esta clase de errores, al final, pueden valer un título; que se lo pregunten al Real Madrid que la temporada pasada perdió el título por dejarse puntos en campos como Gijón, Mallorca y Levante. Seguramente en esta jornada el virus FIFA ha actuado como efecto equilibrante porque no es normal que el Barcelona con dos cero a su favor se dejase empatar. El cansancio acumulado les hizo confiarse y se durmió en los laureles. La Real se creció y le empató jugando muy bien y ya con Messi sobre el terreno de juego. El argentino esta vez no obró el milagro.
El Real Madrid, a pesar de ganar, no me gustó porque estuvo lento, irregular, muy inseguro atrás y con un juego poco continuo. Ganó por su inmensa pegada y por la calidad de jugadores como Cristiano que dió un pase para enmarcar en el 3-1 de Benzema, que fue otro de los destacados. Igual que Kaká, parece que recuperado para la causa. En el tiempo que estuvo sobre el campo, nos recordó en algo al del Milán. Los demás no tuvieron su dia. Sea por el llamado virus, pero el caso es que Alonso no podía ni con sus botas. Ramos apenas podía subir la banda. Di María y Özil, estaban desconocidos. Era un Real Madrid irreconocible, que apenas presionaba, que no podía con su alma. Delante, un equipo que había preparado el partido durante diez días, con todos sus jugadores descansados y obsesionados con conseguir algo positivo en el Bernabeu. El Getafe no pasará apuros esta temporada. Fue un equipo valiente y angustió al Madrid. El equipo de Mourinho no tuvo su día, y mucho menos el Barcelona que se ha dejado dos puntos cuando tan solo van dos jornadas disputadas. Dada la igualdad entre los dos grandes, los puntos de diferencia pueden valer su precio en oro.
Como veo que tengo unas legión de seguidores culés, y que algunos disfrutan insultándome sin argumentos, y como me va la marcha voy a seguir hablando del Barcelona y el Real Madrid en este duelo particular que de nuevo van a librar los dos grandes rivales del fútbol español. Y lo voy hacer con algo que me ha llamado poderosamente la atención y que me niego a callar. Después del inesperado empate a dos del Barça en Anoeta, y la victoría del Madrid sobre el Getafe con ese penalti que Clós Gómez señalo a favor de los blancos, cuando la falta fue fuera del área, la central azulgrana y otros, han comenzado ya su particular campaña y ya hablan de las ayudas árbitrales al Real Madrid. Vivir para ver.
No deben acordarse de las semifinales de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el Real Madrid, con la expulsión de Pepe por simulacro de Alvés, y el gol anulado a Higuain en el Camp Nou. Tampoco se acuerdan de la final de la Supercopa europea con ese penalti de Abidal al jugador del Oporto Guarin con 1-0 en el marcador. Por no hablar del escandaloso arbitraje del encuentro Chelsea-Barcelona de hace tres años, en la Champions.

Cuando son favorecidos, silencio, y dicen aquello tan socorrido: "Que de los colegiados hable alguien tan mal educado como Mourinho"; pero, amigo, cuando de alguna forma se sienten perjudicados o su gran rival es beneficiado, ya salen los de la caverna culé y y otros que por entonces no vieron fantasmas, y se destaca y se reitera el error arbitral sin tener en cuenta los demás detalles del partido. Del silencio y el ponerse la venda en el ojo cuando el error favorece a los azulgranas se pasa al franquismo y a la barbarie de un madridismo que compra árbitros. Así se funciona en este país. Muchos son los que ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga en el suyo.
La diferencia de trato, en la prensa en general, respecto a los errores arbitrales entre el Barcelona y el Madrid, es muy siginificativo. El Barça parece que tiene derecho de pernada; y si eso mismo lo hace el Madrid se le llama fascista y cacique. Es lo que hay. Unos van de guapos y otros de rastreros. Cuando Mourinho se queja, es un provocador y cuando otros lo hacen, es que están en posesión de la verdad.
Los dos grandes en esta tercera jornada no estuvieron a la altura, el Barcelona porque pecó de soberbia, y el Real Madrid, que aunque ganó dió sintomas de fragilidad en defensa y de cierto desorden en el centro del campo, que estuvo ausente. Los problemas en esta ocasión los solucionaron los de arriba, Cristiano y Benzema. El Madrid es líder con dos puntos de ventaja sobre el Barcelona, que parece que comieza a pisar la tierra.