El Real Madrid en el Ciutat de Valencia volvió a tropezar en la misma piedra que el año pasado, incluso ha salido peor parado. La temporada pasada al menos sacó un empate. En el presente ejercicio una derrota que no entraba en sus planes y que le apea del liderato, donde están Betis y Valencia con nueve puntos. El Barcelona también le supera por un punto de diferencia.
Aunque el Madrid no ha jugado bien, solo estuvo resultón en los primeros 25 minutos, la derrota me parece excesivo castigo para los méritos de uno y otro equipo. Lo peor de todo es que se comportó como un equipo con pocas tablas. Un grupo de jugadores veteranos con muchos kilómetros a sus espaldas y con mucho orgullo tuteó al Real Madrid que ha vuelto a caer e el Ciutat de Valencia, un estadio maldito donde perdió dos puntos el curso pasado.
Les faltó oficio para imponerse a jugadores tan experimentados como Ballesteros, que les saco de quicio desde todos los aspectos, primero por su magnifica aportación defensiva y después por su tendencia a la provocación. Las advertencias que les hizo Mourinho antes del partido, no ha servido para nada porque después sobre el terreno de juego picaron como pardillos, sobre todo Khedira que fue expulsado tras una pequeña tángana donde como era de esperar estaba por medio Ballesteros. Khedira no agredió fue a defender a Di María. Si alguien mereció la expulsión fue Pepe que volvió a perder los papeles. Lo de este jugador es de juzgado de guardía. Pero con eso y todo, el colegiado estuvo horrendo, perjudicando sobre todo al Real Madrid.
Parece mentira que un equipo como el Madrid haya vuelto a caer de nuevo en la trampa. El Levantre les desquició. Aunque solo fuese por eso, merecieron la derrota, por tontos.
Al margen de la estratagema de un organizado Levante, el colegiado Turienzo Älvarez, malo donde los haya, le echo un buen capote al equipo levantino al no señalar un claro penalti de Ballesteros al dar con la mano al balón en un saque de esquina, cuando el resultado era de empate a cero. Era penalti y segunda tarjeta amarilla. Turienzo se hizo el noruego y de nuevo volvía a perjudicar los intereses de los blancos.
Es un serio aviso para los madridistas. Si creía que la tendencia arbitral iba a cambiar tras el error de Clos Gómez, que se equivocó a favor del Madrid con el penalti contra el Getafe, va apañado. Todo sigue igual, en los últimos años al Real Madrid no se le respeta como a otros equipos grandes. NI en España ni en Europa; es como si hubiese una especie de complot contra el equipo blanco. Después de un fallo favorable, dos arbitrajes funestos.
No es ninguna justificación por la derrota, pero llama un poco la atención el poco respeto que tienen los árbitros al Real Madrid en jugadas que no ofrecen ninguna discusión.
Nunca el Real Madrid debió perder este partido. En campos como el del Levante es donde se pierden las ligas. A pesar de la nefasta actuación de Turienzo, que le tiene poco cariño al color blanco,ya se la armó hace tres años en el Sardinero, apenas hay excusas para explicar esta derrota porque el equipo de Mourinho tiene suficientes argumentos para poder imponerse al Levante, incluso con diez jugadores. Pero también es cierto que parece que hay una especie de conspiración arbitral en contra del Madrid. Tantos errores en su contra dan que sospechar.
Es inútil aducir que el Levante fue un enemigo malvado y duro. Excusas. El único juicio final es el resultado. El Madrid perdió y punto. Nadie se acordará de Turienzo. Ni de la teoría de la conspiración. Jamás. Sólo se recordará que el Madrid perdió el liderato en el Ciutat de Valencia. Algunos ya respiran porque después de dos jornadas ligueras el Real Madrid no podía seguir siendo líder.
La actuación arbitral y la poca picardía de los jugadores de Mourinho, han sido las claves en la derrota del Madrid.
Mourinho, tampoco ha estado muy acertado con los cambios, Coentrao no debe jugar por decreto. No podía ni con las botas. Benzema no debió ser cambiado, a pesar de fallar una ocasión con el portero fuera de su marco. Cristiano no estaba para jugar ni tan siquiera la segunda parte, y tardó tiempo en echar mano de Özil que no fue titular. Mourinho en esta ocasión ha estado torpe como sus jugadores.
El Real Madrid no debió perder, pero perdió tres puntos y el liderato. Y lo hizo porque pecaron de pardillos.