Se esperaba que el Real Madrid se recompusiese en Santander tras el batacazo frente al Levante, y no solo no se restableció sino que empieza a dar señales alarmantes. Su juego fue hueco y sin alma. Los jugadores en ningún momento estuvieron enganchados al partido. La lentitud presidió todas sus acciones y apenas se apoyaron entre ellos. Se pueden dar por satisfechos con el empate porque el Racing jugó un buen partido.
Obviamente hay motivos de preocupación. Viendo las caras con las que salieron los jugadores del Sardinero es para pensar que algo pasa en el interior del vestuario blanco. Es como de si de un plumazo se hubiese acabado la luna de miel entre los jugadores y el entrenador. No creo como tan alegremente se dice por las tertulias deportivas que hay en distintas televisiones, curiosamente por periodistas que en su mayoría no saben lo que es ir a un entrenamiento, que hay un frente abierto contra Mourinho de los jugadores españoles de la plantilla, concretamente de Casillas, Arbeloa, Albiol, Granero y Xabi Alonso. Han oído ruido pero no saben de donde procede, han picado como pardillos. Todo viene de fuera. En el vestuario hay descontento como en cualquier otro colectivo por los dos últimos tropiezos, pero nada que no se arregle hablando y trabajando.
De forma mezquina y aprovechando el mal momento por el que atraviesa el Madrid y Mourinho, aparecen ahora los oportunistas de siempre para arremeter sin misericordia contra el portugués. De nuevo aparece una campaña orquestada contra Mou, el enemigo número uno de nuestro fútbol.
Junto al técnico, las tintas se cargan contra otro portugués, Cristiano Ronaldo que por cierto está en muy baja forma. No es el mismo que con tanta alegría comenzó la temporada. Se le ve triste, apagado y desquiciado permanentemente. Es como si de buenas a primeras se le hiciera insoportable aguantar los pitidos y el odio que genera lejos del Bernabeu. La verdad que debe ser muy duro que te estén insultando desde el minuto uno, pero las formas que exhibe a veces no son las adecuadas. Alguien debería decirle que tiene que rebajar su discurso, su chulería, su soberbia y aparentar que es de este mundo.
Me cuentan que Florentino le ha dado un toque tras la frase de Zagreb y la peineta en Santander, que según él iba dirigida en plan de broma hacía Pepe y no hacia los aficionados. Yo le creo. Sea por lo que fuere a Cristiano se le ve muy bajo de moral. Pero me temo que es todavía peor el estado anímico de Mourinho, que empieza a oír voces discordantes y de rechazo, amparadas por la campaña contra el portugués de una parte de la prensa que no soportan su prepotencia y chulería, así como tampoco su sinceridad, en un mundo donde reina la hipocresía. Ahora que le van mal dadas, leña al mono.
Se diga lo que se diga, el vestuario está con el entrenador; y Florentino le ha dado su apoyo público en la reunión privada que ha tenido con los socios compromisarios antes de la celebración de la Asamblea del próximo día 25. Florentino Pérez volvió a repetir que señorío es defender al club, y eso es lo que hace portugués. “En sus argumentos lleva toda la razón aunque muchas veces se equivoque en las formas”, dijo el mandatario madridista que comparó a Mourinho con Santiago Bernabeu, “quien también defendía al club con frases altisonantes.
El presidente, en estos momentos difíciles no debe dudar de Mourinho. Tiene que estar a muerte con él. Si Mou cae, cae también el presidente. Qué no lo olvide Florentino. Mourinho, bajo de moral, está harto de aguantar el continuo martilleo de esos genios del fútbol que no admiten otra forma de jugar que no sea la del Barcelona. Está harto de la prensa española, de que su personalidad sea cuestionada permanentemente y se convierta un camino para arruinarle personal y profesionalmente. Ha comenzado a considerar firmemente marcharse del Real Madrid cuando finalice esta temporada.
Mourinho jamás ganará un perdón en este país tan envidioso. En esta liga española tan bipolar, se ha llegado a la conclusión de que el héroe es el Barcelona y el villano, el Real Madrid. Uno representa la excelencia y el señorío como el Barça; y el otro, el Real Madrid, el lado más oscuro del fútbol. En el próximo post hablaré de ese falso señorío y buen hacer de que presumen en la Ciudad Condal. Lo que si es verdad, es que en el seno madridista hay preocupación por llevar dos partidos sin ganar, y sobre todo por la falta de pegada que era el principal valor de este equipo. Algo impensable en este Real Madrid que tan buena señales dio en la Supercopa y en el inicio de la liga. Con dialogo y trabajo todo volverá a su cauce.