Pues si señores, la barbacoa a la que invitó el viernes pasado Mourinho y en la que también colaboró Higuain, ha surtido efecto positivo en el Real Madrid que de forma muy aseada y elegante se impuso a un digno Espanyol por goleada.
La terapia de grupo ha funcionado, y ha sido como un bálsamo para un equipo que estaba en permanente tensión. No obstante el Madrid que vimos en Cornellá jugó demasiado destensado y eso, tampoco es bueno. En el fútbol la intensidad debe ser permanente. Incluso se bajó de decibelios en las labores defensivas. En algunas fases hubo lagunas y no se jugó con el debido rigor que caracteriza a los equipos de Mourinho, que me parece que se ha vuelto más blando después de hablar a pecho descubierto con sus jugadores en el Sardinero y después en la privacidad del vestuario, en Valdebebas
Al Madrid que vimos frente al Espanyol le ha cambiado la cara. La alineación fue más españolizada que nunca, de inicio jugaron los cinco mundialistas y después se sumaron Callejón y Granero. La principal novedad, Higuaín se subió al carro goleador con tres tantos y Cristiano Ronaldo se volvió más generoso que nunca y actuó al servicio del equipo y del propio Higuaín. CR7 suma ya 27 pases de gol a sus compañeros. Lo de jugador egoísta habrá que dejarlo de lado.
Triunfo incontestable del Real Madrid que sin alardes ganó a un Espanyol que tal vez no mereció tan excesivo castigo. Los blancos, vestidos de negro, parecieron un equipo más alegre que otras veces, igual de efectivo pero más blando en defensa.
El partido sirvió para confirmar que Mourinho tiene un buen fondo de armario. Tiene donde escoger. A pesar de tener a cinco titulares lesionados como son Pepe, Carvalho, Coentrao, Sahin (aún inédito) y Benzema, tiró de su magnifica plantilla y no se notaron las ausencias. La defensa improvisada con Ramos y Albiol de centrales, aún con algunos despistes y faltos de cordinación, cumplieron, sobre todo Albiol; Arbeloa en el lateral derecho estuvo aseado, como siempre y Marcelo, ayudó en todas las parcelas. En la delantera, Higuaín hizo olvidar el buen momento por el que atravesaba Benzema. Cristiano además sobresale como asistente; y Callejón con su gol ganó en autoestima.
Lo más curioso en Cornellá fue ver a un Mourinho paternal y repartiendo abrazos con su colega del Espanyol, Pochettino. Seguro que por eso también le criticarán. Por cierto en esta semana de descanso liguero por los compromisos internacionales de las distintas selecciones, que vamos hacer sin criticar a Mourinho, salvo que le cuestionen por no haber contestado al periodista que con mala uva le preguntó en catalán, idioma que no domina y no tiene por qué conocer. Pero seguro que le buscan las cosquillas.
Tampoco aparecerán informaciones sobre el mal ambiente que hay en el vestuario blanco; y esas encuestas manipuladas sobre quien es el culpable de la crisis de juego del Real Madrid. Ha bastado una goleada al Rayo, otra al Ajax y la última al Espanyol, para que de un plumazo desaparezca cualquier sombra de sospecha de los presuntos males del equipo blanco.

Los que vislumbran un fin apocalíptico del Madrid de Mourinho tendrán que seguir esperando. Pero eso si, los críticos del técnico portugués echarán mano de eso tan socorrido y tan banal de que ahora el Real Madrid gana al contragolpe, un estilo de equipo pequeño que no cuadra con la leyenda de grandeza del club madridista. En una palabra que afearán este recurso tan hermoso del fútbol que el Real Madrid practica como nadie. No tendrán en cuenta que al fútbol se puede jugar de muchas maneras y con distintos estilos. El Barcelona, y lo he dicho en varias ocasiones, no tiene la verdad absoluta.Ahora en este bendito país nuestro, todo lo que sea jugar de forma diferente como lo hace el Barça, es malo o no es fútbol de verdad. No, no y mil veces no. El fútbol tiene muchas vías y todas son igual de válidas.
Toca descansar durante una semana de Mourinho, del Real Madrid y sus supuestas crisis. Después de todo, un punto no es nada. Pero para mérito el del Levante, que merece toda la atención.