
El Real Madrid ha dado un golpe de autoridad con su importante triunfo en Mestalla ante un buen Valencia. Puedo admitir que no fue un partido brillante, pero si de puro vértigo y lleno de pasión, la salsa del fútbol. Hubo buen juego por parte del Madrid en la primera parte y en el segundo periodo ante el empuje a veces poco ortodoxo del Valencia, tiró de oficio para matar, después, el encuentro a la contra. Eso hizo el Madrid para derribar un Valencia apasionado que se quedó sin partido cuando más lo necesitaba.
Puede que para muchos no fuese un buen encuentro pero para mi fue un partidazo por la intensidad con la que jugaron en Mestalla, Valencia y Real Madrid. Ganó el que más mérito hizo, el Madrid que acaba de dar un puñetazo en la mesa para demostrar a los que ponían en duda su fortaleza que esta temporada huele a campeón. Tiene todos los indicios de equipo dispuesto a conseguir grandes logros. Ante un corajudo Valencia, dominó con autoridad en la primera parte y en el segundo periodo cuando el Valencia se puso mandón, los de Mourinho supieron sufrir y sacaron carácter.
El Real Madrid además de jugar bien, se mostró como un equipo muy serio en un Mestalla hostil hasta no poder más. Supo mandar, estar, sufrir y aguantar todas las embestidas; demostrando que hoy por hoy es el mejor conjunto de la liga. Los blancos vestidos de rojo pálido (no me gusta ese rojo), sacaron tres puntos de oro, de esos que valen un título. Muchos ponían en cuarentena la fortaleza de este Madrid, mejor equipo que la temporada pasada, porque todavía, decían, no se había enfrentado a un rival de fuste. Hoy ante el Valencia, que se entregó en cuerpo y alma, no solo ganó sino que convenció y da un paso al frente para despejar cualquier duda de que este año es el más firme candidato al título de liga, con o sin permiso del Barcelona, del que sigue estando un peldaño por encima. Estos triunfos son los que después te dan las ligas. De ahí la enorme alegría de Mourinho y todos sus jugadores al final del encuentro.
Por cierto que los enemigos de Mou tendrán que estar tragando bilis. Los hechos dicen que son ya once victorias consecutivas las logradas por este Madrid que además está jugando de forma brillante. Hasta ahora eso solo lo había conseguido Miguel Muñoz, el catalogado como el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid en su historia. Simplemente es un apunte. Pero los que detestan a Mourinho lo seguirán odiando, aunque el Madrid juegue como los ángeles. Ven ustedes como hay otras formas distintas de jugar que como lo hace el Barcelona, y que resultan tan brillantes y si acaso hasta más espectaculares.
Tenía el Real Madrid un gran desafío ante el Valencia, que en esta temporada no conocía la derrota en su estadio, y ha salido fortalecido y lleno de moral. Jugó bien cuando pudo y cuando no le alcanzó al menos opuso orgullo y casta, salvo en la dejadez de Marcelo en el segundo gol de Soldado que se dejó ir y de paso contagió a sus compañeros. Su gobierno del primer tiempo fue tan autoritario como insufrible la agonía del descuento, cabezazo al larguero y protestas por presunta mano de Higuaín (le da en el pecho como se ve en la repetición) en el minuto 94.
Al margen de la dureza y discusiones de los primeros minutos del segundo periodo, el partido fue de los que hacen afición por la intensidad con la que jugaron ambos equipos. Conviene que el madridismo recuerde esta victoria lograda en Mestalla, porque puede ser clave en el devenir del campeonato. La fortaleza del Valencia, sostenido por el doblete de Soldado, realza aún más el logro del Madrid, que previsiblemente llegará por delante al primer 'clásico' del año. Con ventaja en la tabla y con ventaja moral. Algo así como hace un año, pero corregido y aumentado. Nada tiene que ver este Madrid en todos los aspectos, con el del año pasado. Está más maduro, tiene mejor equipo, juega de memoria con una velocidad supersónica y en muchas fases de forma espectacular, con contra-ataques devastadores.
Ha mejorado tanto este Madrid, que ya es capaz de jugar bien hasta cuando sale con eso tan antinatural como el trivote. Khedira, Alonso y Lass, los tres juntitos en la media, para hacer frente a Tino Costa, Albelda y Parejo, al trío que asimismo dispuso Emery. Una muestra de respeto hacia el Valencia, un cambio táctico-todos esperábamos que Mourinho jugase con Cristiano, Benxema e Higuaín juntos- de última hora porque el escenario exigía máxima exigencia. Lass además salió para taponar las subidas de Mathieu un puñal por la banda izquierda.
Con Lass que fue de los destacados, resolvió Mou la ausencia de Di María. Y con ese trivote bordó el fútbol en el primer tiempo, para que luego hablemos de que no se puede jugar bien con tres jugadores de carácter defensivo en el centro del campo. Todo depende del lugar, del momento y de las circunstancias.
En el último tramo del encuentro el Madrid lo pasó mal por el empuje y porque no decirlo por las malas artes de algunos jugadores del Valencia, que deben haber ido a la misma escuela de arte dramático que algunos jugadores del Barcelona, que son consumados actores en simular caídas cuando apenas le rozan. El triunfo del Madrid fue tan justo como épico. Firmó una primera parte impecable, y supo sufrir cuando faltaron las fuerzas y el equipo local apretó los dientes en la presión para evitar el ridículo al que había sido sometido anteriormente, no en el marcador, pero sí en el juego. El sufrimiento final no empaña una importante victoria para el Real Madrid que le refuerza en su idea de conseguir el título de liga, su gran objetivo esta temporada. Ganó bien, donde otros como el Barcelona pasaron apuros para lograr un empate. Por Mestalla pasó el líder. De momento, el mejor.
PD. El próximo sábado a las 20 horas, derbi en el Bernabeu. El líder, Real Madrid recibe al Atlético de Madrid. Y con motivo de este encuentro, muy cerquita del estadio de Chamartin, en el barrio de Prosperidad (barrio castizo donde los haya) se celebra desde el dia 17 al 27 de noviembre La Fiesta de la Tapa que organizan la Asociacion de Pymes de Chamartin y los bares que nos obsequina con sabrosas tapas. Todos los bares y restaurantes son de gran nivel, pero les sugiero uno en particular, La esquina de Vinaroz, situado entre la calle Sánchez Pacheco y Vinaroz (al lado del Auditorio Nacional de Música). La tapas hacen referencia a los dos equipos, sus colores. Si puden hagan una visita, por una caña ó vino tienen asegurado una tapa muy sabrosa con simbologia rojiblanca y blanca: la copa del derbi; el que parte el bacalao y camiseta rojiblanca. Además pueden entrar en un sorteo para conseguir entradas para el partido; circuitos de Spa; conciertos y otros regalos. Se lo recomiendo, de veras. No se arrepentirán.
