Este Real Madrid está en estado de gracia, gusta y se gusta juegue con quien juegue. Frente al Dinamo de Zagreb lo hizo con los menos habituales y no se notó. Jugaron con la misma intensidad o más que si lo hubiese hecho con el equipo de gala. La primera parte, y sobre todo los primeros veinte minutos para enmarcar. Fueron momentos para disfrutar por todo lo alto. Fue la tormenta perfecta, en ocho minutos habían marcado tres goles. El Real Madrid estaba lanzado. A los veinte minutos ya llevaba cuatro tantos, todos ellos de gran factura. Lo que viene a evidenciar el infinito repertorio del equipo de Mourinho
Los primeros ocho minutos que he visto en el Bernabeu, con tres goles a cual mejor, ha sido lo mejor que he presenciado en mucho tiempo en la Champions League. El Real Madrid jugó de forma trepidante y brillante. Ya sé que el Dinamo de Zagreb no es nadie, pero viendo la intensidad con la que jugó este Real Madrid plagado de suplentes, hubiese noqueado a cualquier equipo que se hubiese puesto por medio.
Más allá de los cuatro grandes goles de inicio, pese a la extrema debilidad del Dinamo, el Madrid fue meritorio por un aspecto que nada tuvo que ver con su pardillo contrario. Ante tal cartel, el grupo pudo hacer inventario y relajarse algo que nadie le podía haber reprochado. Pero no, eso no lo permite Mourinho ni su grupo salvaje y menos aún los jugadores menos habituales que tuvieron sus minutos de gloría. Este Madrid es voraz, y comprometido en cualquier reto.
La felicidad de Benzema, para mí, el mejor del partido; el paso al frente de Callejón que estuvo a un gran nivel; el regate y el precioso gol de Higuaín y la buena visión del juego de Sahin, fue lo mejor del partido entre el Real Madrid y el Dinamo de Zagreb, que se llevó seis goles como se podía haber llevado una docena. Fueron ocho minutos eléctricos donde los blancos en un abrir y cerrar de ojos consiguieron tres goles. Qué digoocho, fueron veinte minutos primorosos de los que se ve muy poco en el concierto europeo. Y lo hizo jugando lo que se denomina el fútbol total: a velocidad de vértigo, tocando lo preciso con desplazamientos largos y profundos y por supuesto poniendo intensidad y calidad; lo que se llama el fútbol total no el tiki-taka que aburre hasta a las ovejas.
Claro, se dirá que enfrente no había nadie. Se puede admitir, pero seguramente este Dinamo de Zagreb sea mejor equipo que el Bate Borisov y el Vitoria Pizen que le ha tocado en suerte al Barcelona, en su grupo. Es igual, este Real Madrid está tan fuerte que le trae sin cuidado el rival que tenga enfrente. Está en estado de gracia, pletórico de moral y de fuerza física. La vitalidad de este Real Madrid es tan evidente que no solo hasta el momento es el mejor de la liga española sino que también lo es en Europa. Los números le avalan. Es el único equipo que ha ganado todos sus partidos, está clasificado matemáticamente como primero de grupo, y en los cinco partidos que ha disputado ha marcado 16 goles y ha encajado solo dos, los que le hizo a última hora el Dinamo de Zagreb, cuando el partido estaba sentenciado.
Convine recordar que Casillas, Arbeloa, Pepe, Marcelo, Khedira y Cristiano, se supone que titulares, no jugaron. Lo hicieron los menos habituales con descanso incluido de Sergio Ramos, Xabi Alonso y Özil que no salieron en la segunda parte. Lo que demuestra el fondo de armario de un Real Madrid impresionante que se ha rearmado para acabar con la hegemonía del Barcelona de los tres últimos años. Está listo para volver a mandar y ser de nuevo el Rey. Visto lo visto lo puede conseguir, con ó sin permiso del Barça, un escalón por debajo de este Real Madrid lujurioso que apunta con fuerza hacia la décima.
Por encima de los que ahora vengan con las milongas de que Mourinho en esta ocasión no celebró los goles, que estaba serio en el banquillo, que no tuvo detalles cariñosos con los teóricos suplentes, que estos no celebraron efusivamente el cuarto gol -ya se sabe Mourinho es un ser "despreciable"-, me quedo con el fútbol espectacular de este Real Madrid menos habitual que consiguió la duodécima victoria consecutiva y que va camino de récord en Europa, ya es primero de su grupo de foma matemativa.. Ahí es nada. ¡CHAPEAU !
Por cierto, el muchas veces denostado Mourinho por algunos indocumentados, todo un fuera de serie como entrenador, es, todavía mejor persona en la intimidad, fuera de los focos. Nada tiene que ver la personalidad que proyecta en los medios de comunicación, donde hace su papel, con la realidad. Si como entrenador es un diez, como pesona es matricula de honor. Ahí va el detalle: Mourinho arrancó su versión de la goleada, relajado y satisfecho, y las primeras palabras que salieron de su boca fue para desear la pronta recuperación de Tito Vilanova, con quien tuvo aquel polémico rifi-rafe del 'dedo en el ojo' y que hoy había sido operado con éxito en Barcelona de la glándula parótida.
Le deseó lo mejor. "Si el año pasado hemos mostrado nuestra preocupación solidaria con Abidal, obviamente lo hacemos de igual modo con Tito Vilanova. Que regrese rápido con su familia y al Barcelona. Que esté aquí el día 10 de diciembre en el banquillo pleno de salud. Tendremos todos el placer de saludarle”.
Va siendo hora de que aquellos viscerales que sistemáticamente se han metido contra Mourinho, vayan bajando los decibelios. Además de ser un número uno como entrenador, es todavía mejor persona. El tiempo le dará la razón, y muchos se tendrán qu esconder.