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Artículos - diciembre 2011

La noticia deportiva de estas navidades, desgraciadamente la está protagonizando el Atlético de Madrid, que vuelve a la actualidad no por sus éxitos deportivos sino por su enésima crisis.

En esta ocasión me salgo del guión (no hablo ni del Real Madrid ni Barcelona) para hablar de los males que un año sí y otro también rodean al Atlético de Madrid, que vuelve a estar en el ojo del huracán.

Me duele la continúa enfermedad que desde hace años aqueja a un histórico del fútbol español como el Atlético de Madrid, venido a menos hasta convertirse en una mediocridad.

Como estaba cantado, Manzano, que ya estaba sentenciado nada más hacerse cargo de nuevo del Atleti, fue despedido tras la eliminación a manos del Albacete, equipo de segunda B que en el mismísimo estadio Calderón hizo que los seguidores rojíblancos sintiesen vergüenza de los suyos.

Por supuesto que a Gregorio Manzano le ha venido grande el Atlético de Madrid. No ha sabido gestionar una plantilla que nunca tuvo confianza en él. No ha sido capaz de repetir una misma alineación dos partidos seguidos. Cada semana cambiaba de criterio y terminó volviendo locos a los jugadores con tanto cambio. No supo ganarse al vestuario que lo veía como a un personaje lejano y sin personalidad. Manzano ha fracasado, pero los dirigentes del Atlético le han faltado el respeto y no han sido justos con el técnico jienense.

Pero no le señalemos como el gran culpable, tiene su parte de responsabilidad, pero es mínima si la comparamos con los que tienen el poder: Miguel Angel Gil y Enrique Cerezo. Uno, el hijo de Jesús Gil, está desaparecido continuamente, y el segundo, Enrique Cerezo, muy visible pero sin poder alguno, solo de representación.

El Atlético de Madrid, desde que se marchó Vicente Calderón , no ha sido un equipo serio. Con el gran Vicente fue un conjunto envidiado que estaba entre la elite del fútbol español. Se fue Calderón, y el caos se apoderó de la ribera del Manzanares. El mandato de los Gil ha sido lo peor que le ha sucedido al Atlético de Madrid, que pasó de un ser un equipo grande, a ser uno más del fútbol español. Así que no echemos la culpa de los males de este Atleti al pobre Manzano. Eso no es querer ver la realidad.

Gregorio Manzano no es el culpable de los lamentables 25 años del Atlético de Madrid iniciados cuando el fallecido Jesús Gil accedió a la presidencia. No es el culpable de los más de 50 cambios de entrenador, de los centenares de fichajes, de los continuos fracasos, del descenso a Segunda en el año 2000, de las decepciones de una afición desengañada.

Ahora, Cholo Simeone va a llegar como gran salvador y, bajo su batuta, se dirá que el Atlético volvérá a ser uno de los faros del fútbol español. Muerto Manzano se acabó la rabia. Los dirigentes del equipo rojiblanco seguirán sacando pecho y hasta echarán mano de los últimos éxitos conseguidos: tres Copas del Rey, una Europa League, una Liga y una Supercopa europea en estos últimos cinco lustros. Pero la realidad es bien distinta.

Antes de la era Gil y del peculiar Alfonso Cabeza, el equipo rojiblanco estaba entre el segundo y tercer  equipo de España. Era  el gran enemigo del Real Madrid, el que ganaba Liga cada tres o cuatro años, el que se asomaba a la final de la Copa de Europa. Un grande. Y no exagero, aunque a los más jovenes esto les pueda parecer que son los cuentos del abuelo, pura invención. Pues no, el Atlético estaba en los puestos de cabeza luchando con el Real Madrid y Barcelona por la hegemonía del fútbol español. 

Desde los últimos 25 años a esta parte, el Atlético pasó a la ruina más absoluta por culpa de unos dirigentes que se afianzaron en la propiedad del club en la época de su conversión en sociedad anónima con unos métodos escasamente ortodoxos y ya desvelados y sentenciados en sede judicial, aunque la prescripción de las supuestas irregularidades impidiera tomar medidas.

Llama la atención comprobar cómo a pesar de los hechos tan claros y meridianos, todavía hay medios de comunicación y aficionados, eso sí cada vez menos, que evitan rascar en la realidad y se quedan en la superficie de un nuevo cambio de entrenador como método curativo para otra nueva crisis cuando la única realidad es que el Atlético es un club paralizado por unos dirigentes que nada hacen para reflotar el barco.

No puede ser que año tras año se repitan los mismos errores y no surja un mínimo examen de conciencia de unos dirigentes que tienen el mérito de haber convertido a un gigante del fútbol en una entidad menor, un club transformado en simple zona de tránsito para las figuras que todavía se atreven a vestir su camiseta.

Ahora,  el Atlético de Madrid se ha convertido en un club chatarrero de compra y venta. Si triunfan canteranos como Torres y De Gea o una estrella como el Kun Agüero, acaban marchándose tarde o temprano. Es la maldición a la que ha conducido una gestión alejada de la cordura y del interés del equipo rojiblanco. Falcao, su último gran fichaje, si acaba la temporada en plan goleador también se largará. Como tantos otros, los grandes ya no echan raíces junto al río. Sólo se quedan esos gestores que han conducido al Atlético de Madrid a una especie de maldición que le está atenazando hasta perder su propia identidad. Jamás tan pocos hicieron tanto daño.

El Cholo Simeone es el siguiente en engordar la larga lista de entrenadores del Atlético de Madrid. ¡Ojala! triunfe, pero mucho me temo que será otro al que quemen más pronto que tarde. Y el fuego lo volverán a encender Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, el dúo que está lastrando la historia de grandeza del Atlético de Madrid. Si alguien sobra en el Atlético, son ellos.

Por cierto, ¡Feliz año 2012 a todos!

POR ALFONSO CELEMÍN          

Sin el Barça enfrente, el Madrid volvió a reencontrarse  y a ser de nuevo ese equipo con pegada que desnuda a sus rivales. Los blancos vestidos de rojo arrollaron de nuevo al  Sevilla (2-6), con Casillas de guardián, Di María dando un master del pase y Cristiano definiendo,  como grandes protagonistas en el Sánchez Pizjuán. Tal vez el resultado sea demasiado  castigo para un Sevilla que tras el primer gol de Cristiano encerró al Madrid en su área. Casillas desbarató dos grandes ocasiones de empate, después fue imposible. Como tantas otras veces, el Madrid no necesitó ser dominador absoluto para gobernar. Le bastó con su enorme pegada para que golpe a golpe  tumbar al Sevilla que tuvo que terminar claudicando. A cada asalto andaluz, sobre todo por la banda de Navas y en jugadas a balón parado, respondió el equipo visitante con  sus letales contraataques. Y ya se sabe, en eso el Madrid es un maestro consumado.  Destrozó a los andaluces que vieron como por segunda vez consecutiva encajaban en su propia casa, otro 2-6.

Después del varapalo sufrido frente a su máximo rival, había expectación por ver como reaccionaría el Madrid, y lo hizo a lo grande despejando dudas y dejando bien claro que a pesar del Barcelona y todo lo que ello conlleva, hasta ahora en la liga está siendo el equipo más regular. Y que  no se rinde.  Comenzará el año nuevo como líder solitario y además se lo merece, porque hasta ahora está siendo el mejor equipo.

Lo dije y lo vuelvo  a repetir: no es necesario ganarle al Barça para ganar la Liga. La obsesión por el Barça es peligrosa y el Madrid tiene que pasar de ella; si lo consigue la Liga será suya, porque seguro que el Barça perderá más puntos que el Madrid. La liga es cuestión de sumar más puntos que los demás, no de ganarle al Barça.

 

El Madrid ha vuelto a su ritmo habitual, una vez que ha dejado atrás a su bestia negra, el Barcelona, que claramente le tiene comida la moral. Mourinho también ha vuelto a sus pulsaciones habituales tras quitarse de encima esa especie de “barcelonitis” que tanto le angustia y que  le nubla la vista y la perspectiva. Liberado de esa obsesión azulgrana  se invento una alineación que sorprendió al técnico  del Sevilla, Marcelino. Dejó en el banquillo al irregular Özil, y dio entrada a Callejón que se situó a la derecha desplazando al centro a Di María. Una decisión con mucho sentido y mucha lógica. Callejón, porque siempre que sale cumple y Di María porque se ha convertido en el mejor pasador del equipo. Lleva ya una docena de pases de gol. El argentino estuvo de diez, al igual que Casillas y por supuesto, Cristiano que marcó otros tres goles, sumando ya 20 en la liga. Y de paso se quitó ese amargor que le acompañaba desde el partido contra el Barcelona, donde estuvo  desastroso. Se ha desquitado, pero Cristiano debe entender que nadie duda de que estamos ante un extraordinario jugador, las criticas viene porque ante los grandes rivales y en las grandes ocasiones,  sobre todo cuando juega contra el Barça, desaparece. Esa es su asignatura pendiente.

 

 El partido del Real Madrid fue casi perfecto. Pepe (poca cabeza la de este chico) volvió a dejar en inferioridad a su equipo. Aunque no se notó. Hay noches en la que sale todo. Era tanta la ventaja que por entonces tenia el Madrid que nunca pasó apuros. Es más, siguió sumando hasta llegar a los seis goles.

 

La  realidad es que el Madrid salió de Sevilla con tres puntos más, siendo líder solitario, con la autoestima recuperada, goleando y consiguiendo un triunfo de prestigio. Ha sido la mejor respuesta para esos agoreros ycharlatanes que presagiaban  el hundimiento de los blancos tras tropezar en el Clásico y el fracaso del nuevo proyecto.

Los que eso dicen, es que no conocen la historia del Real Madrid un equipo que se rebela ante las circunstancias por muy adversas que sean. El Real Madrid hizo callar a aquellos que ya le daban por muerto Por un partido malo como el que hizo ante el mejor Barcelona de la historia, no se puede echar por tierra la magnifica trayectoria del Real Madrid en esta temporada, donde no solo domina en  la liga domestica, con tres puntos de ventaja sobre su eterno rival sino que lo hace también en Europa, logrando el récord de goles y de puntos en la fase de clasificación. Lo  ganó todo.

 

 El nudo gordiano de este Madrid de los tres últimos años a esta parte, está precisamente en el Barcelona. El día que no haya complejo y que desbarate el nudo, porque no es tan difícil, el Madrid podrá iniciar de nuevo su reinado.  En ello está, y seguro que lo consigue. Pero nadie podrá discutirme que este Madrid tiene  mucho mérito por disputarle al Barcelona la hegemonía. De momento ya le supera en la clasificación. Va a despedir el año y recibir 2012 siendo el rey de reyes. Cómo ayer dije, hasta el rabo todo es toro. Ni estaba muerto, ni ha resucitado, simplemente es el Real Madrid.

 

POR ALFONSO CELEMÍN

# miércoles, 14 de diciembre de 2011 19:30

HASTA EL RABO TODO ES TORO

Tocado pero no hundido.

Así está el Real Madrid, tocado en su amor propio por el bofetón que le dio el Barcelona, su rival de toda la vida;  pero ni mucho menos está hundido, saldrá a flote tras el duro palo que recibió el pasado sábado ante una afición que salió del Bernabéu desmoralizada porque el Barcelona, jugando como los ángeles, le volvió a ganar y aplaca el optimismo con que se habían vestido esta temporada.

Es normal que la afición madridista esté con la moral baja porque el equipo venía dando un gran rendimiento y se las prometían muy felices ante un Barcelona que lejos del Camp Nou bajaba muchos enteros; pero amigo, Messi y los suyos ven la camiseta blanca y se transforman en un ejército invencible. Se motivan.

Todo lo contrario que el Real Madrid, que ve enfrente al Barça y a los jugadores les aparecen todos los complejos transformándose en vulgares. No fue ese equipo que llevaba 15 partidos consecutivos sin perder.

Mientras que el equipo de Mourinho y el propio entrenador no se quiten de encima esa especie de obsesión que tienen cuando se enfrentan al Barcelona, será difícil que puedan ganar. La asignatura pendiente que tiene Mou hasta volver a enfrentarse a Guardiola es tratar de, primero, curarse  él y después sus jugadores, de esa ansiedad que les atenaza al  medirse a  los azulgranas. Para eso, tiene que volver a la naturalidad de las cosas y al principio básico de contrarrestar las principales armas de su enemigo.

Mourinho, quiso satisfacer a la grada, a la prensa y hasta a sus jugadores y  sacó el equipo que todos estábamos esperando, con el sistema 4-2-3-1, lejos de ese triangulo de presión llamado popularmente trivote. El portugués intentó ganar al Barcelona con argumentos muy cercanos al buen trato del balón, cuando, de buena gana hubiese apostado por un equipo más defensivo. Partiendo de la base de que al Barcelona con el trato de balón que tiene y con ese centro del campo magistral, no le puedes jugar de tú a tú. En mente tenía jugarle al Barça como lo hizo cuando era entrenador del Inter, que le valió para eliminar al equipo azulgrana en la Champions ; y con el mismo equipo y planteamiento con el que le ganó, ya como entrenador del Real Madrid, la final de la copa del  Rey. El técnico quiso brindar una oportunidad al buen gusto, pero la experiencia pinchó en hueso.

La próxima vez que el Madrid vuelva a enfrentarse al Barcelona, no le temblará el pulso para disponer de un equipo más defensivo y con un planteamiento para contrarrestar el poderío azulgrana en el centro del campo. No le importarán las críticas si logra el objetivo de ganar en Liga al Barcelona. Difícil misión, pero no imposible.

El Madrid se lame sus heridas, mientras ahora todos son críticas para el equipo. Ya nadie se olvida de la gran temporada que está haciendo: colíder con el Barcelona y si gana ó empata el sábado ante el Sevilla, de nuevo estará en lo más alto. Es como si nada de lo sucedido antes hubiese ocurrido. Para algunos solo importa lo que sucedió el sábado frente al Barcelona. La memoria es selectiva.

Ante la derrota, aparecen los cobardes de turno (escondidos hasta ahora) para comenzar una nueva cruzada contra Mourinho, un número uno, guste o no guste. Menos mal que Florentino Pérez, muy oportuno, ha salido al paso en apoyo de su técnico en la tradicional comida de Navidad con la prensa, diciendo que “una de las mejores decisiones que he tomado como presidente del Real Madrid ha sido la contratación como entrenador de Jose Mourinho. Además de todos sus méritos, que todo el mundo sabe y que le han hecho merecedor del premio a 'Mejor Entrenador' de la FIFA, para mí y para los madridistas tiene un valor imprescindible, que es que nunca se rinde por difícil que sea el desafío", terminó diciendo. Y lleva razón.

No solo Mou ha sido el blanco de todas las iras de los medios de comunicación de Madrid y sobre todo de Barcelona, Cristiano Ronaldo es el otro perjudicado. En la prensa catalana han llegado hasta el insulto. Incluso en una emisora de radio catalana, Radio Mundo deportivo, uno de sus periodistas, tal vez con la camiseta azulgrana puesta, dijo que Xabi Alonso era un tuerce botas. Y se quedó tan tranquilo, el chico. 

Algunos, y no quiero generalizar, no saben ni ganar. A nadie de los  medios de comunicación madrileños se le ocurriría  insultar de ese modo a un jugador azulgrana. Muchos no saben lo que es el respeto.

Todos hemos caído en la trampa de criticar a Cristiano Ronaldo por su mal partido frente al Barcelona. Su angustia, su agonía cada vez que tiene enfrente a Messi la hemos utilizado para desdibujar a un gran futbolista. Creo que no estamos siendo justos con Cristiano Ronaldo, Balón de Oro antes que Messi, maximo goleador de Europa la anterior campaña y en esta temporada va camino de repetir. Cristiano, es cierto estuvo de desastre, como otros, pero de ahí a dudar de él como gran jugador media un abismo.

Cristiano es un goledor, un especialista, un gran profesional que siempre quiere superarse y que tarde o temprano se quitará sus angustias de enfrentarse al Barcelona, equipo al que ya metió un gol decisivo en la final de la Copa del Rey.

Cómo dije en el anterior artículo, ni Mourinho, ni sus jugadores se rinden. No han dicho su última palabra. En la capital se dice que hasta el rabo todo es toro. Pues, eso, que esto no ha hecho nada más que empezar y al final ya veremos quién se lleva el gato al agua. Cruyff  lo ha dicho: “El peor adversario del Barcelona sigue siendo el Real Madrid”.

Me descubro ante este Barcelona, y lo digo de verdad. Uno puede tener sus simpatías, que las tengo,como todos, pero en el Bernabéu ganó el mejor, el Barcelona. Ganó el fútbol por encima de todo. Fue un partidazo donde el Barça se impuso con todas las de la ley gracias a unos jugadores enormes encabezados por un Iniesta magistral, Messi y Xavi que están escribiendo la historia del Barcelona con letras de oro.

El Real Madrid, no tuvo su noche a pesar de adelantarse en el marcador a los 23 segundos. Sus mejores jugadores nunca lucieron e hicieron un partido para olvidar, sobre todo Cristiano Ronaldo, quien una vez más se deprime cuando tiene el color azulgrana enfrente.

Para el Madrid,que creo llegaba en mejor momento que el Barcelona, era el partido de ahora o nunca. Y sucedió lo que está ocurriendo desde que Guardiola dirige los designios blaugranas, que en Liga el Madrid nunca le ha ganado. Solo le doblegó en la final de la Copa del Rey.

Si antes del clásico en el entorno azulgrana y hasta en su vestuario la madriditis acechaba, a partir de ahora, y con Guardiola al frente, el Real Madrid  tiene una enfermedad, "la barcelonitis", la poción mágica que el brujo Guardiola ha sabido cocinar con esmero y sabiduría. Ni final de ciclo, ni gaitas fritas, el Barcelona sigue  estando en lo más alto, al menos por lo que ha demostrado en una de las catedrales del fútbol, el Bernabéu.

El Madrid jugó bien los primeros veinte minutos y después se evaporó, victima de un nerviosismo e imprecisión impropia de un equipo grande. La historia de los últimos enfrentamientos con el Barcelona es la causante de que los jugadores blancos y el propio Mourinho sean esclavos de una gran ansiedad y de un estado de animo muy revolucionado y hasta electrizante que provoca calambres en jugadores fundamentales, como Cristiano Ronaldo, que ha sido el gran derrotado del partido.

Los blancos llegaban en mejor situación y con la moral a tope, y terminaron tristes y hundidos. El golpe moral puede ser importante, pero no deben deprimirse porque  jugaron con orgullo, a pesar de que sus mejores elementos no estuvieron a su nivel, como Cristiano que falló dos goles cantados. Horroroso el partido del portugués que ha dado un paso atrás en su prestigio. Que se olvide del 'Balón de Oro'.

A pesar del duro golpe, el Real Madrid no debe deprimirse porque no desentonaron ante este Barcelona que fue mejor y encima tuvo a la suerte como gran aliada. En en el 1-2 el balón tropieza en Marcelo y  sorprende a Casillas. Ese tanto fue decisivo para la suerte del partido. El Barcelona se armó de moral y el Madrid se vino abajo. La historia de los últimos enfrentamientos se volvía a repetir.

La vida sigue, como la Liga, y la mejor noticia para los blancos es que a pesar de la derrota va con los mismos puntos que el Barça, pero con un partido menos. Si el sábado a partir de las diez de la noche puntúa en el Sánchez Pizjuán frente al Sevilla, seguirá como líder. Lo que peor puede hacer el equipo de Mourinho es deprimirse y obsesionarse con el Barcelona. La Liga es el torneo de la regularidad y por un partido perdido ante el gran rival, no se pierde una Liga. Nada está perdido. Se ha perdido una batalla, no la guerra. 'Chapeau' por el Barcelona, que siempre está en las grandes ocasiones, han ganado merecidamente y no hay que darle más vueltas.

Mourinho, tampoco debe obsesionarse con el color azulgrana. Me alegró que en contra de la opinión de una gran mayoría dejase  de lado jugar con el trivote y hacerlo con su habitual sistema del 4-2-3-1. Ahora se dirá que tal vez debió fortalecer el centro del campo con alguna pieza más ante  la superioridad azulgrana  en esa parcela. Puede ser, pero uno debe morir siendo fiel con sus ideas. Lo que no me gustó de Mourinho  fue la decisión e situar en el lateral derecho a un zurdo como Coentrao teniendo en el banquillo a Arbeloa. Lass debió jugar en esa posición y tal vez Coentrao ser el acompañante de Xabi Alonso. Se equivocó y el lo sabe. Ahora le crucificarán los que hasta ahora estaban escondidos diciendo que  no está a la altura para dirigir al Real Madrid. Algo que no es cierto porque la afición sigue confiando en Mourinho. Están a muerte con él. Se ha fallado en un partido y ya está. No  hay que dramatizar. Mou no se rinde y el Real Madrid tampoco.

Seguramente muchos ya  darán a los blancos como seguros perdedores de la liga, la Copa y la Champions y que el Real Madrid es ya un equipo psicológicamente rendido ante el Barcelona. Que no se equivoquen. Esto no ha acabado. El Barcelona ha sido mejor que el Madrid en su primer enfrentamiento liguero, pero me resisto a pensar que sea mejor equipo. Le pediremos cuentas al tiempo. Queda mucha Liga, la Copa y la Champions y este Real Madrid seguirá creciendo, mientras que el Barcelona no creo que vaya a más.

El Real Madrid no se rinde, a pesar de la exhibición del Barça, que hoy saca pecho, y aguanta en su trono después de una demostración de toque y autoridad. Enhorabuena a los seguidores azulgranas. Pero que no den por muerto al Madrid.

Por suerte para el fútbol, todo transcurrió por la vía deportiva. No hubo bronca solo pequeños escarceos sin importancia. Esta vez el 'Clásico' se cerró con un gesto de cordura y sensatez: Mou saludando por iniciativa propia a Tito Vilanova. Un gesto de nobleza del portugués, que corrigió en público su pública afrenta en la Supercopa. Un broche señorial  para un partidazo que  tuvo a Iniesta como  maestro de ceremonias.

Con autoridad. Así ganó el Real Madrid en Gijón al Sporting en un partido que solo tuvo color  blanco a pesar de que Iturralde González quiso robarle protagonismo al equipo de Mourinho.Ganó 0-3 el Madrid que demostró que este año no quiere perder la Liga donde el año anterior se evaporó. Sigue en lo más alto y llega al gran 'Clásico' con una ventaja más que importante sobre su gran rival, el Barcelona que, como estaba escrito, liquidó sin problemas al Levante, quien esta vez fue un equipo blando, angelical e ingenuo. Nada que ver con el equipo rocoso, duro y entregado que venció al Real Madrid en el Ciutat de Valencia.

Los  de Mourinho, parece que han aprendido la lección y aprietan pero con conocimiento y sin alharacas. Ahora son otros los que van por detrás y son los que tienen la presión, y se nota en el ambiente, en el vestuario azulgrana y en el entorno culé. La campaña de la prensa catalana es de escándalo. Ahora vuelven a tirar de la historia y vuelven a sacar  todo el armamento contra el Real Madrid: “la madriditis ha regresado”.

Mientras el Madrid  a lo suyo. El partido blanco en el Molinón no fue un gran partido, realizó lo que se llama una faena de aliño. Ganó que era lo que tenía que hacer, y  lo hizo con trazo grueso y sin finura (se notó la ausencia de Xabi Alonso, tal vez el jugador más en forma del fútbol español)  pero consiguió con toda solvencia los tres puntos.

El problema para los rivales es que incluso en fase de reposo, sin adornos y  a escasos días del choque  frente al Barcelona, el Madrid genera suficientes ocasiones de gol para alcanzar la victoria por la vía rápida, sin alardes, pero con la seguridad del que se siente dueño de su destino. Di María ejerció de brujo y consiguió abrir la lata y el partido, sin remisión, se fue al lado madridista. Bajo la influencia de su gol, el Madrid ya se empleó con más calma y, sin brillantez, pero con pegada y oficio, resolvió el enigma previo a la gran aventura del sábado en el Bernabéu.

En el partido del sábado se van a medir los dos grandes equipos del momento. El Real Madrid llega mejor que el Barcelona, pero eso no quiere decir que ya tiene ganado los tres puntos. En un choque de esas circunstancias, cualquier cosa puede suceder. Pero una cosa es cierta: llegan en circunstancias distintas a los tres años anteriores: El Real Madrid por primera vez llega con una cómoda ventaja y además lo hace jugando mejor que su gran rival, que se ha ido dejando puntos fuera del Camp Nou. Esta vez, y va en serio, el Real Madrid le va a discutir al Barcelona la hegemonía del fútbol.

Además se ve en el ambiente que el Barcelona empieza a estar preocupado por el poderio que está demostrando el Madrid en esta primera fase de la temporada: mejor equipo de noviembre en la liga doméstica y en Europa. El Barcelona empieza a estar contagiado de “madriditis”. Ven las orejas al lobo y los viejos fantasmas de la  “madriditis” han vuelto al primer síntoma de dificultad. Es normal, porque la historia de la Liga y de Europa tiene color blanco y, por tres años de reinado azulgrana, no se ha pagado el viejo fulgor del pasado madridista que amenaza a este Barcelona que ve en peligro su hegemonía.

Las últimas declaraciones de algunos jugadores azulgranas como Alves y Villa, así como los titulares con los  respira la  prensa catalana, demuestran que el Real Madrid ha vuelto y la vieja enfermedad pulula por  los alrededores del Camp Nou. Alves, el día después de la derrota del Barça en Getafe, declaró que “ya están tirando cohetes” y que “la gran mayoría ya le dan el título al Real Madrid”. Villa, con unas declaraciones llenas de soberbia, declaró que “podemos ganar tranquilamente al Real Madrid en el Bernabeu”. Por no hablar de la prensa catalana, la Central Azulgrana, que en grandes titulares destacó el aniversario del 5-0 del Barcelona al Real Madrid la temporada pasada. Algo que está bien en recordar pero no en titulares, cuando el Barcelona venía de hacer un mal  partido en Getafe.

A todo esto, en el Real Madrid nadie ha dicho absolutamente nada. La prudencia se ha instalado en Valdebebeas y en el Santiago Bernabeu. Es más, Mourinho ha ordenado silencio a sus jugadores hasta después del gran 'Clásico' del próximo 10 de diciembre. Nadie ha sacado pecho por haber puesto tierra por medio con el Barcelona. No quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así va a ser hasta el final de temporada. De errores anteriores siempre se aprende. Mourinho ya ha escarmentado de lo ocurrido la anterior campaña. Silencio y prudencia en el Real Madrid. En “petit comité dicen: “ahora que lloren otros”.

El silencio del Madrid contrasta con el jaleo de una parte de la prensa deportiva madrileña y de esas tertulias radiofónicas y televisivas cada vez más escandalosas (sobre todo las de TV) que se adjudican el papel de  voceros (forofos) del equipo blanco sin ton ni son;  y que parece que hablan en nombre del Real Madrid cuando lo que hacen es representarse a ellos mismos y hacer un papel que raya en lo esperpéntico. En el Real Madrid, como dicen, esos periodistas no les representan y no pueden controlar lo que se dice fuera del entorno blanco. La política del club blanco es la de prudencia y silencio. Al menos hasta después del día 10 de diciembre. La presión ahora está en el bando azulgrana, que tratan de provocar para ganar en río revuelto. Por lo que se ve, Mourinho y los jugadores españoles del Real Madrid, han convenido que lo mejor ante el gran 'Clásico' es tener compostura y mostrar  indiferencia ante lo que viene de la Ciudad Condal y sobre todo prudencia. Nada debe provocar al eterno rival.

Por cierto, me pareció lamentable el teatro de Piqué para provocar la quinta tarjeta y poder estar en el Bernabeu; como también me pareció patético cuando lo hizo el Real Madrid en Champions. El castigo de la UEFA me pareció justo y ahora me parecía de justicia que Piqué también  hubiese sido sancionado con dos partidos, por recochineo y por insultar a la  inteligencia de los demás.  Teatro, puro teatro, fue  lo que hizo junto con la connivencia de Guardiola, que puso cara como de no entender nada, cuando esas cosas se hablan en el vestuario.

Pero, como se esperaba nada sucedió, le sancionaron con un partido y a otra cosa. El Barcelona se pasa la ley por el forro de sus caprichos. No se presentó a la Copa del Rey hace ya años. ¿Qué pasó?,  nada. El Comité de Competición clausuró el Camp Nou por dos partidos en la primera visita de Figo como jugador del Real Madrid, tirando de todo  y ¿qué pasó?, nada de nada.  Todos los demás equipos cumplen, como debe ser,  sus sanciones. El Barcelona, como está a otro nivel, pasa de sanciones. ¿Por qué? Pues porque parece que tiene derecho de pernada.

El sábado en el Bernabéu, sobre todo y por encima de todo, que gane el fútbol.

      Ha bastado que el Real Madrid haya cogido una ventaja razonable, seis puntos, ahora a tres  después del partido adelantado del Barcelona contra el Rayo Vallecano, para que en Barcelona reaparezca esa vieja enfermedad que  han padecido los azulgranas, la “madriditis aguda”. Esa obsesión que históricamente  han tenido los jugadores y seguidores azulgranas en estar pendientes del gran rival, sobre todo porque ganaba casi todo.
   Durante los tres años victoriosos del equipo de Guardiola parecía  que esa enfermedad había tomado el puente aéreo, y hasta cierto punto así era. El Real Madrid vivía pendiente de lo que hacia su eterno rival, el  Barcelona que ha sido el rey absoluto en estos tres últimos años. Algo que no se puede discutir.
 
    El  éxito acumulado en esos tres años de gloría ha emborrachado tanto al equipo azulgrana que ante el más mínimo percance o traspiés, se convierte en un serio problema. Para ellos estar ahora a seis puntos posibles (tres reales pero con un partido más), es un serio problema por la sencilla razón de que ven a un Real Madrid que ha crecido a todos los niveles y que es un equipo más poderoso que en el año anterior que le discutió los títulos hasta última hora. Ello, en cambio no están tan fuertes como antaño.
   Ven las orejas al lobo y los viejos fantasmas de la madriditis han vuelto al primer síntoma de dificultad. Es normal, porque la historia de la liga y de Europa tiene color blanco y por tres años de reinado azulgrana,  no se ha pagado el viejo fulgor del pasado madridista que amenaza a este Barcelona que ve en peligro su hegemonia.
 
  Las últimas declaraciones de algunos jugadores azulgranas como Alves y Villa, así como los titulares con los  respira la  prensa catalana, demuestran que el Real Madrid ha vuelto y la vieja enfermedad pulula por  los alrededores del Camp Nou.
    Alves, el día después de la derrota del Barça en Getafe, declaró que “ya están tirando cohetes” y que “la gran mayoría ya le dan el título al Real Madrid.” Villa, con unas declaraciones llenas de soberbia, declaró que “podemos ganar tranquilamente al Real Madrid en el Bernabeu”. Por no hablar de la prensa catalana, la Central Azulgrana, que en grandes titulares destacó el aniversario del 5-0 del Barcelona al Real Madrid la temporada pasada. Algo que está bien en recordar pero no en titulares, cuando el Barcelona venía de hacer un mal  partido  en Getafe.
 
   A todo esto, en el Real Madrid nadie ha dicho absolutamente nada. La prudencia se ha instalado en Valdebebeas y Santiago Bernabeu. Es más, Mourinho ha ordenado silencio  a sus jugadores hasta después del gran clásico  del próximo diez de diciembre.
   Nadie ha sacado pecho por haber puesto tierra por medio con el Barcelona. No quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así va a ser hasta el final de temporada. De errores anteriores siempre se aprende. Mourinho ya ha escarmentado de lo ocurrido la anterior campaña. Silencio y prudencia en el Real Madrid. En “petit comité dicen: “ahora que lloren otros”.
 
   El silencio del Madrid contrasta con el jaleo de una parte de la prensa deportiva madrileña y de esas tertulias radiofónicas y televisivas cada vez más escandalosas (sobre todo las de TV) que se adjudican el papel de  voceros (forofos) del equipo blanco sin ton ni son;  y que parece que hablan en nombre del Real Madrid cuando lo que hacen es representarse a ellos mismos y hacer un papel que raya en lo esperpéntico.
 
   En el Real Madrid, como dicen, esos periodistas no les representan y no pueden controlar lo que se dice fuera del entorno blanco. La política del club blanco es la de prudencia y silencio. Al menos hasta después del día 10 de diciembre.
   La presión ahora está en el bando azulgrana, que tratan de provocar para ganar en río revuelto. Por lo que se ve, Mourinho aconsejado por Florentino Pérez, y los jugadores españoles del Real Madrid, le han pedido compostura, indiferencia ante lo que viene de la Ciudad Condal y sobre todo prudencia, nada de provocar al eterno rival.
 
    Por cierto, me pareció lamentable el teatro de Piqué para provocar la quinta tarjeta y poder estar en el Bernabeu; como también me pareció patético cuando lo hizo el Real Madrid en Champions. El castigo de la UEFA me pareció justo y ahora me parecía de justicia que Piqué también  fuese sancionado con dos partidos, por recochineo y por dudar de la inteligencia de los demás.  Teatro, puro teatro, fue  lo que hizo junto con la connivencia de Guardiola, que puso cara como de no entender nada, cuando esas cosas se hablan en el vestuario
   Pero, no se preocupen porque nada le sucederá, le sancionaran con un partido y a otra  cosa. El Barcelona se pasa la ley por el forro de sus caprichos. No se presentó a la Copa del Rey hace ya años ¿Qué pasó?,  nada. El Comité de Competición clausuró el Camp Nou   por dos partidos en la primera visita de Figo como jugador del Real Madrid, tirando de todo  y ¿Qué pasó? nada de nada.  Todos los demás equipos cumplen, como debe ser,  sus sanciones, el Barcelona como  está a otro nivel pasa de sanciones. ¿Por qué? Pues porque parece que tiene derecho de pernada.
 
 
 




 

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