Ha bastado que el Real Madrid haya cogido una ventaja razonable, seis puntos, ahora a tres después del partido adelantado del Barcelona contra el Rayo Vallecano, para que en Barcelona reaparezca esa vieja enfermedad que han padecido los azulgranas, la “madriditis aguda”. Esa obsesión que históricamente han tenido los jugadores y seguidores azulgranas en estar pendientes del gran rival, sobre todo porque ganaba casi todo.
Durante los tres años victoriosos del equipo de Guardiola parecía que esa enfermedad había tomado el puente aéreo, y hasta cierto punto así era. El Real Madrid vivía pendiente de lo que hacia su eterno rival, el Barcelona que ha sido el rey absoluto en estos tres últimos años. Algo que no se puede discutir.
El éxito acumulado en esos tres años de gloría ha emborrachado tanto al equipo azulgrana que ante el más mínimo percance o traspiés, se convierte en un serio problema. Para ellos estar ahora a seis puntos posibles (tres reales pero con un partido más), es un serio problema por la sencilla razón de que ven a un Real Madrid que ha crecido a todos los niveles y que es un equipo más poderoso que en el año anterior que le discutió los títulos hasta última hora. Ello, en cambio no están tan fuertes como antaño.
Ven las orejas al lobo y los viejos fantasmas de la madriditis han vuelto al primer síntoma de dificultad. Es normal, porque la historia de la liga y de Europa tiene color blanco y por tres años de reinado azulgrana, no se ha pagado el viejo fulgor del pasado madridista que amenaza a este Barcelona que ve en peligro su hegemonia.
Las últimas declaraciones de algunos jugadores azulgranas como Alves y Villa, así como los titulares con los respira la prensa catalana, demuestran que el Real Madrid ha vuelto y la vieja enfermedad pulula por los alrededores del Camp Nou.
Alves, el día después de la derrota del Barça en Getafe, declaró que “ya están tirando cohetes” y que “la gran mayoría ya le dan el título al Real Madrid.” Villa, con unas declaraciones llenas de soberbia, declaró que “podemos ganar tranquilamente al Real Madrid en el Bernabeu”. Por no hablar de la prensa catalana, la Central Azulgrana, que en grandes titulares destacó el aniversario del 5-0 del Barcelona al Real Madrid la temporada pasada. Algo que está bien en recordar pero no en titulares, cuando el Barcelona venía de hacer un mal partido en Getafe.
A todo esto, en el Real Madrid nadie ha dicho absolutamente nada. La prudencia se ha instalado en Valdebebeas y Santiago Bernabeu. Es más, Mourinho ha ordenado silencio a sus jugadores hasta después del gran clásico del próximo diez de diciembre.
Nadie ha sacado pecho por haber puesto tierra por medio con el Barcelona. No quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así va a ser hasta el final de temporada. De errores anteriores siempre se aprende. Mourinho ya ha escarmentado de lo ocurrido la anterior campaña. Silencio y prudencia en el Real Madrid. En “petit comité dicen: “ahora que lloren otros”.
El silencio del Madrid contrasta con el jaleo de una parte de la prensa deportiva madrileña y de esas tertulias radiofónicas y televisivas cada vez más escandalosas (sobre todo las de TV) que se adjudican el papel de voceros (forofos) del equipo blanco sin ton ni son; y que parece que hablan en nombre del Real Madrid cuando lo que hacen es representarse a ellos mismos y hacer un papel que raya en lo esperpéntico.
En el Real Madrid, como dicen, esos periodistas no les representan y no pueden controlar lo que se dice fuera del entorno blanco. La política del club blanco es la de prudencia y silencio. Al menos hasta después del día 10 de diciembre.
La presión ahora está en el bando azulgrana, que tratan de provocar para ganar en río revuelto. Por lo que se ve, Mourinho aconsejado por Florentino Pérez, y los jugadores españoles del Real Madrid, le han pedido compostura, indiferencia ante lo que viene de la Ciudad Condal y sobre todo prudencia, nada de provocar al eterno rival.
Por cierto, me pareció lamentable el teatro de Piqué para provocar la quinta tarjeta y poder estar en el Bernabeu; como también me pareció patético cuando lo hizo el Real Madrid en Champions. El castigo de la UEFA me pareció justo y ahora me parecía de justicia que Piqué también fuese sancionado con dos partidos, por recochineo y por dudar de la inteligencia de los demás. Teatro, puro teatro, fue lo que hizo junto con la connivencia de Guardiola, que puso cara como de no entender nada, cuando esas cosas se hablan en el vestuario
Pero, no se preocupen porque nada le sucederá, le sancionaran con un partido y a otra cosa. El Barcelona se pasa la ley por el forro de sus caprichos. No se presentó a la Copa del Rey hace ya años ¿Qué pasó?, nada. El Comité de Competición clausuró el Camp Nou por dos partidos en la primera visita de Figo como jugador del Real Madrid, tirando de todo y ¿Qué pasó? nada de nada. Todos los demás equipos cumplen, como debe ser, sus sanciones, el Barcelona como está a otro nivel pasa de sanciones. ¿Por qué? Pues porque parece que tiene derecho de pernada.