Sin el Barça enfrente, el Madrid volvió a reencontrarse y a ser de nuevo ese equipo con pegada que desnuda a sus rivales. Los blancos vestidos de rojo arrollaron de nuevo al Sevilla (2-6), con Casillas de guardián, Di María dando un master del pase y Cristiano definiendo, como grandes protagonistas en el Sánchez Pizjuán. Tal vez el resultado sea demasiado castigo para un Sevilla que tras el primer gol de Cristiano encerró al Madrid en su área. Casillas desbarató dos grandes ocasiones de empate, después fue imposible. Como tantas otras veces, el Madrid no necesitó ser dominador absoluto para gobernar. Le bastó con su enorme pegada para que golpe a golpe tumbar al Sevilla que tuvo que terminar claudicando. A cada asalto andaluz, sobre todo por la banda de Navas y en jugadas a balón parado, respondió el equipo visitante con sus letales contraataques. Y ya se sabe, en eso el Madrid es un maestro consumado. Destrozó a los andaluces que vieron como por segunda vez consecutiva encajaban en su propia casa, otro 2-6.
Después del varapalo sufrido frente a su máximo rival, había expectación por ver como reaccionaría el Madrid, y lo hizo a lo grande despejando dudas y dejando bien claro que a pesar del Barcelona y todo lo que ello conlleva, hasta ahora en la liga está siendo el equipo más regular. Y que no se rinde. Comenzará el año nuevo como líder solitario y además se lo merece, porque hasta ahora está siendo el mejor equipo.
Lo dije y lo vuelvo a repetir: no es necesario ganarle al Barça para ganar la Liga. La obsesión por el Barça es peligrosa y el Madrid tiene que pasar de ella; si lo consigue la Liga será suya, porque seguro que el Barça perderá más puntos que el Madrid. La liga es cuestión de sumar más puntos que los demás, no de ganarle al Barça.
El Madrid ha vuelto a su ritmo habitual, una vez que ha dejado atrás a su bestia negra, el Barcelona, que claramente le tiene comida la moral. Mourinho también ha vuelto a sus pulsaciones habituales tras quitarse de encima esa especie de “barcelonitis” que tanto le angustia y que le nubla la vista y la perspectiva. Liberado de esa obsesión azulgrana se invento una alineación que sorprendió al técnico del Sevilla, Marcelino. Dejó en el banquillo al irregular Özil, y dio entrada a Callejón que se situó a la derecha desplazando al centro a Di María. Una decisión con mucho sentido y mucha lógica. Callejón, porque siempre que sale cumple y Di María porque se ha convertido en el mejor pasador del equipo. Lleva ya una docena de pases de gol. El argentino estuvo de diez, al igual que Casillas y por supuesto, Cristiano que marcó otros tres goles, sumando ya 20 en la liga. Y de paso se quitó ese amargor que le acompañaba desde el partido contra el Barcelona, donde estuvo desastroso. Se ha desquitado, pero Cristiano debe entender que nadie duda de que estamos ante un extraordinario jugador, las criticas viene porque ante los grandes rivales y en las grandes ocasiones, sobre todo cuando juega contra el Barça, desaparece. Esa es su asignatura pendiente.
El partido del Real Madrid fue casi perfecto. Pepe (poca cabeza la de este chico) volvió a dejar en inferioridad a su equipo. Aunque no se notó. Hay noches en la que sale todo. Era tanta la ventaja que por entonces tenia el Madrid que nunca pasó apuros. Es más, siguió sumando hasta llegar a los seis goles.
La realidad es que el Madrid salió de Sevilla con tres puntos más, siendo líder solitario, con la autoestima recuperada, goleando y consiguiendo un triunfo de prestigio. Ha sido la mejor respuesta para esos agoreros ycharlatanes que presagiaban el hundimiento de los blancos tras tropezar en el Clásico y el fracaso del nuevo proyecto.
Los que eso dicen, es que no conocen la historia del Real Madrid un equipo que se rebela ante las circunstancias por muy adversas que sean. El Real Madrid hizo callar a aquellos que ya le daban por muerto Por un partido malo como el que hizo ante el mejor Barcelona de la historia, no se puede echar por tierra la magnifica trayectoria del Real Madrid en esta temporada, donde no solo domina en la liga domestica, con tres puntos de ventaja sobre su eterno rival sino que lo hace también en Europa, logrando el récord de goles y de puntos en la fase de clasificación. Lo ganó todo.
El nudo gordiano de este Madrid de los tres últimos años a esta parte, está precisamente en el Barcelona. El día que no haya complejo y que desbarate el nudo, porque no es tan difícil, el Madrid podrá iniciar de nuevo su reinado. En ello está, y seguro que lo consigue. Pero nadie podrá discutirme que este Madrid tiene mucho mérito por disputarle al Barcelona la hegemonía. De momento ya le supera en la clasificación. Va a despedir el año y recibir 2012 siendo el rey de reyes. Cómo ayer dije, hasta el rabo todo es toro. Ni estaba muerto, ni ha resucitado, simplemente es el Real Madrid.
POR ALFONSO CELEMÍN