Por Alfonso Celemín: Siempre nos pasa lo mismo. Hacemos un buen partido frente a Dinamarca, sobre todo la primera parte, y ya nos subimos a las alturas y empezamos a mirar por encima del hombro… Y todos o casi todos, instalados en esa especie de Torre de Babel, nos cubrimos de orgullo con nuestra selección española de fútbol. Y sin apenas ruborizarnos ya cantamos...
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