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# jueves, 26 de enero de 2012 2:30

BAÑO AL BARCELONA

Cristiano Ronaldo en el Cam Nou“Árbitro, la hora” Eso gritaba un acojonado Camp Nou, que increíblemente pedía la hora al colegiado Texeira, que para culminar su nefasto arbitraje paró el partido antes de tiempo sin llegar a los tres minutos de prolongación que había concedido, cuando el Real Madrid se disponía a sacar una falta.

El arbitraje que ha sufrido el equipo blanco ha sido muy sibilino. En caso de duda, siempre favorecía a los azulgranas. Ha estado mal para los dos conjuntos, pero sin duda el más perjudicado en sus decisiones ha sido el Madrid. Pasaré por alto las dos manos que hubo en el área culé, el posible penalti a Alexis pero lo que me parece de juzgado de guardia es que cuando el partido iba con empate a dos, hay un penalti de libro de Puyol a Benzema que el colegiado no quiso ver y que pudo significar el 2-3 y la eliminación del Barcelona de la copa. Por lo tanto, y después de haber visionado las jugadas, hay que decir que la actuación del colegiado Texeira ha sido determinante para la clasificación del Barcelona y la eliminación del Real Madrid, en la copa del Rey.

Además interrumpió de forma continuada las jugadas favoreciendo a los intereses azulgranas. Y como epilogo expulsó a Sergio Ramos por doble amarilla para que al final no pasaran excesivas dificultades. Cómo han dicho varios jugadores del Madrid: “en el Camp Nou es imposible ganar, siempre pasa algo”.

Sin duda, el más claro en expresar lo ocurrido fue el capitán blanco Casillas. El guardameta del conjunto blanco no se pudo reprimir, y al término del partido y en pleno túnel de vestuarios mostró claramente su enfado con el colegiado: "Teixeira, ahora vete a celebrarlo con ellos, tanta mierda ya y tanta polla", espetó hacia el colegiado, muy enfadado por lo ocurrido. Al término del partido, el propio Casillas se encaró con la grada, después de que ésta le dirigiera todo tipo de insulto e improperios. Incluso Higuaín saltó al terreno de juego corriendo en dirección al árbitro, a quien Pepe detuvo a mitad de camino para, a continuación, dirigirse ambos irónicos sobre su labor.

 

Todos hemos visto como en esta ocasión el Barcelona ha sido una sombra de ese gran equipo que es. Tembló de miedo ante un valiente Real Madrid que no se clasificó semifinalista de copa por mala suerte y por una más que discutible actuación del colegiado. Los de Mourinho fueron dueños y señores del balón en la primera parte y tuvieron hasta dos ocasiones de marcar. El Barcelona, en cambio con la diosa fortuna de lado, llegó dos veces y marcó. Nadie se podía creer como al descanso podía ir por delante en el marcador cuando había sido el Real Madrid quien había puesto el fútbol y las ocasiones. La suerte, de nuevo, fue la gran aliada de los culés. Mourinho en el Cam Nou

El fútbol a veces es una pura contradicción. El peor Barcelona eliminó al mejor Real Madrid, que por lo que hizo en el Camp Nou mereció la clasificación.

La cobardía de Mourinho en el partido de ida le ha pasado factura. El técnico portugués en esta ocasión si escuchó al madridismo. Esta vez nada se le puede reprochar en cuanto a su planteamiento táctico que fue muy valiente y de ir a por el partido desde el pitido inicial. Claramente le ganó la partida táctica a Guardiola, más asustado que nunca.

Los jugadores blancos, después de una dura semana, han sacado a relucir el orgullo y la casta, dando un baño futbolístico al Barcelona, que cosa inédita, en la segunda parte se comportó como un equipo pequeño haciendo marrullerías y sacando el balón a patadas. Estaban tan asustados como todo el Camp Nou.

Todos callados. El Madrid silenció el Camp Nou con una exhibición de fútbol ofensivo, y convirtió a su rival en un muñeco, en un manojo de nervios, impropio de un equipo de leyenda El equipo de Mourinho dio un baño a su gran rival en su propia casa, como antes lo había hecho el Barcelona, en el Bernabéu, en el partido de liga.  Así lo dijimos entonces y ahota es justo reconocer la supremacia del Real madrid en este encuentro.

   Sí, es verdad que ha pasado el Barcelona, ¿Y qué? seguro que a los seguidores del Madrid después de ver pasearse a su equipo por todo el Camp Nou, exhibiendo un gran fútbol, les trae sin cuidado la eliminación de la copa del Rey. El Madrid ha descubierto como ganarle al Barcelona, si no lo hizo es porque Dios por estas fechas debe vestir de azulgrana. Sólo en la suerte fue superior el Barcelona. El fútbol no fue justo con el Real Madrid. El partido de los blancos fue un monumento al orgullo.

     A menudo, la situación extrema- la tensión vivida esta semana en el vestuario madridista-, sirve para tomar impulso y remontar el vuelo. Después del miserable partido de ida del Madrid que trajo duras consecuencias para la buena convivencia entre los jugadores y Mourinho, con discusiones que salieron a la luz pública, el equipo blanco con Mou a la cabeza se cargó de amor propio y ¡¡ por fin!! le trato al Barcelona de tu; protagonizando una excelente actuación.

 No les dio para ganar pero reivindicaron que jugándole de cara al Barça en nada tienen que envidiarle y que están al mismo nivel del que erróneamente dicen que es el mejor equipo de la historia.

Si al Real Madrid le hubiese acompañado un poco la suerte y el colegiado Texeira Vitienes hubiese sido imparcial, estaríamos hablando de su justa clasificación.

Pero no dejemos que la pésima actuación del colegiado ensucie lo que ha sido un grandioso partido jugado por los dos mejores equipos del continente. Con el fútbol y nada más que el fútbol de por medio, con la mirada limpia de todos pese a los fallos arbitrales para unos y otros pero más para el Madrid, el clásico copero fue un gran espectáculo cargado de emoción, lucha y entrega.

Una advertencia para el Barça, angustiado como nunca, como se vio en su hinchada, cardiacos  hasta que se bajó el telón.

Y una lección para Mourinho, que si se da cuenta que el Madrid siempre se tiene que comportar como un equipo grande y dominador, será todavía mejor entrenador. Entre todos en la casa blanca deben convencerle para que no se vaya al final de temporada.

La nota positiva que el Madrid y Mou tienen que extraer de este partido es que ya no tienen miedo del Barcelona, que se han curado del mal que les atenazaba cada vez que se enfrentaban a ellos. Se han quitado el bloqueo mental. Ya no están enfermos. Han despertado a la bestia y a Mourinho. Ya tienen plan para combatir al Barça.

 

# lunes, 23 de enero de 2012 1:33

ACOSO A MOURINHO

Mourinho se siente acosadoSin el Barcelona enfrente, el Real Madrid de Mourinho frente a un buen  Athletic fue ese equipo reconocible que ha realizado una primera vuelta de ensueño. Con su triunfo por 4-1  suma 23 victorias en 25 partidos, con récord de goles y  con cinco puntos de ventaja respecto a su perseguidor, el Barcelona. Además, y no conviene olvidarlo, practicando buen fútbol.  La liga cura al Real Madrid, que ha vuelto a levantarse después de caer en la copa  ante su más encarnizado rival  que provocó  un cisma en el vestuario con discusiones entre los pesos pesados del vestuario, como Sergio Ramos y Casillas con el entrenador a quién levantaron la voz y  le cuestionaron algunas decisiones tácticas.

No es la primera vez ni será la última que un vestuario, sea del Madrid o de otro equipo, pone en duda la táctica de su entrenador y que se dicen a la cara  reproches de diversa índole.  Ha pasado en el Real Madrid , en el Barcelona y en otros equipos de relumbrón tras una dura derrota. No es nada nuevo y no pasa nada. Pero claro pasa en el Madrid  y todo se exagera hasta límites insospechados.  Lo que me parece increíble  es que esas conversaciones se filtren y salgan a la luz. El vestuario de cualquier equipo de fútbol es sagrado, pero por lo que parece en el del Real Madrid hay un chivato que no respeta esas reglas. La prensa, ante tal filtración, interesada o no, naturalmente se frota las manos, al tiempo que aprovecha para cargar las tintas contra Mourinho, culpable hasta de la muerte de Manolete.

 

Creo que no estamos siendo justos con Mourinho, que si en efecto y lo dijimos, se equivocó en el planteamiento que hizo contra el Barcelona, que le tiene comida la moral y que le hace transformarse en todos los sentidos Es increíble  como el Barça le hace perder la cordura   y ve al equipo de Guardiola como un macabro fantasma que le  atemoriza hasta provocarle un estado catatónico. Esta es la realidad, pero de ahí al acoso que está sufriendo medía un abismo.

 

Algún sector de la prensa que no perdona que Mourinho no se case con nadie y   que no se someta al juego de una parte de los medios de comunicación madrileños, quieren llevarlo al cadalso y crucificarle. Le tienen ganas, y van a por él. Lo hacen,  dudando de su prestigio y resaltando  por encima de su gran talla de entrenador, su prepotencia y chulería.  Cuando es  un número uno, un  entenador genial que por supuesto  también  se equivoca.

Tras el acoso llega la conspiración. Después de la derrota ante el Barcelona se han movido los hilos para que el Bernabéu comience a cuestionar a la figura de Mou. Y así sucedió, durante el partido contra el Athletic hubo  algunos silbidos contra el técnico portugués que estuvo apático y triste en el banquillo, apenas salió.

Cuando el fondo sur trató  de animarle,  el resto del estadio respondió en contra. El último partido del Barça, con el equipo encerrado y marrullero más la consiguiente derrota,  ha provocado que se generen dudas sobre su labor al frente del Madrid. Algo que  en otros casos podría resultar normal, si no fuese porque todo viene  precedido de movimientos extraños en la oscuridad. Van a por Mourinho, porque no se somete a los caprichos de algunos jugadores españoles de la plantilla y  al baboseo de una parte de la prensa que se creen con derecho de pernada en el Real Madrid.

 

Y todo esto, por perder contra el Barcelona, cuando la primera  vuelta que ha realizado el Real Madrid en la liga, es para quitarse el sombrero. . Cinco puntos al Barcelona, 67 goles marcados, una diferencia de tantos abrumadora y una sensación de apabullar, de atomizar cualquier rival.... Por eso pienso que el gran cadalso que se le puso a Mourinho desde que llegó es ridículo, rastrero, miserable  y un reflejo de que muchos periodistas sólo responden cuando le bailan el agua los  técnicos pelotas.<p>

Mourinho, ha llevado bien los primeros pitos contra él, incluso no le ha faltado chispa cuando ha respondido que si  el “Bernabéu había  pitado a Zidane y a Ronaldo ¿Cómo no le iban a pitar a él”.  Y lleva razón.

 

Me temo  que ya  hay una pequeña escisión entre los jugadores españoles que han sido campeones del mundo, es decir  Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Albiol y Arbeloa con  Mourinho. Así como cierto distanciamiento de la afición  con el portugués. Y creo, que cuando finalice la temporada Mourinho dejará el Real Madrid, salvo que las cosas cambien y reciba el apoyo incondicional del presidente  Florentino Pérez, que tendrá que dar un puñetazo en la mesa para reconducir la situación y por supuesto salir en defensa de un entrenador que ha revitalizado al Madrid.

 

Ya veremos en que queda todo, pero  si se va quiere dejar al Real Madrid como campeón de liga. No estamos siendo justos con Mou y se marchará harto de tanta incomprensión.

Por cierto, se me olvidaba hablar del partido. Sin esa especie de obsesión que representa para Mou el Barcelona,  ante el Athletic volvió al arden establecido y fue si  cabe más ofensivo. Decidió salir con toda su artillería y con el doble pivote deseado por muchos, Xabi-Granero. Y por delante,  talento y clase con Kaká, que estuvo muy bien, Cristiano, Özil, el mejor, ha regresado y Benzema. Esta idea ante un rival que  dejó un buen sabor de boca, condujo a una serie de riesgos, a un partido muy abierto. De hecho, el Athletic se adelantó y tuvo ocasiones para agrandar la herida. Fue un partido loco, de ida y vuelta, con muchas llegadas en ambas áreas. Eso no le gusta mucho al técnico, pero quizás debió pensar que en caso de derrota, mejor hacerlo por la vía más estética, aún a costa de las inseguridades defensivas de la primera parte.

 

Y el Real Madrid, se levantó después de una dura semana. En la liga resucitó y tiene vida. La copa es otro cantar….pero se aprevechará para intentar el acoso y derribo a Mourinho.

   

 

Mourinho y, al fondo, GuardiolaMourinho, lo siento, pero de nuevo y ante el Barcelona ha perdido el oremus y ha vuelto a equivocarse. El técnico portugués además de entender al madridismo tiene que escucharlo. Tras otro meneo del Barcelona la afición salió avergonzada del Santiago Bernabéu, porque vio a su equipo empequeñecido y miedoso ante su gran rival de toda la vida. Si algo no permite la afición blanca es que su Real Madrid sea un equipo cobarde y miedoso. Mourinho lo fue y también sus jugadores.

El actual mejor equipo del planeta se volvió a pasear por la verde pradera del Bernabéu, demostrando hoy por hoy que es el mejor. El Barcelona de Guardiola fue infinitamente superior al Real Madrid de Mourinho, que en esta ocasión fue más cobarde que nunca.

Si lo que buscaba el técnico portugués con la apuesta descarada por la contención era el marcador, tampoco. Mourinho no dio con la tecla al plantear una batalla de músculo en su décimo clásico, condenando a los suyos con una receta de trabajo más propia de equipo pequeño. Ni en la estética ni en el resultado mereció más. Fue un Madrid-Barça áspero a más no poder, con un local que renunció al cara a cara contra su ogro y lo fió todo al contragolpe...

Terminó como casi siempre, trasquilado y con la cabeza baja... Cierto que le costó al Barça dar la vuelta, pero Puyol, con la cabeza, y Abidal, tras un pase mágico de Messi en una de sus escasas apariciones, pusieron el habitual orden de las cosas, el peso de su ambición y de su mejor fútbol. El Barça calibró sus opciones y no necesitó ni de la mejor versión de su astro rey argentino para su enésima conquista del Bernabéu, que se sintió avergonzado por la impotencia de un Real Madrid que se comportó como un equipo pequeño.

Mourinho, pierde toda su condición de magnifico entrenador cuando se enfrenta al Barcelona. Se vuelve loco y pierde la razón. No discutiré que confeccione una alienación conservadora para contrarrestar el potencial azulgrana en el centro del campo y hasta lo pudo entender porque perdió cuando fue a pecho descubierto como en la Supercopa o cuando lo intentó con todo su arsenal ofensivo en la liga. Pero de ahí a entregarle toda la cuchara al rival, media un abismo.

En esta ocasión quiso cubrirse las espaldas pero hizo mala elección. Carvanho que llevaba casi cuatro meses sin jugar y Altintop, suplente habitual, no eran la solución, porque les falta ritmo. Y Pepe en el centro del campo es como poner a una cabra que guarde la viña. Admiro a Mou como entrenador, pero cuando se mide al Barcelona, insisto, pierde los estribos, se desquicia. Le atenazan esos fantasmas que le persiguen cuando se mide a su máximo rival.

Construye una nueva defensa con dos jugadores como Carvanho y Altintop, que estaban desaparecidos. Destroza su sistema y juega con tres centrocampistas, con dos de ellos inútiles. Presenta tres delanteros, pero a los que nadie podría darles un pase decisivo. Así era imposible. Mourinho, me ha defraudado.

Para perder como ha perdido, hubiese sido mejor plantear un partido mirando de frente al Barcelona. Qué un equipo de fuera te pinte la cara en tu casa, es para echarse a llorar. No sé si esta nueva derrota le pasará factura, pero a la afición le ha hecho mucho daño. Mourinho, a partir de ahora no tendrá bula. Ahora llegarán la críticas más severas contra el portugués. Hay muchos que le tienen ganas. Los que estaban escondidos esperando el golpe de gracia, saldrán ahora a la palestra echando sapos y culebras contra Mou, que en efecto se ha equivocado pero que no por eso se acaba el mundo. Un booron lo tiene cualquiera, pero ya van algunos...

A los jugadores del Madrid también les atenazaron los complejos y la ansiedad a la hora de tener enfrente a los azulgranas. Casillas, sigue sin saber jugar con el balón en los pies y no suele salir bien. El guardameta blanco entregó el balón al contrario en 19 ocasiones. Xabi Alonso se descompone cuando ve el color azulgrana y no utiliza el compás como en otros partidos; Cristiano metió el 1-0 y aunque estuvo mejor que en otras ocasiones contra el Barcelona, participó muy poco. Normal, si se tiene en cuenta que la pelota apenas le duraba al Real Madrid 10 segundos.

El complejo de inferioridad del Madrid y del propio Mourinho es tan cruel cuando se enfrenta al Barcelona, que convierte al segundo mejor equipo del continente en una caricatura. ¿Acaso el Real Madrid es peor equipo que el Espanyol o Betis?

Enhorabuena a ese Barça que sigue de fiesta perpetua, que juega siempre con el mismo estilo y que volvió a tomar El Bernabéu con una pléyade de centrocampistas, y con Alexis, enorme, como punta de lanza. La fórmula azulgrana, con variantes concretas en cada partido, es inalterable. Juego de posición, balón pegado a la bota, mirada al frente y a jugar. Da igual que el rival sea.

Hoy por hoy, en enfrentamientos directos, no hay color. El Barcelona es el mejor. Bien haría el Real Madrid en centrarse en la liga y en la Champions, porque esta copa del Rey, salvo milagro, la tiene perdida.

Pepe pisa a Messi en la manoPD. En cuanto a Pepe, no puede seguir manchando la camiseta del Real Madrid ni un minuto más. Lo suyo, el pisotón a Messi y otras maniobras en la oscuridad, es de vergüenza. El Real Madrid, debe valorar muy seriamente la posibilidad de deshacerse de un jugador que no está ni a la altura de la historia del club, ni a la altura de sus compañeros ni de la profesión de futbolista. El mercado de invierno sería una buena oportunidad para traspasarlo y evitar que Pepe vuelva a vestir la camiseta blanca. Si queda un mínimo de cordura en el club, éste ha debido ser su último encuentro.

POR ALFONSO CELEMÍN

 

Dicen que la fe mueve montañas. Y esa fe fue la que salvó al Real Madrid ante un gran Mallorca que se comió a los blancos en la primera parte. Los tres puntos conseguidos pueden valer medía liga. De momento le sirve para ser campeón de invierno.

Ante la imperiosa necesidad, el Madrid remontó un duelo trascendente en Mallorca tirando de los atributos que le faltó en el primer periodo y cuando se encomendó al talento de sus jugadores  y dejó atrás toda atadura táctica. Tras un primer tiempo más que gris, claramente superado por un Mallorca firme y de cuerpo entero, el equipo de Mourinho, que puso a caldo a sus jugadores al descanso,  encontró remedio cuando se quitó las esposas y con mejor actitud general se hizo con un partido que le llevó al límite.

De la transformación del Madrid de la primera parte al segundo periodo,  mucho tuvo que ver no solo el atrevimiento del técnico portugués, que les enchufó,  sino el coraje de Higuaín,  que volvió a ser un jugador providencial.  Higuaín lo cambió todo.  Özil, fue también de los destacados, parece que  ha regresado. El atrevimiento de Mourinho, y el empeño de un equipo por superarse de unos calamitosos 45 minutos iniciales, permitieron  al Madrid dar un buen bocado a la liga.

Las cosas están cambiando. El Real Madrid  gana hasta sin jugar bien, como antaño. Incluso hasta los colegiados le favorecen en jugadas muy determinadas.  Aunque si hemos de ser sinceros, el colegiado repartió errores por ambos bandos. Viendo las cosas que últimamente están ocurriendo, no me extraña que en Barcelona vuelvan a echar mano de los viejos fantasmas. Si, de aquellos que cuando el Madrid era infinitamente superior a los demás rivales (como ahora lo es el Barcelona,  en las últimas tres temporadas) veían ayudas de los árbitros por doquier.

 

Los de Mou no jugaron  bien y ganaron. Ahí radica una de las claves de lo que está ocurriendo esta temporada,  y de esa diferencia con respecto al mejor Barcelona de la historia que no el mejor equipo de la historia del fútbol. Un respeto al Brasil de Pelé, al Real Madrid de Alfredo Di Stéfano y al Milán de Arrigo Sacchi, el inventor del fútbol moderno.

 

El Real Madrid abúlico de los últimos años hubiese perdido sin remisión el partido contra el Mallorca, que la verdad sea dicha,  realizó una primera parte sensacional y que puso contra las cuerdas a los blancos que no supieron como hincarle el diente a la magnifica puesta en escena de ese sabio llamado Joaquín Caparrós.Ahora el Madrid gana cuando está brillante y cuando se siente espeso, cuando se manifiesta en plenitud y cuando parece salir con resaca. Las Ligas se ganan así,  triunfando en campos como el del Mallorca, donde no ganó el Madrid el pasado año, o en campos de parecidas circunstancias dónde el Madrid la temporada pasada fracasó y que a la postre le hizo perder el campeonato..

La imagen del equipo de Mourinho en la primera parte fue de fracaso total. Era una comparsa sin orden ni concierto.  No había actitud, el juego era lento, previsible y no se jugaba en equipo. Marcelo estuvo de desastre y nunca estuvo en el partido. Igual que Lass que cuando se da importancia pierde su intensidad. No me extraña que luego, con buen criterio  los cambiase Mourinho.Una vez más los movimientos desde el banquillo fueron fundamentales para cambiar el signo del partido. Si, amigos, aunque algunos les cueste reconocerlo, Mourinho volvió a acertar con su planteamiento suicida, si se quiere, pero al fin y al cabo ganador. Sus detractores que ya estaban esperándole con el cuchillo entre los dientes, tendrán que seguir tragando bilis.  

El Madrid, ya sin nada que perder,  fue al abordaje y se  lanzó con toda su artillería al ataque en un planteamiento   que pudo ser suicida y acabó salvando los muebles. En esta ocasión, la entrada de Higuaín  en el segundo periodo, obró el milagro.  Este chico nunca desfallece. Lo suyo fue un acto de fe en los dos balones que valieron los dos goles de su equipo. El primero lo marcó él y el segundo, gracias a su lucha, hizo posible que Callejón  lograse el tanto del triunfo.

No es que el Madrid jugase de maravilla la segunda parte, pero hubo otra actitud y determinación que hizo posible la remontada ante un Mallorca que ya estaba con la lengua fuera.La táctica valiente de Mou salió bien y el Madrid marcó tres goles, uno de ellos tan mal anulado a Ramos  como el fuera de juego mal señalado en un arranque legal del jugador del Mallorca Victor. Cristiano, por cierto protagonizó otro partido para el olvido. Su estado de desconcierto empieza a ser preocupante, pero es encomiable su espíritu  de lucha y sacrificio. Se fajó hasta la extenuación y bajó hasta defender cuando hacía falta. A Cristiano se le puede criticar muchas veces, pero nunca se puede dudar de su gran profesionalidad.

En definitiva que el  Madrid ganó por aplastamiento y por convicción.  Y también porque su entrenador se la jugó con decisiones arriesgadas y por el amor propio de sus jugadores que sabían que en Mallorca se jugaban medía liga. Ahora llega el Barça en la copa , el Madrid afronta este encuentro en la mejor disposición posible, siendo un líder sólido. Algo que sin duda les ayudará en el plano psicológico, aspecto que le ha fallado en los últimos enfrentamientos  con los azulgranas que parece que le tienen comida la moral  a los blancos, y sobre todo a Cristiano Ronaldo.  En la copa ¿Cambiará la tendencia? Lo veremos. Pase lo que pase el miércoles, los blancos salieron de Palma  con tres puntos vitales para la consecución de la liga.

 

De todas formas el Real Madrid no es  el mismo equipo que se fue de vacaciones en Navidad, que era un torbellino. No sé si le está afectando la proximidad copera con  el Barcelona, pero el caso es que no tiene la misma alegría de entonces…

El Madrid, de una vez,  se tiene que quitar de encima los complejos que le atenazan cuando se mide a su máximo rival. Si es capaz de dejar de lado el estado de ansiedad que se apodera de ellos cuando se enfrentan a este Barça –sobre todo  Cristiano, Pepe y el propio Mourinho-,  ganarán. En caso contrario, fracasarán. A partir del miércoles lo sabremos.

POR ALFONSO CELEMÍN

Salvo milagro en el Reyno de Navarra de Osasuna , estamos en la antesala de otro gran clásico entre los dos mejores clubes del mundo. De nuevo, el universo se parara durante tres horas, en sesión doble, con el enfrentamiento de copa entre el Real Madrid y el Barcelona en los cuartos de final. Enfrentamiento que está a la vuelta de la esquina. El primer partido, será la próxima semana, el día 17 en el Santiago Bernabéu, y  una semana después en el Camp Nou, el partido de vuelta.

A priori, y teniendo en cuenta los últimos antecedentes, el Barcelona es el gran favorito en esta eliminatoria entre los dos grandes del fútbol. Algo que disgusta a Guardiola y alegra al Madrid de Mourinho, a quien le gusta salir como victima. Y menos mal que existe el Madrid, porque en caso contrario la tiranía del Barça sería algo insultante. La realidad, es que solo el equipo de Mourinho está capacitado para acabar con la hegemonía de los azulgranas. Los cinco puntos de diferencia en la Liga pueden ayudar al Madrid a sobreponerse a esa especie de complejo que le persigue cada vez que se enfrenta a su bestia negra en los últimos tres años.

Será una gran prueba de fuego,  comprobar a doble partido, si el Real Madrid aleja definitivamente  los fantasmas que tanto le asustan cuando se mide a su gran rival en los últimos tiempos. Mourinho y sus jugadores tendrán que pedir consulta al psicólogo para superar  esa ansiedad que tanto les atenaza cuando se miden al Barça de Messi y Guardiola. El primero que tiene que superar ese trauma es el propio Mourinho, que pierde la perspectiva cuando tiene enfrente a los azulgranas. En el último partido de liga, perdió los papeles con una alineación poco académica que a la postre terminó favoreciendo a los intereses del Barça. Lo de Coentrao como lateral derecho nunca lo entendí. Así como el marcaje tan ligero al que sometió  al poderoso  centro del campo culé. No salí de mi asombro como un entrenador tan meticuloso como Mou, pudo cometer semejantes fallos tácticos.

Seguro que habrá aprendido la lección, y en esta ocasión, y más tratándose de una eliminatoria a doble partido, tomará medidas e intentará apoderarse del centro del campo y contrarrestar el del Barcelona. No jugará tan alegre como en el partido de liga, aunque le llamen miedoso y resultadísta. Tomará sus precauciones sobre todo en la zona ancha, que estará  más poblado (posiblemente utilice el trivote) y jugarán  con más intensidad que como lo hicieron en liga.

Si el Madrid mira al Barcelona como el coco que le ha golpeado en las últimas ocasiones, volverá a perder.  Pero si en cambio, si mira al partido de frente, sin ansiedad y con la calma necesaria, a dos partidos puede eliminar al Barcelona. El lema que se han marcado  en el vestuario blanco ,es, afrontar el partido con humildad, respeto pero sin miedo. El río Rubicón ya lo ha pasado, y como dijo Julio César cuando fue a conquistar el mundo: “alea jacta est” la suerte está echada.

Para llegar a un nuevo Clásico, el Madrid sin alardes se quitó de encima al Málaga  sin ningún tipo de problemas. Cómo bien ha dicho Mourinho, su equipo fue resultadista,  pragmático y práctico ante un equipo malagueño, que la verdad sea dicha me pareció un poco cobarde. Pellegrini, ha quedado retratado como entrenador. Benzema, que está en estado de gracia, fue el autor del gol que contó con la inestimable colaboración del guardameta Caballero, que falló estrepitosamente en el único tanto madridista. Pero fue lo de menos, el Málaga nunca dio sensación de poder superar la eliminatoria.

Por más que fuera una pifia de Caballero, el gol de Benzema premió al único gobernante del juego, el Madrid que poco a poco dio un paso al frente a lo largo del segundo tramo. El remate del galo fue más bien churro, pero cuando los dioses apuntan con el dedo los hay que tienen dicha sí o sí. Caballero, de forma infantil, se coló entre las piernas un disparo parvulario del francés. Un infortunio para el meta -nadie queda más en evidencia que los porteros, protagonistas siempre del plano final-, y una merecida suerte para el otro Madrid, el que deshizo los nudos y con sus mejores actores gobernó la partida.

Por cierto, Kaká ni estuvo ni se le espera. Una lastima lo de este jugador que parece causa perdida. No obstante, la esperanza es lo último que se pierde. Por falta de oportunidades no va a ser. La pequeñez del Málaga reafirmó la solvencia de un Madrid con poca imaginación pero fortificado en torno a Sergio Ramos y Pepe. El Madrid parece maduro para volver a enfrentarse al Barcelona, en otra gran prueba de fuego para Mourinho y los suyos.

El Mundo durante 180 minutos se volverá a parar para ver en la Copa del Rey, a los dos mejores equipos de Europa. Uno, el Real Madrid que quiere acabar con la hegemonía azulgrana; y el otro, el Barcelona que desea seguir en su trono. Vivir para verlo.

¿Qué le sucede a Cristiano Ronaldo? Esa es la pregunta que muchos se hacen después de ver el desprecio con que trató a sus compañeros y hasta a la afición blanca tras marcar el quinto gol al Granada. ¿Fue un acto de chulería o de inconformismo?  Lo analizaremos después, ahora vamos con el partido en si que es lo que importa.

Aunque el resultado pueda decir lo contrario, la verdad es que el Granada ofreció una buena imagen en el Bernabéu ante el entusiasmo de sus 5000 aficionados que dieron toda una lección de comportamiento y de saber estar. Así da gusto. Salió goleado, pero con la cabeza muy alta. Hacia años que el Granada no estaba en el Bernabéu y lo quiso celebrar por todo lo alto. El resultado para ellos es lo de menos. Lo importante es que el Granada ha regresado a la elite del fútbol español. Y eso es lo que está celebrando su magnifica afición. El Real Madrid cumplió el guión previsto, salieron a por el partido desde el primer minuto después de la mala experiencia sufrida ante el Málaga, y en esta ocasión no pasaron ningún tipo de apuros.

El equipo de Mourinho, salió con la lección aprendida y confirmó algunas realidades positivas. En especial la de Benzema, el jugador más en forma del Madrid y ya ídolo de la afición blanca y de todos aquellos que le menospreciaron al poco de llegar. Mourinho, es el culpable positivo del cambio en el francés. Ha pasado de la apatía y falta de carácter, a ser un jugador con ambición y de gran responsabilidad a quien le gustan los grandes  desafios. Fue al autor de dos goles, el segundo de ellos para enmarcar por su control y definición, además de pequeñas sutilezas para la galería. Se retiró lesionado, pero según parece no reviste gravedad y se le espera para el partido de vuelta de copa frente al Málaga. El partido tuvo poca historia.  El Granada aguantó muy bien en la primera parte pero en el segundo periodo, tras un arranque espectacular del Madrid que marcó dos goles en un verbo, el partido quedó sentenciado. El madrid comienza el año como lo terminó, siendo líder.

Luego, un mustio Cristiano Ronaldo marcó el quinto. Gol que no celebró porque en estos días el portugués está enfadado con el mundo. Desde las críticas que recibió cuando jugó con el Barcelona, Cristiano Ronaldo está muy enfadado no solo consigo mismo sino con todo lo que le rodea, sobre todo con la afición madridista. Y es que si algo no perdona su personalidad egocéntrica, es que le discuta su propia gente. Cristiano Ronaldo, no asume que como parte del espectáculo que es, le silben algunos aficionados de su equipo. Soporta y hasta aguanta con estoicismo que los seguidores  de los otros equipos carguen las tintas contra él y hasta le gusta, pero no aguanta que los suyos le pongan en duda. De ahí que Cristiano Ronaldo, no celebrase el quinto gol, que hace el número 21 en la liga, por los pitos que escucho en algunas fases del partido contra el Granada, sobre todo cuando en la segunda parte lanzó un libre directo fuera. Fallo que una parte de la afición le recriminó con silbidos.

Cristiano es uno de los mejores jugadores del mundo, pero hay algo en lo que está negado desde hace mucho tiempo. Los datos revelan, pese a la creencia general, que no es un gran lanzador de golpes francos. Ha tirado 107, 21 fueron a palos y sólo 5 acabaron en gol.

Vaya por delante, que Cristiano me parece un inmenso jugador y si cabe mejor profesional, pero muchas veces peca de soberbia y de  ser excesivamente individualista y eso es justamente lo que le reprocha una parte de su afición. No se puede discutir lo indiscutible. Pero es verdad que Cristiano en los últimos partidos no está en estado de gracia. Y no pasa nada, no vamos hacer de un grano de arena  una montaña, es el propio jugador quien le da trascendencia a un asunto que no va más allá de dos partidos sin brillar. Pero peca de tanta soberbia, que con sus desplantes  nos descubre sus debilidades. Lo de no celebrar el gol con sus compañeros, además de ser una falta de respeto hacia ellos, fue un desprecio  hacia ese público  fiel que tantas veces lo ha idolatrado y lo sube con excesiva  facilidad hasta las nubes Se que el jugador portugués es un inconformista.

El siente que pudo hacerlo mejor y se rebela cuando las cosas no le salen bien, pero de cara al exterior da una imagen de chulo y prepotente. Con esa actitud da la sensación de que es un niñato mimado y mal criado, cuando sabemos que no es así. Sus orígenes fueron muy humildes y no creo que Cristiano haya olvidado de donde viene. Salvo que la opulencia  le esté cegando, algo que suele suceder en muchos casos.

A la pregunta de si Cristiano es incorformista ó chulo, yo diría que es un incorformista que se enfada consigo mismo por no salirle bien las cosas, pero debe cuidar los modales porque con esa actitud da sensación de chuleria.

 

POR ALFONSO CELEMÍN

Jose Mourinho descontento con la primera parte

Partidazo el que presenciamos en el Bernabéu entre el Real Madrid y el Málaga. La copa nos depara estos choques llenos de emoción y suspense. Y eso es lo que sucedió en el Coliseum madridista, donde vimos un partido lleno de matices. En la primera parte un buen Málaga llevó la voz cantante con su buen posicionamiento sobre el terreno de juego y un gran trabajo táctico. El Madrid muy apático (muchos jugadores estaban aun de vacaciones) era una sombra bajo sospecha por su falta de ganas y actitud que enfadaron no solo a la afición blanca sino al mismísimo Mourinho, que echaba fuego por su mirada.

Los dos goles de los visitantes llegaron a balón parado, en sendos saques de esquina que sorprendieron, primero a los centrales blancos y después a Casillas que dejó rematar a Demichelis en el área pequeña (imperdonable para un portero). El Málaga era el que tocaba y mandaba a su antojo frente a un infumable y horroroso Real Madrid que tiró los primeros 45 minutos de forma miserable.

Mourinho desde el banquillo no daba crédito a lo que estaba viendo, este no era su Real Madrid, intenso, aguerrido y con pegada. Era un juguete roto. Dos minutos antes de finalizar el primer periodo se fue a los vestuarios con cara de pocos amigos.

 

No sé que pasaría en la cocina del Bernabeu. De la boca de Mou debieron salir sapos y culebras. Antes de salir a jugar la segunda parte les espetó: “salir ahí y limpiar la basura del primer tiempo”. Su aviso surtió efecto, el panorama cambió radicalmente y Real Madrid que salió en la segunda parte fue el de las grandes noches. Esas noches de épica.

Y de paso Mou se la jugó, fue valiente y de una tacada, al comienzo de la segunda parte, hizo tres cambios providenciales. Khedira, Özil y Benzema sustituyeron a Arbeloa, Kaká y Callejón, que la verdad no tuvieron su noche. Lass entonces pasó a jugar de lateral derecho, rindiendo a satisfacción. El triple cambio fue agua bendita para el Real Madrid con un Benzema estelar; y comenzó el abordaje en un segundo acto que tuvo casi 30 minutos de acoso y derribo por parte madridista. Le bastaron diez minutos de furia para darle la vuelta al marcador y sellar la remontada, que se mereció el equipo de Mourinho.

Menos mal que la jugada de los tres cambios a la vez le salió bien al técnico portugués, porque en caso contrario sus muchos detractores le hubiesen crucificado en el acto. Seguirán escondidos. Dicen que en el riesgo está el placer. Mourinho lanzó el órdago y acertó aunque algunos digan que esos cambios fueron fuegos pirotécnicos.

Mourinho a pesar del triunfo ha visto cosas y actitudes de algunos jugadores que no le han gustada nada. Como dijo el luso después en rueda de prensa, si hubiese podido cambiar a los once al descanso los hubiese realizado. Y es que a pesar de la remontada a Mourinho no se le pasó el mosqueo. En cierta medida no le falta razón porque muchos jugadores estaban todavía de vacaciones.

Cristiano Ronaldo se lamentaMourinho arregló la situación con un triple cambio arriesgado que confirmó algunas evidencias. Higuaín y Benzema pueden jugar juntos frente a muchos rivales porque se complementa. Karim debería ser titular siempre, está en un gran momento. Es un artista del balón que en baldosa te resuelve un partido. Khedira, que abrió la lata con su capacidad de llegada, es la pareja ideal para Xabi Alonso y Lass Diarra puede dar más al equipo como lateral diestro que como mediocentro. Pero por encima de consideraciones tácticas y de carácter individual, como la recuperación de Ozil, surge la evidencia de que el técnico portugués supo rectificar a tiempo, lanzó los gritos necesarios para que el equipo renegara de sus errores y contagió al público con su hiperactividad en el banquillo. Mou, ejerció de gran entrenador.

Ante un buen Málaga, el Real Madrid de la segunda parte volvió a su nivel habitual ,destrozó los planes de Pelegrini que sigue sin ganar a Mourinho. Finalmente fue un 3-2 y pudieron ser más en esos minutos de gloria blanca. Cristiano y Benzema, lanzados como sus compañeros, fallaron ocasiones clarísimas de engordar el marcador cuando el éxtasis se había apoderado del Bernabéu.

En una semana, partido de vuelta con todo por decidirse. ¡Qué grande es la copa!

POR ALFONSO CELEMÍN

La noticia deportiva de estas navidades, desgraciadamente la está protagonizando el Atlético de Madrid, que vuelve a la actualidad no por sus éxitos deportivos sino por su enésima crisis.

En esta ocasión me salgo del guión (no hablo ni del Real Madrid ni Barcelona) para hablar de los males que un año sí y otro también rodean al Atlético de Madrid, que vuelve a estar en el ojo del huracán.

Me duele la continúa enfermedad que desde hace años aqueja a un histórico del fútbol español como el Atlético de Madrid, venido a menos hasta convertirse en una mediocridad.

Como estaba cantado, Manzano, que ya estaba sentenciado nada más hacerse cargo de nuevo del Atleti, fue despedido tras la eliminación a manos del Albacete, equipo de segunda B que en el mismísimo estadio Calderón hizo que los seguidores rojíblancos sintiesen vergüenza de los suyos.

Por supuesto que a Gregorio Manzano le ha venido grande el Atlético de Madrid. No ha sabido gestionar una plantilla que nunca tuvo confianza en él. No ha sido capaz de repetir una misma alineación dos partidos seguidos. Cada semana cambiaba de criterio y terminó volviendo locos a los jugadores con tanto cambio. No supo ganarse al vestuario que lo veía como a un personaje lejano y sin personalidad. Manzano ha fracasado, pero los dirigentes del Atlético le han faltado el respeto y no han sido justos con el técnico jienense.

Pero no le señalemos como el gran culpable, tiene su parte de responsabilidad, pero es mínima si la comparamos con los que tienen el poder: Miguel Angel Gil y Enrique Cerezo. Uno, el hijo de Jesús Gil, está desaparecido continuamente, y el segundo, Enrique Cerezo, muy visible pero sin poder alguno, solo de representación.

El Atlético de Madrid, desde que se marchó Vicente Calderón , no ha sido un equipo serio. Con el gran Vicente fue un conjunto envidiado que estaba entre la elite del fútbol español. Se fue Calderón, y el caos se apoderó de la ribera del Manzanares. El mandato de los Gil ha sido lo peor que le ha sucedido al Atlético de Madrid, que pasó de un ser un equipo grande, a ser uno más del fútbol español. Así que no echemos la culpa de los males de este Atleti al pobre Manzano. Eso no es querer ver la realidad.

Gregorio Manzano no es el culpable de los lamentables 25 años del Atlético de Madrid iniciados cuando el fallecido Jesús Gil accedió a la presidencia. No es el culpable de los más de 50 cambios de entrenador, de los centenares de fichajes, de los continuos fracasos, del descenso a Segunda en el año 2000, de las decepciones de una afición desengañada.

Ahora, Cholo Simeone va a llegar como gran salvador y, bajo su batuta, se dirá que el Atlético volvérá a ser uno de los faros del fútbol español. Muerto Manzano se acabó la rabia. Los dirigentes del equipo rojiblanco seguirán sacando pecho y hasta echarán mano de los últimos éxitos conseguidos: tres Copas del Rey, una Europa League, una Liga y una Supercopa europea en estos últimos cinco lustros. Pero la realidad es bien distinta.

Antes de la era Gil y del peculiar Alfonso Cabeza, el equipo rojiblanco estaba entre el segundo y tercer  equipo de España. Era  el gran enemigo del Real Madrid, el que ganaba Liga cada tres o cuatro años, el que se asomaba a la final de la Copa de Europa. Un grande. Y no exagero, aunque a los más jovenes esto les pueda parecer que son los cuentos del abuelo, pura invención. Pues no, el Atlético estaba en los puestos de cabeza luchando con el Real Madrid y Barcelona por la hegemonía del fútbol español. 

Desde los últimos 25 años a esta parte, el Atlético pasó a la ruina más absoluta por culpa de unos dirigentes que se afianzaron en la propiedad del club en la época de su conversión en sociedad anónima con unos métodos escasamente ortodoxos y ya desvelados y sentenciados en sede judicial, aunque la prescripción de las supuestas irregularidades impidiera tomar medidas.

Llama la atención comprobar cómo a pesar de los hechos tan claros y meridianos, todavía hay medios de comunicación y aficionados, eso sí cada vez menos, que evitan rascar en la realidad y se quedan en la superficie de un nuevo cambio de entrenador como método curativo para otra nueva crisis cuando la única realidad es que el Atlético es un club paralizado por unos dirigentes que nada hacen para reflotar el barco.

No puede ser que año tras año se repitan los mismos errores y no surja un mínimo examen de conciencia de unos dirigentes que tienen el mérito de haber convertido a un gigante del fútbol en una entidad menor, un club transformado en simple zona de tránsito para las figuras que todavía se atreven a vestir su camiseta.

Ahora,  el Atlético de Madrid se ha convertido en un club chatarrero de compra y venta. Si triunfan canteranos como Torres y De Gea o una estrella como el Kun Agüero, acaban marchándose tarde o temprano. Es la maldición a la que ha conducido una gestión alejada de la cordura y del interés del equipo rojiblanco. Falcao, su último gran fichaje, si acaba la temporada en plan goleador también se largará. Como tantos otros, los grandes ya no echan raíces junto al río. Sólo se quedan esos gestores que han conducido al Atlético de Madrid a una especie de maldición que le está atenazando hasta perder su propia identidad. Jamás tan pocos hicieron tanto daño.

El Cholo Simeone es el siguiente en engordar la larga lista de entrenadores del Atlético de Madrid. ¡Ojala! triunfe, pero mucho me temo que será otro al que quemen más pronto que tarde. Y el fuego lo volverán a encender Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, el dúo que está lastrando la historia de grandeza del Atlético de Madrid. Si alguien sobra en el Atlético, son ellos.

Por cierto, ¡Feliz año 2012 a todos!

POR ALFONSO CELEMÍN          

Sin el Barça enfrente, el Madrid volvió a reencontrarse  y a ser de nuevo ese equipo con pegada que desnuda a sus rivales. Los blancos vestidos de rojo arrollaron de nuevo al  Sevilla (2-6), con Casillas de guardián, Di María dando un master del pase y Cristiano definiendo,  como grandes protagonistas en el Sánchez Pizjuán. Tal vez el resultado sea demasiado  castigo para un Sevilla que tras el primer gol de Cristiano encerró al Madrid en su área. Casillas desbarató dos grandes ocasiones de empate, después fue imposible. Como tantas otras veces, el Madrid no necesitó ser dominador absoluto para gobernar. Le bastó con su enorme pegada para que golpe a golpe  tumbar al Sevilla que tuvo que terminar claudicando. A cada asalto andaluz, sobre todo por la banda de Navas y en jugadas a balón parado, respondió el equipo visitante con  sus letales contraataques. Y ya se sabe, en eso el Madrid es un maestro consumado.  Destrozó a los andaluces que vieron como por segunda vez consecutiva encajaban en su propia casa, otro 2-6.

Después del varapalo sufrido frente a su máximo rival, había expectación por ver como reaccionaría el Madrid, y lo hizo a lo grande despejando dudas y dejando bien claro que a pesar del Barcelona y todo lo que ello conlleva, hasta ahora en la liga está siendo el equipo más regular. Y que  no se rinde.  Comenzará el año nuevo como líder solitario y además se lo merece, porque hasta ahora está siendo el mejor equipo.

Lo dije y lo vuelvo  a repetir: no es necesario ganarle al Barça para ganar la Liga. La obsesión por el Barça es peligrosa y el Madrid tiene que pasar de ella; si lo consigue la Liga será suya, porque seguro que el Barça perderá más puntos que el Madrid. La liga es cuestión de sumar más puntos que los demás, no de ganarle al Barça.

 

El Madrid ha vuelto a su ritmo habitual, una vez que ha dejado atrás a su bestia negra, el Barcelona, que claramente le tiene comida la moral. Mourinho también ha vuelto a sus pulsaciones habituales tras quitarse de encima esa especie de “barcelonitis” que tanto le angustia y que  le nubla la vista y la perspectiva. Liberado de esa obsesión azulgrana  se invento una alineación que sorprendió al técnico  del Sevilla, Marcelino. Dejó en el banquillo al irregular Özil, y dio entrada a Callejón que se situó a la derecha desplazando al centro a Di María. Una decisión con mucho sentido y mucha lógica. Callejón, porque siempre que sale cumple y Di María porque se ha convertido en el mejor pasador del equipo. Lleva ya una docena de pases de gol. El argentino estuvo de diez, al igual que Casillas y por supuesto, Cristiano que marcó otros tres goles, sumando ya 20 en la liga. Y de paso se quitó ese amargor que le acompañaba desde el partido contra el Barcelona, donde estuvo  desastroso. Se ha desquitado, pero Cristiano debe entender que nadie duda de que estamos ante un extraordinario jugador, las criticas viene porque ante los grandes rivales y en las grandes ocasiones,  sobre todo cuando juega contra el Barça, desaparece. Esa es su asignatura pendiente.

 

 El partido del Real Madrid fue casi perfecto. Pepe (poca cabeza la de este chico) volvió a dejar en inferioridad a su equipo. Aunque no se notó. Hay noches en la que sale todo. Era tanta la ventaja que por entonces tenia el Madrid que nunca pasó apuros. Es más, siguió sumando hasta llegar a los seis goles.

 

La  realidad es que el Madrid salió de Sevilla con tres puntos más, siendo líder solitario, con la autoestima recuperada, goleando y consiguiendo un triunfo de prestigio. Ha sido la mejor respuesta para esos agoreros ycharlatanes que presagiaban  el hundimiento de los blancos tras tropezar en el Clásico y el fracaso del nuevo proyecto.

Los que eso dicen, es que no conocen la historia del Real Madrid un equipo que se rebela ante las circunstancias por muy adversas que sean. El Real Madrid hizo callar a aquellos que ya le daban por muerto Por un partido malo como el que hizo ante el mejor Barcelona de la historia, no se puede echar por tierra la magnifica trayectoria del Real Madrid en esta temporada, donde no solo domina en  la liga domestica, con tres puntos de ventaja sobre su eterno rival sino que lo hace también en Europa, logrando el récord de goles y de puntos en la fase de clasificación. Lo  ganó todo.

 

 El nudo gordiano de este Madrid de los tres últimos años a esta parte, está precisamente en el Barcelona. El día que no haya complejo y que desbarate el nudo, porque no es tan difícil, el Madrid podrá iniciar de nuevo su reinado.  En ello está, y seguro que lo consigue. Pero nadie podrá discutirme que este Madrid tiene  mucho mérito por disputarle al Barcelona la hegemonía. De momento ya le supera en la clasificación. Va a despedir el año y recibir 2012 siendo el rey de reyes. Cómo ayer dije, hasta el rabo todo es toro. Ni estaba muerto, ni ha resucitado, simplemente es el Real Madrid.

 

POR ALFONSO CELEMÍN

# miércoles, 14 de diciembre de 2011 19:30

HASTA EL RABO TODO ES TORO

Tocado pero no hundido.

Así está el Real Madrid, tocado en su amor propio por el bofetón que le dio el Barcelona, su rival de toda la vida;  pero ni mucho menos está hundido, saldrá a flote tras el duro palo que recibió el pasado sábado ante una afición que salió del Bernabéu desmoralizada porque el Barcelona, jugando como los ángeles, le volvió a ganar y aplaca el optimismo con que se habían vestido esta temporada.

Es normal que la afición madridista esté con la moral baja porque el equipo venía dando un gran rendimiento y se las prometían muy felices ante un Barcelona que lejos del Camp Nou bajaba muchos enteros; pero amigo, Messi y los suyos ven la camiseta blanca y se transforman en un ejército invencible. Se motivan.

Todo lo contrario que el Real Madrid, que ve enfrente al Barça y a los jugadores les aparecen todos los complejos transformándose en vulgares. No fue ese equipo que llevaba 15 partidos consecutivos sin perder.

Mientras que el equipo de Mourinho y el propio entrenador no se quiten de encima esa especie de obsesión que tienen cuando se enfrentan al Barcelona, será difícil que puedan ganar. La asignatura pendiente que tiene Mou hasta volver a enfrentarse a Guardiola es tratar de, primero, curarse  él y después sus jugadores, de esa ansiedad que les atenaza al  medirse a  los azulgranas. Para eso, tiene que volver a la naturalidad de las cosas y al principio básico de contrarrestar las principales armas de su enemigo.

Mourinho, quiso satisfacer a la grada, a la prensa y hasta a sus jugadores y  sacó el equipo que todos estábamos esperando, con el sistema 4-2-3-1, lejos de ese triangulo de presión llamado popularmente trivote. El portugués intentó ganar al Barcelona con argumentos muy cercanos al buen trato del balón, cuando, de buena gana hubiese apostado por un equipo más defensivo. Partiendo de la base de que al Barcelona con el trato de balón que tiene y con ese centro del campo magistral, no le puedes jugar de tú a tú. En mente tenía jugarle al Barça como lo hizo cuando era entrenador del Inter, que le valió para eliminar al equipo azulgrana en la Champions ; y con el mismo equipo y planteamiento con el que le ganó, ya como entrenador del Real Madrid, la final de la copa del  Rey. El técnico quiso brindar una oportunidad al buen gusto, pero la experiencia pinchó en hueso.

La próxima vez que el Madrid vuelva a enfrentarse al Barcelona, no le temblará el pulso para disponer de un equipo más defensivo y con un planteamiento para contrarrestar el poderío azulgrana en el centro del campo. No le importarán las críticas si logra el objetivo de ganar en Liga al Barcelona. Difícil misión, pero no imposible.

El Madrid se lame sus heridas, mientras ahora todos son críticas para el equipo. Ya nadie se olvida de la gran temporada que está haciendo: colíder con el Barcelona y si gana ó empata el sábado ante el Sevilla, de nuevo estará en lo más alto. Es como si nada de lo sucedido antes hubiese ocurrido. Para algunos solo importa lo que sucedió el sábado frente al Barcelona. La memoria es selectiva.

Ante la derrota, aparecen los cobardes de turno (escondidos hasta ahora) para comenzar una nueva cruzada contra Mourinho, un número uno, guste o no guste. Menos mal que Florentino Pérez, muy oportuno, ha salido al paso en apoyo de su técnico en la tradicional comida de Navidad con la prensa, diciendo que “una de las mejores decisiones que he tomado como presidente del Real Madrid ha sido la contratación como entrenador de Jose Mourinho. Además de todos sus méritos, que todo el mundo sabe y que le han hecho merecedor del premio a 'Mejor Entrenador' de la FIFA, para mí y para los madridistas tiene un valor imprescindible, que es que nunca se rinde por difícil que sea el desafío", terminó diciendo. Y lleva razón.

No solo Mou ha sido el blanco de todas las iras de los medios de comunicación de Madrid y sobre todo de Barcelona, Cristiano Ronaldo es el otro perjudicado. En la prensa catalana han llegado hasta el insulto. Incluso en una emisora de radio catalana, Radio Mundo deportivo, uno de sus periodistas, tal vez con la camiseta azulgrana puesta, dijo que Xabi Alonso era un tuerce botas. Y se quedó tan tranquilo, el chico. 

Algunos, y no quiero generalizar, no saben ni ganar. A nadie de los  medios de comunicación madrileños se le ocurriría  insultar de ese modo a un jugador azulgrana. Muchos no saben lo que es el respeto.

Todos hemos caído en la trampa de criticar a Cristiano Ronaldo por su mal partido frente al Barcelona. Su angustia, su agonía cada vez que tiene enfrente a Messi la hemos utilizado para desdibujar a un gran futbolista. Creo que no estamos siendo justos con Cristiano Ronaldo, Balón de Oro antes que Messi, maximo goleador de Europa la anterior campaña y en esta temporada va camino de repetir. Cristiano, es cierto estuvo de desastre, como otros, pero de ahí a dudar de él como gran jugador media un abismo.

Cristiano es un goledor, un especialista, un gran profesional que siempre quiere superarse y que tarde o temprano se quitará sus angustias de enfrentarse al Barcelona, equipo al que ya metió un gol decisivo en la final de la Copa del Rey.

Cómo dije en el anterior artículo, ni Mourinho, ni sus jugadores se rinden. No han dicho su última palabra. En la capital se dice que hasta el rabo todo es toro. Pues, eso, que esto no ha hecho nada más que empezar y al final ya veremos quién se lleva el gato al agua. Cruyff  lo ha dicho: “El peor adversario del Barcelona sigue siendo el Real Madrid”.

Me descubro ante este Barcelona, y lo digo de verdad. Uno puede tener sus simpatías, que las tengo,como todos, pero en el Bernabéu ganó el mejor, el Barcelona. Ganó el fútbol por encima de todo. Fue un partidazo donde el Barça se impuso con todas las de la ley gracias a unos jugadores enormes encabezados por un Iniesta magistral, Messi y Xavi que están escribiendo la historia del Barcelona con letras de oro.

El Real Madrid, no tuvo su noche a pesar de adelantarse en el marcador a los 23 segundos. Sus mejores jugadores nunca lucieron e hicieron un partido para olvidar, sobre todo Cristiano Ronaldo, quien una vez más se deprime cuando tiene el color azulgrana enfrente.

Para el Madrid,que creo llegaba en mejor momento que el Barcelona, era el partido de ahora o nunca. Y sucedió lo que está ocurriendo desde que Guardiola dirige los designios blaugranas, que en Liga el Madrid nunca le ha ganado. Solo le doblegó en la final de la Copa del Rey.

Si antes del clásico en el entorno azulgrana y hasta en su vestuario la madriditis acechaba, a partir de ahora, y con Guardiola al frente, el Real Madrid  tiene una enfermedad, "la barcelonitis", la poción mágica que el brujo Guardiola ha sabido cocinar con esmero y sabiduría. Ni final de ciclo, ni gaitas fritas, el Barcelona sigue  estando en lo más alto, al menos por lo que ha demostrado en una de las catedrales del fútbol, el Bernabéu.

El Madrid jugó bien los primeros veinte minutos y después se evaporó, victima de un nerviosismo e imprecisión impropia de un equipo grande. La historia de los últimos enfrentamientos con el Barcelona es la causante de que los jugadores blancos y el propio Mourinho sean esclavos de una gran ansiedad y de un estado de animo muy revolucionado y hasta electrizante que provoca calambres en jugadores fundamentales, como Cristiano Ronaldo, que ha sido el gran derrotado del partido.

Los blancos llegaban en mejor situación y con la moral a tope, y terminaron tristes y hundidos. El golpe moral puede ser importante, pero no deben deprimirse porque  jugaron con orgullo, a pesar de que sus mejores elementos no estuvieron a su nivel, como Cristiano que falló dos goles cantados. Horroroso el partido del portugués que ha dado un paso atrás en su prestigio. Que se olvide del 'Balón de Oro'.

A pesar del duro golpe, el Real Madrid no debe deprimirse porque no desentonaron ante este Barcelona que fue mejor y encima tuvo a la suerte como gran aliada. En en el 1-2 el balón tropieza en Marcelo y  sorprende a Casillas. Ese tanto fue decisivo para la suerte del partido. El Barcelona se armó de moral y el Madrid se vino abajo. La historia de los últimos enfrentamientos se volvía a repetir.

La vida sigue, como la Liga, y la mejor noticia para los blancos es que a pesar de la derrota va con los mismos puntos que el Barça, pero con un partido menos. Si el sábado a partir de las diez de la noche puntúa en el Sánchez Pizjuán frente al Sevilla, seguirá como líder. Lo que peor puede hacer el equipo de Mourinho es deprimirse y obsesionarse con el Barcelona. La Liga es el torneo de la regularidad y por un partido perdido ante el gran rival, no se pierde una Liga. Nada está perdido. Se ha perdido una batalla, no la guerra. 'Chapeau' por el Barcelona, que siempre está en las grandes ocasiones, han ganado merecidamente y no hay que darle más vueltas.

Mourinho, tampoco debe obsesionarse con el color azulgrana. Me alegró que en contra de la opinión de una gran mayoría dejase  de lado jugar con el trivote y hacerlo con su habitual sistema del 4-2-3-1. Ahora se dirá que tal vez debió fortalecer el centro del campo con alguna pieza más ante  la superioridad azulgrana  en esa parcela. Puede ser, pero uno debe morir siendo fiel con sus ideas. Lo que no me gustó de Mourinho  fue la decisión e situar en el lateral derecho a un zurdo como Coentrao teniendo en el banquillo a Arbeloa. Lass debió jugar en esa posición y tal vez Coentrao ser el acompañante de Xabi Alonso. Se equivocó y el lo sabe. Ahora le crucificarán los que hasta ahora estaban escondidos diciendo que  no está a la altura para dirigir al Real Madrid. Algo que no es cierto porque la afición sigue confiando en Mourinho. Están a muerte con él. Se ha fallado en un partido y ya está. No  hay que dramatizar. Mou no se rinde y el Real Madrid tampoco.

Seguramente muchos ya  darán a los blancos como seguros perdedores de la liga, la Copa y la Champions y que el Real Madrid es ya un equipo psicológicamente rendido ante el Barcelona. Que no se equivoquen. Esto no ha acabado. El Barcelona ha sido mejor que el Madrid en su primer enfrentamiento liguero, pero me resisto a pensar que sea mejor equipo. Le pediremos cuentas al tiempo. Queda mucha Liga, la Copa y la Champions y este Real Madrid seguirá creciendo, mientras que el Barcelona no creo que vaya a más.

El Real Madrid no se rinde, a pesar de la exhibición del Barça, que hoy saca pecho, y aguanta en su trono después de una demostración de toque y autoridad. Enhorabuena a los seguidores azulgranas. Pero que no den por muerto al Madrid.

Por suerte para el fútbol, todo transcurrió por la vía deportiva. No hubo bronca solo pequeños escarceos sin importancia. Esta vez el 'Clásico' se cerró con un gesto de cordura y sensatez: Mou saludando por iniciativa propia a Tito Vilanova. Un gesto de nobleza del portugués, que corrigió en público su pública afrenta en la Supercopa. Un broche señorial  para un partidazo que  tuvo a Iniesta como  maestro de ceremonias.

Con autoridad. Así ganó el Real Madrid en Gijón al Sporting en un partido que solo tuvo color  blanco a pesar de que Iturralde González quiso robarle protagonismo al equipo de Mourinho.Ganó 0-3 el Madrid que demostró que este año no quiere perder la Liga donde el año anterior se evaporó. Sigue en lo más alto y llega al gran 'Clásico' con una ventaja más que importante sobre su gran rival, el Barcelona que, como estaba escrito, liquidó sin problemas al Levante, quien esta vez fue un equipo blando, angelical e ingenuo. Nada que ver con el equipo rocoso, duro y entregado que venció al Real Madrid en el Ciutat de Valencia.

Los  de Mourinho, parece que han aprendido la lección y aprietan pero con conocimiento y sin alharacas. Ahora son otros los que van por detrás y son los que tienen la presión, y se nota en el ambiente, en el vestuario azulgrana y en el entorno culé. La campaña de la prensa catalana es de escándalo. Ahora vuelven a tirar de la historia y vuelven a sacar  todo el armamento contra el Real Madrid: “la madriditis ha regresado”.

Mientras el Madrid  a lo suyo. El partido blanco en el Molinón no fue un gran partido, realizó lo que se llama una faena de aliño. Ganó que era lo que tenía que hacer, y  lo hizo con trazo grueso y sin finura (se notó la ausencia de Xabi Alonso, tal vez el jugador más en forma del fútbol español)  pero consiguió con toda solvencia los tres puntos.

El problema para los rivales es que incluso en fase de reposo, sin adornos y  a escasos días del choque  frente al Barcelona, el Madrid genera suficientes ocasiones de gol para alcanzar la victoria por la vía rápida, sin alardes, pero con la seguridad del que se siente dueño de su destino. Di María ejerció de brujo y consiguió abrir la lata y el partido, sin remisión, se fue al lado madridista. Bajo la influencia de su gol, el Madrid ya se empleó con más calma y, sin brillantez, pero con pegada y oficio, resolvió el enigma previo a la gran aventura del sábado en el Bernabéu.

En el partido del sábado se van a medir los dos grandes equipos del momento. El Real Madrid llega mejor que el Barcelona, pero eso no quiere decir que ya tiene ganado los tres puntos. En un choque de esas circunstancias, cualquier cosa puede suceder. Pero una cosa es cierta: llegan en circunstancias distintas a los tres años anteriores: El Real Madrid por primera vez llega con una cómoda ventaja y además lo hace jugando mejor que su gran rival, que se ha ido dejando puntos fuera del Camp Nou. Esta vez, y va en serio, el Real Madrid le va a discutir al Barcelona la hegemonía del fútbol.

Además se ve en el ambiente que el Barcelona empieza a estar preocupado por el poderio que está demostrando el Madrid en esta primera fase de la temporada: mejor equipo de noviembre en la liga doméstica y en Europa. El Barcelona empieza a estar contagiado de “madriditis”. Ven las orejas al lobo y los viejos fantasmas de la  “madriditis” han vuelto al primer síntoma de dificultad. Es normal, porque la historia de la Liga y de Europa tiene color blanco y, por tres años de reinado azulgrana, no se ha pagado el viejo fulgor del pasado madridista que amenaza a este Barcelona que ve en peligro su hegemonía.

Las últimas declaraciones de algunos jugadores azulgranas como Alves y Villa, así como los titulares con los  respira la  prensa catalana, demuestran que el Real Madrid ha vuelto y la vieja enfermedad pulula por  los alrededores del Camp Nou. Alves, el día después de la derrota del Barça en Getafe, declaró que “ya están tirando cohetes” y que “la gran mayoría ya le dan el título al Real Madrid”. Villa, con unas declaraciones llenas de soberbia, declaró que “podemos ganar tranquilamente al Real Madrid en el Bernabeu”. Por no hablar de la prensa catalana, la Central Azulgrana, que en grandes titulares destacó el aniversario del 5-0 del Barcelona al Real Madrid la temporada pasada. Algo que está bien en recordar pero no en titulares, cuando el Barcelona venía de hacer un mal  partido en Getafe.

A todo esto, en el Real Madrid nadie ha dicho absolutamente nada. La prudencia se ha instalado en Valdebebeas y en el Santiago Bernabeu. Es más, Mourinho ha ordenado silencio a sus jugadores hasta después del gran 'Clásico' del próximo 10 de diciembre. Nadie ha sacado pecho por haber puesto tierra por medio con el Barcelona. No quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así va a ser hasta el final de temporada. De errores anteriores siempre se aprende. Mourinho ya ha escarmentado de lo ocurrido la anterior campaña. Silencio y prudencia en el Real Madrid. En “petit comité dicen: “ahora que lloren otros”.

El silencio del Madrid contrasta con el jaleo de una parte de la prensa deportiva madrileña y de esas tertulias radiofónicas y televisivas cada vez más escandalosas (sobre todo las de TV) que se adjudican el papel de  voceros (forofos) del equipo blanco sin ton ni son;  y que parece que hablan en nombre del Real Madrid cuando lo que hacen es representarse a ellos mismos y hacer un papel que raya en lo esperpéntico. En el Real Madrid, como dicen, esos periodistas no les representan y no pueden controlar lo que se dice fuera del entorno blanco. La política del club blanco es la de prudencia y silencio. Al menos hasta después del día 10 de diciembre. La presión ahora está en el bando azulgrana, que tratan de provocar para ganar en río revuelto. Por lo que se ve, Mourinho y los jugadores españoles del Real Madrid, han convenido que lo mejor ante el gran 'Clásico' es tener compostura y mostrar  indiferencia ante lo que viene de la Ciudad Condal y sobre todo prudencia. Nada debe provocar al eterno rival.

Por cierto, me pareció lamentable el teatro de Piqué para provocar la quinta tarjeta y poder estar en el Bernabeu; como también me pareció patético cuando lo hizo el Real Madrid en Champions. El castigo de la UEFA me pareció justo y ahora me parecía de justicia que Piqué también  hubiese sido sancionado con dos partidos, por recochineo y por insultar a la  inteligencia de los demás.  Teatro, puro teatro, fue  lo que hizo junto con la connivencia de Guardiola, que puso cara como de no entender nada, cuando esas cosas se hablan en el vestuario.

Pero, como se esperaba nada sucedió, le sancionaron con un partido y a otra cosa. El Barcelona se pasa la ley por el forro de sus caprichos. No se presentó a la Copa del Rey hace ya años. ¿Qué pasó?,  nada. El Comité de Competición clausuró el Camp Nou por dos partidos en la primera visita de Figo como jugador del Real Madrid, tirando de todo  y ¿qué pasó?, nada de nada.  Todos los demás equipos cumplen, como debe ser,  sus sanciones. El Barcelona, como está a otro nivel, pasa de sanciones. ¿Por qué? Pues porque parece que tiene derecho de pernada.

El sábado en el Bernabéu, sobre todo y por encima de todo, que gane el fútbol.

      Ha bastado que el Real Madrid haya cogido una ventaja razonable, seis puntos, ahora a tres  después del partido adelantado del Barcelona contra el Rayo Vallecano, para que en Barcelona reaparezca esa vieja enfermedad que  han padecido los azulgranas, la “madriditis aguda”. Esa obsesión que históricamente  han tenido los jugadores y seguidores azulgranas en estar pendientes del gran rival, sobre todo porque ganaba casi todo.
   Durante los tres años victoriosos del equipo de Guardiola parecía  que esa enfermedad había tomado el puente aéreo, y hasta cierto punto así era. El Real Madrid vivía pendiente de lo que hacia su eterno rival, el  Barcelona que ha sido el rey absoluto en estos tres últimos años. Algo que no se puede discutir.
 
    El  éxito acumulado en esos tres años de gloría ha emborrachado tanto al equipo azulgrana que ante el más mínimo percance o traspiés, se convierte en un serio problema. Para ellos estar ahora a seis puntos posibles (tres reales pero con un partido más), es un serio problema por la sencilla razón de que ven a un Real Madrid que ha crecido a todos los niveles y que es un equipo más poderoso que en el año anterior que le discutió los títulos hasta última hora. Ello, en cambio no están tan fuertes como antaño.
   Ven las orejas al lobo y los viejos fantasmas de la madriditis han vuelto al primer síntoma de dificultad. Es normal, porque la historia de la liga y de Europa tiene color blanco y por tres años de reinado azulgrana,  no se ha pagado el viejo fulgor del pasado madridista que amenaza a este Barcelona que ve en peligro su hegemonia.
 
  Las últimas declaraciones de algunos jugadores azulgranas como Alves y Villa, así como los titulares con los  respira la  prensa catalana, demuestran que el Real Madrid ha vuelto y la vieja enfermedad pulula por  los alrededores del Camp Nou.
    Alves, el día después de la derrota del Barça en Getafe, declaró que “ya están tirando cohetes” y que “la gran mayoría ya le dan el título al Real Madrid.” Villa, con unas declaraciones llenas de soberbia, declaró que “podemos ganar tranquilamente al Real Madrid en el Bernabeu”. Por no hablar de la prensa catalana, la Central Azulgrana, que en grandes titulares destacó el aniversario del 5-0 del Barcelona al Real Madrid la temporada pasada. Algo que está bien en recordar pero no en titulares, cuando el Barcelona venía de hacer un mal  partido  en Getafe.
 
   A todo esto, en el Real Madrid nadie ha dicho absolutamente nada. La prudencia se ha instalado en Valdebebeas y Santiago Bernabeu. Es más, Mourinho ha ordenado silencio  a sus jugadores hasta después del gran clásico  del próximo diez de diciembre.
   Nadie ha sacado pecho por haber puesto tierra por medio con el Barcelona. No quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. Y así va a ser hasta el final de temporada. De errores anteriores siempre se aprende. Mourinho ya ha escarmentado de lo ocurrido la anterior campaña. Silencio y prudencia en el Real Madrid. En “petit comité dicen: “ahora que lloren otros”.
 
   El silencio del Madrid contrasta con el jaleo de una parte de la prensa deportiva madrileña y de esas tertulias radiofónicas y televisivas cada vez más escandalosas (sobre todo las de TV) que se adjudican el papel de  voceros (forofos) del equipo blanco sin ton ni son;  y que parece que hablan en nombre del Real Madrid cuando lo que hacen es representarse a ellos mismos y hacer un papel que raya en lo esperpéntico.
 
   En el Real Madrid, como dicen, esos periodistas no les representan y no pueden controlar lo que se dice fuera del entorno blanco. La política del club blanco es la de prudencia y silencio. Al menos hasta después del día 10 de diciembre.
   La presión ahora está en el bando azulgrana, que tratan de provocar para ganar en río revuelto. Por lo que se ve, Mourinho aconsejado por Florentino Pérez, y los jugadores españoles del Real Madrid, le han pedido compostura, indiferencia ante lo que viene de la Ciudad Condal y sobre todo prudencia, nada de provocar al eterno rival.
 
    Por cierto, me pareció lamentable el teatro de Piqué para provocar la quinta tarjeta y poder estar en el Bernabeu; como también me pareció patético cuando lo hizo el Real Madrid en Champions. El castigo de la UEFA me pareció justo y ahora me parecía de justicia que Piqué también  fuese sancionado con dos partidos, por recochineo y por dudar de la inteligencia de los demás.  Teatro, puro teatro, fue  lo que hizo junto con la connivencia de Guardiola, que puso cara como de no entender nada, cuando esas cosas se hablan en el vestuario
   Pero, no se preocupen porque nada le sucederá, le sancionaran con un partido y a otra  cosa. El Barcelona se pasa la ley por el forro de sus caprichos. No se presentó a la Copa del Rey hace ya años ¿Qué pasó?,  nada. El Comité de Competición clausuró el Camp Nou   por dos partidos en la primera visita de Figo como jugador del Real Madrid, tirando de todo  y ¿Qué pasó? nada de nada.  Todos los demás equipos cumplen, como debe ser,  sus sanciones, el Barcelona como  está a otro nivel pasa de sanciones. ¿Por qué? Pues porque parece que tiene derecho de pernada.
 
 
 




 

La mejor noticia para el Real Madrid llegó al filo de las doce de la noche, cuando el Getafe daba la sorpresa y ganaba 1-0 al  Barcelona de Guardiola quién, desde la banda, no daba crédito a lo que veían sus ojos. Un equipo modesto del sur de Madrid estaba a punto de protagonizar el gran batacazo de la jornada. Y así sucedió. Perdió porque no jugó nada bien, muy lejos de sus parametros de juego y dominio. Y se aleja del Madrid cuando tan solo se llevan disputadas 14 jornadas (en realidad son 13 porque está pendiente por disputarse la primera que se jugará el próximo 22 de enero). El Real Madrid, por lo tanto, se acostó más líder y ríe un poco más porque tiene al equipo de Guardiola a seis puntos, a falta de dos jornadas para el gran 'Clásico' que se jugará el 10 de diciembre a las 22h. en el Santiago Bernabeu. Son tiempos de bonanza en el bando blanco, mientras la decepción ha llegado a terreno culé.

El Real Madrid, sin el juego brillante de los últimos encuentros, no falló y termino la noche del sábado (noche perfecta) siendo más líder, tras la primera derrota del Barcelona en la Liga, frente  al Getafe que secó a las figuras azulgranas. Se veía venir y al final sucedió lo que parecía imposible, que el Barça también es humano y pierde, como todos los mortales. Y perdió con todas las de la ley, porque estuvo tibio y se mostró como un equipo mediocre que no supo resolver. Ahora es cuando vamos  a ver la auténtica personalidad de Guardiola, un  personaje más falso que el alma de Judas. Hasta ahora todo le ha ido a las mil maravillas, y se mostraba como un místico del fútbol, dando lecciones de señorío y de saber estar, cuando era todo lo contrario. Todo era pura fachada. Ahora que el Real Madrid ha puesto tierra por medio -seis puntos en la jornada número 14-  comenzará con sus quejas, se acordará seguro de los árbitros  y saldrá a relucir el pasado violento de su gran rival. ¿Se acurrdan cuando perdió la copa del Rey la que armó en la sala de Prensa del Bernabeu en visperas del partido de la Champions? ¿No era Mourinho, el descastado, y el único que hablaba  sin ton ni son? El tiempo pone a cada uno en su sitio. En los horas difíciles es cuando se ve la auténtica dimensión humana de las personas.

El caso es que la jornada ha sido redonda para el Real Madrid que ya ve por el retrovisor, de lejos, al Barcelona que perdió ante un Getafe que supo esperarle, ahogarle y después superarle por ese 1-0 que tan feliz hizo a sus seguidores y a los del Real Madrid que se acostaron un poco más contentos por ver a los azulgranas a seis puntos. Ni Mourinho, en un ataque de optimismo, hubiese escrito un guión tan favorable para su equipo al final de la jornada.

No obstante el Madrid sufrió para doblegar al Atlético de Madrid en el derbi que terminó como en los últimos doce años: con triunfo de los blancos  que golearon al Atlético por 4-1. Y eso, a pesar de que que los rojiblancos comenzaron en plan mandón, dominando a los madridistas. Diego le cortó las alas a Xabi Alonso y el Atlético en los primeros 20 minutos se hizo dueño de la situación. Adrián tras un soberbio gol se adelantó con toda justicia en el marcador en el minuto 14. El Madrid no era el de los últimos partidos ante sus vecinos que habían tenido el mejor comienzo de los últimos derbis. Hasta  que Courtois se cruzó en el camino de Benzema. El meta fue expulsado con toda justicia según el reglamento; y se acabó el partido. Cristiano embocó el penalti. Lo demás fue una quimera para los rojiblancos.

Fue la jugada del partido. Ahí se acabó la resistencia del Atlético de Madrid ante el peor Madrid de los últimos partidos. No estuvo fino el equipo de Mourinho, al que  a la postre favoreció la dureza con la que salió el Atlético que, aleccionado vergonzosamente por Manzano, apareció por el Bernabéu con la estaca, dando palos a diestro y siniestro. Y que no me venga Manzano ahora como victima diciendo: "Cuando hemos estado once contra once se ha visto un buen Atlético. Siempre pasa algo a favor del Madrid en momentos puntuales. Me hubiera gustado jugar el partido once contra once. Ha habido una desigualdad". En efecto, ha sido desigual porque él lo ha querido. Ya en vísperas del partido dijo que su equipo tendría que jugar feo y hasta sucio para sacar algo positivo. Además se encargó de ponerles mensajes a sus jugadores para ganar por la heroica. Salieron sobreexcitados, dando patadas a diestro y siniestro y con entradas más que alevosas. De esa forma no se gana. Se gana jugando al fútbol, algo que no hizo el Atlético de Madrid de Gregorio Manzano,salvo en los primeros 20 minutos. Puede dar gracias que solo Courtois y Godin fuesen expulsados  porque, con el reglamento en la mano, alguno más de los jugadores rojiblancos mereció irse a los vestuarios antes de tiempo. Manzano, lo que está haciendo con esas declaraciones es manipular a la opinión pública y justificar una derrota que sólo él cabe culpar, por su táctica tan mezquina y  leñera.

El Real Madrid se llevó los tres puntos y la tarjeta que necesitaba Xabi Alonso. Trece victorias consecutivas ya, y otro derbi ganado. Pero la mayor alegría para el Madrid aún estaba por llegar. En Getafe, el Barcelona, que dió imagen distorsianada como equipo, se estrelló con un rocoso Getafe. Le faltó inspiración y suerte. En los últimos instantes alcanzó por fin su gol, pero un fuera de juego ajustadísimo le dejó sin él. Acto seguido, tiro al palo en el trance final. Los hados, y esa suerte de los últimos instantes parece que abandona al Barcelona que salió estrangulado de Getafe. El Real Madrid es más líder y todo apunta al final de la hegemonía del Barça de Guardiola que, ahora, curiosamente cuando le van mal dadas, comienza a llorar e invoca al historico victimismo culé. La historia algunas veces se repite.

Este Real Madrid está en estado de gracia, gusta y se gusta juegue con quien juegue. Frente al Dinamo de Zagreb lo hizo con los menos habituales y no se notó. Jugaron con la misma intensidad o más  que si lo hubiese hecho con el equipo de gala.  La primera parte, y sobre todo los primeros veinte minutos  para enmarcar. Fueron  momentos para disfrutar por todo lo alto. Fue la tormenta perfecta, en ocho minutos habían marcado tres goles. El Real Madrid estaba lanzado. A los veinte minutos ya llevaba cuatro tantos, todos ellos de gran factura. Lo que viene a evidenciar el infinito repertorio del equipo de Mourinho

 

Los primeros ocho minutos que he visto  en el Bernabeu, con tres goles a cual mejor, ha sido lo mejor que he presenciado en mucho tiempo en la Champions League. El Real Madrid jugó de forma trepidante y brillante. Ya sé que el Dinamo de Zagreb no es nadie, pero viendo la intensidad con la que jugó este Real Madrid plagado de suplentes, hubiese noqueado a cualquier equipo que se hubiese puesto por medio.

 

Más allá de los cuatro grandes goles de inicio, pese a la extrema debilidad del Dinamo, el Madrid fue meritorio por un aspecto que nada tuvo que ver con su pardillo contrario. Ante tal cartel, el grupo pudo hacer inventario y relajarse algo que nadie le podía haber reprochado. Pero no, eso no lo permite Mourinho ni su grupo salvaje y menos aún los jugadores menos habituales que tuvieron sus minutos de gloría.  Este Madrid es voraz,  y comprometido en cualquier reto.

La felicidad de Benzema, para mí, el mejor del partido; el paso al frente de Callejón que estuvo a un gran nivel; el regate y el precioso gol de Higuaín y la buena visión del juego de Sahin, fue lo mejor del partido entre el Real Madrid y el Dinamo de Zagreb, que se llevó seis goles como se podía haber llevado una docena. Fueron ocho minutos eléctricos donde los blancos en un abrir y cerrar de ojos consiguieron tres goles. Qué digoocho,  fueron veinte minutos  primorosos de los que se ve muy poco en el concierto europeo. Y lo hizo jugando lo que se denomina el fútbol total:  a velocidad de vértigo, tocando lo preciso con desplazamientos largos y profundos y por supuesto poniendo intensidad y calidad; lo que se llama el fútbol total no el  tiki-taka que aburre hasta a las ovejas.

 

Claro, se dirá que enfrente no había  nadie. Se puede admitir, pero seguramente este Dinamo de Zagreb sea mejor equipo que el Bate  Borisov y el Vitoria Pizen que le ha tocado en suerte al Barcelona, en su grupo. Es igual, este Real Madrid está tan fuerte que le trae sin cuidado el rival que tenga enfrente. Está en estado de gracia, pletórico de moral y de fuerza física. La vitalidad de este Real Madrid es tan evidente que no solo hasta el momento es el mejor de la liga española sino que también lo es en Europa. Los números le avalan. Es el único equipo que ha ganado todos sus partidos,  está clasificado matemáticamente como primero de grupo, y en los cinco partidos que ha disputado ha marcado 16 goles y ha encajado solo dos, los que le hizo a última hora el Dinamo de Zagreb, cuando el partido estaba sentenciado.

 

Convine recordar que Casillas, Arbeloa, Pepe, Marcelo, Khedira y Cristiano, se supone que titulares, no jugaron. Lo hicieron los menos habituales con descanso incluido  de Sergio Ramos, Xabi Alonso y Özil que no salieron en la segunda parte. Lo que demuestra el fondo de armario de un Real Madrid impresionante que se ha rearmado para acabar con la hegemonía del Barcelona de los tres últimos años. Está listo para volver a mandar y ser de nuevo el Rey. Visto lo visto lo puede conseguir, con ó sin permiso del Barça, un escalón por debajo de este Real Madrid  lujurioso que apunta con fuerza hacia la décima.

 

Por encima de los que ahora vengan con las milongas de que Mourinho en esta ocasión  no celebró los goles, que estaba serio en el banquillo, que no tuvo detalles cariñosos con los teóricos suplentes, que estos no celebraron efusivamente  el cuarto gol -ya se sabe Mourinho es un ser "despreciable"-, me quedo con el fútbol espectacular de este Real Madrid menos habitual  que consiguió  la duodécima victoria consecutiva y que va camino de récord en Europa, ya es primero de su grupo de foma matemativa.. Ahí es nada. ¡CHAPEAU !

 

Por cierto, el  muchas veces denostado Mourinho por algunos indocumentados, todo un fuera de serie como entrenador, es, todavía mejor persona en la intimidad, fuera de los focos. Nada tiene que ver la  personalidad  que proyecta en los medios de comunicación, donde hace su papel, con la realidad. Si como entrenador es un diez, como pesona es matricula de honor. Ahí va el detalle: Mourinho arrancó su versión de la goleada, relajado y satisfecho, y las primeras palabras que salieron de su boca fue para desear la pronta recuperación de Tito Vilanova, con quien tuvo aquel polémico rifi-rafe del 'dedo en el ojo' y que hoy había sido operado con éxito en Barcelona de la glándula parótida.

Le deseó lo mejor. "Si el año pasado hemos mostrado nuestra preocupación solidaria con Abidal, obviamente lo hacemos de igual modo con Tito Vilanova. Que regrese rápido con su familia y al Barcelona. Que esté aquí el día 10 de diciembre en el banquillo pleno de salud. Tendremos todos el placer de saludarle”.

   

Va siendo hora de que aquellos viscerales que sistemáticamente se han metido contra Mourinho, vayan bajando los decibelios. Además de ser un número uno como entrenador, es todavía mejor persona. El tiempo le dará la razón, y muchos se tendrán qu esconder.

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