Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales
# viernes, 01 de septiembre de 2006 12:34

Mostra de Venecia

Dado que, en los últimos años, el nivel de la competición de la Berlinale se ve limitado por la pretensión de sus organizadores de convertir el certamen en adalid de causas, compromisos y denuncias políticas y/o sociales; que el festival de Cannes, encantado e ostentar el título de Catedral del cine de autor, depende en demasía de que sus cineastas protegidos estén a la altura o, simplemente, estén; y que el de San Sebastián, pese a que sobre el papel comparte la Primera Categoría con los tres grandes festivales de cine del mundo, no está a la altura, es la Mostra de Venecia el que parece más en forma de todos ellos –lo cual no hace sino empeorar la situación del de Donosti, dada la proximidad de ambos certámenes en el calendario: el uno le pisa la programación a otro--. Está claro que la Mostra parece haber encontrado la fórmula del éxito: combinar cine de Hollywood y cine de autor, glamour en la alfombra roja y prestigio cinéfilo, fotos en las portadas de los diarios y análisis sesudos en las páginas de Cultura. De alguna manera tenía que notarse que un tipo como Marco Muller, productor de algunos de los grandes títulos del cine oriental reciente –precisamente el que más de moda ha estado en la última década en el circuito de festivales--, se hiciera cargo en el 2004 de la dirección de la Mostra.

De la ambivalente selección cinematográfica que Muller acostumbra a reunir es buen ejemplo lo que han dado de sí las dos jornadas y pico que lleva en marcha su última edición: de entrada, abrió la muestra The Black Dahlia, cine negro típicamente americano firmado, eso sí, por uno de los últimos autores de Hollywood, Brian de Palma –marginado por la industria, además, a causa de su talante insobornable--, pero, a la vez, protagonizado por una de las estrellas con más tirón, Scarlett Johansson --por cierto, fue en Venecia donde la actriz, gracias a Lost in Translation, empezó a triunfar de verdad--.

Desde entonces, el equilibrio entre Arte y Marketing ha sido perfecto: ayer mismo, se presentó, por un lado, Sang Satawat, la nueva película del tailandés Apichatpong Weerasethakul, que tras presentar en Cannes hace dos años la experimental Tropical Malady se ha convertido en todo un hype dentro del sector; por otro lado, Hollywoodland, un thriller de título bastante ilustrativo en el que participan Adrien Brody y Ben Affleck; y, en medio, Infamous, película indie americana que se acerca a la figura del escritor Truman Capote y que, por motivos obvios, llega un año tarde.

¿Y hoy? Hoy pasarán por el Lido tanto el austriaco Paul Verhoeven, un autor extremadamente personal –El cuarto hombre—que tampoco le hace ascos al cine más comercial –Instinto básico--, y Mahamat Saleh Haroun, que, para entendernos, hace cine en el Chad. En fin, de todo un poco.
por magefesa

Deja tu comentario

(requerido ) 
(requerido ) 
(opcional )
(requerido ) 
(requerido ) 
(el código consiste en cuatro letras diferenciadas y al frente del resto.
Si no las reconoces pulsa la imagen para obtener un nuevo código)

Publicidad


Recomendaciones

Síguenos

Buscar