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Artículos - diciembre 2006

# viernes, 29 de diciembre de 2006 11:02

Babel. El arte de la mentira

Uno de los grandes placeres del comentarista cinematográfico es dar con aquella película que tras los laureles y celebraciones unánimes de gran parte de la crítica esconde las miserias, engaños y mentiras más flagrantes de su director, su cine y su tiempo. Y esa película es Babel, último ejercicio de manipulación fílmica a cargo de ese iluminado llamado Alejandro González Iñárritu. En su último canto fúnebre por la salvación del alma humana, Iñárritu se sube en un pedestal divino y desde allí reparte desdicha y dolor entre los habitantes de su universo de culpa y redención. Embriagado de ambición y desde su óptica paternalista, el director mexicano pretende que nos creamos que el sufrimiento de una pareja de americanos de turismo por Marruecos (Brad Pitt y Cate Blanchett), una adolescente japonesa en pleno desorden adolescente, una pobre mujer mexicana y unos traviesos niños marroquíes forman parte de una única cadena de desgraciados sucesos alimentada por la incomunicación.

Lo que no comprende Iñárritu es que esas sincronías y conexiones sólo existen en su mente y en la de su cómplice, el guionista Guillermo Arriaga. Forzando hasta límites insospechados los lazos de unión entre las historias, haciendo caso omiso de correspondencias temporales, el dúo de artistas inventa esta sinfonía del dolor que pretende denunciar las injusticias del mundo pero que termina encubriendo, mediante la falsa cadena de acontecimientos (la idea de un mundo sincronizado), las auténticas desigualdades y desequilibrios entre unas naciones que se ignoran y se dan la espalda. El mundo para Iñárritu es una única torre multilingüe, dolorosa y grotesca, una idea simplista y falsa de la realidad.

Siempre tras la imagen de impacto (se lleva la palma la de los niños armados) y el acoso a la sensibilidad del espectador, Iñárritu mete mano en todos los tópicos habidos y por haber en lo referente a las culturas que retrata: japoneses fríos y distantes, mexicanos alegres y festivos, americanos prepotentes... todo en el mismo saco, bien atado y mal agitado, listo para sentar cátedra y adoctrinar al personal acerca de lo mal que van las cosas. Iñárritu prefiere tener al espectador anestesiado con su carrusel de sufrimiento que permitirle una reflexión serena y honesta, prefiere las irreales conexiones de causa-efecto a la realidad de un mundo terriblemente escindido, prefiere las explicaciones de parvulario a una meditación más serena y madura.

Como un elefante en una cristalería, Iñárritu se pasea por los territorios del melodrama con muy poco autocontrol y sobrado de autoindulgencia. Parece tan convencido en su papel mesiánico que parece difícil imaginar hasta donde puede llegar con su exorcismo planetario. De momento, parece que gran parte de la crítica, los festivales y las academias del mundo le siguen la corriente. ¿Merece toda esa atención? ¿Es el vendaval Iñárritu imparable?

# jueves, 28 de diciembre de 2006 22:24

Éxitos y fiascos del 2006. Películas

Continuamos con nuestro balance cinematográfico del año. Esta vez toca mojarse con las apuestas sobre las más notables y las más denostables películas del 2006. A continuación, esbozamos un pequeño recorrido por los logros y fiascos de la temporada, reclamando y esperando vuestra ayuda para, entre todos, escoger la mejor y peor película del año.

Empecemos con los buenos ratos. Los primeros meses del año nos depararon un buen número de agradables razones para seguir acudiendo a nuestra cita periódica con la sala oscura y la gran pantalla. Fueron meses en los que pudimos gozar con una notable relectura del western en clave melodrama-gay, Brokeback Mountain, una pequeña gran película de mensaje político y espíritu combativo, Buenas noches y buena suerte (¡sigue así George!), un sublime encuentro entre hombre, naturaleza, cine y poesía, El nuevo mundo, y un buen motivo para soltar suspiros y lagrimones a gusto, Orgullo y prejuicio. Luego llegaron otras joyas como United 93, honesto testimonio del abismo humano que se abrió el fatídico 11/S que cambió el rumbo de la historia. En el terreno de la acción brillaron sobre el resto Casino Royale, capaz de hacer revivir de las cenizas la saga Bond, y M:I:III, en la que Tom Cruise forma un magnífico tándem con J.J.Abrams, el cerebro de la serie Perdidos, que se marca un capítulo de dos horas de su otra gran serie, Alias. Por su parte, nuestro espíritu nostálgico se pudo saciar con la magnífica e incomprendida La dalia negra, experimento malsano y ortopédico, capaz de relucir como el viejo Hollywood y apestar como la peor de las pesadillas. Rebuscando entre otros géneros, el terror nos deparó el muy grato descubrimiento de Las colinas tienen ojos de Alexandre Aja, mientras la comedia demostró su buen estado de salud gracias al buen hacer de maestros del absurdo como Will Ferrell, en Pasado de vueltas, Jim Carrey, en Dick y Jane: ladrones de risa, y esa revelación llamada Sacha Baron Cohen, que con Borat se confirmó como el más punzante terrorista de la carcajada. Y para acabar con los halagos, destacar del repertorio nacional la fascinante fábula histórica que Guillermo del Toro nos regaló bajo el título de El laberinto del Fauno.

Pero el 2006 también nos deparó grandes decepciones, películas que nos aburrieron, indignaron e incluso hicieron que nos planteásemos, por un rato, no volver a pisar un cine. Uno de los fiascos más evidentes de la temporada fue El código Da Vinci (ya bautizada por algunos como El código Malinci), auténtico despropósito fílmico que se convertía en un elogio del tedio durante la friolera de 150 minutos. Otra que no se aguanta por ningún flanco es Los fantasmas de Goya: actores al borde de la catatonia, guión desmembrado, dirección errante... un poema. Sin embargo, las mayores decepciones llegaron de la mano de un grupo de directores “iluminados” cuya misión es la salvación de la especie humana. Convencidos de su poder, tanto Paul Haggis con Crash como Alejandro González Iñárritu con Babel, ofrecieron sendas lecciones sobre la manipulación, el efectismo y el sensacionalismo cinematográfico. Seleccionando como campo de batalla Los Ángeles y ¡el planeta tierra!, Haggis e Iñárritu componen sus discursos sobre el dolor, la culpa y el perdón dejando por el camino una radiografía superficial y tópica de la realidad, buscando siempre la imagen de impacto y el acoso sentimental. A M. Night Shyamalan también se le fue bastante la mano. En su torpe fábula acerca del destino de la humanidad, La joven del agua, Shy lleva al límite su rollito mesiánico y decide interpretar ¡él mismo! al salvador de la civilización. Rastreando el panorama nacional, encontramos la fallida adaptación al cine de Alatriste, compendio excesivo y deshilachado de narraciones que se viene abajo, entre otras cosas, por un casting dramáticamente irregular.  

Estas son nuestras propuestas. Ahora está en vuestras manos decidir qué películas debe llevarse los honores y cual los abucheos. Disparad certeramente y sin piedad, prometemos contabilizar todos vuestros votos y comentar los resultados.

# miércoles, 27 de diciembre de 2006 14:28

De la tumba a la gran pantalla

Aunque dicen que el lema de la industria de Hollywood es el That’s entertainment (Esto es entretenimiento), bien podrían cambiarlo por el título de la canción de Queen que proclama que el Show must go on (El show debe continuar). En la meca del cine no hay tiempo ni para lamentaciones, ni para velatorios. Para Hollywood la muerte es sólo una excusa para hacer continuar el espectáculo. Eso es justamente lo que ha ocurrido con el reciente fallecimiento de James Brown, inventor de la música funk tal como la conocemos hoy en día y creador de himnos ya míticos como Sex Machine o I Feel Good. No han pasado ni 48 horas del fallecimiento del rey del movimiento de caderas y la industria ya ha aprovechado la ocasión para sacar partido publicitario de la trágica noticia. En un movimiento de macabro oportunismo, Variety ha anunciado que ya se encuentra en fase de preparación la adaptación cinematográfica de la vida de Brown, fallecido el día de navidad a los 73 años de edad, que será dirigida por Spike Lee y producida por Brian Grazer, el artífice de, entre otras películas, Una mente maravillosa o El código Da Vinci.

El proyecto, cuyo comienzo del rodaje se anuncia para el 2008, se enmarca en un nuevo filón descubierto por Hollywood, el de los biopics de celebridades del mundo de la música que casualmente han fallecido recientemente. Es el caso de Ray, sobre la vida del genio del rhythm and blues Ray Charles, o En la cuerda floja, biografía de la leyenda country Johnny Cash. Si la fórmula da resultado, ya podemos imaginar al actor escogido para encarnar a James Brown invocando al espíritu del padrino del soul mientras recoge su Oscar al mejor intérprete. En el anuncio de que Paramount Pictures apoyará la producción del biopic del ministro del Super Heavy Funk, también se informa de que el propio Brown desempeñó un papel activo en el desarrollo del proyecto y dio acceso a sus derechos musicales.   

En el apartado artístico cabe destacar la elección de Spike Lee para la dirección de la película, una opción que parece, a todas luces, idónea teniendo en cuenta el perfil tanto del personaje como del cineasta. James Brown no fue sólo laureado por su exitosa e influyente carrera musical, sino que también destacó por ser una presencia relevante en los devaneos políticos de la Norteamérica de los 60 y 70, destacando por su activismo en favor de los afroamericanos y los pobres. Un perfil político y humano, Brown sufrió continuos conflictos con la ley y las drogas, que encaja a la perfección con los intereses de Spike Lee, cineasta abanderado de la conciencia política y voz cinematográfica de la América negra. En su haber se encuentras desde biografías de otros eminentes combatientes por los derechos civiles de los afroamericanos, Malcom X, hasta películas que retratan eventos o épocas significativas en la evolución de la relación entre la nación americana y la población negra, Bamboozled o La marcha del millón de hombres.

En su última jugada de marketing agresivo, Hollywood decide cambiar el luto por el traje de fiesta, y abre las puertas para que se desencadenen toda serie de rumores e incógnitas sobre una película que despertará no poco interés en los meses venideros: ¿quién se llevará el codiciado papel de James Brown?¿Qué etapas de la vida del músico decidirá retratar Spike Lee?¿Despertará el film un cierto debate respecto al papel del colectivo afroamericano en la Norteamérica actual o cederá Lee ante el acento apolítico de la industria?

# miércoles, 27 de diciembre de 2006 9:48

¡Cómo me gusta ser tortuga!

Gracias a una de esas extrañas modas que hoy calificaríamos como frikismo puro y duro, cuatro tortugas mutantes con habilidades ninja causaron auténtico furor entre los niños y adolescentes de finales de los ochenta, principios de los noventa. Auténtico boom televisivo, las tortugas ninja (los inolvidables Michelangelo, Donatello, Raphael y Leonardo) fueron un fenómeno de marketing avanzado a su tiempo. Qué niño de la época no soñaba con tener todas las figuritas de los héroes con caparazón, por no hablar de los videojuegos, los álbumes de cromos, las golosinas, los cómics... ¿alguien recuerda algún producto más? La fiebre por el poder tortuga llegó a tales cotas que en Estados Unidos se llegó a montar una gira de conciertos con unos tipos disfrazados de reptil montando el show melódico. La adoración del público infantil por las tortugas mutantes (también “adolescentes” según el título americano) y la rata Splinter, el maestro sensei, alcanzó suficiente renombre como para que Hollywood se fijara en ellas, y así nació una de las películas de culto más adorablemente cutres de la historia del cine.

Aquel film hizo realidad el sueño de muchos de poder ver a las tortugas en pantalla grande. Pero fueron menos los que se percataron de que se llegaron a engendrar dos películas más sobre los reptiles ninja. El filón había llegado a su fin. Eso parecían indicar los números y la respuesta popular, sin embargo, llega la noticia de que Hollywood les ofrece a las tortugas una nueva oportunidad. Lo cual confirma dos teorías: 1. la meca del cine anda corta de ideas, 2. la industria aún conserva golpes imprevistos, no se puede calificar de otra manera este revival a contracorriente y contra toda lógica. ¿Qué se pretende con esta maniobra? ¿Se persigue atraer a las salas al público nostálgico? ¿Pretenden crear una nueva generación de tortugadictos?

En cualquier caso, el retorno de la reportera Abril y compañía se plantea a lo grande. Anunciado el estreno americano para marzo del año que viene, se tratará de una versión en animación 3D que, al parecer, contará con las voces de Zhang Ziyi (como la malvada Karai), Sarah Michelle Gellar (Abril) y Patrick Stewart (Max Winters), así como con la aparición especial de Kevin Smith.  

Para este lavado de cara digital de la saga ninja, los guionistas han perpetrado el siguiente escenario: tras la derrota del malvado Shredder (Destructor), las tortugas se han distanciado y han perdido su vínculo familiar. Pero el maestro Splinter deberá reunirlas para combatir a un nuevo villano, el empresario Max Winters. El clásico planteamiento de un retorno con aires crepusculares que los productores del invento esperan que sea por la puerta grande. La pregunta es ¿quedan todavía fans dispuestos a responder al llamado de la tortugamania? ¿Es posible recrear en 3D el espíritu de serie B que le otorgaba todo el encanto a la película original? ¿Volverá a resonar mundialmente el más insólito de los gritos de guerra: ¡Cowabunga!?

# martes, 26 de diciembre de 2006 3:33

Triunfos y desastres del 2006. Actores

Llegó la época del año en la que toca practicar el juego favorito de los cinéfilos más fanáticos y despiadados. Las listas con lo mejor y lo peor del año en materia cinematográfica nos obsesionan, nos consumen, nos fascinan. Empezaremos este recorrido de celebración y castigo con nuestra particular propuesta de los actores más notables del año, así como aquellos que han mermado o incluso arruinado el resultado final de una película. Es sólo nuestra apuesta, esperamos y agradeceremos la colaboración de todos los que se quieran sumar con sus listas personales para acabar formando LA lista definitiva. Prometemos contabilizar los resultados y publicarlos.

Vamos con nuestros 5 favoritos. Empezamos con una sorpresa de final de temporada: el James Bond que ha renovado, actualizado, humanizado y revigorizado Daniel Craig en Casino Royale. Jugando a la contra del tópico, Craig ha conseguido recomponer el personaje, acentuando su animalidad (pura rabia) y sus flaquezas (pura vulnerabilidad). Otro de nuestros favoritos no es uno, sino dos: el dúo Geroge Clooney + David Strathairn de Buenas noches y buena suerte. Aunque Clooney ganó el Oscar por Syriana, nos quedamos con su dueto televisivo-político en blanco y negro... y encima dirige (muy bien, por cierto). Tampoco puede faltar nuestro “one-man-show” del año, ese actor capaz de cargarse una peli a la espalda y llevarla él solito a buen puerto. Hay muchos (Sandler, Ferrel, Black, Baron Cohen), pero optamos por un clásico inmortal: Jim Carrey en Dick y Jane, ladrones de risa, película infravalorada en la que don cara-de-goma nos arrastra a ese lugar de pesadilla conocido como “el sueño americano”. También apostamos por Philip Seymour Hoffman, que aunque ganó el Oscar por Truman Capote, preferimos reivindicarlo por su papel de malo maloso en M:i:III. Y para acabar, el representante nacional es el Sergi López de El laberinto del fauno. López consigue inyectarle alma, matices y claroscuros a un personaje que es en esencia una caricatura del fascismo.

Y vamos con los desastres actorales del año. La pelea se presenta muy reñida. De entrada tenemos a Sean Penn y Javier Bardem, dos actores que consiguen invertir la estrategia de Sergi López, ya que a partir de personajes supuestamente reales, fabrican monigotes caricaturescos. Lo de Penn tanto en Todos los hombres del rey como en El asesinato de Richard Nixon, y lo de Bardem en Los fantasmas de Goya es puro manierismo e imitación, nunca creación. A estos se les podría aplicar lo que decía un crítico a propósito de la actuación de Bardem en Mar Adentro: “es como una imitación de Cruz y Raya” (pero peor). La otra perla del año es el Tom Hanks de El código da Vinci. Aunque cabe analizar el caso Hanks en su justo contexto: la película es tan mala que el naufragio del actor es inevitable. Algo parecido le sucede a Harrison Ford en Firewall. Hay que reconocer que el abuelo Ford es muy resultón cuando le encargan personajes carismáticos, pero suele flaquear cuando tiene que dar vida a tipos simplones. Como agente de seguridad de un banco, el actor naufraga estrepitosamente. Existe aún otra opción: la mala actuación en el seno de una película brillante. El ejemplo es Colin Farell en El nuevo mundo. Farell se pasa toda la película con una empanada mental terrible, pero su actitud pasiva y alucinada es absorbida y canalizada por la sublime capacidad poética del film.

Estas son nuestras apuestas. Se admiten opiniones y comentarios. Y, sobretodo, esperamos vuestras listas!!!

# jueves, 21 de diciembre de 2006 13:29

Tarzán en el laberinto de Del Toro

Parece un encuentro idóneo. Los estudios Warner Bros. han demostrado tener muy buen ojo al elegir a Guillermo del Toro como realizador para el proyecto de devolver a la gran pantalla a Tarzán. El universo imaginario del director mexicano, lleno de contrastes entre sus personajes cargados de inocencia y los más hostiles, mágicos o escabrosos entornos, parece perfecto para acoger la nueva versión del mítico hombre mono. Las primeras declaraciones de Del Toro, a Variety, apuntan un camino interesante. "Me encantaría crear una versión que siguiera siendo una película familiar pero tan tensa como fuese capaz de hacerla. Hay temas gordos sobre dejar a un niño indefenso en el más hostil de los territorios". Si se confirma la noticia, Del Toro enfrentaría la realización del proyecto una vez terminadas la promoción de El laberinto del fauno, con la que está ganando multitud de premios y que le podría llevar a la ceremonia de los Oscar, y la realización de Hellboy II.

Los rumores no se han hecho esperar, y aunque Del Toro no se ha manifestado al respecto, ya suenan los nombres de dos firmes candidatos para el papel. Por un lado, Heath Ledger, que dejándose una melenas a lo Destino de caballero podría dar el pego como un seductor y rubito Trazan. Aunque la otra opción también resulta prometedora: Colin Farrel. Dicen que el macarrilla oficial del nuevo Hollywood tiene siempre un punto animal que le podría ir muy bien al personaje. De hecho, son dos actores muy diferentes que bien podrían marcar estilos casi opuestos en lo referente al personaje. ¿Cuál sería mejor? ¿El buen chaval o el chico malo? ¿El inocentón o el bruto salvaje?

Sobre el proyecto, también se ha anunciado que Del Toro no escribirá el guión de la película, del cual se encargaría John Collee, a quien se lo respeta por sus trabajos en Master and Comander o Happy Feet. Lamentando que no escriba el guión, seguro que el director mexicano será capaz de convertirlo en un producto 100% personal. Aún así, es de esperar que todos los elementos característicos de la saga permanezcan en la película. Puestos a imaginar, ¿Qué actriz podría dar buen resultado en el papel de Jane? ¿Será chita un mono de verdad u otro de esos horribles bichos infográficos? ¿Vale realmente la pena reincidir en el personaje de Tarzan? ¿Cuál será el próximo superhéroe al que harán renacer de sus cenizas? 

Del Toro ha declarado que su intención es mantenerse fiel al espíritu original de las novelas de Rice Burroughs, el padre del rey de la selva, que lo creó en 1914 y que llegaría a escribir hasta treinta y tres entregas de la saga. Luego llegaría la gloria cinematográfica para el personaje de la mano del actor Johnny Weissmüller, y más recientemente sería encarnado por el impávido, a la par que inexpresivo, Christopher Lambert en Greystoke, siendo la última aparición del héroe con taparrabos en forma de dibujo animado para Disney.

# miércoles, 20 de diciembre de 2006 1:48

El timo de la estampita navideña

Es la historia de todos lo años, llegadas estas fechas la cartelera adquiere un tono festivo-pasteloso que a algunos fascina y a otros ahuyenta. Así es, ya tenemos entre nosotros la brillante y chispeante, a la par que sospechosa, estampa de la cartelera navideña. Lo que llama la atención este año es el volumen de material sensible(ro) que se ha concentrado y que va a seguir aumentando en las pantallas de cine de medio mundo. Hasta ¡11! entregas de alto voltaje sentimental fabricadas para hacer picar a las familias despistadas que acuden en masa a las salas en estas fechas tan señaladas. Cualquier alternativa es buena para escapar del panorama característico: niños correteando y chillando por los pasillos de casa.

La oferta parece diversa: tiernuchas historias animadas llegadas de Francia (Arthur y los Minimoys), Australia (Happy Feet) o Argentina-España (Pérez, el ratoncito de tus sueños); oportunistas revisiones de historias bíblicas (Natividad); comedias made in USA, los auténticos maestros del asunto (Santa Claus 3: por una navidad sin frío), entre muchas otras. El problema y la confusión surgen si escarbamos un poco en el corazón y el bolsillo de estas películas, auténticas paradojas hechas de celuloide. Por una parte, partimos de que son películas que ensalzan los valores familiares, de hermandad y solidaridad entre los humanos, mientras a la vez, está claro que nos hayamos ante productos prefabricados para embobar y abducir a grupos familiares de más de tres individuos, con los bolsillos bien llenos y con ganas de dejarse el sueldo en palomitas y bebidas burbujeantes. En qué quedamos entonces: ¿Cine humanista o sablazo consumista? ¿Evasión festiva o inmersión en la máquina “fabrica-billetes” de la industria del cine?

La cosa se pone aún más fea si nos paramos a evaluar la calidad de lo que nos pretenden endosar como diversión navideña. Este año parece especialmente crítico. Comparemos, por ejemplo, un producto como Eragon con el hit navideño equivalente de hace tres años: la tercera entrega de El señor de los anillos, El retorno del rey. Podría decirse que mientras la película de Jackson despliega de forma prodigiosa una potente aventura con personajes y temas tratados con profundidad dramática, Eragon es una película-fórmula que no termina de funcionar por ningún lado. La ecuación: Origen literario + Magia + Luchas de poder entre el bien y el mal + Secundario de lujo (Irons, Malcovich, Rachel Weisz). ¿El resultado? ¿Puede funcionar una película como una suma matemática de ingredientes? ¿Dónde se sitúa el talento en esta concepción jeroglífica del cine?

Hace años no tantos años no era extraño encontrar interesantes películas navideñas, desde Los fantasmas atacan al jefe (1988) con Bill Murray, hasta Pesadilla antes de navidad (1993) de Tim Burton, pasando por Bad Santa (2003), con un delirante Billy Bob Thornton. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿No hay lugar ya para un poco de mala leche en el cine navideño?

# lunes, 18 de diciembre de 2006 11:46

El pez grande se come al pequeño

Ya están anunciadas las nominaciones de la versión española de los Oscar. Los Goya suelen ser un buen escaparate de lo que ha deparado la producción nacional durante el año. Los premios (manías, caprichos y rarezas a un lado) suelen ser un buen indicador del estado de salud de su cinematografía, apuntando tendencias y modas. Y en esta ocasión el veredicto parece claro: poquito pero bueno, o quizás, poquito pero reluciente. Así parece estar el cine español. Más que diversidad, las nominaciones han sido acaparadas casi por completo por cuatro títulos, aquellos que todo el mundo tenía en mente: Alatriste de Agustín Diaz Yanes encabeza la lista de preferidas con 15 nominaciones, le sigue de cerca Volver de Almodóvar con 14, la tercera en discordia es El laberinto del fauno de Guillermo del Toro con 13, mientras Salvador de Manuel Huerga cierra el cuarteto de privilegiadas con 13 nominaciones. ¿Nominaciones demasiado previsibles? ¿Demasiado conservadoras? ¿Los académicos no se han atrevido a apostar por los valores emergentes?

Las vacas sagradas tienen en sus manos todas las cartas de la baraja. Los directores de las cuatro películas con más nominaciones han sido distinguidos en su categoría. Sucede lo mismo en el caso de actores y actrices. Por Volver, está nominada Penélope Cruz; por Salvador, Daniel Bruhl; por El laberinto del fauno, Sergi López y Maribel Verdú; mientras Viggo Mortensen es el representante de Alatriste. La lista de actores se completa con Juan Diego Botto por Vete de mí entre los chicos, y Marta Etura por Azul oscuro, casi negro y Silvia Abascal por La dama boba entre las chicas.

Para descubrir nombres nuevos hay que asomarse a la categoría que los Goya dedican exclusivamente a los directores principiantes. Los nominados a mejor dirección novel son Carlos Iglesias, por Un franco, 14 pesetas, Daniel Sánchez Arévalo, por Azul Oscuro, casi negro, Javier Rebollo, por Lo que sé de Lola y Jorge Sánchez Cabezudo, por La noche de los girasoles.

Las cuatro películas más nominadas han sido los títulos nacionales más taquilleros del año y son las que mejor representan al cine español como industria, como fabricante de grandes títulos que pueden triunfar tanto en casa como a domicilio, como lo están demostrando Volver y El laberinto del fauno en USA. ¿Son estas nominaciones una apuesta clara por fortalecer la industria? ¿Mejor promocionar grandes títulos que puedan triunfar fuera que ayudar a pequeñas películas en la taquilla nacional? ¿No sería más interesante echar una mirada al futuro que ensimismarse en el presente? Ante este panorama previsible y monopolizado por los grandes títulos, los pronósticos y preguntas son bastante obvias: ¿Habrá reconciliación entre Almodóvar y la Academia? ¿Quien triunfará en los apartados técnicos, Alatriste o El laberinto del fauno? ¿Durará la ceremonia de los Goya menos de cuatro horas? ¿Será de una vez por todas un espectáculo decente y breve?

# lunes, 18 de diciembre de 2006 10:52

Sin sorpresas en los Goya

Alatriste (15 nominaciones), Volver (14), El laberinto del fauno (13) y Salvador (11) han acaparado las nominaciones a la XXI edición de los premios Goya, que la Academia de Cine española acaba de dar a conocer  de cara a la gala que tendrá lugar a finales del próximo mes de enero. Las principales candidaturas son las siguientes:
 
Mejor Película:
Alatriste
El laberinto del fauno
Salvador
Volver

Mejor Director:
Agustín Díaz Yanes, por Alatriste
Guillermo del Toro, por El Laberinto del Fauno
Manuel Huerga, por Salvador
Pedro Almodóvar, por Volver

Mejor Dirección Novel:
Carlos Iglesias, por Un franco, 14 pesetas
Daniel Sánchez Arévalo, por Azul Oscuro, casi negro
Javier Rebollo, por Lo que sé de Lola
Jorge Sánchez Cabezudo, por La noche de los girasoles
 
Mejor Actor:
Daniel Brühl, por Salvador
Juan Diego Botto, por Vete de mí
Viggo Mortensen, por Alatriste
Sergi López, por El laberinto del fauno

Mejor Actriz:
Maribel Verdú, por El laberinto del fauno
Marta Etura, por Azul oscuro, casi negro
Silvia Abascal, por La dama boba
Penélope Cruz, por Volver

 


Mejor Guión original:
Daniel Sánchez Arévalo, por Azul oscuro, casi negro
Guillermo del Toro, por El laberinto del fauno
Jorge Sánchez Cabezudo, por La noche de los girasoles
Pedro Almodóvar, por Volver

Mejor Guión Adaptado:
Antonio Banderas, por El camino de los ingleses
José Luis Cuerda, por La educación de las hadas
Lluís Alcarazo, por Salvador

Mejor película europea:
The Queen (Stephen Frears, Gran Bretaña)
Scoop (Woody Allen, Gran Bretaña)
El viento que agita la cebada (Ken Loach, Gran Bretaña)

# domingo, 17 de diciembre de 2006 20:25

Un abuelo en el ring

Tras una ausencia de 16 años, regresa uno de los personajes míticos de la década de los 70 y 80 de Hollywood: Rocky Balboa (el 20 de diciembre en las pantallas USA y en enero en España). A sus 60 años, Silvester Stallone ha decidido volver a enfundarse el calzón de boxeador por sexta vez y se ha dejado la piel en el intento: “El entrenamiento fue durísimo. Tuve que trabajar mucho en el gimnasio para volver a tener el cuerpo de un campeón. Además, entrené con un boxeador de verdad y en los ensayos me llevé muchos puñetazos”. Y la pregunta evidente a la que conduce el sentido común es: ¿era realmente necesario, amigo Sly?.

En la quinta entrega de la saga, Rocky debía abandonar el boxeo, por lesiones cerebrales severas, para convertirse en entrenador. ¿Qué argucia han inventado para devolver al viejo héroe al ring? La excusa no tiene precio. Al parecer, Rocky decide volver a ejercitar los guantes cuando una ¡simulación virtual por televisión! muestra que podría derrotar al campeón actual, Mason “The Line” Dillon. ¿A quien, y bajo los efectos de qué sustancia, se le ocurrió tal despropósito? ¿Un guión más delirante que el de Serpientes en el avión? Lo sorprendente es que a Stallone, en horas tan bajas como las de su personaje, la historia lo ha cautivado hasta tal punto que, no contento con volver a arrastrar sus desgastados músculos en pantalla, ha decidido dirigir la película y participar en la escritura del guión.

El alucinante argumento de Rocky Balboa ha despertado ya toda clase chistes en los medios americanos. Tanto es así, que el propio Stallone ha declarado: “Espero que la gente que vea la película la disfrute y diga, ¿Sabes? No es tan mala como crees". Mal vamos si el propio padre de la criatura pone el listón tan bajo.

Con un guión más propio de un videojuego que de una peli (de hecho ya se ha anunciado la salida de un juego de la película para PlayStation), Rocky Balboa, así se titula el invento, se presentó la semana pasada en el Teatro Chino de Hollywood, bajo la atenta mirada de, entre otros, dos auténticos maestros del mamporrazo fílmico: Arnold-de-Terminator-a-gobernador- Schwarzenegger, y Bruce Willis. Este último es otro ejemplo de vieja gloria que intenta regresar al firmamento de Hollywood tirando del baúl de los recuerdos, una auténtica moda. Stallone, además de Rocky, ha decidido para el año que viene hacer renacer de sus cenizas al bestia de Rambo, Willis (51 años) prepara la cuarta entrega de La jungla de cristal, Sharon Stone (48) volvió este año al morbo de Instinto Básico y, mientras el tándem Lucas-Spielberg marean la perdiz, Harrison Ford (64) babea por volver a ser Indiana Jones. ¿Regalos para los fans o secuelas innecesarias? ¿Qué será lo siguiente? ¿Clint Eastwood en Harry, el abuelo? Se admiten propuestas.

# viernes, 15 de diciembre de 2006 3:18

¿Un nuevo galán para Bollywood?

George Clooney no es sólo el hombre más sexy sobre el planeta tierra (según la revista People), sino que se ha convertido en el hombre noticia de las últimas semanas. Tras la muerte de su cerdo, Max, sus dolores de rodilla, el próximo estreno de The Good German (junto a Cate Blanchett y dirigido por su colega Steven Soderberg) y la compra de los derechos de la primera novela de John Grisham, la última de Clooney es su interés por participar en una película de Bollywood. “Me encantaría. Hay algunos cineastas muy interesantes en esa industria. Al ver sus películas piensas: sería muy interesante poder contar esa historia”.

Y de hecho, no resultaría tan extraño viniendo de un culo inquieto como Clooney. Director, guionista, productor, actor de cine, ídolo televisivo (gracias a Urgencias)... meterse en la piel de uno de los delirantes personajes de Bollywood seguro que no le iba a costar más que posar para sus anuncios de El corte inglés. A fin de cuentas, el aire hiper-romántico, bailarín y cantarín, muy pasado de vueltas del cine Indio no se aleja tanto de la estética publicitaria que se estila en el mundo occidental. Bien pensado, casi seguro que los espectadores indios fliparían en colores con los sicotrónicos anuncios de compresas que gastamos por aquí. Igual de encantado parece Clooney, que ha dicho que “el otro día, viendo una película India, me pareció que la música era increíble. Bollywood se ha convertido en una gran industria”. De hecho, es la que más películas produce anualmente en el mundo.

Y aquí es donde surgen las dudas y las sospechas. ¿A qué viene este repentino subidón de Clooney por el cine indio? Puestos a pensar mal, ¿será una estrategia para favorecer la acogida de su nueva película en el mercado indio? Al parecer, Clooney es un auténtico ídolo para las jóvenes de las clases medias y altas de la india. Lo más probable es que ahora todas ellas estén soñando con ser la nueva pareja del sex symbol en su hipotético estreno en la comedia romántica y musical de tres horas típica de Bollywood. Aunque conociendo a Clooney, y su gusto por la producción de proyectos arriesgados (Lejos del cielo, A Scanner Darkly) parece igual de fácil imaginar una película americana dirigida por un valor en alza del cine indio hecha con los fondos del galán de Hollywood. De hecho, la mayoría de viajes e influencias creativas dentro del mundo del cine tienen a Hollywood como estación de llegada, no de salida. ¿Será Clooney la excepción que confirma la regla?

# jueves, 14 de diciembre de 2006 15:29

Globos de Oro a la española

Almodóvar recibe la nominación al Globo de Oro a la Mejor película de habla no inglesa por Volver. Y ya casi no parece ni noticia. Más habitual en las listas de premiados que otros maestros americanos como Eastwood o Scorsese, no cabe duda de que Almodóvar es el niño mimado de la crítica norteamericana (los Globos de Oro los da la Asociación de Prensa Extranjera en USA). Le adora la crítica y el público, y la industria se apunta al carro. Las actrices más prestigiosos de Hollywood (desde Sharon Stone hasta Winona Ryder) se dan de codazos por ser la que grita más alto su deseo de ser la protagonista de su primera película en la industria del cine más potente del mundo. Y lo mismo con los actores. La pregunta entonces es: ¿Para cuando la primera película de Almodóvar en Hollywood? ¿Quién la protagonizará? ¿Tirará Almodóvar de glamour made in Hollywood o exportará la exhuberancia latina de Penélope, otra que apunta a consagrarse en la meca del cine?

Esa es la otra, Penélope Cruz nominada a mejor actriz, compitiendo contra auténticas vacas sagradas como Helen Mirren o Judy Dench. ¿Quién se atreve ahora a meterse con Penélope? ¿Borrará ese posible Globo dorado todas las dudas sobre la calidad de nuestra actriz más internacional?

También nominado en la categoría de Mejor película extranjera está el mexicano Guillermo del Toro por su Laberinto del Fauno, una película 80% española. La curiosidad es que Del Toro y Almodóvar tendrán que verse las caras con Clint Eastwood y Mel Gibson. Sus películas Letters From Iwo Jima y Apocalypto, al estar habladas en japonés y ¡maya! han entrado en la competencia por los Globos de Oro en la categoría de lengua extrangera. Así que, podemos decir que la lucha por ese Globo (¿el más reñido de todos?) se plantea como un claro España contra USA. ¿Quién saldrá vencedor del choque? Se admiten apuestas.

Algo parecido a lo de Penélope pasa con el guapito oficial de Hollywood: Leo Di Caprio. El chico está doblemente nominado por sus trabajos en Infiltrados de Scorsese y Blood Diamond de Edward Zwick. Aunque la doble nominación pueda jugar en su contra a la hora del premio, ¿quién dudará ahora de su potencial actoral después del sobrazo de las dos nominaciones? Otro que se sobra es Clint Eastwood, que está doblemente nominado como director por sus dos películas sobre la II Guerra Mundial: Banderas de nuestros padres y la ya mencionada Letters From Iwo Jima. Como director también aparece nominado Scorsese por Infiltrados. Todo apunta a una reválida de la lucha que protagonizaron Eastwood y Scorsese hace dos años con Million Dolar Baby y El aviador. Entonces ganó Eastwood. ¿Quién se llevará el gato al agua esta vez? ¿Se lo llevará un tercero, como Mel – el sangriento – Gibson o Iñárritu por su Babel (la película con más nominaciones, 7)?

# martes, 12 de diciembre de 2006 18:03

Mel Gibson ¿genio o figura?

Mel Gibson lo ha vuelto a conseguir. Siguiendo el principio del “más difícil todavía”, el ex-oficial Riggs de la saga de Arma Letal acaba de convertir en nº1 de la taquilla USA su nuevo asalto a la dirección cinematográfica, Apocalypto, una película de 140 minutos, hablada en Maya (exhibida sólo en versión original con subtítulos), de una violencia y sadismo extremos, con un plantel de actores desconocidos y calificada R, para mayores de 17 años. En un fin de semana con fuertes competidoras (la comedia romántica The Holiday, la película de dibujos Happy Feet y la de aventuras políticas al servicio de Leo DiCaprio, Blood Diamond), la nueva entrega épica de Gibson, llena de torturas salvajes y sacrificios humanos, se ha encaramado al número uno del Box Office recaudando la nada modesta cifra de 14.1 millones de dólares.  

Hasta ahí todo parece casi comprensible si tenemos en cuenta que La Pasión de Cristo también fue número 1 de taquilla y llegó a recaudar 83 millones. Lo que pone la piel de gallina es enterarse de que el 82% de los espectadores de la nueva entrega sangrienta de Gibson han sido parejitas de encantadores ciudadanos norteamericanos. A riesgo de parecer anticuado, me cuesta imaginar una velada romántica viendo una película que en palabras del crítico del Wall Street Journal, Joe Morgenstern, es lo más "obsesivo y gráficamente violento que he visto", aun cuando la considera "una obra visionaria con su propia entereza salvaje".  

Con los críticos norteamericanos divididos entre los que consideran su nueva película una obra iluminada y los que la califican de “puro sensacionalismo amoral” (Jim Hoberman en The Village Voice), el amigo Mel parece haber descubierto la fórmula mágica del éxito: unos toques exóticos, un buen puñado de sacrificios humanos (como los de Braveheart y La Pasión), ingentes cantidades de sangre y, sobretodo, polémica, mucha polémica, cuanta más, mejor. Cuando aún colean los insultos antisemitas del pasado verano, que Gibson profirió a los policías que lo estaban arrestando por conducir borracho, los mártires del imperio maya de Apocalypto parecen sólo la primera piedra de una nueva senda de escándalos. Para empezar, el cineasta mexicano Juan Mora Catlett ha acusado a Gibson de plagio a su película Retorno a Aztlán.  

Mel Gibson: ¿genio o enfermo megalómano? ¿artista visionario o maestro del marketing-escándalo? Y ya puestos, ¿qué mártir protagonizará la siguiente película del bueno de Mel? ¿Y en qué idioma estará hablada? Se admiten apuestas. 

# martes, 12 de diciembre de 2006 14:01

Nuestro cine gana a domicilio

Parece mentira que tengan que venir los críticos americanos a recordarnos que el 2006 ha sido un buen año para el cine español. Así lo confirman los premios y nominaciones que están acaparando tanto Volver de Pedro Almodóvar como El laberinto del fauno de Guillermo del Toro por parte de diferentes asociaciones de críticos norteamericanos. Quizás empieza a sonar a viejo, pero no está mal recordar que a Almodóvar se le reconoce más en el extranjero que en su propia casa, esperemos que no empiece a suceder lo mismo con Del Toro (mexicano de origen, pero adoptado por la industria española), Penélope Cruz o Sergi López. 

Los críticos de Los Ángeles son generosos, y además de un ganador premian a un finalista. Y Volver se ha llevado los honores de finalista en las categorías de Mejor Película Extranjera y Mejor Actriz (para Penélope). Además, Sergi López ha sido considerado finalista en la categoría de Mejor Actor de Reparto por su magnífica interpretación en El laberinto del fauno. Volver también ha sido considerada la Mejor película extranjera por el National Board of Review y finalista en la misma categoría según el círculo de críticos de Nueva York. Por su parte, la asociación de Washington ha considerado la película de Guillermo del Toro la Mejor película extranjera del año, condecoración que también ha recibido por parte de los críticos de Boston, que ha considerado a Volver la finalista. Parece claro, entre españolas anda el juego.

Para rematar la faena, El laberinto del fauno se ha alzado con varios premios en los apartados técnicos. Así, su fotografía ha sido considerada la mejor del año por los críticos de Boston y Nueva York, mientras los de Los Ángeles han premiado su diseño de producción. Con esto, la cinematografía española demuestra su potencial industrial, más allá de su valor artístico.  

Lo que parece definitivo es que Penélope Cruz se ha ganado el respecto de la industria y los críticos americanos gracias al arte de Almodóvar, algo que no lograron el morbo y sex appeal de Tom Cruise o Matthew McConaughey. La nueva musa del maestro manchego acaba de ser nominada al premio a la mejor actriz por el National Board of Critics, la mayor asociación de críticos USA. Su candidatura al Oscar se perfila con fuerza. 

Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿Está tan mal como dicen el cine español, o nos quejamos por vicio? ¿Está sufriendo una crisis o una época dorada? ¿Serán capaces los Goya de reconocer finalmente a Almodóvar? Y yendo más al fondo de la cuestión: ¿Hasta qué punto son fiables y útiles los premios? ¿Son mejores películas Volver y El laberinto del fauno porque lo digan los críticos americanos? ¿Acabarán llevándose algún Oscar a casita?

# lunes, 11 de diciembre de 2006 9:08

Adiós a uno de los padres del cine de culto

El otro día falleció Perry Henzell. A muchos quizá el nombre ni siquiera les suene, pero Henzell se convirtió en cineasta de culto absoluto y nombre habitual en las sesiones golfas cuando estrenó The Harder They Come –en España se tradujo como Caiga quien caiga, pero sigue siendo más conocida por su título original--, la primera película rodada jamás en Jamaica y, aún hoy, la más taquillera. Además, The Harder They Come vendría a ser para el reggae lo que Quadrophenia fue para el movimiento mod o La gran estafa del rock ‘n’ roll para el punk: un manifiesto, una Biblia, un santo y seña. Verla hoy requiere predisposición, pero sigue siendo una curiosidad bastante entrañable. Y, por encima de todo, es una cult movie como la copa de un pino, no menos que El topo, de Alejandro Jodorowski, The Rocky Horror Picture Show, Pink Flamingos o Cabeza borradora.

Perry Henzell pensó en el cantante local Jimmy Cliff para recrear la historia real de Ivan Rhyging, una especie de Robin Hood del guetto de Kingston que fue tiroteado por la policía en 1948. Inspirado por películas como La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo –también fallecido recientemente--, tardó en rodarla unos tres años, porque lo hacía en sus ratos libres, porque varios de los miembros del reparto se le fueron muriendo durante ese periodo y especialmente porque no tenía más dinero que el que le prestaron sus parientes y amigos.

Pero hubo otro inversor. Se llamaba Chris Blackwell, y era el jefe de Island Records. Blackwell era un tipo listo: cuando quedó claro que la película era un auténtico fenómeno en Jamaica –su interés iba a tardar un tiempo en extenderse a Londres y, de ahí, vía cine-clubs, al resto del mundo occidental--, se sacó de la chistera a un joven cantante que, unos años después, se convertiría en embajador del reggae alrededor del planeta. Sí, Bob Marley. Posiblemente, Marley no habría llegado a ser Marley sin The Harder They Come, entre otras cosas porque no hay más que comparar sus primeros trabajos con la banda sonora de la película para comprobar cuánto se inspiró en ella, en ese disco que a principios de los años 70 sonaba en las fiestas más cool de Nueva York y que preparó al público de todo el mundo para la posterior llegada de Marley.

Por supuesto, Hezell no obtuvo oficio ni beneficio de todo el revuelo causado por su película y de la tajada sacada por el tal Blackwell. No participó del pastel económico. No logró tener una carrera cinematográfica. Ni siquiera logró notoriedad. Durante muchos años, vivió en la bancarrota. Hace una década, trató de sacar adelante una secuela de su gran éxito, pero se peleó con Jimmy Cliff y todo se fue al garete. Así se ha ido a la tumba el bueno de Perry: con un cáncer, un montón de deudas y, seguro, un canuto gigantesco en la boca, a medio fumar.

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