Tras una ausencia de 16 años, regresa uno de los personajes míticos de la década de los 70 y 80 de Hollywood: Rocky Balboa (el 20 de diciembre en las pantallas USA y en enero en España). A sus 60 años, Silvester Stallone ha decidido volver a enfundarse el calzón de boxeador por sexta vez y se ha dejado la piel en el intento: “El entrenamiento fue durísimo. Tuve que trabajar mucho en el gimnasio para volver a tener el cuerpo de un campeón. Además, entrené con un boxeador de verdad y en los ensayos me llevé muchos puñetazos”. Y la pregunta evidente a la que conduce el sentido común es: ¿era realmente necesario, amigo Sly?.
En la quinta entrega de la saga, Rocky debía abandonar el boxeo, por lesiones cerebrales severas, para convertirse en entrenador. ¿Qué argucia han inventado para devolver al viejo héroe al ring? La excusa no tiene precio. Al parecer, Rocky decide volver a ejercitar los guantes cuando una ¡simulación virtual por televisión! muestra que podría derrotar al campeón actual, Mason “The Line” Dillon. ¿A quien, y bajo los efectos de qué sustancia, se le ocurrió tal despropósito? ¿Un guión más delirante que el de Serpientes en el avión? Lo sorprendente es que a Stallone, en horas tan bajas como las de su personaje, la historia lo ha cautivado hasta tal punto que, no contento con volver a arrastrar sus desgastados músculos en pantalla, ha decidido dirigir la película y participar en la escritura del guión.
El alucinante argumento de Rocky Balboa ha despertado ya toda clase chistes en los medios americanos. Tanto es así, que el propio Stallone ha declarado: “Espero que la gente que vea la película la disfrute y diga, ¿Sabes? No es tan mala como crees". Mal vamos si el propio padre de la criatura pone el listón tan bajo.
Con un guión más propio de un videojuego que de una peli (de hecho ya se ha anunciado la salida de un juego de la película para PlayStation), Rocky Balboa, así se titula el invento, se presentó la semana pasada en el Teatro Chino de Hollywood, bajo la atenta mirada de, entre otros, dos auténticos maestros del mamporrazo fílmico: Arnold-de-Terminator-a-gobernador- Schwarzenegger, y Bruce Willis. Este último es otro ejemplo de vieja gloria que intenta regresar al firmamento de Hollywood tirando del baúl de los recuerdos, una auténtica moda. Stallone, además de Rocky, ha decidido para el año que viene hacer renacer de sus cenizas al bestia de Rambo, Willis (51 años) prepara la cuarta entrega de La jungla de cristal, Sharon Stone (48) volvió este año al morbo de Instinto Básico y, mientras el tándem Lucas-Spielberg marean la perdiz, Harrison Ford (64) babea por volver a ser Indiana Jones. ¿Regalos para los fans o secuelas innecesarias? ¿Qué será lo siguiente? ¿Clint Eastwood en Harry, el abuelo? Se admiten propuestas.