Aunque dicen que el lema de la industria de Hollywood es el That’s entertainment (Esto es entretenimiento), bien podrían cambiarlo por el título de la canción de Queen que proclama que el Show must go on (El show debe continuar). En la meca del cine no hay tiempo ni para lamentaciones, ni para velatorios. Para Hollywood la muerte es sólo una excusa para hacer continuar el espectáculo. Eso es justamente lo que ha ocurrido con el reciente fallecimiento de James Brown, inventor de la música funk tal como la conocemos hoy en día y creador de himnos ya míticos como Sex Machine o I Feel Good. No han pasado ni 48 horas del fallecimiento del rey del movimiento de caderas y la industria ya ha aprovechado la ocasión para sacar partido publicitario de la trágica noticia. En un movimiento de macabro oportunismo, Variety ha anunciado que ya se encuentra en fase de preparación la adaptación cinematográfica de la vida de Brown, fallecido el día de navidad a los 73 años de edad, que será dirigida por Spike Lee y producida por Brian Grazer, el artífice de, entre otras películas, Una mente maravillosa o El código Da Vinci.
El proyecto, cuyo comienzo del rodaje se anuncia para el 2008, se enmarca en un nuevo filón descubierto por Hollywood, el de los biopics de celebridades del mundo de la música que casualmente han fallecido recientemente. Es el caso de Ray, sobre la vida del genio del rhythm and blues Ray Charles, o En la cuerda floja, biografía de la leyenda country Johnny Cash. Si la fórmula da resultado, ya podemos imaginar al actor escogido para encarnar a James Brown invocando al espíritu del padrino del soul mientras recoge su Oscar al mejor intérprete. En el anuncio de que Paramount Pictures apoyará la producción del biopic del ministro del Super Heavy Funk, también se informa de que el propio Brown desempeñó un papel activo en el desarrollo del proyecto y dio acceso a sus derechos musicales.
En el apartado artístico cabe destacar la elección de Spike Lee para la dirección de la película, una opción que parece, a todas luces, idónea teniendo en cuenta el perfil tanto del personaje como del cineasta. James Brown no fue sólo laureado por su exitosa e influyente carrera musical, sino que también destacó por ser una presencia relevante en los devaneos políticos de la Norteamérica de los 60 y 70, destacando por su activismo en favor de los afroamericanos y los pobres. Un perfil político y humano, Brown sufrió continuos conflictos con la ley y las drogas, que encaja a la perfección con los intereses de Spike Lee, cineasta abanderado de la conciencia política y voz cinematográfica de la América negra. En su haber se encuentras desde biografías de otros eminentes combatientes por los derechos civiles de los afroamericanos, Malcom X, hasta películas que retratan eventos o épocas significativas en la evolución de la relación entre la nación americana y la población negra, Bamboozled o La marcha del millón de hombres.
En su última jugada de marketing agresivo, Hollywood decide cambiar el luto por el traje de fiesta, y abre las puertas para que se desencadenen toda serie de rumores e incógnitas sobre una película que despertará no poco interés en los meses venideros: ¿quién se llevará el codiciado papel de James Brown?¿Qué etapas de la vida del músico decidirá retratar Spike Lee?¿Despertará el film un cierto debate respecto al papel del colectivo afroamericano en la Norteamérica actual o cederá Lee ante el acento apolítico de la industria?